Acciones asiáticas avanzan 0,2% mientras petróleo caro aviva temores inflacionarios

Las subidas de tasas no solucionan los problemas reales
Byron Anderson advierte que la Fed está tratando síntomas de inflación sin resolver sus causas estructurales.
Mark

¿Por qué los rendimientos de los bonos subieron tanto? ¿Qué significa eso para alguien que no sigue los mercados?

Mimi

Cuando los rendimientos suben, significa que los inversores exigen más dinero para prestar al gobierno. Es como si de repente dijeran: "No confío tanto en que esto salga bien, así que quiero más compensación". Eso refleja miedo a la inflación.

Luke

Pero hay que ser preciso: ¿fue la venta de bonos la que causó los rendimientos altos, o los rendimientos altos causaron la venta? El artículo dice que fue una ola de ventas, pero no está claro si fue un pánico coordinado o simplemente una corrección de precios que estaban demasiado altos.

Mark

¿Y el petróleo? ¿Por qué sube tanto?

Mimi

El petróleo sube porque hay tensión con Irán. Si Irán cierra el estrecho de Ormuz, una cuarta parte del petróleo mundial no puede pasar. Eso asusta a los mercados. Pero también hay negociaciones en curso que podrían aliviar la tensión.

Luke

Aquí hay que notar que el artículo menciona conversaciones sobre un acuerdo, pero no dice cuán avanzadas están o cuál es la probabilidad real de que funcionen. El alivio del viernes fue pequeño, un 0,5%, lo que sugiere que los mercados no están apostando fuertemente a que el acuerdo se cierre.

Mark

¿Qué pasa con la Reserva Federal? ¿Van a subir más las tasas?

Mimi

Los mercados esperan tres alzas más en el próximo año. La Fed está diciendo que la inflación sigue siendo un problema y que probablemente necesiten hacer más. Eso es lo que asusta a los inversores: si suben las tasas, los préstamos se vuelven más caros para todos.

Luke

Pero aquí hay una tensión interesante que el artículo toca: Anderson dice que subir tasas no resuelve los problemas reales, como el petróleo caro o Irán. Entonces ¿la Fed está tratando síntomas en lugar de causas? Eso es una pregunta abierta que el artículo no responde completamente.

Mark

¿Y qué pasa en Asia específicamente?

Mimi

Las acciones asiáticas apenas subieron un 0,2%, así que no hay mucho movimiento. Pero hay preocupación sobre el yen japonés, que está débil. Si cae demasiado, Japón podría intervenir en el mercado para defenderlo.

Luke

El artículo menciona el nivel de 160 yenes por dólar como un umbral clave, pero no explica por qué ese número específico es importante o qué pasó la última vez que se alcanzó. Es un detalle que necesitaría más contexto para que un lector entienda realmente la importancia.

  • Rendimiento del Tesoro a 30 años en máximo desde 2004; rendimiento a 10 años en 5,20%
  • Petróleo Brent en US$106,60 por barril, con ganancia acumulada de más del 75% en el año
  • Mercados esperan tres alzas adicionales de tasas de la Fed en el próximo año
  • Acciones asiáticas avanzaron 0,2%; yen japonés cerca del nivel clave de 160 por dólar

Los rendimientos de bonos del Tesoro a 30 años alcanzaron máximos desde 2004, con el rendimiento a 10 años en 5,20%, reflejando presiones inflacionarias globales. El petróleo Brent cerró en US$106,60 por barril tras dos días consecutivos de alzas, acumulando una ganancia superior al 75% en lo que va del año.

Las acciones asiáticas avanzan levemente mientras los altos precios del petróleo y la venta masiva de bonos globales elevan preocupaciones inflacionarias y expectativas de más alzas de tasas de la Reserva Federal.

Los mercados asiáticos avanzaron apenas un 0,2% en la madrugada del viernes, un movimiento modesto que enmascaraba la turbulencia más profunda que atravesaba los mercados globales. Detrás de esa cifra pequeña se desplegaba una historia más compleja: una venta masiva de bonos que había arrastrado los rendimientos del Tesoro estadounidense a niveles no vistos en más de dos décadas, alimentada por la persistencia de precios del petróleo que no dejaban de subir.

