Cada octubre, el cáncer de mama vuelve al centro de la conversación pública, pero este año los especialistas chilenos apuntan a una creencia que puede costar la vida: la convicción de que sin historia familiar no hay riesgo. Los datos desmienten esa certeza con firmeza —nueve de cada diez diagnósticos ocurren en mujeres sin antecedentes hereditarios— y recuerdan que la vigilancia constante, no el árbol genealógico, es lo que marca la diferencia entre detectar a tiempo o demasiado tarde.
9 de cada 10 casos de cáncer de mama no tienen origen hereditario
Nueve de cada diez casos no heredan la enfermedad
¿Por qué es tan importante desmentir el mito de que el cáncer de mama es principalmente hereditario?
Porque muchas mujeres sin antecedentes familiares simplemente no se hacen los controles. Creen que están fuera de riesgo, y eso las deja vulnerables. Si 9 de cada 10 casos no son hereditarios, entonces la mayoría de las mujeres diagnosticadas no tenían razón para sentirse seguras.
Pero hay que ser preciso: ¿esos números de 5-10% hereditarios, son específicos de Chile o son globales? El artículo no lo aclara.
Buena pregunta. Y entonces, ¿cuáles son los factores de riesgo reales que sí podemos controlar?
La edad, el sobrepeso, el sedentarismo, el alcohol, el tabaco. Son cosas que viven en nuestras decisiones diarias, no en nuestro ADN.
Aunque hay que notar que la edad no es modificable. Es un factor de riesgo, pero no es algo que una mujer pueda cambiar.
Claro. Entonces, ¿a qué edad debería comenzar una mujer a hacerse mamografías?
A los 40 años, anualmente, según las recomendaciones que da la radióloga. Aunque si hay antecedentes familiares, el médico puede indicar comenzar antes.
El artículo dice "puede indicar", lo que es vago. No sabemos cuál es la edad recomendada para mujeres con antecedentes familiares.
¿Y qué pasa emocionalmente cuando una mujer recibe el diagnóstico?
Es un shock. Incertidumbre, temor. Y luego, durante el tratamiento, tienes que adaptarte a cambios corporales, a procedimientos, a una rutina completamente alterada. Y después, cuando termina, viene el miedo a que vuelva.
El artículo menciona eso, pero no profundiza en cómo se apoya emocionalmente a estas mujeres durante cada fase. Es importante, pero está apenas esbozado.
El Pulso
- Más de 1.800 mujeres murieron por cáncer de mama en Chile en 2025, y la enfermedad sigue siendo la principal causa de muerte por cáncer femenino en el país.
- El mito de que 'sin antecedentes familiares no hay peligro' lleva a miles de mujeres a postergar mamografías y controles ginecológicos que podrían salvarles la vida.
- Factores como el sobrepeso, el sedentarismo, el alcohol y el tabaco elevan el riesgo de forma silenciosa y cotidiana, sin necesidad de herencia genética alguna.
- La mamografía anual desde los 40 años es la herramienta clave: detecta lesiones antes de que sean palpables, cuando el tratamiento tiene mayor probabilidad de éxito.
- Tras el diagnóstico, el impacto emocional evoluciona —del shock inicial a la adaptación durante el tratamiento, y al miedo a la recurrencia una vez finalizado— exigiendo acompañamiento en cada etapa.
Cada octubre, el cáncer de mama vuelve al centro de la conversación pública, pero este año los especialistas chilenos apuntan a una creencia que puede costar la vida: la convicción de que sin historia familiar no hay riesgo. Los datos desmienten esa certeza con firmeza —nueve de cada diez diagnósticos ocurren en mujeres sin antecedentes hereditarios— y recuerdan que la vigilancia constante, no el árbol genealógico, es lo que marca la diferencia entre detectar a tiempo o demasiado tarde.
Octubre intensifica las conversaciones sobre el cáncer de mama, y este año los especialistas chilenos tienen un objetivo claro: desmantelar la creencia de que sin antecedentes familiares el riesgo no existe. Los números son contundentes: entre el 5% y el 10% de los casos tienen raíces hereditarias, lo que significa que nueve de cada diez mujeres diagnosticadas no heredaron la enfermedad. Sin embargo, esa falsa seguridad lleva a muchas a postergar controles, mientras la enfermedad sigue siendo la principal causa de muerte por cáncer en mujeres en Chile, con más de 1.800 fallecidas en 2025.
El Dr. Ignacio de La Torre, ginecólogo de Clínica Ciudad del Mar, señala que la mayoría de sus pacientes diagnosticadas no tienen historia familiar, pero sí comparten factores de riesgo que operan en silencio: la edad, el estado hormonal, el sobrepeso, el sedentarismo, el alcohol y el tabaco. Son factores que se viven, no que se heredan. Por eso el control ginecológico anual es fundamental para todas las mujeres, sin excepción.
