Una mujer de 96 años residente en un geriátrico de Guadalajara recibe la primera dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech en España, seguida por una auxiliar de enfermería del centro. La residencia Los Olmos ha sufrido gravemente durante la pandemia con fallecimientos confirmados y sospechosos, mientras el personal sanitario describe el trauma emocional de la primera ola.
Araceli Hidalgo, de 96 años, primera vacunada contra el covid en España
A ver si podemos conseguir que el virus este se nos vaya
¿Por qué fue tan importante que Araceli fuera la primera?
Porque en ese momento, después de nueve meses de muertes, aislamiento y miedo, la vacuna era lo único que parecía poder devolver la vida a la normalidad. Araceli, con 96 años, representaba a todos los que habían sufrido más: los ancianos en las residencias, solos, sin poder ver a sus familias.
¿Qué pasó en Los Olmos durante la pandemia?
Fue brutal. Al menos 13 muertes confirmadas o sospechosas en la primera ola. Pero lo peor no fue solo el número. Fue que los residentes murieron sin sus hijos al lado. El personal sanitario, como Mónica, tuvo que estar separado de sus propios padres durante meses.
Mónica lloró cuando habló de sus padres.
Sí. Llevaba desde marzo sin poder tocarlos. Eso es lo que la pandemia había hecho: convertir el contacto físico, los abrazos, en algo prohibido. La vacuna no era solo medicina. Era la promesa de poder volver a abrazar a la gente que amabas.
¿Cómo se sintió Carmen Carboné al poner la primera inyección?
Emocionada, pero también consciente del peso de lo que estaba haciendo. Llevaba 30 años en el hospital. Había visto de todo. Pero cuando vio esos viales tan pequeños, tan preciados, supo que estaba participando en algo histórico.
¿Todos en la residencia quisieron vacunarse?
No. Algunos rechazaron por creencias, y dos no pudieron por alergias previas. Pero la mayoría sí. Después de lo que habían vivido, querían esa esperanza, aunque fuera pequeña.
¿Qué representaba ese domingo para España?
El comienzo del fin. No el fin inmediato, sino la prueba de que había un camino de salida. Casi 2,3 millones de personas esperaban su turno. Era lento, era apenas el principio, pero era movimiento hacia adelante.
O Pulso
- Araceli Rosario Hidalgo, 96 años, primera vacunada en España el 27 de diciembre de 2020
- Residencia Los Olmos en Guadalajara registró al menos 13 muertes relacionadas con COVID-19 en la primera ola
- Mónica Tapias, auxiliar de enfermería, segunda vacunada; llevaba sin ver a sus padres desde marzo
- España esperaba vacunar a casi 2,3 millones de personas antes de la primavera
Una mujer de 96 años residente en un geriátrico de Guadalajara recibe la primera dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech en España, seguida por una auxiliar de enfermería del centro. La residencia Los Olmos ha sufrido gravemente durante la pandemia con fallecimientos confirmados y sospechosos, mientras el personal sanitario describe el trauma emocional de la primera ola.
Araceli Hidalgo, de 96 años, se convierte en la primera persona vacunada contra el COVID-19 en España, iniciando la mayor campaña de inmunización del país en una residencia de Guadalajara.
El domingo 27 de diciembre de 2020, a las 9:05 de la mañana, Araceli Rosario Hidalgo, una mujer de 96 años residente en la residencia Los Olmos de Guadalajara, recibió una inyección que marcaría un punto de inflexión en la batalla de España contra la pandemia. Con un andador, vistiendo una blusa de manga corta bajo una chaqueta azul marino, se acercó a la zona habilitada para la vacunación. Mientras esperaba, se santiguó. La enfermera Carmen Carboné, de 60 años, preparó la dosis de Pfizer y BioNTech. "Es un pinchazo que no va a notar", le advirtió antes de administrar la inyección. Minutos después, cuando todo había terminado, Araceli expresó lo que muchos españoles sentían en ese momento: "A ver si podemos conseguir que el virus este se nos vaya".
Araceli nació en Guadix, Granada, pero llevaba siete años viviendo en Los Olmos, la única residencia completamente pública de Guadalajara. De los 70 mayores que habitaban el geriátrico, cerca de 60 recibirían la primera dosis ese mismo domingo. Después de la inyección, se quedó sentada en un sillón durante unos 20 minutos para ser observada por si surgían efectos adversos. "Estoy muy bien, muy serena he estado", contó después por teléfono. Describió su vida en la residencia con satisfacción: hacía gimnasia, veía televisión, practicaba ganchillo. Lo único que le faltaba era a su familia, dos hijos, cuatro nietos y una bisnieta que vivían en Madrid. "Meses hace que no los veo", dijo. "Deseando estoy verlos".
Tras Araceli, fue el turno de Mónica Tapias, auxiliar de enfermería de 48 años que llevaba una década trabajando en el centro. Con uniforme blanco y un gorro sanitario azul y amarillo, se sentó nerviosa. "Se nota al entrar una ligera molestia", describió después de recibir la inyección. Tapias llevaba desde marzo sin poder acercarse a sus padres, de 73 y 79 años. "Yo lo único que quiero es que pase esto para poder darles un beso", dijo entre lágrimas. Durante los primeros meses de la pandemia, el trabajo en la residencia había sido devastador. "No te da tiempo a recuperarte de una muerte cuando llega otra", recordó. "Ves a familias a las que ha devastado la enfermedad y es muy triste".
La residencia Los Olmos había sido golpeada duramente por la primera ola. Durante esos meses iniciales, dos residentes fallecieron con covid confirmado y al menos 11 más murieron con síntomas compatibles, aunque sin confirmación mediante pruebas. Marina Vadillo, directora del centro, explicó que los mayores habían muerto solos, sin poder recibir visitas. "Se han muerto los residentes solos, tanto si tenían covid como si no", confirmó Tapias. "Era triste, había mayores que venían sus hijos a verles todos los días y de repente no podían. Estábamos nosotras, tenían nuestro calor, pero no es lo mismo". El geriátrico llevaba sin registrar un caso de covid desde junio, pero las cicatrices emocionales permanecían.
Carmén Carboné, la enfermera que administró la primera vacuna de España, trabajaba en el servicio de prevención de riesgos laborales del Hospital Universitario de Guadalajara desde hacía 30 años. El miércoles anterior le preguntaron si quería ser la encargada de poner las primeras inyecciones, algo que no esperaba. "Ha sido muy emocionante cuando nos han traído los viales y los hemos visto tan chiquititos y tan preciados", recordó. "Pensaba en la cantidad de vida que hay dentro de ese vial y en todos los problemas que nos pueden solucionar en los próximos meses". Carboné, que había vivido la primera ola "con mucha angustia", instó a la población a vacunarse sin miedo. "Es una vacuna más", aseguró. "Las vacunas están muy avanzadas, merecen toda la confianza".
Ese domingo, según la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha, se vacunaron el 89,23 por ciento de los mayores de la residencia y el 98,46 por ciento de la plantilla. Algunos residentes rechazaron la vacuna por "creencias de la gente mayor", y dos no pudieron recibirla por antecedentes de reacciones alérgicas a otros medicamentos. Vadillo subrayó que se respetó el consentimiento de quienes no quisieron vacunarse. En 21 días, los vacunados recibirían la segunda dosis, y una semana después, la vacuna alcanzaría su máxima efectividad. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, celebró el hito en Twitter: "Hoy Araceli y Mónica representan una nueva etapa esperanzadora. Un día para la emoción y la confianza". El ministro de Sanidad, Salvador Illa, añadió que ambas mujeres enviaban "un mensaje de esperanza al mundo". España esperaba vacunar a casi 2,3 millones de personas antes de la primavera, priorizando residentes, cuidadores, sanitarios y grandes dependientes en un proceso que se desarrollaría semana a semana, con dosis distribuidas proporcionalmente según la población de cada comunidad autónoma.
Citações Notáveis
Yo lo único que quiero es que pase esto para poder darles un beso— Mónica Tapias, auxiliar de enfermería, refiriéndose a sus padres
Pensaba en la cantidad de vida que hay dentro de ese vial y en todos los problemas que nos pueden solucionar en los próximos meses— Carmen Carboné, enfermera que administró la primera vacuna