En Bogotá, la búsqueda de una experiencia indolora en el arte corporal ha abierto una grieta entre el deseo y la seguridad clínica. Dos sociedades científicas de anestesiología han alertado a las autoridades distritales sobre la práctica de tatuar a personas sedadas en establecimientos sin habilitación sanitaria, una confluencia de estética y medicina que, sin los controles adecuados, puede costar la vida. El caso preliminar de una persona hospitalizada tras someterse a este procedimiento en Barrios Unidos recuerda que la sedación no es un recurso cosmético, sino una intervención médica que ex
Anestesiólogos piden controles urgentes por tatuajes bajo sedación en Bogotá
La sedación para tatuajes no debe realizarse en estudios de tatuaje
¿Por qué los anestesiólogos se preocupan tanto por tatuajes? Parecería un procedimiento cosmético menor.
Porque la sedación no es menor. Cuando adormeces a alguien, aunque sea parcialmente, su cuerpo deja de protegerse a sí mismo. Las vías respiratorias pueden cerrarse, el corazón puede desestabilizarse. Necesitas monitoreo constante, medicamentos de emergencia, alguien entrenado para reaccionar en segundos.
¿Y eso no puede hacerse en un estudio de tatuajes normal?
No. Un estudio de tatuajes no tiene los equipos, ni la capacitación, ni el sistema de respuesta que exige la anestesia. Es como intentar hacer una cirugía en una peluquería.
Entonces, ¿por qué alguien lo haría? ¿Cuál es el atractivo?
Probablemente el precio. La sedación en un hospital cuesta más. Y algunos clientes quieren no sentir nada durante el tatuaje. Pero lo que ahorran en dinero lo pierden en seguridad.
¿Y el caso que mencionan, la persona hospitalizada?
Eso es lo que asusta a los especialistas. Alguien fue a un lugar no autorizado, se sedó para un tatuaje, y algo salió mal. Terminó en el hospital. Eso prueba que el riesgo no es teórico.
¿Qué debería pasar ahora?
Las autoridades deben encontrar dónde se está haciendo esto, cerrar esos lugares, y educar al público sobre por qué la sedación no es un servicio que pueda ofrecerse en cualquier lado.
El Pulso
- Una persona fue hospitalizada tras recibir un tatuaje bajo sedación en un local no autorizado de Barrios Unidos, encendiendo las alarmas del gremio médico.
- La sedación puede comprometer las vías respiratorias, causar depresión respiratoria y requerir intubación de emergencia, riesgos imposibles de gestionar fuera de un entorno clínico habilitado.
- La Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación y la Sociedad Cundinamarquesa de Anestesiología exigieron formalmente a la Secretaría Distrital de Salud que inspeccione establecimientos, verifique quién administra los sedantes y controle los medicamentos de uso restringido involucrados.
- Las sociedades propusieron una mesa técnica con el Ministerio de Salud para definir criterios de seguridad, fortalecer la normatividad y diseñar campañas de prevención y vigilancia.
- El llamado se extiende a toda la ciudadanía: ningún procedimiento que implique anestesia puede realizarse fuera de un espacio médicamente habilitado, sin importar el motivo estético que lo motive.
En Bogotá, la búsqueda de una experiencia indolora en el arte corporal ha abierto una grieta entre el deseo y la seguridad clínica. Dos sociedades científicas de anestesiología han alertado a las autoridades distritales sobre la práctica de tatuar a personas sedadas en establecimientos sin habilitación sanitaria, una confluencia de estética y medicina que, sin los controles adecuados, puede costar la vida. El caso preliminar de una persona hospitalizada tras someterse a este procedimiento en Barrios Unidos recuerda que la sedación no es un recurso cosmético, sino una intervención médica que exige todo un sistema de atención para ser segura.
Dos sociedades científicas de anestesiología en Bogotá han pedido a la Secretaría Distrital de Salud que intervenga ante una práctica que consideran de alto riesgo: ofrecer tatuajes mientras los clientes están sedados, en locales que no tienen autorización para prestar servicios de salud. La alerta se formalizó después de que las autoridades identificaran un establecimiento en Barrios Unidos donde presuntamente se realizaban estos procedimientos, y de conocerse un caso preliminar de una persona hospitalizada —posiblemente en el Hospital Simón Bolívar— tras presentar un evento adverso.
Los especialistas subrayan que la sedación altera la conciencia, puede comprometer las vías respiratorias y derivar en depresión respiratoria o necesidad de intubación. Por eso insisten en que solo debe administrarse bajo supervisión de un anestesiólogo, con monitoreo continuo de la ventilación, la oxigenación y la estabilidad cardiovascular, y con equipos disponibles para responder ante cualquier complicación. Nada de eso puede garantizarse en un estudio de tatuaje convencional.
