Bessent fracasa por tercera vez en bajar tasas y Wall Street especula con default estadounidense

Washington retira títulos por una ventanilla mientras continúa colocando deuda por otra
La contradicción central que explica por qué las intervenciones de Bessent no pueden sostener las tasas bajas.
Mark

¿Por qué Wall Street rechaza estas intervenciones si el Tesoro está intentando bajar las tasas?

Mimi

Porque el mercado ve la contradicción: Bessent compra bonos para retirarlos de circulación, pero el Tesoro sigue emitiendo deuda masiva para financiar el déficit. Es como intentar vaciar una pileta mientras abres la canilla.

Luke

Pero espera, ¿cuánta deuda está emitiendo realmente Estados Unidos? El artículo dice 40 billones de deuda total, pero no especifica cuánto es nuevo cada mes.

Mimi

Eso es verdad. Lo que sí sabemos es que las recompras pasaron de 2.000 a 4.000 millones mensuales, y ahora a 6.000 millones. Pero eso es pequeño comparado con las necesidades de financiamiento.

Mark

¿Y por qué Bessent sigue intentándolo si ya falló dos veces?

Mimi

Porque si no interviene, las tasas suben más. Es un juego de contención. Cada intervención gana tiempo, aunque sea días.

Luke

El artículo menciona que Holanda movió sus reservas de oro de Nueva York a Londres. ¿Eso es confirmado o es especulación sobre desconfianza?

Mimi

Es un hecho confirmado, pero el artículo lo usa como símbolo de una tendencia más amplia. No sabemos si Holanda lo hizo por desconfianza en Estados Unidos o por otras razones.

Mark

¿Entonces el riesgo de default es real o es ficción?

Mimi

Axios lo presentó como un ejercicio académico basado en trabajo de estudiantes de derecho. Es ficción, pero ficción que antes era impensable.

Luke

Eso es importante: el artículo dice claramente que es un ejercicio de política ficción. No es que Wall Street esté prediciendo un default real.

Mimi

Correcto. Lo que sí es real es que los inversores están exigiendo tasas más altas para prestar a Estados Unidos a largo plazo. Eso es un cambio en la confianza.

Mark

¿Qué podría cambiar la situación?

Mimi

Según un operador consultado, necesitarías menos inflación, un déficit fiscal más creíble o menores necesidades de emisión. Ninguna de esas cosas está sucediendo ahora.

Luke

Y el artículo no especifica cuáles son las proyecciones de déficit para los próximos años, así que no sabemos si hay algún plan para reducir esas necesidades.

  • Tasa del Treasury a 10 años alcanzó 4,83%, máximo desde 2023
  • Bono a 30 años rondan 5,3%, borrando efectos de intervenciones previas
  • Recompras de bonos aumentaron de USD 2.000 millones a USD 6.000 millones mensuales
  • Deuda estadounidense total: USD 40 billones
  • Tres intervenciones de Bessent: peso argentino (octubre 2025), yen japonés, bonos estadounidenses

Las tasas del Treasury a 10 años escalaron al 4,83% tras el tercer intento fallido de Bessent, borrando los efectos temporales de las intervenciones del Tesoro. El mercado rechaza las recompras de bonos porque Washington continúa colocando deuda masiva sin reducir sus necesidades de financiamiento, creando una contradicción fundamental.

El secretario del Tesoro Scott Bessent anunció su tercera compra masiva de bonos para bajar tasas, pero Wall Street rechazó la medida y las tasas alcanzaron máximos de 2023, generando especulaciones sobre un posible default estadounidense.

Scott Bessent llegó al miércoles con un plan que ya había fracasado dos veces. El secretario del Tesoro anunció una tercera compra masiva de bonos estadounidenses, esta vez triplicando el volumen de recompras a 6.000 millones de dólares mensuales. Wall Street respondió con rechazo. La tasa del Treasury a 10 años, referencia para hipotecas y créditos en toda la economía estadounidense, saltó al 4,83%, su nivel más alto desde 2023. El bono a 30 años volvió a rondar el 5,3%, borrando prácticamente todo el efecto temporal que había logrado la intervención anterior.

El problema que enfrenta Bessent es más profundo que la liquidez del mercado. Estados Unidos acumula un récord de deuda, la inflación sigue presionando al alza y el petróleo se mantiene elevado. Estos factores están erosionando la confianza de Wall Street en la capacidad del secretario del Tesoro para controlar las tasas de largo plazo. Cuando el Tesoro anunció en septiembre que elevaría sus recompras de 2.000 a 4.000 millones de dólares, el mercado reaccionó bien durante unos días. El rendimiento a 30 años cayó alrededor de 10 puntos básicos. Pero el movimiento se revirtió rápidamente. Ahora, con la triplicación anunciada, la reacción fue directamente negativa.

