El cuerpo sedentario es un cuerpo que se deteriora en silencio
Cada 28 de abril, el mundo detiene su mirada sobre los cuerpos que el trabajo desgasta en silencio. En Perú, donde más de 27 mil personas sufrieron accidentes laborales en el último año, el sedentarismo de oficina se revela como una amenaza tan real como la maquinaria pesada: lenta, acumulativa e invisible. Expertos en salud ocupacional recuerdan que sentarse ocho horas al día no es un destino inevitable, sino una condición que puede y debe ser intervenida, tanto por el trabajador como por la empresa que lo contrata.
- El cuerpo humano no fue diseñado para permanecer inmóvil frente a una pantalla durante ocho horas, y las enfermedades que ese hábito genera —hipertensión, diabetes, sobrepeso— avanzan sin dar señales claras hasta que ya es tarde.
- Más de 27 mil peruanos sufrieron accidentes laborales en el último año, y las enfermedades ocupacionales más comunes no desaparecen al jubilarse: la pérdida de audición, la silicosis y los males respiratorios continúan progresando incluso después de cesar la exposición.
- Especialistas proponen cuatro medidas concretas —pausas activas cada dos horas, ejercicio fuera del trabajo, ergonomía correcta y control de peso— como escudo cotidiano contra el deterioro silencioso del cuerpo sedentario.
- La Ley Nº 29783 obliga a las empresas a contar con comités de seguridad bajo pena de multas de hasta S/ 114,928, pero la norma también exige al trabajador reportar riesgos y cumplir protocolos, convirtiendo la prevención en una responsabilidad compartida.
Millones de peruanos pasan la mayor parte de su jornada sentados frente a una pantalla, en posturas que el trabajo impone y el cuerpo termina pagando. No hay explosivos ni maquinaria pesada, pero el sedentarismo laboral deteriora en silencio: enfermedad tras enfermedad, año tras año.
En el Día Mundial de la Salud y Seguridad en el Trabajo, Héctor Begazo, director de Sabsa, ofrece cuatro recomendaciones para quienes trabajan sentados. La primera: levantarse y estirarse cada dos horas, sin necesidad de ir al gimnasio. La segunda: mantener actividad física fuera del horario laboral, porque el ejercicio regular previene hipertensión, sobrepeso y diabetes. La tercera: revisar la ergonomía del puesto —altura de la silla, posición de la pantalla, ubicación del teclado—, detalles que parecen menores pero causan dolores crónicos. La cuarta: vigilar el peso corporal, pues sus cambios son señales de advertencia que no deben ignorarse.
El panorama nacional agrava la urgencia. Más de 27 mil personas sufrieron accidentes laborales en Perú el último año, y las enfermedades ocupacionales más frecuentes —pérdida de audición, neumoconiosis, silicosis, males respiratorios— son progresivas: continúan avanzando incluso cuando el trabajador ya no está expuesto al agente que las causó.
Begazo insiste en que la prevención exige información y cumplimiento de protocolos de bioseguridad, y que la responsabilidad no recae solo en el individuo sino en toda la estructura empresarial. La Ley Nº 29783 obliga a cada empresa a contar con un comité o supervisor de seguridad, bajo pena de multas de hasta S/ 114,928. Pero la misma ley establece que el trabajador también debe cumplir normas, seguir instrucciones y reportar cualquier riesgo de inmediato: nadie es solo víctima pasiva de su propio entorno laboral.
Millones de peruanos pasan ocho horas o más cada día sentados frente a una pantalla, en una silla que probablemente no fue diseñada para su cuerpo, en una posición que nadie eligió pero que el trabajo exige. No es minería ni construcción. No hay explosivos ni maquinaria pesada. Y sin embargo, el sedentarismo laboral mata lentamente, enfermedad tras enfermedad, año tras año.
En el marco del Día Mundial de la Salud y Seguridad en el Trabajo, que se conmemora cada 28 de abril, Héctor Begazo, director de Sabsa, una empresa especializada en planes de salud ocupacional, ofrece cuatro recomendaciones concretas para quienes trabajan sentados la mayor parte del día. La primera es simple pero fácil de olvidar: cada dos horas, levántate. Realiza estiramientos musculares en el mismo lugar donde trabajas. No necesitas ir al gimnasio. Solo necesitas mover el cuerpo.
