Zelensky celebra mayor efectividad de ataques ucranianos en territorio ruso

La máquina de guerra rusa se ralentiza cuando el combustible escasea
Los ataques ucranianos han dañado el 20% de la capacidad de refinación de combustible de Rusia desde agosto.

En el tercer año de la guerra en Ucrania, el campo de batalla se ha extendido más allá de las trincheras: Kiev golpea refinerías rusas a 1.400 kilómetros de su frontera, erosionando la economía que sostiene la invasión, mientras Moscú responde con una campaña de desestabilización híbrida contra Europa. Lo que comenzó como un conflicto territorial se ha convertido en una guerra de sistemas —energético, cibernético, aéreo— que obliga a todo un continente a repensar su arquitectura de defensa.

  • Los ataques ucranianos han dañado el 20% de la capacidad de refinación rusa y el 38% de sus refinerías desde agosto, generando escasez real de combustible para el ejército de Moscú.
  • Drones y misiles ucranianos alcanzaron instalaciones en Orsk y Tiumén —en los Urales y Siberia Occidental— demostrando un alcance operativo que Ucrania no poseía hace apenas meses.
  • Rusia responde con una guerra híbrida contra Europa: drones en espacio aéreo de la UE, ciberataques a infraestructuras críticas, cortes de cables submarinos y campañas de desinformación coordinadas.
  • La UE avanza en la construcción de un escudo antidrones llamado Centinela Oriental, diseñado para detectar, interceptar y neutralizar amenazas aéreas en el flanco este del continente.
  • En el Parlamento Europeo, fuerzas de la izquierda radical y la derecha intentan debilitar a Von der Leyen justo cuando ella lidera la respuesta europea a la amenaza rusa, aunque su destitución parece improbable.

Volodimir Zelensky se reunió esta semana con el jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania para constatar un giro estratégico: los ataques de largo alcance contra territorio ruso están produciendo resultados concretos. Los misiles y drones ucranianos muestran mayor precisión, y lo más significativo para la economía de guerra de Moscú es que el combustible comienza a escasear.

Desde agosto, el SBU ha coordinado golpes contra refinerías y terminales petroleras rusas con una efectividad que ha sorprendido a analistas militares. La semana pasada, Ucrania alcanzó instalaciones en Orsk —provincia de Oremburgo, a 1.400 kilómetros de la frontera— y en Tiumén, en Siberia Occidental. El daño acumulado es medible: el 20% de la capacidad total de refinación rusa ha sido afectada, y el 38% de sus refinerías están dañadas. Eso se traduce en combustible más escaso y más caro para los tanques, camiones y helicópteros del ejército ruso. La máquina de guerra se ralentiza.

La estrategia ucraniana es deliberada: debilitar la fuente de financiamiento de la invasión atacando la infraestructura que convierte el petróleo en ingresos y en capacidad bélica. Zelensky ha anunciado que nuevas operaciones de este tipo han sido aprobadas.

Mientras tanto, en Bruselas, Ursula von der Leyen describió ante el Parlamento Europeo una amenaza diferente pero conectada: la guerra híbrida de Rusia contra Europa. Los drones que cruzan el espacio aéreo de la UE, los ciberataques a infraestructuras críticas, los cortes de cables submarinos y las campañas de desinformación forman, según ella, un patrón coherente y creciente diseñado para desestabilizar a los ciudadanos europeos y erosionar el apoyo a Ucrania.

La respuesta de la UE es el proyecto Centinela Oriental: un escudo antidrones asequible, capaz de detectar e interceptar amenazas con rapidez. España, Italia y Grecia han pedido que el sistema cubra también el flanco sur. Al mismo tiempo, dentro del propio Parlamento, fuerzas de la izquierda radical y la derecha impulsan mociones contra Von der Leyen, aunque su destitución parece poco probable. La guerra que comenzó en Ucrania hace casi tres años ahora moldea la política interna europea, la seguridad energética de Rusia y la defensa aérea de todo un continente.

Volodimir Zelensky se reunió esta semana con el jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania para celebrar un logro que, en los términos de la guerra moderna, representa una victoria estratégica: los ataques ucranianos contra territorio ruso están funcionando cada vez mejor. Los misiles de largo alcance y los drones demuestran mayor precisión. Los sistemas de defensa aérea rusos están siendo destruidos con resultados significativos. Y lo más importante para la economía de guerra rusa: el combustible escasea.

Desde agosto, las operaciones coordinadas por el SBU han golpeado las refinerías y terminales petroleras rusas con una efectividad que ha sorprendido incluso a los analistas militares. Hace apenas una semana, los ucranianos alcanzaron instalaciones críticas en Orsk, en la provincia de Oremburgo, a 1.400 kilómetros de la frontera ucraniana. También golpearon Tiumén, en Siberia Occidental. Estos no son objetivos cercanos. Son golpes de largo alcance que demuestran capacidad operativa que Ucrania no tenía hace meses.

