Actor peruano denuncia abuso escolar en San Borja: «El colegio intentó silenciar a mi madre»

Mario Cortijo sufrió violencia física, psicológica y sexual durante su etapa escolar; un estudiante de 16 años del Liceo Naval fue abusado sexualmente por compañeros.
Los colegios son cómplices y generan las condiciones para que haya violencia
Cortijo señala que la responsabilidad de la violencia escolar no recae solo en los agresores, sino en las instituciones que la permiten.
Mark

¿Por qué Cortijo decidió hablar ahora, después de tanto tiempo, justo cuando sale a la luz el caso del Liceo Naval?

Mimi

Creo que el caso del Liceo Naval funcionó como un catalizador. Cuando ves que otro estudiante sufre lo mismo que sufriste, y que la institución vuelve a fallar, el silencio se vuelve insoportable. Cortijo ya no es un niño vulnerable; es un adulto con plataforma.

Luke

Pero hay que ser cuidadosos aquí. Cortijo no nombra su colegio. ¿Cómo verificamos su historia? ¿Hay documentación de la denuncia que su madre presentó?

Mark

Ese es un punto válido. ¿Qué tan específico fue sobre lo que le pasó?

Mimi

Habló de violencia física, psicológica y sexual, pero sin detalles concretos de fechas, nombres de agresores o testigos. Lo que sí fue específico fue sobre la respuesta del colegio: que intentaron silenciar a su madre.

Luke

Y eso es lo que podría investigarse. Si hay un registro de una denuncia que fue sofocada, eso es verificable. Pero por ahora, estamos trabajando con su relato sin corroboración externa.

Mark

¿Qué peso tiene su argumento sobre los docentes que no ven lo que pasa?

Mimi

Es una observación que muchos educadores reconocerían. Un profesor presente, atento, es una barrera contra el bullying. Lo que Cortijo está diciendo es que la negligencia no es accidental; es una elección.

Luke

Aunque hay que notar que está generalizando desde su experiencia personal. No todos los docentes que no intervienen están en el celular o hartos de su sueldo. Algunos simplemente no ven, o no reconocen lo que ven como violencia. Eso es un problema diferente, pero igual de grave.

Mark

¿Cuál es el riesgo de su llamado a exponer públicamente a los responsables del Liceo Naval?

Mimi

El riesgo es que la justicia por exposición pública no es justicia. Pero también es cierto que si el sistema institucional falla, la gente busca otras formas de protegerse.

Luke

Y eso es lo que preocupa. Cortijo está pidiendo algo que suena como vigilantismo. Exponer públicamente a menores de edad, incluso si cometieron un delito, tiene implicaciones legales y éticas. Su intención es proteger a otros estudiantes, pero el método es problemático.

  • Un estudiante de 16 años del Liceo Naval fue abusado sexualmente por compañeros dentro de un autobús escolar, destapando una herida que muchos preferían ignorar.
  • Mario Cortijo, conocido por 'De vuelta al barrio', aprovechó la conmoción pública para revelar que él mismo vivió los tres tipos de violencia escolar y que el colegio blindó a sus agresores privilegiados.
  • La madre de Cortijo intentó denunciar los hechos ante las autoridades del colegio y fue recibida con silencio forzado, convirtiendo a la institución en cómplice activa del abuso.
  • Cortijo, hoy docente, señala que los maestros que miran hacia otro lado no carecen de información sino de vocación, y que esa negligencia es tan estructural como el encubrimiento directivo.
  • Su exigencia final es concreta: que los responsables del caso Liceo Naval —adultos y adolescentes— sean expuestos públicamente, porque la visibilidad es la única protección que queda cuando las instituciones fallan.

Cuando un colegio elige proteger a los agresores en lugar de a sus víctimas, no comete un error administrativo: elige un bando. Mario Cortijo, actor peruano de 31 años, rompió ese silencio al revelar que sufrió violencia física, psicológica y sexual durante su etapa escolar en San Borja, y que la institución intentó acallar a su madre cuando quiso denunciarlo. Su testimonio, surgido a raíz del caso de abuso en el Liceo Naval, recuerda que el encubrimiento institucional no es una excepción sino una arquitectura que se construye ladrillo a ladrillo.

La denuncia de abuso sexual en el Liceo Naval —un adolescente de cuarto de secundaria agredido por compañeros dentro de un autobús escolar— abrió una conversación que muchos preferían evitar. Mario Cortijo, actor de 31 años recordado por la serie 'De vuelta al barrio', decidió sumarse a ella con su propio testimonio: en redes sociales reveló que durante su etapa escolar en un colegio de San Borja sufrió violencia física, psicológica y sexual, y que cuando su madre intentó denunciarlo, la institución respondió con encubrimiento y silencio forzado.