La segunda recomendación va más allá de la oficina. El ejercicio fuera del horario laboral no es un lujo sino una necesidad. A largo plazo, mantenerse activo previene no solo el dolor de espalda y cuello, sino también enfermedades más graves como la hipertensión, el sobrepeso y la diabetes. El cuerpo sedentario es un cuerpo que se deteriora en silencio.
La tercera tiene que ver con el entorno. La altura de la silla, la posición de la pantalla, la ubicación del teclado: estos detalles aparentemente menores son en realidad cruciales. Una ergonomía deficiente es la causa silenciosa de dolores crónicos de cuello, espalda y otras articulaciones. Begazo enfatiza que revisar estas condiciones no es un capricho sino una necesidad de salud.
La cuarta recomendación es vigilancia personal. Mantén un control regular de tu peso corporal. Los cambios significativos no son solo un asunto estético; son señales de advertencia que tu cuerpo envía. Ignorarlas es ignorar el primer síntoma de que algo está fallando.
Pero el problema es más amplio que los consejos individuales. En el último año, más de 27 mil personas en Perú sufrieron algún tipo de accidente laboral. Las enfermedades ocupacionales más comunes en el país, según datos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, incluyen pérdida de audición, tuberculosis, neumoconiosis, silicosis y enfermedades respiratorias. Estas no son dolencias que desaparecen cuando el trabajador se retira de su puesto; son progresivas, continúan avanzando incluso después de que la exposición al agente causal ha terminado.
Begazo subraya que la prevención requiere información y cumplimiento de protocolos de bioseguridad. Estos protocolos, diseñados por especialistas, identifican los peligros y riesgos específicos de cada lugar de trabajo. "Se debe crear conciencia de la importancia de trabajar en un espacio seguro", afirma. La responsabilidad no recae solo en el trabajador individual sino en toda la estructura empresarial.
La Ley Nº 29783 obliga a toda empresa a contar con un comité o supervisor de seguridad y salud en el trabajo. Las empresas que no cumplan enfrentan sanciones de hasta 114 mil 928 soles, dependiendo del rubro y el número de trabajadores afectados. Pero la ley también establece deberes claros para el trabajador: cumplir con las normas, seguir los reglamentos e instrucciones de los programas de seguridad, y reportar inmediatamente cualquier evento o situación que represente un riesgo. El trabajador no es solo una víctima pasiva sino un actor responsable en su propia protección.
Notable Quotes
Se debe crear conciencia de la importancia de trabajar en un espacio seguro— Héctor Begazo, director de Sabsa
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué algo tan común como estar sentado en una oficina se convierte en una enfermedad ocupacional?
Porque el cuerpo humano no fue diseñado para la inmovilidad prolongada. Ocho horas sentado, cinco días a la semana, durante años, genera una cascada de problemas: mala circulación, debilitamiento muscular, presión en la columna vertebral. Y eso es solo el inicio.
¿Entonces las pausas activas cada dos horas realmente marcan la diferencia?
Sí, pero no son una solución mágica. Son un parche necesario. Lo que realmente importa es que el trabajador entienda que su cuerpo necesita movimiento constante, no solo durante esas pausas, sino también fuera del trabajo.
¿Cuál es el papel de la ergonomía en todo esto?
Es fundamental. Una silla mal ajustada o un teclado mal posicionado pueden parecer incómodos al principio, pero con el tiempo generan lesiones crónicas. La ergonomía no es un lujo corporativo; es prevención médica.
¿Por qué el control de peso es importante en este contexto?
Porque los cambios de peso son señales. Si alguien gana peso rápidamente mientras trabaja sentado, puede indicar que su metabolismo está siendo afectado por el sedentarismo, o que está desarrollando problemas metabólicos como prediabetes. Es un indicador temprano.
¿Qué pasa con las empresas que no cumplen la ley?
Enfrentan sanciones económicas, pero eso no es lo más importante. Lo importante es que los trabajadores quedan desprotegidos. Sin comités de seguridad, sin protocolos claros, sin supervisión, los riesgos se multiplican.
¿Cuál es la responsabilidad del trabajador en su propia protección?
Es enorme. No puede esperar que la empresa lo cuide completamente. Debe reportar riesgos, cumplir protocolos, hacer ejercicio fuera del trabajo, cuidar su postura. La salud ocupacional es un trabajo compartido.