De la Espriella recibe credencial y da ultimátum de un mes a grupos armados

La proliferación de grupos armados ha incrementado la violencia en Colombia, afectando la seguridad de la población civil.
Un mes para entrar en razón, o enfrentar toda la capacidad del Estado
De la Espriella marca una línea clara con su ultimátum a grupos armados ilegales al recibir su credencial presidencial.

En el umbral de un nuevo gobierno, Colombia escucha una voz que rompe con años de diálogo fallido: Abelardo de la Espriella, presidente electo, recibió su credencial el 25 de junio y lanzó un ultimátum de treinta días a los grupos armados ilegales del país, exigiéndoles someterse a la justicia o enfrentar la fuerza del Estado. Su mensaje no es solo político, sino filosófico: la paz, argumenta, no puede construirse sobre concesiones que legitiman la violencia. Colombia se prepara para un giro histórico en su relación con el conflicto armado.

  • De la Espriella calificó la relación del gobierno Petro con el crimen organizado como 'asqueante y vergonzosa', marcando una ruptura sin precedentes con la estrategia de su predecesor.
  • Los grupos armados tienen exactamente treinta días para entregarse voluntariamente al Estado de Derecho, o enfrentarán lo que el presidente electo llama 'la determinación inquebrantable' de las fuerzas públicas colombianas.
  • La política de 'paz total' de Petro agoniza: los diálogos con el ELN están estancados y la violencia en el territorio nacional ha aumentado durante el mismo período en que se buscaba la negociación.
  • El nuevo gobierno promete sustituir las mesas de diálogo por exigencias de rendición incondicional, cerrando la era de las concesiones y abriendo una de confrontación directa.

El 25 de junio, Abelardo de la Espriella recibió su credencial como presidente electo de Colombia y aprovechó el momento para enviar un mensaje sin rodeos: los grupos armados ilegales tienen un mes para someterse a la justicia. Pasado ese plazo, enfrentarán toda la capacidad del Estado colombiano.

En el acto, De la Espriella no ahorró palabras para describir el legado del gobierno saliente de Gustavo Petro. Calificó la relación de esa administración con el crimen organizado de 'asqueante y vergonzosa' y prometió que su gobierno no ofrecería concesiones ni negociaciones generosas a quienes operan fuera de la ley. El ultimátum fue claro: quienes persistan en el terrorismo, el narcotráfico o la extorsión enfrentarán una respuesta contundente.

Este giro representa el fin de la llamada 'paz total', la apuesta central del gobierno Petro para negociar simultáneamente con múltiples actores armados. La estrategia ha mostrado señales evidentes de fracaso: los diálogos con el ELN se encuentran estancados y, paradójicamente, la violencia en Colombia ha aumentado durante el período de negociaciones.

De la Espriella, apodado 'El Tigre' por sus seguidores, promete reemplazar el diálogo por la aplicación de la ley y las ofertas de negociación por exigencias de rendición incondicional. El cambio de rumbo es radical, y Colombia aguarda para ver si la firmeza del nuevo presidente logrará lo que los años de conversaciones no consiguieron.

Abelardo de la Espriella recibió formalmente su credencial como presidente electo de Colombia el 25 de junio, y con ella llegó un mensaje sin ambigüedades dirigido a los grupos armados ilegales que operan en el país: tienen treinta días para entregarse a la justicia, o enfrentarán la fuerza completa del Estado.

En el acto de recepción de credenciales, De la Espriella fue directo en su crítica al gobierno saliente de Gustavo Petro. Describió la relación entre la administración actual y el crimen organizado como "asqueante y vergonzosa", marcando una ruptura clara con la estrategia de negociación que ha definido los últimos años de gobierno. Su tono fue de ruptura deliberada: prometió que su administración no ofrecería lo que llamó "ofertas generosas ni concesiones inaceptables" como las que, según su perspectiva, recibieron los grupos armados bajo el régimen que estaba terminando.

El ultimátum fue específico. De la Espriella se dirigió a quienes operan fuera de la ley con un lenguaje que no dejaba espacio para interpretación: tenían un mes para "entrar en razón" y organizar su sometimiento al Estado de Derecho. Cualquiera que persistiera en la corrupción, el terrorismo, el narcotráfico, la extorsión o cualquier forma de violencia enfrentaría, según sus palabras, "toda la capacidad del Estado y la determinación inquebrantable de nuestra gloriosa fuerza pública colombiana".

Esta postura representa un giro fundamental respecto a la política de "paz total" que fue el eje central del gobierno Petro. Esa estrategia, diseñada para negociar con múltiples actores armados simultáneamente, ha mostrado signos de fracaso apenas mes y medio antes del cambio de administración. Los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), una de las principales guerrillas del país, se han estancado. Más preocupante aún es que, durante este período de negociaciones, la proliferación de grupos armados ha continuado, y con ella, la violencia en el territorio colombiano ha aumentado en lugar de disminuir.

De la Espriella, a quien sus seguidores llaman "El Tigre", señaló que esa era ha terminado. Su mensaje fue que la era de las negociaciones amplias y las concesiones ha llegado a su fin. Lo que viene, según su promesa, es una estrategia de confrontación directa contra cualquier estructura que no se someta al orden legal. El cambio de enfoque es radical: donde Petro buscó diálogo, De la Espriella promete aplicación de la ley. Donde hubo ofertas de negociación, habrá, según su palabra, exigencia de rendición incondicional.

La connivencia del actual Gobierno con el crimen organizado es asqueante y vergonzosa
— Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia
Disponen de un mes para entrar en razón y organizar su sometimiento al Estado de Derecho. En mi Gobierno no habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables
— Abelardo de la Espriella
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué De la Espriella cree que un ultimátum de treinta días funcionará cuando las negociaciones de Petro han fracasado?

Model

No cree que funcione por persuasión. Cree que funcionará porque cambia las reglas del juego. Petro ofrecía salidas; De la Espriella ofrece una sola: la cárcel o la muerte. Es una apuesta a que el miedo funciona donde la diplomacia no.

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¿Qué pasa con los grupos que no se someten en ese mes?

Model

Eso es lo que no dice explícitamente, pero está claro en el lenguaje. Dice que enfrentarán "toda la capacidad del Estado". Eso significa operaciones militares, no negociaciones.

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¿Es creíble que pueda cumplir esa promesa?

Model

Eso depende de si tiene el apoyo de las fuerzas armadas y si la población lo respalda. Lo que sí es claro es que está señalando una dirección completamente opuesta a la de su predecesor.

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¿Y los grupos que ya están en negociaciones con Petro?

Model

Quedan en el limbo. De la Espriella no dice qué pasará con los acuerdos existentes. Probablemente los renegocie o los cancele. Es un riesgo para la estabilidad, pero también es su promesa de cambio.

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