En este país tenemos la gasolina más cara del mundo
Uruguay registra 9.500 ventas de autos eléctricos versus 8.600 de gasolina hasta mayo 2026, con cuota de mercado eléctrico alcanzando 43% frente a 39% de combustibles fósiles. La gasolina premium cuesta US$2,40 por litro en Uruguay, más cara que Noruega, Francia y Reino Unido, tras aumentos del 21% desde abril por la guerra en Irán.
- 9.500 vehículos eléctricos vendidos versus 8.600 de gasolina hasta mayo 2026
- Gasolina premium a US$2,40 por litro, más cara que Noruega, Francia y Reino Unido
- Cuota de mercado de eléctricos alcanza 43% frente a 39% de combustibles fósiles
- Gobierno planea reducir incentivos fiscales en segunda mitad de 2026
Los elevados precios de gasolina en Uruguay, entre los más altos del mundo, están impulsando un auge sin precedentes en ventas de vehículos eléctricos chinos, que superaron a los de gasolina por primera vez en 2026.
En Uruguay, el precio de la gasolina premium ha alcanzado los 2,40 dólares por litro, una cifra que sitúa al país entre los más caros del mundo para repostar. Aunque Hong Kong y Suiza mantienen precios aún superiores, Uruguay ha superado a naciones como Noruega, Francia y Reino Unido, a pesar de que sus ingresos per cápita son significativamente menores. El Gobierno uruguayo, que controla tanto las importaciones como la refinación de combustibles, ha incrementado los precios aproximadamente un 21 por ciento desde principios de abril, una decisión vinculada a los efectos de la guerra en Irán sobre los mercados energéticos globales.
Esta presión sobre los bolsillos de los conductores ha generado un cambio radical en el mercado automotriz local. Hasta mayo de 2026, Uruguay registraba la venta de alrededor de 9.500 vehículos eléctricos frente a unos 8.600 automóviles con motor de gasolina o diésel, marcando la primera vez que los autos sin emisiones superan a los tradicionales. Los vehículos eléctricos, liderados por marcas chinas como BYD y Geely, han capturado el 43 por ciento de las ventas de automóviles nuevos en los primeros cinco meses del año, casi duplicando la participación del mismo período en 2025 y muy por encima de los dígitos únicos que prevalecían aún en 2023. Mientras tanto, la cuota de mercado de vehículos de gasolina y diésel ha caído al 39 por ciento, dejando los modelos híbridos con el resto del mercado.
Gustavo Berrueta, un hombre de 56 años, ejemplifica esta transformación. En mayo adquirió un hatchback BYD Seagull por poco menos de 22.000 dólares, siguiendo la recomendación de amigos que ya conocían la marca china que ha desplazado a Tesla como el mayor vendedor mundial de vehículos eléctricos. Berrueta planea usar su nuevo auto para trabajar como conductor de Uber, un negocio que describe como impensable con un vehículo de gasolina dados los costos actuales de combustible. "En este país tenemos la gasolina más cara del mundo", comentó mientras conducía su Seagull.
Los incentivos fiscales han jugado un papel crucial en esta transición. Los vehículos eléctricos actualmente pagan un impuesto de matriculación reducido y están exentos del arancel de importación del 23 por ciento, así como del Imesi, un impuesto especial que puede alcanzar el 46 por ciento en automóviles de gasolina. Sin embargo, el ministro de Hacienda Gabriel Oddone anunció el mes pasado que el Gobierno planea comenzar a reducir gradualmente estos beneficios fiscales en la segunda mitad de 2026, argumentando que el sector ya está suficientemente consolidado para competir sin subvenciones. Esta perspectiva ha acelerado las compras, con consumidores como Justino Terra, un empleado bancario de 29 años, apresurándose a adquirir un vehículo eléctrico antes de que los impuestos aumenten. Terra y su esposa compraron una BYD Yuan Plus de 36.990 dólares con entrega prevista para mediados de julio, rechazando explícitamente cualquier alternativa de gasolina.
