Belinda Ínsua: «Hay problemas que en las niñas están infradiagnosticados»

Pacientes con ideaciones suicidas e intentos de suicidio requieren atención especializada; la saturación de servicios retrasa el acceso a tratamiento psiquiátrico necesario.
Hay problemas que en las niñas están infradiagnosticados
Ínsua señala cómo síntomas de salud mental en la infancia pasan desapercibidos en las mujeres por patrones culturales de normalización.
Mark

¿Por qué cree que los problemas de salud mental en las niñas pasan tan desapercibidos?

Mimi

Porque históricamente se ha normalizado que las niñas sean más calladas, más obedientes. Los síntomas que en los niños se ven como conductas disruptivas, en ellas se ven como timidez o introversión. Nadie se alarma. Llegan a la adolescencia o a la edad adulta y es cuando realmente se detecta.

Mark

¿Y eso tiene consecuencias a largo plazo?

Mimi

Claro. Si no se detecta y se trata a tiempo, esos problemas se cronifican. Una niña con ansiedad no tratada puede desarrollar depresión, problemas de autoestima, dificultades en sus relaciones. Es como dejar que una herida se infecte.

Mark

Usted habla mucho de la falta de recursos. ¿Es un problema de dinero o de prioridades?

Mimi

Es ambos. Pero si me obliga a elegir, diría que es de prioridades. La salud mental sigue siendo la cenicienta del sistema sanitario. Se habla mucho de ella ahora, pero cuando llega el momento de asignar presupuestos, siempre hay algo que parece más urgente.

Mark

¿Qué pasaría si mañana tuvieran el doble de recursos?

Mimi

Podríamos hacer prevención real. Ir a los institutos, formar a los médicos de cabecera, atender a los pacientes en una semana en lugar de en siete días. Pero también podríamos respirar. Ahora mismo estamos en modo supervivencia.

Mark

¿Cree que el estigma ha mejorado realmente desde la pandemia?

Mimi

Ha mejorado en apariencia. Se habla más, es verdad. Pero es un hablar superficial. La gente sigue viendo la salud mental como algo que te pasa si eres débil, si no tienes carácter. Eso no ha cambiado tanto como creemos.

Mark

¿Y qué hace falta para que cambie de verdad?

Mimi

Educación. Desde pequeños. Que la gente entienda que la salud mental es tan importante como la física, que pedir ayuda es un acto de fortaleza, no de debilidad. Y que los profesionales también necesitamos ayuda.

  • La consulta de prevención de suicidio de Ourense atiende a 90-100 pacientes
  • Belinda Ínsua (Camariñas, 1995) comenzó a trabajar en 2018
  • El congreso de AGEFEC se celebrará a finales de octubre en Ourense
  • Faltan unidades de salud mental perinatal en Ourense
  • La primera consulta tarda siete días desde la derivación

La consulta de prevención de suicidio de Ourense atiende a unos 90-100 pacientes con intervenciones de crisis y grupos de psicoeducación para pacientes y familias. Persiste el estigma hacia la salud mental incluso entre profesionales; la pandemia sacó el tema del tabú pero sin profundidad suficiente en la conversación pública.

Belinda Ínsua, enfermera de salud mental en Ourense, destaca que muchos problemas psicológicos en niñas están infradiagnosticados y aboga por un abordaje integral de la salud mental femenina en todas las etapas de la vida.

Belinda Ínsua llegó a la enfermería de salud mental casi por accidente. No fue la pandemia la que la empujó hacia la especialidad, aunque el covid irrumpió en el país justo cuando ella comenzaba a trabajar en 2018. La razón fue más práctica: quedarse en Galicia. Tenía otra opción —atención familiar y comunitaria— que aún le atrae, pero por ahora está en Ourense, en la consulta de prevención de suicidio, uno de los primeros dispositivos de este tipo que abrieron en España. A finales de octubre será una de las voces en el congreso de la Asociación Galega de Enfermaría Familiar e Comunitaria, donde hablará sobre la salud mental de las mujeres en las distintas fases de sus vidas.

Su trabajo cotidiano consiste en recibir a pacientes que llegan derivados por múltiples caminos: médicos de cabecera que detectan ideaciones suicidas, urgencias tras intentos consumados, unidades de salud mental. En la consulta, ella y su equipo —una psiquiatra y una psicóloga— atienden a unos noventa o cien pacientes. Explican en qué consiste el programa, dan su número de teléfono para que puedan llamar en momentos de crisis, facilitan que hablen con alguien que conocen. Pero el trabajo va más allá: organizan grupos de psicoeducación tanto para pacientes como para sus familias, enseñando herramientas para manejar la ansiedad, fortalecer la autoestima, comunicarse de forma asertiva, cuidar el sueño.

Lo que más le preocupa es que muchas personas nunca llegan a ellos. Sabe que la mayoría podría hacerlo antes de realizar un intento, pero para eso hace falta que conozcan que existen. Cree que deberían haber charlas en los institutos, que los profesionales de atención primaria deberían saber cómo actuar, que la población debería ser consciente de que en su ciudad hay gente pensando en el suicidio. Tras la pandemia se habló más de salud mental, pero el tema sigue siendo tabú. Cuando alguien llega a su consulta, es cuando realmente sale todo a flote.

Lo que la inquieta es que la conversación pública sobre salud mental se ha quedado en la superficie. Se habla de ansiedad y depresión, pero la psicosis, la esquizofrenia, el suicidio siguen siendo temas incómodos. El estigma persiste incluso entre profesionales. Por eso ella y otras colegas han comenzado a divulgar en redes sociales, intentando llegar a más gente desde la evidencia científica. Pero reconoce que probablemente se está siendo demasiado complaciente con lo que se ha avanzado. Queda muchísimo camino.

Lo que falta son recursos. Falta una unidad de salud mental perinatal que atienda el estado anímico de las madres antes, durante y después del embarazo. Falta una enfermera de salud mental en interconsulta hospitalaria para que cualquier paciente, aunque no esté en la planta de Psiquiatría, pueda recibir ayuda. Lo mismo con psicogeriatría. Y mientras tanto, ella y sus compañeras atienden a sus cien pacientes, con la primera consulta llegando a los siete días desde la derivación. En verano es aún más complicado.

En el congreso de octubre hablará de cómo cambia la salud mental según la etapa de la vida de una mujer. Está la etapa perinatal, con cambios hormonales y emocionales importantes. Está la infancia, donde hay problemas que en las niñas están infradiagnosticados. La adolescencia, donde las redes sociales y las preocupaciones por el cuerpo afectan especialmente a las mujeres. La menopausia. Y luego está el rol de cuidadoras cuando los padres envejecen, responsabilidad que recae mayormente sobre ellas. No es solo el estigma de la salud mental, sino una carga extra por ser mujer. Además, la mayoría de los estudios se han hecho en hombres, sabiendo que hay cosas que afectan de formas distintas. Por eso insiste en que la salud de la mujer debe abordarse desde una perspectiva integral y multidisciplinar, con matronas, nutricionistas, profesionales de distintos ámbitos.

Cuando le preguntan cómo está su propia salud mental, responde con honestidad. A veces piensan que pueden con todo, pero trabajar aquí te enseña que también necesitas pedir ayuda. Ha visto de todo: contenciones mecánicas que intenta evitar mediante contención verbal o ambiental, terapia electroconvulsiva en pacientes que no responden a otros tratamientos. Estuvo en oncología, donde conocías a los pacientes, a las familias, estabas en sus últimos momentos. Aquí es parecido. Te pones una coraza, pero al final te afecta. Lo importante es que como profesionales sepan pedir ayuda y tengan herramientas para recibir asistencia profesional cuando la necesitan.

Su mensaje final es claro: los pacientes que reciben psicofármacos en atención primaria deberían tener seguimiento desde Psiquiatría, el profesional que pauta esa medicación. Entiende que los servicios están saturados, que es a veces imposible, pero sin ese seguimiento el tratamiento se cronifica, se crea tolerancia a las benzodiazepinas. Es necesario. Y mientras tanto, ella seguirá en su consulta de Ourense, atendiendo a sus cien pacientes, intentando que lleguen antes de que sea demasiado tarde.

Tras la pandemia se le ha dado más importancia a la salud mental, pero no ha dejado de ser un tema tabú
— Belinda Ínsua
Es importante que como profesionales sepamos pedir ayuda y tener herramientas para, ante determinadas circunstancias, tener esa asistencia profesional
— Belinda Ínsua
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