Cortijo fue preciso en su acusación: los estudiantes que lo agredieron gozaban de privilegios, y el colegio eligió protegerlos a ellos antes que a la víctima. "El propio colegio intentó silenciarla y blindó a las personas que hasta el día de hoy yo recuerdo quiénes fueron", afirmó. Para él, los centros educativos no son escenarios pasivos donde la violencia ocurre por azar, sino instituciones que generan activamente las condiciones para que prospere.

Ahora convertido en docente, Cortijo ofrece su propia práctica como contraste: en su aula no se tolera ninguna forma de bullying. Su juicio sobre los maestros que fallan es severo: quien no ve lo que ocurre en su salón no carece de información, sino de vocación. El cansancio, el desencanto y la distracción, dice, no son excusas sino síntomas de alguien que dejó de ejercer su función real.

Sin revelar el nombre del colegio donde vivió los abusos, Cortijo lanzó un llamado inequívoco: que los responsables del caso Liceo Naval —docentes y adolescentes involucrados— sean expuestos públicamente. Su argumento es directo: la visibilidad protege a quienes aún están en riesgo. El silencio que su madre enfrentó hace años, insiste, no puede volver a ser la respuesta de las instituciones.

La denuncia de abuso sexual en el Liceo Naval —un estudiante de cuarto de secundaria agredido por compañeros dentro de un autobús escolar— abrió una puerta que muchos preferían mantener cerrada. Mario Cortijo, actor de 31 años conocido por su rol en la serie De vuelta al barrio, decidió cruzarla. En redes sociales, expuso que él también había sido víctima de violencia física, psicológica y sexual durante su etapa escolar en un colegio ubicado en San Borja, y que cuando su madre intentó denunciar lo ocurrido, la institución respondió no con investigación sino con silencio forzado.

Cortijo se presentó públicamente como sobreviviente del bullying, un término que dijo respirarse a diario en los colegios de San Borja. Su testimonio fue directo: en su escuela hubo casos constantes de violencia, algunos de ellos graves, y cuando su madre llevó la denuncia a las autoridades del colegio, la respuesta fue el encubrimiento. "El propio colegio intentó silenciarla y blindó a las personas que hasta el día de hoy yo recuerdo quiénes fueron", afirmó. Los estudiantes que lo agredieron gozaban de privilegios, y la institución eligió protegerlos antes que proteger a la víctima.

En su intervención, Cortijo fue claro sobre la responsabilidad institucional. Los colegios, dijo, no son espacios donde la violencia simplemente ocurre: son cómplices activos que generan las condiciones para que prospere. Reconoció que el tema ha ganado visibilidad recientemente —en parte gracias a casos como el del Liceo Naval— pero insistió en que la complicidad de las autoridades educativas es estructural. Desde su perspectiva de sobreviviente de los tres tipos de violencia que experimentó, la institución escolar es tanto víctima como victimaria: crea el ambiente donde la agresión florece.

Ahora docente, Cortijo ofrece su propia práctica como contrapunto. En su espacio de enseñanza, afirmó, no se tolera ningún tipo de bullying. Su análisis de por qué otros maestros fallan es severo pero específico: un profesor que no ve lo que ocurre en su salón es alguien sin verdadera vocación. Está demasiado cansado, demasiado hastiado de su trabajo mal pagado, demasiado absorto en su teléfono para cumplir su función. Un docente que realmente ejerce su labor nunca aparta la vista de sus estudiantes.

Cortijo no reveló el nombre del colegio donde sufrió los abusos, pero su llamado final fue inequívoco: pidió que los responsables del caso Liceo Naval —tanto los profesores como los adolescentes involucrados— sean expuestos públicamente. Su argumento es pragmático: la exposición pública es una medida de protección para otros estudiantes que podrían estar en riesgo. El silencio que su madre enfrentó hace años, sugiere, no debe repetirse. La visibilidad es la única barrera que queda cuando las instituciones fallan.

Cuando mi madre hizo la denuncia en el colegio, el propio colegio intentó silenciarla y blindó a las personas que hasta el día de hoy yo recuerdo quiénes fueron
— Mario Cortijo
Un profesor que no ve lo que ocurre es una persona que no tiene la vocación de ser profesor
— Mario Cortijo
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