En Argentina, la escasez de combustible ha transformado las estaciones de servicio en lugares de espera de hasta cinco días, revelando una tensión estructural entre un Estado que congela precios para proteger a su población y una industria que encuentra más rentable mirar hacia afuera que abastecer el mercado interno. El ministro Massa y el sector petrolero se acusan mutuamente mientras el transporte de cargas —columna vertebral de la economía nacional— siente el peso de una distorsión que lleva años acumulándose. En el fondo, la crisis no es solo de gasolina: es el reflejo de una economía que
Argentina enfrenta crisis de desabastecimiento de combustible con filas de cinco días
No podemos darnos el lujo de dejar de vender
¿Por qué Argentina, que tiene Vaca Muerta, la segunda reserva de gas no convencional más grande del mundo, enfrenta una crisis de combustible?
Esa es exactamente la pregunta que hace Massa. Pero la respuesta es complicada. No es que no haya combustible en el suelo; es que los productores prefieren vender afuera porque el precio internacional es el doble del que pueden cobrar aquí.
Espera, ¿el doble? ¿Eso está confirmado o es la estimación de Massa?
Según GlobalPetrolPrices, la gasolina cuesta 1,34 dólares por litro internacionalmente y 0,86 con el dólar oficial en Argentina. Con el dólar paralelo, cae a 0,30. Esos números están documentados.
Entonces el gobierno congeló los precios para proteger a la gente, pero eso hizo que los productores prefieran vender afuera.
Exacto. Y ahora el gobierno dice que las petroleras están reteniendo stock especulativamente, mientras el sector dice que simplemente no pueden producir de forma rentable a esos precios.
¿Quién tiene razón?
Las dos partes tienen un punto. Los costos de producción subieron 120% en el año, pero el precio de venta solo subió 60%. Eso es un problema real. Pero también es cierto que hay un incentivo para vender afuera.
¿Y qué pasa con el transporte de cargas?
Distribuyen el 94% de las mercancías del país. Sin combustible, la economía se detiene.
¿Eso es un número verificado o una cifra de la federación?
Es lo que dice la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas. No tengo otra fuente que lo confirme, pero es su cifra oficial.
¿Cuál es el plazo que Massa puso?
El martes 31 de octubre. Si no se normaliza, amenaza con prohibir las exportaciones.
¿Eso es legal? ¿Puede hacer eso?
Eso no está claro en el reportaje. Es lo que dijo, pero no sabemos si tiene el poder ejecutivo para hacerlo.
O Pulso
- Desde el jueves, conductores y camioneros esperan hasta cinco días en filas interminables, con combustible racionado y vehículos varados en rutas de todo el país.
- El transporte de cargas, responsable del 94% de la distribución de mercancías en Argentina, advierte que la falta de gasolina amenaza directamente la productividad y el abastecimiento general de la economía.
- El gobierno acusa a las petroleras de retener stock especulando con una devaluación postelectoral y con el vencimiento del congelamiento de precios; la industria responde que los precios regulados no cubren los costos de producción.
- Los números exponen la distorsión: mientras el litro de gasolina cuesta 1,34 dólares en el mercado internacional, en Argentina ronda los 0,30 dólares al tipo de cambio paralelo, creando un incentivo poderoso para exportar en lugar de vender localmente.
- El gobierno negoció la importación de diez buques de combustible y lanzó un ultimátum: si las petroleras no normalizan el suministro antes del martes, perderán el derecho a exportar desde el miércoles.
En Argentina, la escasez de combustible ha transformado las estaciones de servicio en lugares de espera de hasta cinco días, revelando una tensión estructural entre un Estado que congela precios para proteger a su población y una industria que encuentra más rentable mirar hacia afuera que abastecer el mercado interno. El ministro Massa y el sector petrolero se acusan mutuamente mientras el transporte de cargas —columna vertebral de la economía nacional— siente el peso de una distorsión que lleva años acumulándose. En el fondo, la crisis no es solo de gasolina: es el reflejo de una economía que intenta sostener dos realidades incompatibles al mismo tiempo.
Desde el jueves pasado, las estaciones de servicio argentinas se convirtieron en escenarios de espera agotadora. Conductores con tanques vacíos enfrentan filas de hasta cinco días en muchas ciudades, con combustible racionado en varios puntos y autos varados en rutas y lugares insólitos. La crisis no afecta solo al ciudadano común: el transporte de cargas, que mueve el 94% de las mercancías del país, emitió una alerta formal advirtiendo sobre el impacto directo en su productividad y rentabilidad.
El ministro de Economía Sergio Massa señala a las empresas petroleras como responsables, acusándolas de retener stock en anticipación a una devaluación postelectoral que finalmente no ocurrió, y de guardar inventario a la espera de saber cuánto podrán aumentar los precios tras el vencimiento del congelamiento el 31 de octubre. Agrega que el precio internacional del barril duplica al local, incentivando a los productores a preferir el mercado externo. Desde el sector, la respuesta es contundente: no hay retención, simplemente no hay combustible. Los empresarios señalan que mientras el precio de la gasolina subió cerca del 60% en el año, el costo de producirla creció casi el doble.
