Ataque con drones y granadas en Calamar: disidencias de las Farc arremeten contra militares y autoridades

Un soldado resultó herido en el ataque; se registraron ataques contra infraestructura civil incluyendo la vivienda del alcalde.
Golpear al alcalde es decir: aquí no hay autoridad civil que valga
El ataque coordinado contra instalaciones militares, policiales y la residencia del alcalde revela una estrategia política más allá de lo militar.
Mark

¿Por qué atacarían específicamente la casa del alcalde junto con instalaciones militares?

Mimi

Porque el mensaje no es solo militar. Es político. Golpear al alcalde es decir: aquí no hay autoridad civil que valga, nosotros somos quiénes mandan.

Mark

¿Qué significa que usen drones en lugar de métodos más tradicionales?

Mimi

Es una señal de sofisticación y recursos. Los drones permiten precisión y distancia. Dice que este grupo tiene capacidad de planeación, financiamiento y entrenamiento.

Mark

¿Calamar es un lugar particularmente importante para estas disidencias?

Mimi

Es una zona de paso, de recursos, de influencia. El Guaviare siempre ha sido territorio disputado. Controlar Calamar significa controlar rutas y población.

Mark

¿Un soldado herido es poco o mucho en este contexto?

Mimi

Es poco en términos de bajas, pero el ataque logró su objetivo: demostrar que pueden atacar cuando quieran. El número de heridos casi no importa frente a eso.

Mark

¿Qué pasa ahora con la seguridad en el municipio?

Mimi

Habrá refuerzos, patrullajes, presencia visible. Pero si el grupo tiene la capacidad de hacer esto una vez, puede hacerlo de nuevo. Es un juego de desgaste.

  • Drones cargados con explosivos detonaron en plena mañana sobre el Batallón BICAM 24, marcando una escalada táctica que supera los enfrentamientos armados convencionales en la región.
  • El ataque se extendió más allá de lo militar: granadas impactaron la estación de Policía y la residencia del alcalde, apuntando deliberadamente a la autoridad civil e institucional del municipio.
  • Un soldado resultó herido en medio de las explosiones, mientras las tropas respondían al fuego en un escenario que seguía desenvolviéndose con incertidumbre.
  • Detrás de la operación está alias Iván Mordisco, comandante de la estructura 'Armando Ríos' del bloque Manuel Marulanda Vélez, cuya coordinación sugiere planificación y capacidad operativa sostenida.
  • Las autoridades afirman mantener el control del municipio y han reforzado la seguridad urbana, aunque la magnitud del ataque abre preguntas sobre la vulnerabilidad real del territorio.

En la mañana de un martes ordinario, el municipio de Calamar, en el Guaviare colombiano, fue sacudido por la irrupción de una violencia calculada: drones y granadas lanzados por la estructura 'Armando Ríos' de las disidencias de las Farc convirtieron instalaciones militares, una estación de policía y la vivienda del alcalde en blancos simultáneos. Un soldado herido y el eco de las explosiones son el recordatorio de que en territorios donde el Estado aún disputa su presencia, los grupos armados continúan demostrando su capacidad de golpear con precisión y audacia. Este episodio no es solo un ataque: es una declaración de permanencia.

La mañana del martes en Calamar, Guaviare, quedó marcada por explosiones coordinadas y disparos que sacudieron el municipio desde temprano. El Batallón de Infantería de Selva N.° 24 —BICAM 24— fue el objetivo central: drones con explosivos detonaron en sus instalaciones, generando al menos dos fuertes estallidos seguidos de intercambio de fuego. El resultado inmediato fue un soldado herido, aunque la situación continuaba evaluándose.

El ataque no se detuvo en lo militar. La estructura 'Armando Ríos', perteneciente al bloque Manuel Marulanda Vélez de las disidencias de las Farc y comandada por alias Iván Mordisco, también lanzó granadas contra la estación de Policía y la vivienda del alcalde. La elección de objetivos —militares, policiales y civiles a la vez— revela una intención clara: demostrar presencia y capacidad en el territorio, golpeando tanto la fuerza pública como la autoridad local.

El uso de drones representa una escalada táctica significativa, alejada de los enfrentamientos tradicionales. Calamar ha sido históricamente un territorio en disputa, y este ataque confirma que las disidencias mantienen no solo presencia, sino capacidad de planificación y ejecución coordinada en plena zona urbana.

Las autoridades respondieron para contener la situación y reforzaron la seguridad en el casco urbano, asegurando tener el control del municipio. Sin embargo, que un grupo disidente logre ejecutar una operación de esta escala en horas de la mañana, contra múltiples objetivos simultáneos, deja abierta una pregunta incómoda sobre cuán frágil sigue siendo el orden institucional en esta parte del país.

La mañana del martes en Calamar, Guaviare, fue interrumpida por explosiones coordinadas y disparos que sacudieron el municipio. El Batallón de Infantería de Selva N.° 24, conocido como BICAM 24, fue el objetivo principal de lo que las fuentes militares describen como un ataque con drones y explosivos. Cuando los primeros artefactos detonaron, al menos dos explosiones fuertes resonaron en la zona, seguidas por ráfagas de fuego que obligaron a las tropas del Ejército a responder. El saldo inicial fue de un soldado herido, aunque la situación seguía desarrollándose mientras las autoridades evaluaban el alcance del atentado.

Pero el ataque no se limitó a la instalación militar. Según los reportes preliminares, la estructura 'Armando Ríos', que forma parte del bloque Manuel Marulanda Vélez de las disidencias de las Farc, también lanzó granadas contra la estación de Policía del municipio. Más allá de los objetivos de seguridad del Estado, los atacantes también apuntaron contra la vivienda del alcalde, un gesto que subraya la intención de golpear tanto la presencia institucional como la autoridad civil en el territorio. Detrás de esta operación coordinada está alias Iván Mordisco, quien comanda la estructura responsable del ataque.

Lo que ocurrió en Calamar refleja la persistencia de grupos armados disidentes en zonas donde el control estatal sigue siendo frágil. El uso de drones en este tipo de operaciones marca una escalada táctica que va más allá de los enfrentamientos convencionales. La coordinación entre múltiples objetivos —militares, policiales y civiles— sugiere una planificación deliberada para demostrar capacidad operativa y presencia en la región.

Las autoridades respondieron rápidamente para contener la situación. Según los reportes, mantienen el control del municipio y han comenzado a reforzar la seguridad en el casco urbano. Sin embargo, el hecho de que un grupo disidente logre ejecutar un ataque de esta envergadura en plena mañana, contra instalaciones militares y la residencia del alcalde, plantea interrogantes sobre la vulnerabilidad de la zona y la capacidad de estos grupos para operar con relativa impunidad.

Calamar, ubicado en el departamento del Guaviare, ha sido históricamente un territorio disputado donde convergen múltiples actores armados. Este ataque es un recordatorio de que, a pesar de los esfuerzos de seguridad, las disidencias mantienen la capacidad de golpear objetivos estratégicos. La presencia de Iván Mordisco y su estructura en la región sugiere que la lucha por el control territorial en esta zona del país seguirá siendo una fuente de tensión y violencia en los próximos meses.

El ataque fue dirigido contra el Batallón de Infantería de Selva N.° 24 y dejó un soldado herido
— Fuentes militares
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