La Dra. Tatiana Muñoz, radióloga, subraya que la mamografía detecta lesiones cuando aún son demasiado pequeñas para palparse. La recomendación es realizarla cada año a partir de los 40, con o sin antecedentes. Quienes tienen familiares directos con la enfermedad pueden necesitar comenzar antes o complementar con otros estudios, pero la base es la misma para todas: vigilancia constante.
El camino tras el diagnóstico es emocionalmente complejo. La psicóloga Elena Rug observa que el impacto varía según la etapa: shock e incertidumbre al inicio, adaptación durante el tratamiento, y miedo a la recurrencia cuando este termina. La deportista Priscilla Marzán sumó su voz con un llamado directo: el deporte le ha enseñado a escuchar su cuerpo, y esa misma atención es la que invita a todas las mujeres a ejercer. Cuidarse no es una cuestión de genes. Es una cuestión de decisión.
Octubre es el mes en que se intensifican las conversaciones sobre el cáncer de mama, y este año los especialistas están enfocados en desmantelar una creencia que mantiene a muchas mujeres alejadas de los controles preventivos: la idea de que sin antecedentes familiares, el riesgo simplemente no existe. La realidad es distinta. En Chile, entre el 5% y el 10% de los casos de cáncer de mama tienen raíces hereditarias. Eso significa que nueve de cada diez mujeres diagnosticadas no heredaron la enfermedad de sus madres, abuelas o hermanas.
La cifra es contundente, pero el comportamiento de muchas mujeres no lo refleja. Cuando no hay historia familiar visible, es fácil postergar la mamografía, aplazar la consulta ginecológica, convencerse de que el riesgo es cosa de otros. Mientras tanto, en Chile la enfermedad sigue siendo la principal causa de muerte por cáncer en mujeres. En 2025, más de 1.800 mujeres fallecieron por esta causa, y se estiman cerca de 5.640 nuevos diagnósticos cada año.
El Dr. Ignacio de La Torre, ginecólogo de Clínica Ciudad del Mar, lo explica con claridad: la mayoría de sus pacientes diagnosticadas no tienen antecedentes familiares. Lo que sí tienen son otros factores de riesgo que operan silenciosamente: la edad, el estado hormonal, el sobrepeso, una vida sedentaria, el consumo de alcohol, el tabaco. Estos no son factores que heredamos; son factores que vivimos, día a día. Por eso el control ginecológico anual es fundamental para todas las mujeres, independientemente de lo que haya sucedido en sus árboles genealógicos.
La mamografía es la herramienta que permite ver lo que el tacto aún no puede sentir. La Dra. Tatiana Muñoz, radióloga, subraya que este examen detecta lesiones cuando todavía son muy pequeñas, antes de que se puedan palpar. La recomendación es realizarla anualmente a partir de los 40 años, con o sin antecedentes familiares. Para las mujeres que sí tienen familiares directos con la enfermedad, el médico puede indicar comenzar antes o complementar con otros estudios. Pero la línea de base es la misma para todas: vigilancia constante.
El camino después del diagnóstico es emocional y físicamente complejo. La psicóloga Elena Rug observa que el impacto cambia según la etapa. En el momento del diagnóstico predominan el shock, la incertidumbre y el temor. Durante el tratamiento, el desafío es otro: adaptarse a los procedimientos, a los cambios en el cuerpo, a las alteraciones de la rutina cotidiana. Y cuando el tratamiento termina, muchas pacientes comienzan a procesar lo vivido mientras enfrentan un nuevo miedo: el de la recurrencia, y la tarea de retomar una vida que ya no es exactamente la que era.
Priscilla Marzán, deportista y corredora de descenso, hizo un llamado directo a las mujeres a realizarse los controles preventivos. El deporte, dice, le ha enseñado a conocer su cuerpo y estar atenta a las señales. Es una invitación simple pero potente: hacerse el espacio para cuidarse. Desde Clínica Ciudad del Mar recuerdan que conocer los factores de riesgo, consultar ante cualquier cambio y mantener los controles al día siguen siendo las herramientas fundamentales para detectar la enfermedad a tiempo. No es una cuestión de genes. Es una cuestión de atención.
Citas Notables
La mayoría de las pacientes que diagnosticamos no tiene antecedentes familiares. La edad, el estado hormonal, el sobrepeso, el sedentarismo, el consumo de alcohol y el tabaco son factores de riesgo importantes.— Dr. Ignacio de La Torre, ginecólogo
Este examen permite detectar lesiones cuando todavía son muy pequeñas, antes de que se puedan palpar. Recomendamos realizarla en forma anual desde los 40 años, tengan o no antecedentes familiares.— Dra. Tatiana Muñoz, radióloga