Mark Cabana, responsable de estrategia de tasas de Bank of America, señaló que los inversores están exigiendo una compensación cada vez mayor para mantener deuda con vencimientos a varias décadas. Un operador financiero explicó el dilema: Bessent puede intervenir sobre la cantidad de bonos que circulan, pero tiene pocas herramientas para modificar las razones por las que el mercado exige una tasa cercana al 5,3% para prestarle a Estados Unidos durante 30 años. Las recompras pueden provocar movimientos en el corto plazo, pero difícilmente los sostienen mientras el Tesoro siga necesitando colocar grandes volúmenes de deuda.

Ahí está la contradicción fundamental. El Tesoro intenta reducir las tasas largas sin modificar sustancialmente la cantidad de deuda que necesita colocar. Bessent aclaró que la ampliación de las recompras no supone reducir las subastas regulares de bonos de largo plazo. En la práctica, Washington retira títulos por una ventanilla mientras continúa colocando deuda por otra para financiar sus necesidades fiscales. El operador consultado lo resumió así: para bajar de manera permanente la tasa larga, el mercado necesita ver menos inflación, una trayectoria fiscal más creíble o menores necesidades de emisión. Si ninguna de esas variables cambia, cada baja provocada por las recompras termina siendo una oportunidad para que aparezcan vendedores.

La desconfianza es tan profunda que en Estados Unidos ya se habla abiertamente de algo impensado hace poco: un default de la deuda estadounidense. Axios, medio con acceso directo a la Casa Blanca de Trump, analizó esa posibilidad el jueves. Se trata de un ejercicio de política ficción basado en trabajo de estudiantes de derecho de Virginia sobre la deuda de 40 billones de dólares, citando antecedentes como Argentina. La periodista Emily Peck analizó cuán posible es ese escenario, considerando la progresiva toma de distancia del mundo financiero de Estados Unidos como último refugio de valor. Holanda acaba de mudar sus reservas de oro de Nueva York a Londres.

Las críticas a Bessent alcanzaron incluso su círculo cercano. Stanley Druckenmiller, para quien trabajó el actual secretario del Tesoro, cuestionó que las recompras excedan el objetivo tradicional de garantizar liquidez y comiencen a parecer un intento directo por influir sobre el precio de los bonos. Esa tarea estuvo históricamente asociada a la Reserva Federal, no al Tesoro. Bessent rechaza esa lectura y sostiene que no pretende fijar las tasas, sino mejorar el funcionamiento de un mercado que considera distorsionado.

Este episodio profundiza un giro intervencionista que viene mostrando desde el año pasado. En octubre de 2025, durante la tensión cambiaria previa a las elecciones legislativas argentinas, el Tesoro estadounidense compró directamente pesos para apuntalar al gobierno de Javier Milei y acompañó la estrategia con un swap de 20.000 millones de dólares con el Banco Central. Meses después, Washington acompañó a Japón frente a la depreciación del yen, una cuestión sensible porque el país asiático es uno de los principales tenedores extranjeros de Treasuries. La secuencia es llamativa: primero el peso argentino, después el yen y finalmente los propios bonos estadounidenses. En los tres episodios aparece la disposición de Bessent a utilizar la capacidad financiera del Tesoro para enfrentar movimientos del mercado considerados inconvenientes por Washington.

Pero esta vez el desafío es de otra dimensión. Ya no se trata de estabilizar una moneda extranjera sino de modificar el costo al que se financia la principal economía del mundo. El regreso del bono a 30 años a la zona de 5,3% empieza a exponer los límites de esa estrategia. Las recompras pueden retirar temporalmente oferta y mejorar la liquidez, pero mientras Estados Unidos mantenga déficits elevados, necesite colocar enormes cantidades de deuda y los inversores reclamen una prima creciente para financiarlo durante tres décadas, Bessent enfrenta un mercado demasiado grande como para torcerlo únicamente a fuerza de intervenciones.

Para bajar de manera permanente la tasa larga necesitás que el mercado vea menos inflación, una trayectoria fiscal más creíble o menores necesidades de emisión
— Operador financiero consultado
El mercado no consiguió sostener ningún descenso significativo de los rendimientos y los inversores están exigiendo una compensación cada vez mayor para mantener deuda con vencimientos a varias décadas
— Mark Cabana, Bank of America
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