Las startups necesitan hablar con los responsables políticos
En el corazón de París, VivaTech reúne cada año lo que Europa rara vez logra juntar: emprendedores con ideas, industrias con necesidades y gobiernos con poder de decisión. François Bitouzet, su director, entiende que el verdadero déficit del ecosistema tecnológico europeo no es de talento ni de capital, sino de conversación: startups y responsables políticos habitan mundos paralelos que casi nunca se tocan. Con 15.000 startups y ministros de más de una docena de países bajo el mismo techo, el evento intenta demostrar que Europa puede construir su propio centro de gravedad tecnológico, si logra primero hablar con una sola voz.
- Europa enfrenta una fuga silenciosa: cuando una startup madura y necesita escalar, el mercado fragmentado en 27 países la empuja hacia Estados Unidos, donde el capital y los clientes fluyen sin fronteras.
- El sector de defensa ha roto sus propias murallas: lo que ocurre en Ucrania obligó a los gobiernos a abrir puertas que llevaban décadas cerradas, y por primera vez empresas de defensa llegaron a VivaTech buscando startups con quienes colaborar.
- Los números desmienten el escepticismo: el 50% de las startups expositoras generaron hasta el 20% de sus clientes potenciales anuales en el evento, convirtiendo una feria en una máquina de ingresos reales.
- La inteligencia artificial concentra tanto entusiasmo inversor que otras áreas tecnológicas críticas —energía, ciberseguridad, materiales estratégicos— corren el riesgo de quedar sin financiación suficiente.
- El diálogo entre tecnólogos y reguladores sigue roto: mientras los gobiernos debaten la IA en sus propios espacios, el ecosistema que intentan regular permanece invisible para quienes toman las decisiones.
François Bitouzet dirige VivaTech con una convicción clara: los grandes eventos de startups europeos fallan porque la industria —la fuente real de demanda— sigue ausente. En VivaTech, al menos, los números cuentan otra historia. Este año el evento reunió a 15.000 startups, más de 2.000 inversores y ministros de más de una docena de países europeos, pero lo que Bitouzet subraya no es el tamaño, sino el propósito: lograr que quienes tienen ideas hablen con quienes toman decisiones.
La selección de startups refleja esa estrategia. El evento priorizó inteligencia artificial, tecnología energética y climática, ciberseguridad y espacio, pero también buscó sectores con potencial oculto. Una startup francesa dedicada a reutilizar tierras raras en dispositivos electrónicos recibió visibilidad porque esos materiales son cruciales para los chipsets y para la soberanía tecnológica que Europa ha decidido tomarse en serio.
El cambio más llamativo llegó desde el sector de defensa. Hace apenas una década era un mercado cerrado, reservado a la investigación interna de los gobiernos. Lo que ocurre en Ucrania transformó esa lógica: los compartimentos estancados explotaron, y empresas emergentes que nunca habrían tenido acceso ahora colaboran con gobiernos. Este año, compañías de defensa acudieron a VivaTech por primera vez buscando startups con quienes trabajar.
Los datos de impacto son concretos: el 50% de las startups expositoras generaron hasta el 20% de sus clientes potenciales anuales durante el evento. No es marketing, son ingresos reales. Los inversores asisten con intención de entrar en empresas, y en un entorno donde el dinero ya no es barato, exigen que las startups funcionen como negocios sostenibles.
Sin embargo, Bitouzet identifica un problema estructural sin rodeos: cuando una startup europea está lista para escalar, elige entre un mercado estadounidense unificado o la búsqueda de financiación en 27 países distintos. Europa tiene mucho trabajo por hacer en su mercado de capitales. Lo que viene después es tan importante como el evento mismo: unificar ese mercado, hacer que políticos y tecnólogos compartan el mismo espacio de conversación, y mantener abiertas las puertas que la defensa acaba de empujar.
François Bitouzet dirige VivaTech, el mayor evento de emprendimiento tecnológico que se celebra ahora en Europa. Sentarse con él es entender por qué los grandes certámenes de startups del continente siguen fallando en lo fundamental: conectar a quienes tienen ideas con quienes las necesitan. La industria, la fuente real de demanda, sigue ausente de la mayoría de estos encuentros. En VivaTech, al menos, los números cuentan una historia diferente.
El evento de este año reunió a 15.000 startups, más de 2.000 inversores y ministros de más de una docena de países europeos bajo el mismo techo. Pero lo que Bitouzet subraya no es el tamaño de la convocatoria, sino su propósito. Cuando pregunta qué necesitan realmente las startups para crecer, la respuesta es clara: dinero, clientes y apoyo. Lo que falta, dice, es algo más elemental. Las startups necesitan hablar con los responsables políticos. Mientras gobiernos y tecnólogos debaten regulación de inteligencia artificial en espacios separados, el ecosistema real permanece invisible para quienes toman decisiones.
