No hay ganadores en una guerra comercial, ni victorias absolutas en Europa del Este
China critica públicamente a Putin por primera vez, sugiriendo que la invasión ucraniana podría resultar contraproducente para Moscú. Pekín intenta equilibrar su alianza estratégica con Rusia mientras mantiene relaciones estables con Occidente y se posiciona como potencia imparcial.
- Xi Jinping sugirió a Trump que Putin 'podría arrepentirse' de invadir Ucrania
- China ha comprado más de 367.000 millones de dólares en combustibles fósiles rusos desde 2022
- Putin visita Pekín esta semana, apenas una semana después de la cumbre Trump-Xi
- Es el cuestionamiento público más explícito de Pekín sobre la campaña militar rusa
Xi Jinping reveló a Donald Trump que Putin 'podría acabar arrepintiéndose' de la invasión a Ucrania, marcando el cuestionamiento público más explícito de Pekín sobre la campaña militar rusa.
En las últimas horas, una revelación diplomática ha sacudido los delicados equilibrios de la política mundial. El presidente chino Xi Jinping le sugirió formalmente a Donald Trump, durante su reunión de la semana pasada en Pekín, que el presidente ruso Vladímir Putin "podría acabar arrepintiéndose" de haber invadido Ucrania en 2022. La noticia, confirmada por múltiples fuentes cercanas a la evaluación estadounidense de la cumbre y publicada por el Financial Times, llega en un momento de extraordinaria tensión diplomática: Putin aterriza este martes en la capital china para una visita de Estado de dos días, apenas una semana después de que Trump concluyera su propio viaje oficial al gigante asiático.
Esta evaluación marca un punto de quiebre en la postura pública de Pekín. Hasta ahora, China ha mantenido una posición de aparente neutralidad, insistiendo en que debe respetarse la soberanía territorial de todos los países mientras, simultáneamente, defendía las "preocupaciones de seguridad legítimas" de Rusia y continuaba con sus transacciones comerciales con Moscú sin interrupciones. Las conversaciones que Xi mantuvo con el expresidente Joe Biden fueron, según fuentes familiarizadas con esos encuentros, "francas y directas" sobre Rusia y Ucrania, pero nunca llegaron a incluir una crítica tan directa sobre las decisiones personales del líder ruso. Lo que Xi le dijo a Trump representa el cuestionamiento más explícito documentado hasta la fecha por parte de Pekín respecto a si la campaña militar de Moscú beneficia realmente a Rusia a largo plazo.
Esta ambigüedad estratégica no ha impedido que el comercio entre los dos gigantes euroasiáticos prospere. Desde que comenzó la invasión, China ha comprado más de 367.000 millones de dólares en combustibles fósiles rusos, un flujo financiero continuo que ha sostenido la economía del Kremlin frente a las sanciones occidentales. Junto con India, Pekín se ha convertido en el principal salvavidas económico de Rusia. Solo la amenaza de que sus bancos enfrentaran sanciones internacionales por facilitar esa ayuda ha moderado ligeramente el apoyo chino. Mientras tanto, Kiev ha denunciado repetidamente que Rusia utiliza datos de satélites chinos para atacar la infraestructura energética ucraniana.
La visita de Putin a China esta semana no es casual. Se trata de su vigésimo quinta visita al país y coincide formalmente con el vigésimo quinto aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación firmado en 2001. Moscú busca una reafirmación explícita de la "amistad sin límites" que ambos líderes proclamaron en febrero de 2022, apenas días antes de que los tanques rusos cruzaran la frontera ucraniana. Wang Zichen, subsecretario general del Center for China & Globalization, un grupo de expertos con sede en Pekín, explicó a la agencia Associated Press que el viaje de Trump consistió en estabilizar la relación bilateral más importante del mundo, mientras que la visita de Putin trata de tranquilizar a un socio estratégico de largo recorrido. "Pekín quiere mantener relaciones estables con Occidente, conservar la confianza estratégica con Moscú y disponer del espacio diplomático suficiente para presentarse como una potencia imparcial capaz de dialogar con todas las partes", señaló.
