Wanda Nara abandona mansión parisina para mudarse con Mauro Icardi

Desligarse de lo material y comenzar desde cero en un nuevo espacio
Wanda buscaba escapar de las energías negativas que había dejado la infidelidad en la mansión parisina.

A finales de 2021, Wanda Nara y Mauro Icardi cerraron la puerta de su mansión parisina cargando algo más que maletas: cargaban el peso de una crisis matrimonial que había expuesto sus fragilidades ante millones de personas. Como tantas parejas que intentan reconstruirse, eligieron el gesto antiguo y simbólico de cambiar de lugar, creyendo —o esperando— que un nuevo espacio pueda albergar una versión renovada de lo que fueron. La mudanza no era solo logística; era un acto de voluntad frente al dolor.

  • Las infidelidades de Icardi con la actriz China Suárez habían convertido el matrimonio en el escándalo más seguido de Argentina durante meses, con contactos que continuaban siendo tema público incluso después de la reconciliación.
  • La mansión parisina —con piscina, gimnasio, clóset de lujo y espacios para los siete miembros de la familia— dejó de ser un hogar para convertirse, según Wanda, en un recipiente de dolor y vibraciones negativas.
  • Los periodistas Ángel de Brito y Juan Etchegoyen documentaron el momento en que Wanda retiraba sus pertenencias, confirmando que la pareja abandonaba la propiedad alquilada desde junio de 2020.
  • Wanda optó por desligarse de lo material y comenzar desde cero, buscando en un nuevo hogar no solo otro techo, sino un espacio libre de los fantasmas que habitaban el anterior.
  • Los detalles de la nueva residencia permanecían sin revelar, pero la dirección era clara: la pareja apostaba por la reconstrucción sobre el abandono, siete años después de su boda en el Palacio Sans Souci.

A finales de 2021, Wanda Nara cerró por última vez la puerta de su mansión en París. La presentadora argentina de 34 años había decidido abandonar la lujosa propiedad que compartía con Mauro Icardi desde junio de 2020, dejando atrás no solo las pertenencias acumuladas durante dieciocho meses, sino también lo que ella percibía como una carga emocional insostenible. Los periodistas Ángel de Brito y Juan Etchegoyen registraron el momento en que Nara retiraba sus cosas, confirmando la mudanza inminente.

El matrimonio había sido noticia constante en Argentina. El futbolista del Paris Saint-Germain había cometido infidelidades que involucraban a la actriz China Suárez, un escándalo que sacudió la relación y mantuvo a la opinión pública en vilo durante meses. Sin embargo, la pareja eligió intentar reconstruirse, y para eso necesitaba un nuevo escenario.

La mansión que dejaban era, por cualquier medida, extraordinaria: cocina de acero inoxidable, comedor para ocho personas, sala con espejo dorado y sofás en tonos café, un clóset de Wanda que era un catálogo viviente de marcas de lujo, piscina, gimnasio y jardín amplio donde los cinco hijos podían jugar sin restricciones. Pero según el periodista Etchegoyen, Wanda había detectado en ese espacio vibraciones negativas que se instalaron tras conocer las infidelidades. La mansión se había convertido en un recordatorio constante de lo sucedido.

Casados desde el 27 de mayo de 2014 en el Palacio Sans Souci de Victoria, Wanda y Mauro buscaban ahora, siete años después, más que una casa diferente: buscaban un lugar donde la familia pudiera respirar sin el peso del pasado. Los detalles de su nueva residencia permanecían sin revelar, pero la intención era clara.

A finales de 2021, Wanda Nara cerró la puerta de su mansión parisina por última vez. La presentadora argentina de 34 años había decidido abandonar la lujosa propiedad que compartía con su esposo Mauro Icardi desde junio de 2020, dejando atrás no solo los muebles y las pertenencias acumuladas durante dieciocho meses, sino también lo que ella percibía como una carga emocional que el lugar ya no podía sostener. Los periodistas Ángel de Brito y Juan Etchegoyen capturaron el momento en que Nara retiraba sus cosas de la casa alquilada en París, confirmando que la pareja se mudaría a una nueva residencia en los días siguientes.