En su carta al secretario distrital Gerson Orlando Bermont Galavis, las organizaciones solicitaron verificar qué establecimientos ofrecen este servicio, si cuentan con habilitación sanitaria, quiénes administran los sedantes y cómo se adquieren y almacenan los medicamentos de uso restringido. También propusieron crear una mesa técnica con el Ministerio de Salud para revisar el problema, definir estándares de seguridad y diseñar acciones de prevención, todo dentro del marco del Comité Seccional para el Control del Ejercicio de la Anestesiología del Distrito, conforme a la Ley 6 de 1991.
El mensaje de los especialistas fue directo: el riesgo anestésico no depende únicamente de que haya un profesional capacitado presente, sino de todo un sistema de atención que rodee al paciente. Ante el auge de una tendencia que mezcla estética y medicina sin los controles necesarios, las sociedades se ofrecieron a aportar su conocimiento técnico para proteger vidas y evitar que el deseo de un tatuaje indoloro se convierta en una emergencia médica.
En Bogotá, dos sociedades científicas de especialistas en anestesia han levantado la voz sobre una práctica que consideran peligrosa: realizar tatuajes mientras los pacientes están sedados, en lugares que no tienen autorización para prestar servicios de salud. La Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación y la Sociedad Cundinamarquesa de Anestesiología dirigieron una solicitud formal a la Secretaría Distrital de Salud pidiendo que verifique si existen establecimientos en la ciudad ofreciendo este tipo de procedimientos sin cumplir los requisitos sanitarios básicos.
La alarma se encendió después de que las autoridades identificaran un lugar en la localidad de Barrios Unidos donde presuntamente se estaban realizando tatuajes bajo sedación sin las condiciones necesarias. Pero lo que más preocupa a los especialistas es que conocieron de un caso preliminar en el que una persona fue hospitalizada después de someterse a este procedimiento. Según la información que manejaban, esa persona se encontraría internada en una institución de salud de la ciudad, posiblemente en el Hospital Simón Bolívar, tras presentar un evento adverso.
La sedación no es un procedimiento simple ni sin riesgos. Cuando se administra, puede alterar el nivel de conciencia del paciente, comprometer las vías respiratorias, causar depresión respiratoria, y en casos graves, requerir intubación o cambiar completamente el tipo de manejo anestésico que se estaba usando. Por eso, los especialistas insisten en que este tipo de intervención solo debe ser realizada por médicos con especialidad en anestesiología, en ambientes clínicos adecuados, con evaluación previa del paciente, monitoreo continuo de su estado de conciencia, vigilancia de la ventilación y oxigenación, control de la estabilidad del corazón, y con medicamentos y equipos disponibles para responder ante cualquier complicación que surja.
En su comunicación dirigida al secretario distrital de Salud, Gerson Orlando Bermont Galavis, las sociedades pidieron acciones específicas. Solicitaron que se determine si hay establecimientos en Bogotá ofreciendo tatuajes bajo sedación, si cuentan con habilitación sanitaria, quiénes están administrando la sedación y bajo qué condiciones de capacitación y supervisión. También pidieron que se revise qué medicamentos se están usando, cómo se adquieren, se almacenan y se controlan, especialmente si se trata de sustancias de uso restringido que requieren entrenamiento especializado en anestesia.
Los especialistas fueron claros en su mensaje: la sedación para tatuajes no debe realizarse en estudios de tatuaje ni en espacios que no estén habilitados como servicios de salud. Cualquier procedimiento que implique anestesia debe cumplir con la normatividad sanitaria vigente. El riesgo anestésico, señalaron, no depende solo de que haya un profesional capacitado presente, sino de todo un sistema de atención que garantice condiciones seguras para el paciente.
Además de pedir inspecciones y controles, las sociedades propusieron crear una mesa técnica que incluya a la Secretaría Distrital de Salud, el Ministerio de Salud y Protección Social, y la Sociedad Cundinamarquesa de Anestesiología. El objetivo sería revisar el problema, definir criterios de seguridad, fortalecer la aplicación de las normas existentes, y diseñar acciones de educación, prevención y vigilancia. Este trabajo se haría dentro del marco del Comité Seccional para el Control del Ejercicio de la Anestesiología del Distrito, conforme a la Ley 6 de 1991.
Finalmente, las organizaciones hicieron un llamado tanto a los anestesiólogos como a otros profesionales de la salud y a la ciudadanía en general: cualquier práctica que implique sedación debe llevarse a cabo únicamente en escenarios habilitados, seguros y ajustados a los estándares técnicos vigentes. Los especialistas se ofrecieron a aportar su conocimiento científico y técnico para proteger a los pacientes y adoptar medidas que eviten que procedimientos como estos comprometan la vida y la salud de las personas.
Citas Notables
La sedación constituye una modalidad de anestesia que exige condiciones específicas para proteger la vida y la seguridad de los pacientes— Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación y Sociedad Cundinamarquesa de Anestesiología
El manejo del riesgo anestésico no depende únicamente de la presencia de un profesional idóneo, sino de la existencia de todo un sistema de atención que garantice condiciones seguras— Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación