Zelenski: Rusia exige retirada total de Donetsk como condición para negociar paz

La guerra continúa causando destrucción territorial y riesgo de aniquilación de Ucrania según advertencias de Trump, con millones de civiles afectados por el conflicto.
Si mañana Putin añade más regiones a su Constitución, ¿tendríamos que retirarnos nuevamente?
Zelenski cuestiona la lógica de las demandas rusas durante su encuentro con Trump en Washington.

En el corazón de Europa, una guerra que ya dura años llega a un momento de verdad incómoda: Rusia exige que Ucrania abandone el Donbás antes de sentarse a negociar, mientras Zelenski sostiene que ceder territorio bajo amenaza no es paz, sino rendición. La lógica de Moscú —inscribir conquistas en su propia Constitución para legitimarlas— revela hasta qué punto el derecho internacional ha quedado subordinado a la fuerza. Lo que está en juego no es solo un mapa, sino la pregunta de si las naciones pequeñas pueden resistir cuando las grandes potencias deciden repartirse el mundo.

  • Rusia mantiene una exigencia que Kiev considera inaceptable: la retirada total de Donetsk y Lugansk como condición previa a cualquier negociación de paz.
  • Zelenski expone la trampa lógica de Moscú: si Putin puede añadir regiones a su Constitución y exigir su evacuación, la soberanía ucraniana no tiene límite ni garantía.
  • Rumores de un posible intercambio territorial —Jersón y Zaporiyia por el Donbás completo— circulan en medios, pero el Kremlin no ha confirmado ninguna posición clara.
  • Trump habría advertido a Zelenski que Rusia destruirá Ucrania si no acepta las condiciones de Moscú, según el Financial Times, lo que Borrell interpreta como presión para forzar una capitulación.
  • Zelenski acepta viajar a Budapest para negociar directamente con Trump y Putin, pero rechaza a Orbán como mediador por su alineamiento con Moscú.

El domingo en Kiev, Zelenski confirmó que Rusia no ha modificado su posición: Ucrania debe retirarse completamente del Donbás —Donetsk y Lugansk— antes de que pueda haber cualquier negociación. Lugansk está casi enteramente bajo control ruso, pero Donetsk sigue siendo territorio en disputa. La declaración llegó tras el encuentro del viernes en Washington con Trump y su enviado Steve Witkoff, quien señaló que la demanda rusa está inscrita en la Constitución de Moscú. Zelenski respondió con una pregunta que nadie supo contestar: si Putin mañana incorpora nuevas regiones a su Constitución, ¿tendría Ucrania que abandonarlas también?

La posición rusa tiene antecedentes conocidos. Durante el primer año del conflicto, Moscú anexó cuatro regiones ucranianas mediante referéndums sin garantías democráticas. Circulan rumores de que Putin podría ceder Jersón y Zaporiyia a cambio del Donbás completo, pero Zelenski fue cauteloso: por ahora, dijo, no hay una postura clara del Kremlin sobre esa propuesta. Lo que sí dejó claro es que está dispuesto a viajar a Budapest si lo invitan a reunirse con Trump y Putin, aunque descarta a Orbán como mediador por su cercanía con Moscú.

Desde Barcelona, el exjefe de la diplomacia europea Josep Borrell ofreció una lectura más oscura. Según él, Trump y Putin habrían alcanzado un acuerdo en Alaska, y Trump estaría encargado de imponérselo a Zelenski. El Financial Times reportó que Trump advirtió al presidente ucraniano que Rusia destruirá su país si no acepta las condiciones de Moscú. Borrell lo resumió sin rodeos: cede territorios o tu país desaparece. Y añadió una pregunta que incomoda a toda Europa: si Washington retira su apoyo militar y económico a Kiev, ¿qué hará el continente? Zelenski sigue negociando, pero el suelo bajo sus pies es cada vez más frágil.

En una rueda de prensa celebrada el domingo en Kiev, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski confirmó lo que ya se sospechaba: Rusia no ha movido un milímetro en sus demandas de paz. Moscú sigue insistiendo en que Ucrania abandone por completo el Donbás —el nombre que designa las regiones orientales de Donetsk y Lugansk— como condición para cualquier negociación que ponga fin a la guerra. Lugansk está ya casi enteramente bajo control ruso, pero Donetsk sigue siendo territorio disputado. Para Zelenski, esta exigencia es simplemente inaceptable, y lo reiteró tras su encuentro del viernes anterior en Washington con Donald Trump y su emisario para asuntos rusos, Steve Witkoff.