La ola de ventas comenzó a nivel mundial y se extendió rápidamente hacia Asia. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 30 años alcanzaron su punto más alto desde 2004, mientras que el rendimiento a 10 años saltó ocho puntos básicos hasta el 5,20%. En Australia y Nueva Zelanda, los bonos gubernamentales a 10 años cayeron en las primeras operaciones de la jornada. Un índice global de bonos cruzó el umbral del 4% de rendimiento por primera vez desde 2007, una cifra que capturaba la magnitud del reajuste en curso. La venta del miércoles fue particularmente severa, comparable a las mayores caídas de un solo día registradas desde que el presidente Donald Trump impusiera aranceles en abril de 2025.

El culpable principal era el petróleo. El Brent había subido durante dos días consecutivos, cerrando en 106,60 dólares por barril, lo que llevaba sus ganancias acumuladas en el año a más del 75%. Aunque el viernes experimentó un leve alivio con una caída del 0,5%, la presión sobre los precios energéticos seguía siendo el factor dominante. Los negociadores estadounidenses e iraníes exploraban un acuerdo por fases que podría llevar a Teherán a reabrir el estrecho de Ormuz y a Washington a levantar su bloqueo de los puertos iraníes, pero la incertidumbre sobre si esas conversaciones fructificarían mantenía a los mercados en alerta.

Lo que preocupaba a los inversores era la conexión entre estos precios altos y la inflación. Los costos energéticos elevados se sumaban a las presiones inflacionistas existentes, reforzando las expectativas de que la Reserva Federal continuaría subiendo las tasas de interés. Los swaps de tasas descuentaban plenamente tres alzas adicionales de un cuarto de punto durante el próximo año. Byron Anderson, de Laffer Tengler Investments, señaló que aunque los rendimientos más altos ofrecían oportunidades, las subidas de tasas no resolverían los problemas subyacentes: Irán, el petróleo, la explosión de la inteligencia artificial y la inflación persistente. Lo que sí harían era aumentar los costos de endeudamiento para todos los demás participantes del mercado, un efecto que eventualmente alcanzaría a los trabajadores y consumidores si la Fed adoptaba una postura agresiva.

Los funcionarios de la Reserva Federal continuaban enfatizando los riesgos inflacionarios. Anna Paulson, presidenta de la Fed de Filadelfia, señaló que podrían ser necesarias alzas adicionales para que la inflación volviera al objetivo. John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, afirmó que el banco central aún tenía "mucho trabajo por delante" en lo que respectaba a las presiones sobre los precios. Angelo Kourkafas de Edward Jones observó que aunque el sólido crecimiento económico y los fundamentos empresariales saludables sugerían que las tasas aún no eran lo suficientemente restrictivas, el rápido aumento de los rendimientos y la elevada volatilidad del mercado de bonos estaban creando un obstáculo más significativo para las acciones.

En Asia, la atención se dirigía también hacia el yen japonés. Tras una caída de dos semanas, la divisa se acercaba nuevamente al nivel clave de 160 yenes por dólar, un umbral que los estrategas consideraban una prueba de la tolerancia de Japón ante la debilidad de su moneda. El riesgo de intervención en el mercado volvía a estar en el punto de mira. El índice Bloomberg para el dólar mantuvo las ganancias de la sesión anterior, cotizando en torno a niveles no vistos desde julio. El oro bajó ligeramente hasta 4.270 dólares la onza.

Los futuros del S&P 500 cayeron un 0,2% en las primeras horas de Tokio, mientras que los futuros del Hang Seng retrocedieron un 0,3%. El índice Topix de Japón subió un 0,5%, y el S&P/ASX 200 de Australia cayó un 0,5%. Los futuros del Euro Stoxx 50 bajaron un 0,3%. El Bitcoin subió un 0,1% hasta 84.430 dólares, mientras que Ether se mantuvo prácticamente sin cambios en 2.688 dólares. El crudo West Texas Intermediate cayó un 0,8% hasta 93,87 dólares por barril.

Lo que quedaba claro era que los precios del petróleo y los rendimientos de los bonos seguirían siendo factores clave para los mercados en los meses venideros. La combinación de costos energéticos elevados, presiones inflacionistas persistentes y expectativas de nuevas alzas de tasas estaba redefiniendo el panorama de riesgos para inversores en todo el mundo. El modesto avance de las acciones asiáticas era menos un signo de fortaleza que una pausa en un proceso de reajuste más profundo que apenas estaba comenzando.

Las subidas de tasas no solucionan los problemas de Irán, el petróleo, el auge de la IA ni la inflación. Lo que sí hacen es aumentar los costos de endeudamiento para todos los demás participantes del mercado
— Byron Anderson, Laffer Tengler Investments
El banco central aún tiene mucho trabajo por delante en lo que respecta a las presiones sobre los precios
— John Williams, presidente de la Fed de Nueva York
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