El matrimonio entre Wanda e Icardi había sido noticia constante en Argentina durante meses. El futbolista del Paris Saint-Germain había cometido infidelidades que involucraban a la actriz China Suárez, un escándalo que no solo sacudió su relación sino que también generó intentos de contacto de la actriz hacia el jugador que continuaban siendo tema de conversación pública. Sin embargo, después de la tormenta, como suele decirse, llegó la calma. La pareja decidió que lo mejor era comenzar de nuevo, en un espacio diferente, lejos de los ecos de lo que había sucedido.

La mansión que dejaban atrás era, por cualquier medida, una propiedad extraordinaria. La cocina contaba con una alacena blanca impecable y electrodomésticos de acero inoxidable que brillaban bajo la luz natural. El comedor albergaba una mesa ovalada con capacidad para ocho personas, rodeada de sillas oscuras y un sillón individual junto a una lámpara de piso que se asomaba hacia el jardín. En la sala principal, un espejo de marco dorado presidía el espacio, flanqueado por sofás en tonos café y una guitarra que la familia utilizaba regularmente. Una segunda sala exhibía fotografías de Wanda en diversos momentos, mientras que el baño principal ofrecía una bañera generosa y un espejo amplio que reflejaba el lujo discreto del lugar.

Pero fue el clóset de Wanda el que capturó la atención de quienes seguían la vida de la pareja a través de las redes sociales. El espacio era un catálogo viviente de marcas de lujo: zapatos, bolsos, prendas que representaban años de acumulación y estatus. Fuera de la casa, el jardín se extendía lo suficiente para que Mauro entrenara y sus hijos jugaran sin restricciones. Una piscina inflable ofrecía entretenimiento durante los días soleados, mientras que la piscina oficial de la mansión, de tamaño considerable, permitía que los siete miembros de la familia nadaran juntos. Un gimnasio completamente equipado ocupaba otro rincón, donde ambos mantenían las figuras que exhibían con orgullo en Instagram.

La decisión de mudarse, sin embargo, no fue puramente práctica. Según Etchegoyen, Wanda había detectado lo que ella describía como vibraciones negativas en la casa, una energía que se había instalado después de conocer las infidelidades de su esposo. No era simplemente que el lugar fuera incómodo o que necesitaran más espacio; era que la mansión parisina se había convertido en un recipiente de dolor, un recordatorio constante de lo que había sucedido dentro de sus paredes. Por eso Wanda optó por desligarse de las cosas materiales, al menos de esa forma, y comenzar desde cero en un nuevo hogar.

La pareja se había casado el 27 de mayo de 2014 en el Palacio Sans Souci de Victoria, en una celebración que marcó el comienzo de lo que sería una relación pública, controversial y, en muchos sentidos, frágil. Ahora, siete años después, estaban intentando reconstruir algo en un lugar donde los fantasmas del pasado no habitaran. Los detalles de su nueva residencia permanecían sin revelar, pero lo que era claro era que Wanda y Mauro buscaban más que una casa diferente: buscaban un nuevo comienzo, un espacio donde la familia pudiera respirar sin el peso de lo que había sido.

La casa donde están ahora es muy linda, pero después de lo que pasó habría una energía rara, con la cual no querrían seguir conviviendo
— Juan Etchegoyen, periodista
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué crees que Wanda sintió que necesitaba abandonar la casa física, no solo resolver el problema del matrimonio?

Model

Porque los lugares absorben lo que sucede en ellos. Cuando algo tan profundo como una infidelidad ocurre dentro de cuatro paredes, esas paredes no olvidan. Para ella, mudarse no era escapar del problema, sino dejar atrás el escenario donde el problema vivía.

Inventor

¿Crees que la cantidad de lujo en esa mansión —el clóset, la piscina, el gimnasio— hizo que el dolor fuera más agudo?

Model

Posiblemente. Cuando tienes todo, cuando cada rincón refleja éxito y comodidad, la traición se siente más afilada. Cada espacio hermoso se convierte en un recordatorio de lo que no funcionaba debajo de toda esa perfección.

Inventor

¿Qué significa para una pareja como esta empezar de cero?

Model

Significa que están eligiendo creer que el lugar importa, que el cambio físico puede facilitar el cambio emocional. Es un acto de fe, aunque sea también un acto de negación. Pero a veces eso es lo que se necesita para seguir adelante.

Inventor

¿Crees que la nueva casa será diferente?

Model

No sé si la casa será diferente. Lo que será diferente es lo que traigan a ella. Si logran sanar, cualquier casa funcionará. Si no, ninguna será suficientemente grande.

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