Durante décadas, el poder en Venezuela se ha sostenido, según fiscales estadounidenses y organismos internacionales, sobre una arquitectura de miedo: detenciones arbitrarias, torturas sistemáticas y desapariciones forzadas orquestadas desde las más altas esferas del Estado. La nueva acusación formal contra Nicolás Maduro y Cilia Flores no solo amplía cargos previos de narcoterrorismo, sino que sitúa al propio mandatario en el centro de decisiones sobre el sufrimiento de individuos concretos, incluidos ciudadanos estadounidenses. En la historia larga de los autoritarismos, este momento represen
Acusación contra Maduro por tortura coincide con patrones documentados por la ONU
Un sistema que se sostuvo sobre la tortura sistemática y la persecución de opositores
¿Por qué esta acusación es diferente de lo que ya sabíamos de los informes de la ONU?
La ONU documentó patrones de represión desde 2014, pero dijo que los altos funcionarios "tenían conocimiento" y "contribuyeron" a través de coordinación. Esta acusación va más lejos: dice que Maduro participó de manera personal y directa en decisiones específicas sobre detenciones, interrogatorios y torturas.
Pero ¿cómo prueba eso la Fiscalía? ¿Tiene documentos, grabaciones, testigos directos que lo vieron ordenar torturas?
La acusación se basa en testimonios de víctimas y en los hallazgos de la ONU, pero los detalles específicos de cómo se probará eso en juicio aún no están claros.
Los casos de los ciudadanos estadounidenses parecen muy concretos. ¿Eso es lo más fuerte de la acusación?
Sí, porque hay identidades verificables, fechas específicas, lesiones documentadas que requirieron hospitalización. No son alegaciones abstractas.
Aunque los nombres están ocultos en la acusación. ¿Sabemos quiénes son realmente estas personas?
No, están identificados como "víctima 7", "víctima 8" y "víctima 9" en el documento público. Probablemente la Fiscalía tiene sus nombres reales, pero no los ha revelado aún.
¿Y qué pasa con los intercambios de prisioneros? ¿Eso debilita el caso?
Es complicado. Muestra que Estados Unidos negoció con Venezuela incluso mientras investigaba estos crímenes. Pero también significa que algunos de estos ciudadanos fueron liberados.
Exacto. Entonces algunos de los testigos potenciales ya están fuera de Venezuela. Eso podría fortalecer el caso porque pueden testificar sin temor a represalias.
Der Puls
- La acusación de 35 páginas señala a Maduro como participante directo en decisiones de detención, interrogatorio y tortura, elevando la responsabilidad penal a un nivel que supera incluso lo documentado por la ONU en 2020.
- Ciudadanos estadounidenses fueron sometidos a descargas eléctricas, asfixia, inyecciones que provocaron convulsiones, lesiones permanentes y amenazas de muerte contra sus hijos, según los testimonios recogidos por la Fiscalía.
- Los intercambios de prisioneros entre Washington y Caracas entre 2022 y 2025 revelan una paradoja inquietante: el mismo régimen acusado de torturar rehenes los utilizaba como moneda de negociación diplomática.
- El abogado de Maduro niega los cargos y el gobierno venezolano ha rechazado históricamente los informes de la ONU, mientras el juicio queda fijado para junio de 2027 en medio de tensiones diplomáticas no resueltas.
Durante décadas, el poder en Venezuela se ha sostenido, según fiscales estadounidenses y organismos internacionales, sobre una arquitectura de miedo: detenciones arbitrarias, torturas sistemáticas y desapariciones forzadas orquestadas desde las más altas esferas del Estado. La nueva acusación formal contra Nicolás Maduro y Cilia Flores no solo amplía cargos previos de narcoterrorismo, sino que sitúa al propio mandatario en el centro de decisiones sobre el sufrimiento de individuos concretos, incluidos ciudadanos estadounidenses. En la historia larga de los autoritarismos, este momento representa el intento de la justicia internacional de nombrar lo que durante años fue negado, y de convertir testimonios de víctimas en prueba jurídica ante un tribunal.
Una acusación presentada el jueves contra Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores describe un sistema de represión estatal sostenido sobre la tortura sistemática, las desapariciones forzadas y la persecución de opositores. Lo que distingue este documento de acusaciones anteriores es su alcance: la Fiscalía estadounidense sostiene que Maduro participó de manera personal y directa en decisiones sobre detenciones e interrogatorios, conclusión que profundiza lo que la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU ya había documentado desde 2014.
El informe de la ONU de 2020 concluyó que existían motivos razonables para creer que altos funcionarios venezolanos no solo conocían los crímenes, sino que los coordinaban activamente. La nueva acusación de 35 páginas retoma esos hallazgos y los amplía con testimonios específicos de víctimas, entre ellas ciudadanos estadounidenses sometidos a descargas eléctricas, asfixia, golpizas, aislamiento prolongado y tortura psicológica. Algunos fueron amenazados con daño o muerte para sus familiares, incluidos menores.
Tres casos de ciudadanos estadounidenses aparecen detallados bajo pseudónimos. La víctima 7 pasó ocho meses y medio en prisión tras ser detenida en enero de 2022, donde le negaron alimento y le inyectaron una sustancia que le causó convulsiones. La víctima 8, detenida en agosto de 2023, sufrió una lesión grave en la espalda, fue trasladada en ambulancia con un arma en la boca y recibió descargas eléctricas; sus captores le dijeron que seguía vivo porque su nacionalidad estadounidense lo hacía útil para un intercambio. La víctima 9 fue golpeada durante 48 horas en el sótano de un cuerpo policial y sufrió una lesión permanente en un ojo.
