En un caso que expone las tensiones entre la protección de las víctimas y la exposición mediática, el abogado Jorge Petrozzi abandonó la defensa de un adolescente agredido sexualmente en un bus del Liceo Naval Almirante Guise, no por razones jurídicas, sino por la negativa de la madre a distanciarse de la periodista que reveló públicamente la identidad de su hijo. El conflicto revela cuánto puede complicarse la búsqueda de justicia cuando los intereses personales y mediáticos se entrecruzan con el deber de proteger a quien más lo necesita.
Abogado abandona defensa de menor en caso Liceo Naval por vínculo de madre con periodista
O Milagros Leiva o yo. Se acabó el tema.
¿Por qué un abogado abandona la defensa de un menor en un caso tan grave?
Porque la madre del adolescente mantenía una relación cercana con la periodista que había expuesto públicamente la identidad de su hijo. Petrozzi vio eso como un conflicto irreconciliable.
Pero espera—¿la madre pidió que Petrozzi participara en una entrevista con Leiva, o fue idea de Leiva? Porque hay una diferencia entre una madre buscando reconciliación y alguien presionando.
Según Petrozzi, fue la madre quien buscaba que él participara en la entrevista. Él puso como condición que Leiva pidiera disculpas públicamente de nuevo.
¿Y eso no sucedió?
No está claro en el registro. Lo que sí sabemos es que Petrozzi decidió que no podía continuar bajo esas circunstancias.
Aquí hay algo que no cuadra completamente. Petrozzi dice que tiene "sospechas" sobre por qué la madre mantenía contacto con Leiva, pero admite no tener pruebas. ¿Qué sospechas? ¿Está sugiriendo algo sin decirlo?
Probablemente. Pero no lo explicita. Lo que sí es claro es que para él, cualquier relación con la periodista era incompatible con defender adecuadamente al menor.
¿El adolescente quedó desprotegido?
No completamente. Puede acceder a defensores de oficio o abogados del Ministerio de la Mujer. Pero perder a un abogado que ya conoce el caso es un retroceso.
Y hay otro problema: uno de los cuatro menores liberados se fue a Estados Unidos antes de declarar. ¿Cómo se investiga eso? ¿Hay cooperación internacional?
El registro no lo especifica. Solo dice que su participación en las diligencias "permanece pendiente de determinar".
Entonces el caso está fragmentado.
Completamente. Seis menores en internamiento, cuatro liberados como testigos, uno de ellos fuera del país, y ahora el adolescente víctima sin su abogado original.
Der Puls
- Un adolescente víctima de agresión sexual vio su identidad expuesta en televisión por la periodista Milagros Leiva, añadiendo una segunda herida a la primera.
- El abogado Petrozzi planteó un ultimátum a la madre: él o la periodista, y al no obtener respuesta favorable, abandonó la defensa del menor.
- La Fiscalía investiga a Leiva por revelación indebida de identidad, lo que hacía insostenible para Petrozzi cualquier vínculo público con ella.
- Seis menores permanecen en internamiento preventivo y uno de los cuatro liberados viajó a Estados Unidos antes de una audiencia clave, dejando su participación en el proceso sin definir.
- La defensa del adolescente víctima queda en el aire, aunque podrían intervenir abogados del Ministerio de la Mujer o un defensor de oficio.
En un caso que expone las tensiones entre la protección de las víctimas y la exposición mediática, el abogado Jorge Petrozzi abandonó la defensa de un adolescente agredido sexualmente en un bus del Liceo Naval Almirante Guise, no por razones jurídicas, sino por la negativa de la madre a distanciarse de la periodista que reveló públicamente la identidad de su hijo. El conflicto revela cuánto puede complicarse la búsqueda de justicia cuando los intereses personales y mediáticos se entrecruzan con el deber de proteger a quien más lo necesita.
Jorge Petrozzi dejó la defensa de un adolescente que denunció haber sido agredido sexualmente en un bus del Liceo Naval Almirante Guise en San Borja. La razón no fue jurídica: fue personal. La madre del menor mantenía una relación cercana con la periodista Milagros Leiva, quien semanas atrás había revelado públicamente la identidad del adolescente durante una transmisión televisiva.
Petrozzi explicó su decisión en una entrevista con Willax. Dijo haber planteado un ultimátum claro: o la madre cortaba el vínculo con Leiva, o él se retiraba. "O Milagros Leiva o yo", resumió. El abogado incluso propuso que la periodista reiterara sus disculpas públicas antes de cualquier acercamiento conjunto, pero la condición no fue aceptada. Para Petrozzi, participar en una entrevista junto a Leiva —quien enfrenta una investigación fiscal por revelación indebida de identidad— era incompatible con su deber hacia el menor.