El daño acumulado es medible y grave para Moscú. El veinte por ciento de la capacidad total de refinación de combustible ruso ha sido afectado por los bombardeos. Treinta y ocho por ciento de las refinerías están dañadas. Esto no es un número abstracto. Significa crisis de abastecimiento, significa que el combustible que alimenta los tanques, los camiones, los helicópteros del ejército ruso es ahora más escaso y más caro. Significa que la máquina de guerra se ralentiza.

Ucrania ha elegido deliberadamente este objetivo. No es accidental. La estrategia es clara: si Rusia no puede financiar la guerra con los beneficios del petróleo, si sus refinerías están destruidas, si sus exportaciones de combustible caen, entonces su capacidad para sostener la invasión se debilita. Zelensky ha anunciado que nuevas operaciones de este tipo han sido aprobadas. El Servicio de Seguridad tiene orden de continuar.

Mientras tanto, en Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, estaba en el Parlamento Europeo describiendo una amenaza diferente pero conectada: la guerra híbrida de Rusia contra Europa. Los drones que invaden el espacio aéreo de la Unión Europea no son accidentes. Son calculados. Son parte de un patrón que incluye ciberataques contra infraestructuras críticas, campañas de desinformación coordinadas, y cortes de cables submarinos. Von der Leyen fue clara: se trata de una campaña coherente y creciente diseñada para desestabilizar a los ciudadanos europeos, para poner a prueba la determinación de la Unión, para dividirla, para debilitar el apoyo a Ucrania.

La respuesta de la UE es construir un escudo. Un muro antidrones. Un sistema que sea asequible, que detecte rápido, que intercepte rápido, que neutralice cuando sea necesario. España, Italia y Grecia han pedido que este escudo cubra también el flanco sur, que responda a otras amenazas como la migración ilegal y los desastres naturales. El proyecto se llama Centinela Oriental y está diseñado para reforzar la defensa del flanco este de la Unión.

Lo que está sucediendo es una escalada en múltiples frentes. Ucrania golpea la economía de guerra rusa desde adentro. Rusia responde con una campaña de desestabilización contra Europa. Europa se prepara para defenderse. Y en el Parlamento Europeo, tanto la izquierda radical como la derecha impulsan mociones para debilitar el liderazgo de Von der Leyen, aunque es poco probable que logren destituirla en la votación. La guerra que comenzó en Ucrania hace casi tres años ahora tiene ramificaciones que tocan la política interna de la Unión Europea, la seguridad energética de Rusia, y la defensa aérea de todo un continente.

Los misiles de largo alcance de los drones ucranianos demuestran una mayor eficacia y hemos obtenido resultados significativos en la destrucción de los sistemas de defensa aérea rusos
— Volodimir Zelensky
Se trata de una campaña coherente y creciente para desestabilizar a nuestros ciudadanos, poner a prueba nuestra determinación, dividir nuestra Unión y debilitar nuestro apoyo a Ucrania. Es hora de llamarlo por su nombre: se trata de una guerra híbrida
— Ursula von der Leyen
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué Zelensky celebra específicamente estos ataques ahora? ¿Qué ha cambiado?

Model

Porque por primera vez Ucrania tiene capacidad de proyectar poder lejos de su territorio. Estos no son ataques defensivos. Son ofensivos, coordinados, y están funcionando. Eso cambia la psicología de la guerra.

Inventor

El veinte por ciento de la capacidad de combustible ruso. ¿Eso es suficiente para cambiar el resultado de la guerra?

Model

No es suficiente para ganarla, pero es suficiente para hacerla más cara. Si Rusia no puede vender petróleo, no puede financiar la guerra. Si sus refinerías están destruidas, debe reconstruirlas o importar combustible refinado. Todo eso cuesta tiempo y dinero que no tiene.

Inventor

¿Por qué Von der Leyen insiste en llamarlo "guerra híbrida"?

Model

Porque no es solo militar. Es ciberataques, desinformación, drones que invaden el espacio aéreo, cables submarinos cortados. Es una campaña para dividir Europa desde adentro, para hacer que algunos países cuestionen el apoyo a Ucrania. Es más sofisticado que una invasión tradicional.

Inventor

¿Puede Europa realmente construir un escudo antidrones?

Model

Técnicamente, sí. Pero la pregunta real es si puede hacerlo rápido y de forma coordinada. Eso requiere que todos los países de la UE acuerden, que financien, que compartan inteligencia. La política interna de Europa es tan complicada como la guerra misma.

Inventor

¿Qué significa que tanto la izquierda como la derecha impulsen mociones contra Von der Leyen?

Model

Significa que hay grietas. Que algunos sectores ven en la crisis una oportunidad para cambiar el liderazgo. Es exactamente lo que Rusia quiere: que Europa se distraiga con sus propias divisiones mientras Ucrania sigue siendo atacada.

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