Astrónomos observan por primera vez a una estrella devorando un planeta del tamaño de Júpiter

Estamos viendo el futuro de la Tierra
Kishalay De reflexiona sobre lo que la observación de una estrella devorando un planeta revela sobre el destino final de nuestro planeta.
Mark

¿Por qué es tan importante que hayan visto esto en tiempo real? ¿No podrían haber deducido lo que pasaba sin observarlo directamente?

Mimi

Porque la diferencia entre ver antes y después versus ver el momento es enorme. Es como la diferencia entre encontrar un cuerpo y presenciar un accidente. Tienes datos que te permiten reconstruir, pero nunca con la misma claridad.

Luke

Aunque debo señalar que tardaron un año en entender lo que estaban viendo. No fue exactamente tiempo real en el sentido de que supieran qué estaban mirando cuando sucedió.

Mark

¿Cómo sabemos que era realmente un planeta y no otra cosa?

Mimi

Utilizaron múltiples observatorios y telescopios. El patrón de luz infrarroja fue la clave. El polvo que se formó después del destello inicial tenía una firma infrarroja específica que solo podía explicarse si una estrella estaba consumiendo un planeta.

Luke

Pero eso requirió análisis con NEOWISE de la NASA. Sin esos datos infrarrojos específicos, podrían haber seguido pensando que era una fusión de dos estrellas.

Mark

¿Qué significa esto para nosotros aquí en la Tierra?

Mimi

Significa que tenemos un modelo observado de lo que le sucederá a nuestro planeta en unos 5.000 millones de años. No es teoría, es algo que vimos suceder a 12.000 años luz de distancia.

Luke

Aunque vale la pena notar que 5.000 millones de años es una estimación basada en modelos solares. Es correcto, pero es una proyección, no una observación.

Mark

¿Podrán encontrar más eventos como este?

Mimi

Eso es lo emocionante. De espera que con los nuevos instrumentos infrarrojos que se desarrollarán en la próxima década, estos eventos dejen de ser rarezas y se conviertan en observaciones rutinarias.

Luke

Aunque eso depende de que esos instrumentos se construyan realmente y funcionen como se espera. Es una promesa, no una garantía.

  • Un destello blanco e inesperado multiplicó por 100 el brillo de una estrella en apenas una semana, desconcertando al astrónomo que lo detectó porque no se parecía a ningún fenómeno estelar conocido.
  • Durante un año entero, el equipo no pudo confirmar qué había ocurrido: los datos iniciales sugerían una fusión estelar, y solo el telescopio infrarrojo NEOWISE de la NASA reveló que se trataba de una estrella engullendo un planeta.
  • La clave del descifrado estuvo en el polvo: el gas expulsado durante el evento tardó meses en enfriarse y condensarse, obligando a los científicos a esperar que la física completara su curso antes de poder interpretar las señales.
  • Los resultados, publicados en Nature, confirman que la tecnología infrarroja —históricamente cara y limitada— está al borde de una revolución que permitirá detectar estos eventos de forma sistemática en toda la galaxia.

A 12.000 años luz de distancia, en la constelación de Aquila, una estrella moribunda consumió un planeta del tamaño de Júpiter, y por primera vez en la historia, ojos humanos —a través de telescopios en California, Hawái y el espacio— capturaron ese acto en tiempo real. Investigadores del MIT, Harvard y Caltech tardaron un año en comprender lo que habían registrado en mayo de 2020, pues la luz y el polvo del evento debían completar sus propios procesos antes de revelar su verdad. Lo que observaron no es solo un hito científico: es un espejo del destino que aguarda a la Tierra cuando el Sol, dentro de unos 5.000 millones de años, se hinche y devore todo lo que orbita a su alrededor.

Por primera vez en la historia de la astronomía, un equipo de investigadores del MIT, Harvard y Caltech presenció el momento exacto en que una estrella moribunda devoraba un planeta del tamaño de Júpiter, a 12.000 años luz de distancia, en la constelación de Aquila. Aunque el evento fue registrado en mayo de 2020, el equipo tardó un año entero en comprender lo que tenía ante sus ojos.

El autor principal del estudio, Kishalay De, describió el descubrimiento como surrealista. Una noche observó cómo una estrella se multiplicaba por 100 en brillo en el transcurso de una semana, sin parecerse a ningún estallido estelar conocido. Lo que siguió fue un destello blanco y caliente, y luego una señal más fría y duradera: la huella de un planeta siendo engullido. Investigadores anteriores habían detectado planetas justo antes o justo después de desaparecer, pero nunca nadie había capturado el acto de consumición en tiempo real.

Descifrar la señal requirió paciencia y múltiples instrumentos. Los datos del Observatorio Palomar en California abrieron la investigación; el Observatorio Keck en Hawái aportó detalles adicionales; y fue el telescopio espacial infrarrojo NEOWISE de la NASA el que reveló la verdad, descartando la hipótesis de una fusión estelar. La clave estuvo en el polvo: el gas expulsado durante el evento tardó meses en enfriarse y condensarse, y solo entonces las propiedades del material pudieron ser analizadas y confirmadas.

