En Cupertino, Apple se prepara para revelar el cambio de forma más profundo en la historia del iPhone: un dispositivo de pantalla flexible que se pliega como un libro, poniendo fin a casi dos décadas de rectángulo de vidrio. El anuncio llega en un momento de transición para la compañía, con un nuevo director ejecutivo que hereda la presión de demostrar que Apple aún puede redefinir categorías enteras. A un precio estimado de al menos dos mil dólares, el iPhone plegable no es solo un producto nuevo, sino una pregunta sobre si la innovación tecnológica puede, por sí sola, mover el corazón del me
Apple revoluciona el iPhone con dispositivo plegable que desafía dos décadas de diseño
Un lado de Apple que no hemos visto en mucho tiempo
¿Por qué ahora? ¿Qué hace que Apple decida entrar en los plegables después de dejar que Samsung y otros los probaran primero?
Apple típicamente no es la primera, pero cuando entra, refina la idea hasta hacerla accesible. Los plegables han existido desde 2018, pero siguen siendo menos del 2 por ciento del mercado. Apple ve una oportunidad de escala.
Pero ¿es realmente una oportunidad? Counterpoint estima que Apple podría capturar el 5 por ciento de sus envíos. Eso suena bien hasta que te das cuenta de que significa 12 millones de unidades de un producto de 2.000 dólares. ¿Cuánta gente realmente quiere eso?
El precio es el número que salta. Dos mil dólares. ¿Cómo justifica Apple eso?
Los componentes son más complejos. Una pantalla flexible que se abre y cierra es más cara de fabricar que un panel plano. Además, hay escasez de chips de memoria por la inteligencia artificial.
Cierto, pero el iPhone 17 Pro cuesta 1.099 dólares. Casi duplicar el precio es un salto enorme. Y la encuesta de Consumer Intelligence Research Partners dice que el 66 por ciento de los compradores de iPhone lo hacen porque el suyo se rompió, no porque quieran nuevas características.
Entonces, ¿por qué Apple lo hace? ¿Solo para demostrar que puede?
Parcialmente. John Ternus acaba de asumir como CEO. Apple ha enfrentado críticas de que perdió su capacidad de innovación. Un iPhone plegable es un símbolo de que la empresa sigue siendo capaz de hacer cosas radicales.
Pero eso es marketing, no necesariamente demanda real. Los eventos de Apple solían ser espectáculos. Ahora son videos grabados. Un plegable podría traer de vuelta ese brillo, pero eso no significa que los consumidores lo compren.
¿Qué pasa si fracasa? ¿Si nadie lo quiere?
Apple ya se está preparando. Lanzó un programa de arrendamiento en julio para que los consumidores paguen mensualmente. Es una forma de hacer que los dispositivos caros sean más accesibles.
Eso es importante: Apple está reconociendo que el precio es una barrera. No está segura de que la innovación por sí sola venda el producto.
Le Pouls
- Apple presentará este miércoles su iPhone plegable, el rediseño más radical del dispositivo desde su nacimiento en 2007, rompiendo con casi veinte años de forma rectangular.
- Con un precio de entrada de al menos 2.000 dólares —casi el doble del iPhone 17 Pro actual— el dispositivo enfrenta una barrera económica que podría frenar el efecto de arrastre que suelen generar los lanzamientos de Apple.
- El mercado de teléfonos plegables lleva años estancado en menos del 2% de las ventas globales, lastrado por fragilidad, problemas de software y precios prohibitivos desde que Samsung abrió la categoría en 2018.
- Analistas de Counterpoint Research estiman que Apple podría enviar más de 12 millones de unidades el próximo año, capturando el 5% de sus envíos de iPhone, una apuesta ambiciosa para una categoría aún marginal.
- El lanzamiento es también el primer gran examen para el nuevo CEO John Ternus, quien asume con la misión de restaurar el magnetismo innovador de una empresa que lleva años sin crear una categoría de producto verdaderamente nueva.
- Un dato inquietante complica la narrativa: el año pasado, solo el 14% de los compradores de iPhone eligió el dispositivo por sus características nuevas, lo que sugiere que ni siquiera una pantalla plegable garantiza un cambio en el comportamiento del mercado.
En Cupertino, Apple se prepara para revelar el cambio de forma más profundo en la historia del iPhone: un dispositivo de pantalla flexible que se pliega como un libro, poniendo fin a casi dos décadas de rectángulo de vidrio. El anuncio llega en un momento de transición para la compañía, con un nuevo director ejecutivo que hereda la presión de demostrar que Apple aún puede redefinir categorías enteras. A un precio estimado de al menos dos mil dólares, el iPhone plegable no es solo un producto nuevo, sino una pregunta sobre si la innovación tecnológica puede, por sí sola, mover el corazón del mercado.
El miércoles, desde su sede en Cupertino, Apple presentará el cambio más radical en la historia del iPhone: un teléfono inteligente con pantalla flexible que se abre y cierra como un libro. Tres personas con acceso directo al proyecto confirmaron la noticia bajo anonimato. Es una ruptura con casi dos décadas de diseño rectangular que ha definido al dispositivo desde 2007.
Los teléfonos plegables no son una idea nueva. Samsung lanzó el Galaxy Fold en 2018, Motorola el Razr en 2020 y Google el Pixel Fold en 2023. Pero el mercado nunca despegó: el año pasado apenas se vendieron 20 millones de unidades en todo el mundo, menos del 2% del total de teléfonos inteligentes. Los primeros modelos fueron caros, frágiles y poco confiables. Apple no suele ser pionera, pero cuando entra en un mercado tiende a refinarlo. La pregunta es si puede repetir esa fórmula con un dispositivo que costará al menos 2.000 dólares, casi el doble del iPhone 17 Pro actual.
