Aitana Sánchez-Gijón atraviesa un momento de convergencia entre el reconocimiento artístico y el compromiso cívico: sus colaboraciones con Almodóvar la devuelven al primer plano del cine mientras el teatro la mantiene enraizada en la tradición española. Pero lo que define su presente no es solo la solidez de una carrera construida entre dos mundos, sino la decisión de que su voz pública no puede limitarse al oficio. En la Puerta del Sol, junto a quienes protestan por la crisis de vivienda, y en sus declaraciones sobre censura y resignación colectiva, emerge una figura que entiende la visibilid
Aitana Sánchez-Gijón: «Ya están aquí. Censurando, denunciando, ganando»
Era una cuestión de responsabilidad ciudadana
¿Qué la llevó específicamente a la acampada de la Puerta del Sol? ¿Fue una decisión espontánea o algo que había estado considerando?
Ella lo plantea como responsabilidad ciudadana, no como un gesto. Eso es importante. No dice que fue porque le parecía interesante o porque quisiera apoyar. Dice que era algo que tenía que hacer.
Pero el reportaje no nos dice cuándo fue, cuánto tiempo estuvo, si habló con gente allí, qué vio. Sabemos que fue de las primeras, pero ¿qué significa eso exactamente? ¿Primeras entre qué grupo?
Y luego está esa frase sobre censura y denuncia. ¿A quién cree que se refiere?
No lo dice directamente. Pero el contexto sugiere que ve una amenaza política o ideológica que está ganando terreno. La palabra "censura" es fuerte.
Demasiado fuerte, quizá, sin especificar. Censura implica represión estatal, pero podría estar hablando de presión social, de cancelación, de algo más difuso. El reportaje no aclara.
¿Cree que su carrera le da legitimidad para hablar así?
Claramente. Ella entiende que tiene una plataforma. El cine internacional, el teatro, Almodóvar. Eso le permite decir cosas que otros no pueden decir sin ser ignorados.
O sin ser atacados. Pero el reportaje tampoco nos dice si ha recibido críticas por esto, si hay consecuencias. Solo nos dice que ella habla. No sabemos qué pasó después.
O Pulso
- Sánchez-Gijón fue de las primeras figuras públicas en acercarse a la acampada de la Puerta del Sol, rechazando el gesto simbólico para convertirlo en presencia real.
- Su frase más dura —'Ya están aquí. Censurando, denunciando, ganando'— lanza una señal de alarma sobre fuerzas que percibe como amenazantes en el panorama político español.
- La expresión 'nos lo estamos comiendo' revela su diagnóstico más incómodo: una sociedad que observa sin resistir lo suficiente.
- El peso de sus palabras descansa sobre una trayectoria que le otorga legitimidad: el cine internacional le dio alcance, el teatro le dio raíces, y ambos juntos le dan plataforma.
- Su regreso artístico y su posicionamiento social no son fenómenos separados, sino dos caras de una misma elección: la de no quedarse callada.
Aitana Sánchez-Gijón atraviesa un momento de convergencia entre el reconocimiento artístico y el compromiso cívico: sus colaboraciones con Almodóvar la devuelven al primer plano del cine mientras el teatro la mantiene enraizada en la tradición española. Pero lo que define su presente no es solo la solidez de una carrera construida entre dos mundos, sino la decisión de que su voz pública no puede limitarse al oficio. En la Puerta del Sol, junto a quienes protestan por la crisis de vivienda, y en sus declaraciones sobre censura y resignación colectiva, emerge una figura que entiende la visibilidad como una forma de responsabilidad que no puede delegarse.
Aitana Sánchez-Gijón ha construido su carrera entre el cine internacional de autor y el teatro español de repertorio, sin que esa doble pertenencia genere contradicción. Sus trabajos recientes junto a Pedro Almodóvar la han devuelto a la pantalla con una presencia renovada, mientras los escenarios siguen siendo para ella un territorio de actividad constante. Sin embargo, lo que define su momento actual no es únicamente la solidez profesional, sino una mirada social que ha pasado de ser marginal en su vida pública a ocupar el centro.
Esa transformación se hizo concreta cuando acudió a la acampada instalada en la Puerta del Sol contra la crisis de vivienda, siendo una de las primeras figuras del mundo cultural en hacerlo. No lo describe como un gesto de visibilidad, sino como una obligación: la responsabilidad ciudadana de quien tiene una plataforma y decide no ignorarla.
En sus declaraciones más recientes, Sánchez-Gijón utiliza un lenguaje sin rodeos. Habla de censura, de denuncias, de victorias que considera inquietantes. Su frase más contundente —'Ya están aquí. Censurando, denunciando, ganando'— apunta a una presencia ideológica que percibe como amenaza, aunque sin nombrarla directamente. Lo que sí nombra con claridad es la respuesta social: 'nos lo estamos comiendo', una expresión que carga con el peso de la pasividad y la resignación colectiva.
Lo que emerge de todo ello es una actriz que ha decidido que su voz no puede ser solo profesional. Su regreso más fuerte que nunca no se mide únicamente en papeles o colaboraciones, sino en la elección deliberada de no permanecer en silencio ante lo que observa.
Aitana Sánchez-Gijón ha construido una carrera que transita entre dos mundos sin aparente contradicción: el cine internacional de autor y el teatro español de repertorio. Sus colaboraciones recientes con Pedro Almodóvar la han devuelto a la pantalla con una presencia renovada, mientras que en los escenarios mantiene una actividad que describe como inagotable. Pero lo que la define en este momento, según sus propias palabras, no es solo la solidez de su trayectoria profesional, sino una mirada social que ha dejado de ser periférica en su vida pública para convertirse en central.
Esa postura se hizo visible de manera temprana cuando la actriz fue de las primeras en acercarse a la acampada instalada en la Puerta del Sol contra la crisis de la vivienda. No fue una visita de protocolo ni una aparición para las cámaras. Sánchez-Gijón lo describe como una cuestión de responsabilidad ciudadana, una frase que resume su enfoque: no se trata de activismo performativo, sino de una obligación que ella considera inherente a quien tiene visibilidad pública.
En la entrevista, la actriz aborda directamente lo que ve como una transformación en el panorama político y social español. Utiliza un lenguaje que no deja lugar a ambigüedades: habla de censura, de denuncias, de ganancias. Su frase más contundente —"Ya están aquí. Censurando, denunciando, ganando"— sugiere que percibe una presencia política o ideológica que considera amenazante, aunque no especifica explícitamente a quién se refiere. Lo que sí deja claro es que considera que la sociedad española está permitiendo que esto suceda sin la resistencia suficiente: "nos lo estamos comiendo", dice, usando una expresión que implica pasividad, resignación, o quizá complicidad.
Su trayectoria profesional le ha dado una plataforma desde la cual hablar. El cine internacional le abrió puertas; el teatro la mantuvo enraizada en la tradición española. Pero es precisamente esa combinación de legitimidad artística y visibilidad lo que, según parece entender, le confiere una responsabilidad que va más allá del guion. No es la primera actriz española en tomar posiciones públicas sobre cuestiones sociales, pero el timing de sus declaraciones —y la contundencia de su lenguaje— sugiere que ve un momento de urgencia.
Lo que emerge de esta conversación es una actriz que ha decidido que su voz no puede ser solo profesional. Ha visto una acampada contra la vivienda y ha sentido que debía estar allí. Ha observado cambios en el tejido social y político español y ha decidido nombrarlos públicamente, aunque sea en términos que requieren interpretación. Su regreso más fuerte que nunca, como lo describe el reportaje, no es solo un asunto de papeles mejores o colaboraciones más prestigiosas. Es también el regreso de alguien que ha elegido no quedarse callada.
Citações Notáveis
Ya están aquí. Censurando, denunciando, ganando. Y nos lo estamos comiendo.— Aitana Sánchez-Gijón
Era una cuestión de responsabilidad ciudadana— Aitana Sánchez-Gijón, sobre su visita a la acampada de la Puerta del Sol