La selección de startups en VivaTech refleja esta estrategia. El evento priorizó este año inteligencia artificial, tecnología energética y climática, ciberseguridad y espacio. Pero también buscó activamente sectores que podrían convertirse en algo más grande. Una startup francesa con tecnología para reutilizar tierras raras en dispositivos electrónicos recibió visibilidad precisamente porque esos materiales son cruciales para los chipsets. Europa ha tomado en serio la soberanía tecnológica, y VivaTech intenta reflejarlo. El evento también organiza desafíos corporativos: cuando LVMH busca startups para nuevos textiles, VivaTech utiliza su base de datos de miles de empresas para conectarlas.
El sector de defensa representa un cambio geopolítico profundo. Hace cinco o diez años, era un mercado cerrado donde gobiernos invertían solo en investigación interna. Ahora, lo que sucede en Ucrania ha transformado completamente cómo los gobiernos abordan la innovación en defensa. Los compartimentos estancados han explotado. Empresas emergentes que nunca habrían tenido acceso ahora colaboran con gobiernos. Este año, empresas de defensa vinieron a VivaTech por primera vez, buscando startups con las que trabajar. Es una tendencia que Bitouzet considera inspiradora.
Los números de impacto son reveladores. El año pasado, el 50% de las startups que expusieron en VivaTech generaron hasta el 20% de sus clientes potenciales anuales en el evento. No es solo comunicación o marketing. Son oportunidades de negocio concretas que se convierten en ingresos reales. Los inversores que asisten vienen con intención de entrar en empresas. VivaTech organiza horarios específicos donde se reúnen con fundadores. El dinero ya no es barato después de la pandemia, así que los inversores quieren que las startups funcionen como empresas reales y ganen su propio dinero.
Pero hay un problema estructural que Bitouzet identifica sin rodeos. Cuando una startup en España, Francia o Alemania está lista para expandirse más allá de su mercado de origen, enfrenta una elección: ir a Estados Unidos, donde existe un mercado enorme y preparado, o quedarse en Europa y buscar financiación en 27 países diferentes. Europa tiene mucho trabajo por hacer en su mercado de capitales. Mientras tanto, hay tanto entusiasmo en torno a la inteligencia artificial que algunos inversores de capital riesgo olvidan que otras áreas tecnológicas también necesitan inversión.
VivaTech aspira a ser el evento principal para startups en Europa, algo así como los Óscar de la tecnología. El sector cinematográfico tiene sus premios; Europa aún no tiene los suyos. La ceremonia de entrega de los Premios Bloomberg + VivaTech fue un riesgo porque era algo nuevo, pero Bitouzet está orgulloso del resultado. La alianza con Bloomberg conecta directamente con la comunidad empresarial y demuestra que se trata de un evento serio, orientado a negocios, no una moda pasajera. Lo que viene después es crucial: que Europa unifique su mercado de capitales, que políticos y tecnólogos hablen en el mismo espacio, y que el sector de defensa siga abriendo puertas a la innovación emergente.
Citações Notáveis
Es crucial que las startups se reúnan con los responsables políticos— François Bitouzet, director general de VivaTech
En Europa tenemos mucho trabajo por hacer en el mercado de capitales. Cuando una startup está lista para expandirse, o va a Estados Unidos o busca financiación en 27 países diferentes— François Bitouzet
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué insiste tanto en que las startups se reúnan con responsables políticos? Parece un detalle administrativo.
No es administrativo. Mientras gobiernos y tecnólogos debaten regulación de IA en espacios separados, nadie ve la realidad del ecosistema. Cuando reúnes a 15.000 startups, ministros y comisarios europeos en el mismo lugar, algo cambia.
Pero ¿qué cambia realmente? ¿Firman acuerdos?
No siempre. Lo que cambia es la comprensión. Un ministro ve por primera vez una startup que resuelve un problema real de su país. Una startup entiende qué regulación es posible. Es conversación, no transacción.
Mencionó que el 50% de startups generó clientes potenciales aquí. ¿Eso es mucho o poco?
Es mucho. Significa que no vienen a hacer networking vacío. Vienen porque saben que la industria está aquí. Hace cinco años, eso no pasaba en Europa.
¿Y el sector de defensa? Parece una sorpresa que gobiernos trabajen ahora con startups.
Lo es. Ucrania cambió todo. Los gobiernos se dieron cuenta de que la innovación no viene solo de sus laboratorios internos. Las startups son más rápidas, más ágiles. Ahora quieren colaborar.
¿Cuál es el verdadero problema que VivaTech no puede resolver?
El mercado de capitales europeo. Una startup española que crece necesita financiación en 27 países diferentes. En Estados Unidos, hay un mercado unificado. Eso es lo que mata el crecimiento europeo.