Martín Núñez, responsable de ventas en concesionarios como Sadar Portones en Montevideo, ha observado un repunte notable desde abril, cuando el Gobierno subió los precios de la gasolina un 7 por ciento adicional. Los clientes que llegan a su sala de exposición citan dos razones principales: la incapacidad de soportar más aumentos en el precio del combustible y el deseo de adelantarse a los cambios tributarios inminentes. Delfina Matos, consultora sénior de la firma Exante con sede en Montevideo, advierte que este auge podría ser temporal. "Probablemente no veremos el mismo ritmo de crecimiento que en los últimos años", señaló, prediciendo que algunas ventas no se concretarán una vez que desaparezcan los beneficios fiscales.
La infraestructura de recarga no ha representado un obstáculo significativo para la adopción de vehículos eléctricos en Uruguay, un país apenas más grande que Florida donde muchos conductores recargan sus autos en casa. La empresa estatal de electricidad UTE ha expandido su red pública de recarga a casi 500 puntos en todo el país, comparado con apenas 136 a finales de 2021. Incluso los responsables políticos reconocen el impacto positivo de esta transición. Guillermo Tolosa, presidente del Banco Central, afirmó recientemente que los vehículos eléctricos y una red eléctrica basada en energías renovables han ayudado a mitigar el impacto inflacionista de la crisis de precios del petróleo provocada por la guerra en Irán.
Uruguay se ha posicionado como líder en adopción de vehículos eléctricos en Sudamérica, un cambio impulsado por la convergencia de precios de gasolina extraordinariamente altos, incentivos fiscales generosos y la disponibilidad de vehículos chinos asequibles. Sin embargo, la pregunta que permanece es si este crecimiento acelerado puede sostenerse una vez que los beneficios tributarios comiencen a desaparecer en los próximos meses.
Notable Quotes
En este país tenemos la gasolina más cara del mundo. Este auto lo voy a usar para trabajar para Uber, y con un auto de gasolina eso sería impensable.— Gustavo Berrueta, comprador de BYD Seagull
Probablemente no veremos el mismo ritmo de crecimiento que en los últimos años. Algunas ventas no se concretarán sin estos beneficios fiscales, dado su impacto en el precio final.— Delfina Matos, consultora sénior de Exante
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Uruguay específicamente? ¿Qué lo hace diferente de otros países latinoamericanos?
Uruguay es pequeño, relativamente rico, y tiene una red eléctrica basada en renovables. Eso importa. Pero lo crucial es que el Gobierno controla los precios de la gasolina, así que cuando suben, suben mucho y de repente. Los conductores sienten el golpe directamente.
Entonces, ¿es solo el precio del combustible lo que impulsa esto?
No solo. Los incentivos fiscales son enormes: exención del arancel de importación, impuesto de matriculación reducido, exención del Imesi que puede llegar al 46 por ciento. Sin eso, muchas de estas compras no sucederían. Los clientes lo saben, y por eso están comprando ahora, antes de que cambien.
¿Qué pasa cuando esos incentivos desaparecen?
Eso es lo que nadie sabe realmente. La consultora Matos dice que veremos una caída. Algunas personas que están considerando un eléctrico ahora simplemente no lo harán si el precio sube 10 o 15 mil dólares. El mercado podría normalizarse bastante rápido.
¿Y BYD? ¿Cómo una empresa china se convierte en el vendedor número uno?
Porque hacen autos baratos que funcionan. El Seagull de Berrueta cuesta menos de 22 mil dólares. Tesla no compite en ese segmento. BYD tiene escala, tecnología de baterías propia, y precios que los consumidores pueden realmente pagar. En un mercado donde el precio importa tanto, eso es todo.
¿Hay algo que sugiera que esto es insostenible?
Todo sugiere que es insostenible tal como está ahora. El Gobierno mismo lo dice: el sector está consolidado, así que pueden quitar los incentivos. Pero consolidado no significa que la gente pueda permitirse pagar el precio completo. Veremos.