Arabia Saudita: 12 muertos y 309 heridos en segundo ataque hutí al aeropuerto de Riad

12 personas murieron, entre ellas 4 saudíes, 2 bangladesíes, 1 estadounidense, 1 egipcio, 1 jordano, 1 sirio, 1 palestino y 1 sudanés; 309 heridos, algunos en estado crítico.
Doce personas de ocho nacionalidades diferentes, muertas en minutos
El ataque del sábado contra el aeropuerto de Riad dejó víctimas de múltiples países, reflejando el alcance global del conflicto regional.
Mark

¿Por qué los hutíes atacan específicamente aeropuertos? ¿Hay algo estratégico en eso?

Mimi

Los aeropuertos son infraestructura civil crítica. Golpearlos paraliza la economía, interrumpe el comercio, genera pánico. Es una forma de presionar sin necesidad de ocupar territorio.

Luke

Pero el comunicado saudí no dice nada sobre daños a la infraestructura de vuelos mismos. ¿Sabemos realmente cuánto daño estructural hubo, o es principalmente sobre las víctimas civiles?

Mark

¿Y por qué tantas nacionalidades entre los muertos? ¿Eso importa?

Mimi

Importa porque muestra que el conflicto no es solo entre saudíes e yemeníes. Hay trabajadores migrantes, viajeros internacionales atrapados en medio. El impacto es global.

Luke

Aunque también hay que notar que la mayoría de las víctimas son residentes, no ciudadanos saudíes. Cuatro de doce. Eso es un detalle que cambia cómo se cuenta la historia.

Mark

¿Cuándo terminará esto? ¿Hay alguna señal de que los ataques vayan a parar?

Mimi

No hay señal. Los hutíes dicen que responden a bombardeos saudíes. Arabia Saudita dice que defiende al gobierno yemení. Es un ciclo.

Luke

Lo que no sabemos es si hay negociaciones en segundo plano, o si esto es realmente una escalada sin freno. El comunicado saudí no menciona nada de diplomacia.

  • Un aeropuerto internacional —símbolo de conexión y movilidad— se convirtió en campo de batalla por segunda vez en un día, dejando doce muertos de nueve países distintos y más de trescientos heridos, algunos en estado crítico.
  • La escalada es vertiginosa: en menos de una semana, los hutíes han atacado los aeropuertos de Riad, Abha y Dammam, sumando al menos quince muertes y centenares de heridos en infraestructuras civiles.
  • Las autoridades saudíes suspendieron todas las operaciones en el principal aeropuerto del reino sin fecha de reapertura, generando un colapso logístico con repercusiones económicas y humanitarias inmediatas.
  • Los hutíes, respaldados por Irán, enmarcan sus ataques con drones y misiles balísticos como respuesta legítima a los bombardeos saudíes sobre Yemen, perpetuando una lógica de represalia mutua que no distingue entre objetivos militares y civiles.
  • La comunidad internacional observa una escalada regional que amenaza la seguridad aérea global y plantea preguntas urgentes sobre hasta dónde puede llegar este ciclo de violencia antes de que alguien intervenga para detenerlo.

En el corazón de la península arábiga, donde convergen rutas de comercio y destinos humanos, la guerra volvió a tocar tierra civil. El sábado por la tarde, misiles atribuidos a los rebeldes hutíes yemeníes impactaron el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad, matando a doce personas de nueve nacionalidades distintas e hiriendo a más de trescientas. Este segundo ataque en menos de veinticuatro horas no es solo un acto de violencia aislado, sino un eslabón más en la cadena de represalias que mantiene al conflicto yemení-saudí en una espiral sin horizonte visible de paz.

El sábado por la tarde, misiles alcanzaron por segunda vez en menos de veinticuatro horas el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad, dejando esta vez doce muertos y trescientos nueve heridos. Entre las víctimas fatales había cuatro saudíes y ciudadanos de ocho países más: Bangladesh, Estados Unidos, Egipto, Jordania, Siria, Palestina y Sudán. Varios heridos permanecían en estado crítico en hospitales de la capital.

El ataque del viernes anterior había causado tres muertes y daños en una aeronave saudí. Ante la nueva embestida, las autoridades suspendieron todas las operaciones aeroportuarias sin anunciar cuándo se reanudarían, a la espera de una evaluación completa de los daños. Poco después, se confirmó que el aeropuerto Rey Fahd de Dammam, en la Región Oriental, también había sido impactado por un proyectil, aunque sin detalles sobre víctimas o magnitud del daño.

Esta cadena de ataques no era nueva. El miércoles previo, golpes similares contra los aeropuertos de Riad y Abha habían dejado tres muertos y más de treinta heridos. Los hutíes yemeníes, respaldados por Irán, habían intensificado en las últimas semanas sus operaciones con drones y misiles balísticos contra infraestructuras civiles y energéticas saudíes, argumentando que sus acciones son respuesta a los bombardeos aéreos de la coalición liderada por Arabia Saudita sobre territorio yemení.

Más allá del drama humano inmediato, el cierre del principal aeropuerto del reino tenía consecuencias económicas y logísticas de largo alcance. La pregunta que nadie podía responder aún era cuánto tiempo seguiría escalando este intercambio de golpes, y si existía alguna fuerza capaz de interrumpir el ciclo antes de que el costo humano se volviera aún más insoportable.

El aeropuerto más importante de Arabia Saudita fue golpeado nuevamente el sábado por la tarde, esta vez con consecuencias mucho más graves que el ataque del día anterior. Misiles alcanzaron las instalaciones del Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad, dejando doce personas muertas y trescientos nueve heridas, según anunció la Autoridad General de Aviación saudí. Entre los fallecidos había cuatro ciudadanos saudíes y residentes de ocho países diferentes: dos bangladesíes, un estadounidense, un egipcio, un jordano, un sirio, un palestino y un sudanés. Algunas de las personas heridas se encontraban en estado crítico y recibían atención médica en varios hospitales de la capital.

Este fue el segundo ataque atribuido a los rebeldes hutíes yemeníes en menos de veinticuatro horas. El viernes anterior, un primer golpe había causado tres muertes y daños en una aeronave de la aerolínea saudí, además de afectar otras áreas del mismo aeropuerto. La escalada fue rápida y contundente. Las autoridades saudíes suspendieron temporalmente todas las operaciones en la terminal, sin anunciar cuándo serían reanudadas. El comunicado oficial indicó que los vuelos permanecerían detenidos hasta que se completara la evaluación de los daños y se verificara la seguridad de las instalaciones.

La violencia no se limitó a Riad. Apenas después de que se hiciera público el ataque contra el aeropuerto capital, se reportó que el aeropuerto internacional Rey Fahd en Dammam, ubicado en la Región Oriental de Arabia Saudita, también fue alcanzado por un proyectil. Turki al Maliki, portavoz militar de la coalición liderada por Arabia Saudita en apoyo al gobierno yemení reconocido internacionalmente, confirmó el impacto pero no proporcionó detalles sobre el tipo de proyectil, la magnitud del daño o si hubo víctimas.

Esta no era la primera vez en días que los hutíes atacaban infraestructura saudí. El miércoles anterior, las autoridades habían reportado tres muertes adicionales y más de treinta heridos de varias nacionalidades en ataques similares contra los aeropuertos de Riad y Abha, este último ubicado en el suroeste del reino. Los rebeldes yemeníes, respaldados por Irán, habían intensificado sus operaciones con drones y misiles balísticos contra instalaciones civiles y militares saudíes durante las últimas semanas, incluyendo aeropuertos e instalaciones energéticas.

Los hutíes justificaban sus ataques como una respuesta a los bombardeos aéreos que Arabia Saudita llevaba a cabo contra sus posiciones en Yemen en apoyo a las fuerzas leales al gobierno yemení. Desde su perspectiva, los ataques contra objetivos saudíes eran una forma de retaliar contra una campaña aérea que, según ellos, continuaba afectando a la población civil yemení. La dinámica del conflicto regional se había vuelto cada vez más peligrosa, con cada lado argumentando que sus acciones eran defensivas o justificadas por las del otro.

Lo que quedaba claro era que la seguridad aeroportuaria en Arabia Saudita había sido comprometida de manera significativa. El cierre de operaciones en el principal aeropuerto de Riad tenía implicaciones económicas y logísticas amplias, afectando no solo a viajeros sino también al comercio y las conexiones internacionales del reino. Las autoridades enfrentaban la tarea inmediata de evaluar los daños, atender a los heridos y determinar cuándo sería seguro reanudar las operaciones. Al mismo tiempo, la pregunta más amplia permanecía sin respuesta: cuánto tiempo continuaría esta escalada de ataques y contraataques entre los hutíes y Arabia Saudita.

La suspensión de las operaciones continuará hasta que concluya la evaluación de los daños y se verifique la seguridad de las instalaciones
— Autoridad General de Aviación de Arabia Saudita
Los rebeldes yemeníes afirman que sus agresiones contra el reino árabe son una respuesta a los bombardeos aéreos de Arabia Saudí contra sus posiciones en Yemen
— Portavoz de los rebeldes hutíes
Envie de l'histoire complète ? Lire l'original sur RPP ↗
Nous contacter FAQ