Los datos respaldan la distorsión: con el dólar paralelo, el litro de gasolina en Argentina cuesta alrededor de 0,30 dólares, frente a 1,34 en el mercado internacional, 1,14 en Brasil o 1,94 en Uruguay. Es la gasolina más barata de la región, lo que explica por qué exportar resulta más atractivo que vender localmente. El exsecretario de Energía Daniel Montamat apunta que los sucesivos acuerdos de precios y congelamientos son el origen profundo del problema, más que la exportación en sí.
Ante la crisis, la Secretaría de Energía acordó importar diez buques de combustible. Massa fijó el martes como plazo límite: si las petroleras no normalizan el abastecimiento, el miércoles quedarán sin acceso a los mercados de exportación. La crisis de cinco días en las estaciones de servicio se ha convertido en un pulso abierto entre el gobierno y la industria, con la economía del país atrapada en el medio.
Desde el jueves pasado, las estaciones de servicio de Argentina se han convertido en lugares de espera interminable. Los conductores llegan con sus tanques vacíos y se encuentran con filas que se extienden durante cinco días completos en muchas ciudades del país. En algunos puntos de venta, el combustible está siendo racionado. Los autos se quedan varados en las rutas, estacionados en lugares inusuales, mientras la gasolina simplemente no aparece.
La crisis golpea más allá del conductor frustrado. El transporte de cargas, que según la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas distribuye el 94% de las mercancías que circulan en el país, siente el impacto directo en su productividad y rentabilidad. La falta de combustible no es un inconveniente menor: es una amenaza a la economía misma. El viernes, la federación emitió un comunicado advirtiendo sobre el desabastecimiento creciente. El presidente de la Federación de Empresarios de Combustibles, Vicente Impieri, estimó que normalizar el suministro podría tomar unos días más.
El ministro de Economía y candidato presidencial Sergio Massa tiene una explicación clara: las empresas petroleras están reteniendo stock de forma deliberada. Según su análisis, las compañías especulan con la posibilidad de una devaluación posterior a las elecciones presidenciales del 22 de octubre, que finalmente no ocurrió. Además, Massa señala que el vencimiento del congelamiento de precios de combustibles previsto para el 31 de octubre funciona como un incentivo adicional para que las petroleras guarden inventario, esperando saber cuánto podrán aumentar los precios después de esa fecha. El ministro también menciona que el precio internacional del barril es el doble del que rige en Argentina, lo que crea un incentivo perverso: los productores prefieren vender al mercado externo que abastecer el mercado interno.
Desde el sector petrolero, la respuesta es tajante: no hay retención, simplemente no hay combustible. Hernán Landgrebe, secretario de la Federación de Empresarios de Combustibles, rechaza categóricamente la acusación de especulación. "No podemos darnos el lujo de dejar de vender", dijo a CNN, e invitó a verificar que los tanques de las estaciones de servicio cerradas están efectivamente vacíos. Una fuente de una empresa productora explicó a CNN que mientras el precio de la gasolina aumentó alrededor del 60% durante el año, el costo de producirla creció casi 120%. Los beneficios impositivos que el gobierno otorgó como parte de los acuerdos de regulación de precios, según el sector, resultan insuficientes para mantener la operación rentable.
Los números revelan una distorsión profunda. Según datos de GlobalPetrolPrices al 23 de octubre, la gasolina cuesta 1,34 dólares por litro en el mercado internacional. En Argentina, con el dólar oficial, el precio es de 0,86 dólares por litro. Si se utiliza el dólar paralelo, el precio cae a alrededor de 0,30 dólares. En comparación, Brasil vende a 1,14 dólares por litro, Uruguay a 1,94, Chile a 1,44 y México a 1,34. Argentina tiene la gasolina más barata de la región, lo que explica por qué los productores prefieren vender afuera.
Daniel Montamat, exsecretario de Energía, ofrece una perspectiva diferente. Para él, la exportación no es la razón fundamental del problema. Las distorsiones en el precio del combustible, producto de los aumentos y congelamientos acordados con el gobierno, reducen la oferta disponible. Massa contraataca argumentando que el gobierno ha renunciado a cobrar impuestos para mantener los precios bajos para la población, y que las petroleras gozan de beneficios especiales en estos acuerdos.
La Secretaría de Energía informó que el viernes se acordó importar diez buques con combustible durante una reunión con las empresas petroleras. Massa estableció un plazo: el martes 31 de octubre. Si las petroleras no normalizan la situación para esa fecha, advirtió el ministro, el miércoles no podrán exportar. La amenaza es clara: o abastecen el mercado interno, o pierden acceso al mercado externo. La crisis de cinco días de espera en las estaciones de servicio se ha convertido en un pulso entre el gobierno y la industria petrolera, con la economía del país en el medio.
Citações Notáveis
Es muy raro que falte combustible en el país de Vaca Muerta, considerada la segunda reserva de gas no convencional del mundo— Sergio Massa, ministro de Economía
Los invito a que pasen por las estaciones de servicio cerradas y verifiquen que los tanques están vacíos— Hernán Landgrebe, secretario de la Federación de Empresarios de Combustibles