El analista David Vogt, de UBS, advierte que ese precio podría romper el llamado efecto halo: la tendencia de los compradores de iPhone a salir de la tienda también con AirPods o un Apple Watch. A ese costo, muchos podrían pensarlo dos veces. Aun así, Counterpoint Research estima que Apple podría enviar más de 12 millones de unidades el próximo año, capturando el 5% de sus envíos totales de iPhone.
El lanzamiento es también la primera gran prueba para John Ternus, quien asumió la dirección ejecutiva hace apenas una semana. Hereda una empresa que lleva años bajo críticas por no crear nuevas categorías de productos. Como lo resume Bob O'Donnell, de TECHnalysis Research: "Un iPhone plegable mostraría un lado de Apple que no hemos visto en mucho tiempo". Pero hay un dato que complica la narrativa: el año pasado, solo el 14% de quienes compraron un iPhone lo hizo por sus características nuevas. La mayoría lo hizo porque su teléfono anterior estaba roto, perdido o ya no funcionaba. El miércoles dirá si una pantalla que se dobla puede cambiar esa ecuación.
El miércoles, en su sede de Cupertino, California, Apple revelará lo que sus seguidores consideran el cambio más radical en la historia del iPhone: un teléfono inteligente que se pliega sobre sí mismo, con una pantalla flexible que se abre y cierra como las páginas de un libro. Tres personas con acceso directo al proyecto confirmaron la noticia bajo condición de anonimato, marcando un quiebre con casi dos décadas de diseño rectangular que ha definido al dispositivo desde su presentación en 2007.
Desde hace años, el iPhone ha evolucionado de formas menores: se adelgazó, sus bordes se redondearon, desapareció el botón de inicio. Pero la estructura fundamental nunca cambió: un rectángulo de vidrio. Esta vez es diferente. El nuevo dispositivo pondrá a prueba algo que Apple rara vez intenta: convertir una tecnología de nicho en un producto de consumo masivo. Los teléfonos plegables existen desde 2018, cuando Samsung lanzó el Galaxy Fold. Motorola siguió con el Razr en 2020. Google presentó el Pixel Fold en 2023. Pero el mercado nunca despegó. El año pasado, apenas 20 millones de dispositivos plegables se vendieron en todo el mundo, menos del 2 por ciento de todos los teléfonos inteligentes. Los primeros modelos fueron caros, frágiles, con problemas de software que los hacían poco confiables.
Apple no suele ser pionera en categorías nuevas, pero cuando entra en un mercado, tiende a refinarlo hasta hacerlo accesible. Un iPhone plegable, incluso a un precio inicial de al menos 2.000 dólares, podría ser otro ejemplo de eso. David Vogt, analista de UBS, señala que ese costo casi duplicaría el del iPhone 17 Pro actual, cuyo precio de entrada es 1.099 dólares. Los componentes son más complejos, más frágiles, más costosos de fabricar. Aun así, Counterpoint Research estima que Apple podría enviar más de 12 millones de estos dispositivos el próximo año, capturando el 5 por ciento de todos sus envíos de iPhone. Es un salto notable para una categoría que hoy representa una fracción del mercado.
El lanzamiento también es una prueba para John Ternus, quien asumió la dirección ejecutiva de Apple hace apenas una semana. Hereda una empresa que ha enfrentado años de críticas por perder su capacidad de innovación, por quedarse atrás. Hace una década, los eventos de presentación de productos eran espectáculos en vivo, con multitudes entusiastas y actuaciones musicales. En los últimos años se convirtieron en exhibiciones de marketing más discretas, con demostraciones grabadas en video. Ternus enfrenta la tarea de restaurar parte de ese magnetismo perdido. Bob O'Donnell, fundador de TECHnalysis Research, lo resume así: "A la empresa le ha ido increíblemente bien, pero al final del día, no han creado nuevas categorías de productos. Un iPhone plegable mostraría un lado de Apple que no hemos visto en mucho tiempo".
El precio será un obstáculo real. Vogt advierte que un dispositivo de 2.000 dólares podría plantear "un problema para el bolsillo" que impida el efecto halo que normalmente acompaña a los lanzamientos de iPhone: cuando alguien entra a una Apple Store por un teléfono y sale con AirPods y un Apple Watch también. Con este precio, eso podría no suceder. Además, los costos podrían subir aún más. En junio, Apple aumentó los precios de sus Mac e iPads citando la escasez de chips de memoria provocada por el auge de la inteligencia artificial. El mismo factor podría afectar el iPhone plegable.
Apple ha comenzado a prepararse para un futuro donde sus productos son más caros. En julio lanzó un programa que permite a los consumidores arrendar iPhones y otros dispositivos mediante pagos mensuales. Es un reconocimiento de que el precio es una barrera. Pero hay otro dato que complica la narrativa de innovación: el año pasado, cerca de dos tercios de las personas que compraron un iPhone dijeron que lo hicieron porque sus teléfonos ya no funcionaban, estaban rotos, perdidos o habían sido robados. Solo el 14 por ciento compró un iPhone por sus características nuevas. Eso sugiere que incluso una pantalla plegable revolucionaria podría no ser suficiente para mover el mercado. El miércoles dirá si Apple puede cambiar eso.
Citations marquantes
A la empresa le ha ido increíblemente bien, pero al final del día, no han creado nuevas categorías de productos. Un iPhone plegable mostraría un lado de Apple que no hemos visto en mucho tiempo.— Bob O'Donnell, fundador de TECHnalysis Research
Un dispositivo de 2.000 dólares podría plantear un problema para el bolsillo que impida el efecto halo típico de los lanzamientos de iPhone.— David Vogt, analista de UBS