A pesar de las filtraciones sobre las advertencias de Xi, el Kremlin ha intentado proyectar normalidad y centrar la atención en los dividendos económicos de su alianza. Moscú y Pekín están ultimando un importante pacto energético. A principios de este mes, Putin enfatizó el progreso de las negociaciones al declarar que han alcanzado "un paso adelante muy sustancial en nuestra cooperación en el sector del aceite y el gas". El líder ruso añadió con optimismo que prácticamente todas las cuestiones clave han sido acordadas y que espera finalizarlas durante esta visita. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó el fin de semana pasado que el viaje también servirá para que Rusia reciba actualizaciones directas sobre las negociaciones que Pekín mantuvo con la administración Trump.
Lejos de mostrar incomodidad por los canales abiertos entre Pekín y Washington, la postura pública de Moscú defiende que el entendimiento mutuo beneficia a la estabilidad global. Putin afirmó antes de iniciar su viaje que la interacción entre naciones como China y Rusia sirve indudablemente como un factor de disuasión y estabilidad, y que Moscú da la bienvenida al diálogo entre China y Estados Unidos como "otro elemento estabilizador para la economía global". Según sus palabras, Rusia "solo puede beneficiarse de esto, de la estabilidad y el compromiso constructivo entre EEUU y China".
Sin embargo, el contraste entre la retórica pública de cooperación y las evaluaciones privadas compartidas con la Casa Blanca evidencia el dilema de Xi Jinping. Mientras el líder chino le recordaba a Trump en sus reuniones comerciales que "no hay ganadores en una guerra comercial", tras bambalinas parece advertir también que, en el tablero militar de Europa del Este, Putin bien podría ser el próximo en comprobar que tampoco existen victorias absolutas. La visita de Putin a Pekín esta semana será crucial para evaluar si Moscú logra reafirmar la alianza o si las advertencias de Xi reflejan un distanciamiento estratégico más profundo.
Citas Notables
Pekín quiere mantener relaciones estables con Occidente, conservar la confianza estratégica con Moscú y disponer del espacio diplomático suficiente para presentarse como una potencia imparcial capaz de dialogar con todas las partes— Wang Zichen, subsecretario general del Center for China & Globalization
Rusia solo puede beneficiarse de esto, de la estabilidad y el compromiso constructivo entre EEUU y China— Vladímir Putin
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Xi elegiría revelar esto a Trump precisamente ahora, justo antes de que Putin llegue a Pekín?
Porque Xi está jugando un juego de tres bandas. Necesita que Trump sepa que China no es un satélite de Rusia, que tiene su propio criterio. Pero también necesita que Putin no se sienta traicionado cuando se entere de que hubo esa conversación.
¿Y cómo no se va a enterar Putin?
Se va a enterar. Pero la forma en que se filtra, el timing, todo eso es parte del mensaje. Xi está diciendo: mira, soy lo suficientemente poderoso como para hablar con ambos, y lo suficientemente sabio como para no elegir un bando.
Pero China lleva años comprando petróleo ruso, ignorando las sanciones. ¿Cómo se cuadra eso con una crítica a la invasión?
No se cuadra. Esa es la contradicción que Xi vive. Necesita el dinero ruso, la energía, la alianza geopolítica. Pero también necesita que Occidente no lo vea como un cómplice total. Así que dice una cosa en privado y hace otra en público.
¿Qué gana Xi con que Trump sepa que cree que Putin se arrepentirá?
Credibilidad. Si después la guerra termina mal para Rusia, Xi puede decir: yo ya lo advertí. Y si Trump negocia con Rusia desde una posición más fuerte, China queda bien con Washington. Es un seguro diplomático.
¿Y si Putin se da cuenta de que fue traicionado?
Por eso Putin viene a Pekín esta semana. Viene a asegurarse de que la amistad sigue siendo "sin límites", como dijeron en 2022. Viene a cobrar. Y Xi tendrá que convencerlo de que esa conversación con Trump no significa nada, que China sigue siendo su aliado.