La posición rusa no es nueva. Durante el primer año del conflicto, Moscú modificó su Constitución para declarar como propias cuatro regiones ucranianas: Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón. Los referéndums de anexión que realizó en los territorios ocupados carecieron de cualquier garantía democrática. Cuando Witkoff le señaló a Zelenski que esa demanda estaba inscrita en la Constitución rusa, el presidente ucraniano respondió con una pregunta que expone el absurdo de la lógica de Moscú: si Putin mañana decide añadir otras regiones a su Constitución, ¿tendría Ucrania que retirarse nuevamente de esos territorios? La pregunta no obtuvo respuesta.

Hay rumores en algunos medios de que Putin estaría dispuesto a ceder parcialmente las regiones de Jersón y Zaporiyia a cambio de que Ucrania le entregue todo el Donbás. Cuando se le preguntó al respecto, Zelenski fue cauteloso: por ahora, dijo, no hay una posición clara del Kremlin sobre esa propuesta. Lo que sí dejó claro es que seguirá buscando contacto directo con Trump y Putin. Si lo invitan a Budapest, donde ambos líderes han acordado reunirse en los próximos días, irá. Pero rechaza categóricamente que el primer ministro húngaro, Víktor Orbán, actúe como mediador. Su cercanía con Rusia y su hostilidad hacia Kiev lo descalifican para ese rol.

Mientras tanto, Josep Borrell, el exjefe de la diplomacia de la Unión Europea, ofrece una lectura más sombría de lo que está ocurriendo. En una intervención en Barcelona el lunes, Borrell afirmó que Trump y Putin tienen un acuerdo forjado en Alaska, y que Trump ha sido encargado de hacerlo aceptar —o imponer— a Zelenski. Según el Financial Times, Trump advirtió al presidente ucraniano el viernes que Rusia destruirá su país si no acepta las condiciones de Moscú. Borrell interpretó el mensaje así: "Esta guerra tiene que acabar y tú tienes que ceder territorios. Punto. Y si no lo haces, Rusia va a destruir".

Borrell subraya un punto que trasciende las negociaciones inmediatas: Rusia destruirá Ucrania en la medida en que Ucrania pierda capacidad de defenderse. Y esa capacidad depende, en gran medida, de si Estados Unidos sigue proporcionando el apoyo militar y económico necesario. La pregunta que Borrell plantea a la Unión Europea es incómoda: ¿qué hará Europa si Washington decide retirarse del apoyo a Kiev? Por ahora, Zelenski sigue en la mesa de negociaciones, pero el terreno bajo sus pies se vuelve cada vez más inestable.

La idea de los rusos no ha cambiado. Quieren que salgamos del Donbás
— Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania
Trump y Putin tienen un acuerdo, y Trump tiene el encargo de hacer que ese acuerdo sea aceptado o impuesto a Zelenski
— Josep Borrell, exjefe de diplomacia de la UE
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Zelenski rechaza tan categóricamente la demanda rusa sobre el Donbás? ¿No sería más pragmático ceder territorio a cambio de paz?

Model

Porque si cede ahora, establece un precedente. Putin puede simplemente añadir más regiones a su Constitución mañana y exigir que Ucrania se retire nuevamente. Es un juego sin fin.

Inventor

Pero hay millones de civiles sufriendo. ¿No es mejor un mal acuerdo que una guerra indefinida?

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Zelenski lo sabe. Por eso está dispuesto a viajar a Budapest. Pero sabe también que ceder todo el Donbás significaría perder no solo territorio, sino legitimidad política. Su propio país lo vería como una traición.

Inventor

¿Qué papel juega Trump en todo esto? ¿Realmente tiene un acuerdo secreto con Putin?

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Borrell lo cree. Y el hecho de que Trump haya advertido a Zelenski sobre la destrucción de Ucrania sugiere que está presionando en una dirección específica. Pero nadie sabe exactamente qué contiene ese supuesto acuerdo.

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¿Y la Unión Europea? ¿Puede hacer algo?

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Esa es la pregunta que Borrell plantea. Si Estados Unidos se retira, Europa tendría que decidir si puede sostener a Ucrania sola. Por ahora, no está claro que pueda.

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