Ariana Harwicz denuncia que en la cultura se justifica la cancelación a los judíos

Ariana Harwicz sufrió exclusión de un evento cultural, generando miedo, soledad y riesgo de represalias profesionales contra su carrera como autora.
La cultura no es militancia, es el espacio donde debe permitirse el disenso
Harwicz reflexiona sobre lo que significa la exclusión de un festival literario en el contexto más amplio de la libertad de expresión.
Mark

¿Qué fue exactamente lo que pasó en Granada? ¿Hubo una razón oficial para la exclusión?

Mimi

La Universidad de Granada la desinvitó días antes del festival sin explicación directa. Luego emitieron un comunicado rechazando la exclusión, pero solo bajo presión. Harwicz dice que nunca respondieron a sus intentos de comunicación.

Luke

Espera, ¿la Universidad rechazó su propia decisión? ¿O rechazó las críticas a su decisión? Eso importa.

Mimi

Buena pregunta. El comunicado fue de rechazo a la exclusión, pero Harwicz dice que fue reactivo, no proactivo. Y los organizadores nunca hablaron directamente con ella.

Mark

¿Quién la desinvitó entonces? ¿Fue la Universidad o fue presión externa?

Luke

Eso no está claro en lo que tenemos. Sabemos que siete escritores invitados respaldaron la decisión, pero no sabemos quién la tomó primero.

Mimi

Lo que sí sabemos es que más de 350 personas firmaron en su apoyo, incluyendo a John Banville, quien se retiró del festival.

Mark

¿Banville habló públicamente sobre por qué se retiraba?

Mimi

No hizo declaraciones. Harwicz dice que sus actos hablan por sí solos.

Luke

Eso es interpretación. Sabemos que se retiró, pero no sus razones exactas. Podría haber sido por la exclusión de Harwicz, o podría haber sido por otra cosa.

Mark

¿Y la acusación de Harwicz sobre cancelación de judíos en la cultura? ¿Hay evidencia de un patrón?

Luke

Eso es una afirmación importante pero no verificada en esta historia. Ella lo dice, pero no hay datos sobre otros casos o un análisis sistemático.

Mimi

Lo que sí está documentado es que la Red Universitaria por Palestina rechazó que fuera señalada por ser judía, lo que sugiere que la identidad religiosa estaba en juego de alguna forma.

  • Ariana Harwicz fue desinvitada del Festival Cultur Alh de Granada días antes de su inicio
  • Más de 350 autores e intelectuales firmaron una carta de apoyo a Harwicz
  • John Banville anunció que no asistiría al festival en protesta por la exclusión
  • Siete escritores invitados respaldaron la decisión de excluir a Harwicz

La Universidad de Granada desinvitó a Harwicz sin protegerla ni responder a sus intentos de comunicación, generando miedo entre la comunidad cultural. Siete escritores invitados respaldaron la exclusión, mientras que 350+ autores internacionales, incluido John Banville, se solidarizaron con la argentina.

Ariana Harwicz fue desinvitada del Festival Cultur Alh de Granada días antes de su inicio. Más de 350 autores e intelectuales han expresado su apoyo a la escritora argentina, quien denuncia cancelación justificada hacia judíos en el ámbito cultural.

Ariana Harwicz recibió la noticia de su exclusión días antes de que comenzara el Festival Cultur Alh de Granada, y lo anunció públicamente el viernes pasado a través de redes sociales. La escritora argentina de 48 años, nacida en Buenos Aires, se encontró de repente en el centro de una disputa que dividió a la comunidad literaria internacional. La Universidad de Granada, que organiza el festival que se extiende hasta el domingo en la ciudad andaluza, había tomado la decisión de cancelar su participación sin, según ella, ofrecerle protección ni responder a sus intentos posteriores de comunicación.

Lo que siguió fue un enfrentamiento público sobre los principios de inclusión y libertad de expresión en los espacios culturales. Siete escritores invitados al mismo festival emitieron una carta respaldando la decisión de excluir a Harwicz. Pero la respuesta más amplia fue de solidaridad: más de 350 autores, críticos, pensadores, libreros y gestores culturales firmaron una carta de apoyo a la argentina. El escritor irlandés John Banville, quien estaba programado para participar en el festival, anunció que no asistiría en protesta por la exclusión. Cuando Harwicz habló por teléfono desde su casa en Francia, describió el impacto emocional inmediato de la cancelación.

"Cuando empiezan las expulsiones se atraviesa un gran miedo", explicó. No era solo su propio miedo, sino el que se propagaba entre otros creadores. Temía represalias profesionales: que sus libros fueran devueltos, que su editorial dejara de responderle, que las invitaciones a otros eventos se evaporaran. La Universidad de Granada emitió un comunicado de rechazo a su exclusión, pero Harwicz señaló que lo hizo bajo presión, y que los organizadores nunca respondieron directamente a sus intentos de contacto después de la desinvitación.

Lo que más le dolió fue la composición del apoyo que recibió. Lamentó que escritoras feministas invitadas al festival la hubieran señalado, mientras que fue un hombre, Banville, quien se solidarizó con ella sin hacer declaraciones públicas. "Sus actos hablan por sí mismos", dijo. La carta de apoyo continuó acumulando firmas, llegando a más de 700 en el momento de la entrevista.

Cuando se le preguntó sobre la naturaleza política del conflicto, Harwicz fue clara: esto no era una cuestión de izquierda o derecha. Señaló que el apoyo a su causa había venido de escritores argentinos e internacionales de todas las tendencias políticas, incluso a pesar del respaldo que el gobierno de Milei ha dado a Israel. "Estoy en contra de la presión ideológica", afirmó. Su posición era consistente: si algún día los autores que respaldaron la decisión del festival fueran cancelados, ella también se opondría.

La Red Universitaria por Palestina de Granada había rechazado que Harwicz fuera señalada por su identidad judía, pero la escritora fue directa en su respuesta. "Si perteneciera a otra minoría nadie me hubiera hecho esto", dijo. Argumentó que en el ámbito cultural existe una justificación sistemática para la cancelación de judíos. Cuando se mencionó el término "sionismo" como la razón detrás de la exclusión, Harwicz lo caracterizó como una palabra instrumentalizada y demonizada para discriminar a judíos. Observó con amargura que a quienes les agrada son los judíos que buscan aniquilar el Estado de Israel.

Al reflexionar sobre lo que el episodio demostraba, Harwicz enfatizó que había habido un apoyo significativo, una posición clara y contundente, un gesto ético de parte de muchos para defender el derecho al debate. Para ella, la cultura no es militancia. Es el espacio donde debe permitirse el disenso. La exclusión de Granada, en su análisis, revelaba algo más profundo sobre cómo se ejerce el poder en los espacios culturales contemporáneos y quién queda protegido cuando se toman decisiones sobre quién puede participar.

Cuando empiezan las expulsiones se atraviesa un gran miedo, no solo por parte del expulsado, sino también de los demás
— Ariana Harwicz
En el ámbito de la cultura se justifica la cancelación a los judíos
— Ariana Harwicz
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