Estos casos se entrelazan con una serie de negociaciones diplomáticas entre 2022 y 2025 en las que Venezuela liberó prisioneros a cambio de concesiones estadounidenses, revelando que el régimen instrumentalizaba a sus detenidos como fichas de negociación. El abogado de Maduro ha negado los nuevos cargos de conspiración para cometer tortura, y el gobierno venezolano ha rechazado históricamente las conclusiones de organismos internacionales. El juicio está programado para junio de 2027.
Una acusación presentada el jueves contra Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores describe un sistema de represión estatal que, según los fiscales estadounidenses, se sostuvo sobre la tortura sistemática, las desapariciones forzadas y la persecución de opositores políticos. Lo que distingue esta acusación de las anteriores es su alcance: la Fiscalía sostiene que Maduro participó de manera personal y directa en decisiones sobre detenciones, interrogatorios y torturas, una conclusión que amplía significativamente lo que la Misión de Determinación de los Hechos de Naciones Unidas había documentado años atrás.
La misión de la ONU comenzó su trabajo en 2019, aunque sus investigaciones se remontan a 2014, cuando estallaron las primeras grandes protestas contra Maduro. En su informe de 2020, el equipo de la ONU concluyó que tenía "motivos razonables" para creer que el entonces presidente y otros altos funcionarios no solo conocían los crímenes de represión, sino que los coordinaban activamente y suministraban recursos para ejecutarlos. La nueva acusación estadounidense, de 35 páginas, retoma esos hallazgos y los profundiza con testimonios específicos de víctimas, incluidos ciudadanos estadounidenses que fueron detenidos en Venezuela.
Los relatos contenidos en la acusación pintan un cuadro de violencia sistemática. Ciudadanos estadounidenses fueron sometidos a descargas eléctricas, asfixia, golpizas, secuestro, aislamiento prolongado en celdas de castigo y tortura psicológica. Algunos fueron amenazados con daño o muerte para sus familiares, incluidos niños. Según la investigación de la ONU, estos métodos también se utilizaron para extraer confesiones forzadas que incriminaran a otras personas.
Tres casos específicos de ciudadanos estadounidenses aparecen detallados en la acusación bajo pseudónimos. La "víctima 7" fue detenida en enero de 2022 al ingresar a Venezuela y pasó ocho meses y medio en prisión donde le negaron alimento e inyectaron una sustancia que le causó convulsiones. La "víctima 8" fue detenido en agosto de 2023 cuando viajaba para visitar familiares; funcionarios de inteligencia militar lo atacaron causándole una lesión grave en la espalda que requirió hospitalización, luego fue trasladado en ambulancia con un arma en la boca y recibió descargas eléctricas. Según la acusación, sus captores le dijeron que seguía vivo porque descubrieron su nacionalidad estadounidense y consideraron que podría ser útil para un intercambio de prisioneros. La "víctima 9" fue detenida alrededor del 29 de enero de 2025 cuando agentes llegaron a su casa buscando a otra persona; fue golpeado durante 48 horas en el sótano de lo que describió como un cuerpo policial, sufriendo una lesión permanente en un ojo.
Estos casos no ocurren en el vacío. Entre 2022 y 2025, Venezuela y Estados Unidos negociaron la liberación de prisioneros en varios momentos. En octubre de 2022, Caracas liberó a seis ejecutivos de Citgo a cambio de que el gobierno Biden otorgara perdón presidencial a dos sobrinos de Cilia Flores condenados por narcotráfico. En diciembre de 2023, Alex Saab recibió clemencia mientras Venezuela liberaba a diez estadounidenses detenidos. En enero de 2025, el enviado especial Richard Grenell negoció la libertad de otras seis personas a cambio de la reanudación de vuelos de deportación desde Estados Unidos hacia Venezuela.
Barry Pollack, abogado de Maduro, ha dicho que su cliente niega el nuevo cargo de conspiración para cometer tortura y espera su próxima comparencia. Maduro también se ha declarado inocente de cargos anteriores de narcoterrorismo y tráfico de drogas. El gobierno de Venezuela ha rechazado históricamente las conclusiones de los informes de la ONU, pero los hallazgos de la Fiscalía se suman a décadas de testimonios de víctimas y defensores de derechos humanos que han descrito una maquinaria represiva a gran escala diseñada para mantener a la pareja presidencial en el poder.
El juicio está programado para junio de 2027. Mientras tanto, la acusación también detalla el papel de funcionarios venezolanos no identificados que habrían participado en las torturas. El gobierno de Venezuela aún no ha reaccionado públicamente a estas nuevas acusaciones, aunque su presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha anunciado el inicio de la Navidad para el 1 de noviembre.
Bemerkenswerte Zitate
Tenía motivos razonables para creer que el entonces presidente venezolano y otros altos funcionarios no solo tenían conocimiento de los crímenes, sino que contribuyeron con ellos mediante la coordinación de actividades y el suministro de recursos— Misión de Determinación de los Hechos de Naciones Unidas, informe de 2020
Su cliente niega el nuevo cargo de conspiración para cometer tortura y espera con interés su próxima comparencia— Barry Pollack, abogado de Nicolás Maduro