Durante su gestión, el abogado impulsó investigaciones contra los adultos presentes en el vehículo: se abrió una causa preliminar contra la exdirectora del colegio y los actuados sobre los docentes que viajaban en el bus fueron derivados a una fiscalía penal. Petrozzi planteó la figura de comisión por omisión, aunque será el Ministerio Público quien determine si hay mérito para atribuirles responsabilidad.
El adolescente no queda sin opciones: la familia puede recurrir a abogados del Ministerio de la Mujer, a un defensor de oficio o al acompañamiento fiscal. Mientras tanto, el caso avanza con seis menores aún en internamiento preventivo en el Centro Juvenil de Lima. Uno de los cuatro que recuperaron la libertad viajó a Estados Unidos el 22 de septiembre, antes de una audiencia programada para el 9 de octubre ante la jueza Roxana Isabel Palacios Yactayo. Su participación en las diligencias pendientes sigue sin resolverse.
Jorge Petrozzi se apartó de la defensa legal de un adolescente que denunció haber sido agredido sexualmente dentro de un bus del Liceo Naval Almirante Guise en San Borja. Su salida no fue por desacuerdo sobre la estrategia jurídica, sino por una ruptura personal: la madre del menor mantenía una relación cercana con la periodista Milagros Leiva, la misma comunicadora que semanas atrás había revelado públicamente la identidad del adolescente durante una transmisión televisiva.
Petrozzi explicó su decisión en una entrevista con Willax, siendo directo sobre el ultimátum que planteó. Según su relato, pidió a la madre que eligiera entre mantener contacto con Leiva o continuar con su representación legal. "Yo he tenido que decir hasta acá nomás y le dije: 'O Milagros Leiva o yo'. Se acabó el tema", afirmó. El abogado había expresado su desacuerdo con la exposición del menor desde el momento en que ocurrió, y consideraba que participar en una entrevista conjunta con la periodista sería contraproducente. Incluso propuso una condición: que Leiva reiterara públicamente sus disculpas por haber nombrado al adolescente en televisión.
El incidente que generó esta tensión ocurrió en septiembre, cuando Leiva mencionó la identidad del menor durante su programa. La periodista posteriormente reconoció el error y ofreció disculpas públicas. La madre del adolescente, por su parte, declaró que no buscaba confrontación y pidió que la cobertura periodística contribuyera a esclarecer los hechos y proteger a su hijo. Sin embargo, la Fiscalía abrió una investigación preliminar contra Leiva por la presunta comisión del delito de revelación indebida de identidad, a cargo de la Tercera Fiscalía Penal Corporativa de Cercado de Lima-Breña-Rímac-Jesús María. Para Petrozzi, este antecedente hacía inapropiado cualquier acercamiento público con la periodista.
El abogado fue claro en sus prioridades: "Yo me debo al menor primeramente. Mi primera preocupación era el menor que ha sido el agredido, no la mamá". Cuando se le preguntó sobre las razones que podrían explicar por qué la familia mantenía una relación cercana con Leiva después de la exposición, Petrozzi evitó especular. "Yo tengo una forma de proceder y es que no digo nada en tanto no tenga pruebas. Y ahorita no tengo pruebas. Sospechas tengo muchas", manifestó.
Durante el tiempo que estuvo a cargo de la defensa, Petrozzi impulsó investigaciones dirigidas a los adultos presentes en el vehículo donde ocurrieron los hechos denunciados. Se abrió una investigación preliminar contra la exdirectora del colegio, y los actuados relacionados con los docentes que viajaban en el bus fueron derivados a una fiscalía penal. El abogado planteó que los adultos podrían ser investigados bajo la figura de comisión por omisión, contemplada en el artículo 13 del Código Penal, aunque corresponderá al Ministerio Público determinar si existen elementos suficientes para atribuirles responsabilidad penal.
La salida de Petrozzi no deja al adolescente sin representación legal. Según indicó, la familia podría recurrir a abogados del Ministerio de la Mujer, a un defensor de oficio, o continuar con el acompañamiento del Ministerio Público. Mientras tanto, el caso sigue su curso. De los diez menores que fueron retenidos inicialmente, seis permanecen bajo internamiento preventivo en el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, mientras que cuatro recuperaron su libertad y tienen condición de testigos. Sin embargo, uno de estos cuatro viajó a Estados Unidos el 22 de septiembre, acompañado de su madre, antes de la audiencia programada para el viernes 9 de octubre ante la jueza Roxana Isabel Palacios Yactayo. Su participación en las diligencias pendientes permanece sin definirse. La investigación fiscal continúa para establecer la participación individual de cada adolescente y las circunstancias en que ocurrió la presunta agresión.
Bemerkenswerte Zitate
Yo me debo al menor primeramente. Mi primera preocupación era el menor que ha sido el agredido, no la mamá.— Jorge Petrozzi, abogado
Yo tengo una forma de proceder y es que no digo nada en tanto no tenga pruebas. Y ahorita no tengo pruebas. Sospechas tengo muchas.— Jorge Petrozzi, abogado