Más allá del logro científico, el hallazgo ofrece un vistazo directo al destino de la Tierra. Cuando el Sol agote su combustible —dentro de unos 5.000 millones de años— se hinchará y engullirá los planetas a su alrededor, tal como ocurrió en Aquila. De lo expresó con claridad: una civilización que nos observara desde lejos vería al Sol brillar súbitamente, expulsar material y formar polvo, antes de volver a la calma. Con nuevos instrumentos infrarrojos en desarrollo, los astrónomos esperan convertir lo que fue una observación única en un fenómeno que pueda estudiarse de forma sistemática en toda la galaxia.

Por primera vez en la historia de la astronomía, un equipo internacional de investigadores presenció el momento exacto en que una estrella moribunda devoraba un planeta del tamaño de Júpiter. El evento ocurrió a 12.000 años luz de distancia, en la constelación de Aquila, pero los científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de California no lo comprendieron hasta un año después de haberlo registrado.

Lo que los astrónomos vieron fue un destello blanco y caliente seguido de una señal más fría y duradera. Aunque investigadores anteriores habían detectado planetas justo antes de ser engullidos y justo después de desaparecer, nunca nadie había capturado el acto de consumición en tiempo real. Kishalay De, el autor principal del estudio e investigador postdoctoral del MIT, describió el momento como surrealista. "El hecho de que los planetas del sistema solar serán engullidos por el Sol en el futuro es algo que había leído por primera vez en el instituto", explicó a CNN, "así que fue surreal darme cuenta de que podríamos haber encontrado el primer ejemplo de observación de un acontecimiento similar en tiempo real".

El proceso que presenciaron es el destino final de cualquier estrella que se queda sin combustible. La estrella se hincha hasta alcanzar un millón de veces su tamaño original, engullendo toda la materia que encuentra a su paso. De recuerda el momento del descubrimiento con claridad: "Una noche, observé una estrella que se multiplicó por 100 en el transcurso de una semana, de la nada. No se parecía a ningún estallido estelar que hubiera visto en mi vida".

La observación inicial ocurrió en mayo de 2020, pero el equipo necesitó un año completo para descifrar qué estaban viendo. La clave fue entender la producción de polvo. El destello inicial generó polvo antes y después del evento, pero el gas tarda tiempo en enfriarse y condensarse en moléculas de polvo. De tuvo que esperar a que esos procesos físicos se completaran para poder analizar las propiedades del material y confirmar sus sospechas.

La investigación comenzó con datos del Observatorio Palomar en California. De luego buscó información adicional en el Observatorio Keck de Hawai y utilizó una cámara infrarroja en Palomar para recopilar más detalles. Cuando analizó los datos infrarrojos, quedó sorprendido. Las lecturas sugerían que la estrella podría haberse fusionado con otra, lo que habría sido un descubrimiento completamente diferente. Sin embargo, un análisis más profundo utilizando el telescopio espacial infrarrojo NEOWISE de la NASA reveló la verdad: la estrella estaba consumiendo un planeta.

Los resultados se publicaron el miércoles en la revista académica Nature. De señala que este descubrimiento fue posible gracias a avances recientes en tecnología infrarroja. "Históricamente, ha sido muy difícil tener este tipo de datos infrarrojos, porque los detectores infrarrojos son caros y es difícil construir grandes cámaras que puedan tomar imágenes del cielo repetidamente", explicó. Sin embargo, el futuro es prometedor. "Estamos al borde de una revolución en la astronomía infrarroja, con varios instrumentos nuevos que entrarán en funcionamiento en la próxima década".

Esta observación ofrece más que un logro científico abstracto. Proporciona un vistazo directo al destino de la Tierra. Nuestro planeta correrá la misma suerte cuando el Sol agote su combustible, aunque esto no ocurrirá antes de 5.000 millones de años. De lo expresó de manera vívida: "Estamos viendo el futuro de la Tierra. Si alguna otra civilización nos estuviera observando desde 10.000 años luz de distancia mientras el Sol engulle a la Tierra, verían cómo el Sol brilla de repente al expulsar algo de material, luego forma polvo a su alrededor, antes de volver a ser lo que era". Con los nuevos instrumentos en desarrollo, los astrónomos esperan poder identificar repetidamente estos eventos cataclísmicos en toda la galaxia, transformando lo que fue una observación única en un fenómeno que podrá estudiarse sistemáticamente.

Fue surreal darme cuenta de que podríamos haber encontrado el primer ejemplo de observación de un acontecimiento similar en tiempo real
— Kishalay De, investigador postdoctoral del MIT y autor principal del estudio
Una noche, observé una estrella que se multiplicó por 100 en el transcurso de una semana, de la nada. No se parecía a ningún estallido estelar que hubiera visto en mi vida
— Kishalay De, describiendo el momento del descubrimiento
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