El premio político tiene fecha de vencimiento
Cuando las agencias calificadoras elevan la nota de un país, suelen celebrarse victorias que los mercados entienden pero que los ciudadanos no siempre sienten. Argentina vive hoy esa paradoja: Fitch mejoró su calificación soberana a B- y Wall Street ve oportunidades en sus bonos, mientras la confianza popular en el gobierno de Milei cae a mínimos históricos y el consumo masivo permanece deprimido. Los grandes bancos internacionales reconocen el logro financiero, pero advierten que la distancia entre la estabilidad de los mercados y la vida cotidiana de los argentinos podría convertirse en el riesgo político más serio de cara a 2027.
- Fitch elevó la deuda argentina a B- y Morgan Stanley anticipa que otras calificadoras podrían seguir el mismo camino en 2026, abriendo nuevas fuentes de financiamiento para el país.
- Las reservas del Banco Central acumulan más de US$6.000 millones en el año, pero las ventas en supermercados están 12% por debajo de los niveles de noviembre de 2023, revelando una recuperación profundamente desigual.
- El índice de confianza en el gobierno cayó 12,1% en abril y tocó su nivel más bajo desde que Milei asumió, con el Gran Buenos Aires registrando apenas 33% de respaldo.
- Barclays y UBS advierten que la combinación de tipo de cambio fuerte, apertura comercial y consolidación fiscal frena los salarios reales y el empleo formal, erosionando la base política del oficialismo.
- JP Morgan proyecta una recuperación en el segundo trimestre impulsada por la cosecha agrícola, pero los analistas mantienen la vista fija en las elecciones presidenciales de 2027 como el horizonte de riesgo definitivo.
Cuando Fitch anunció la mejora de la calificación argentina de CCC+ a B-, los analistas de Wall Street vieron algo más que un dato técnico: vieron una puerta que podría seguir abriéndose. En los días siguientes, los principales bancos internacionales comenzaron a anticipar que otras agencias calificadoras seguirían el mismo camino durante 2026, alentadas por la acumulación de reservas y la estabilidad financiera construida bajo el gobierno de Javier Milei.
Pero ese optimismo financiero convivía con señales de alarma en otro plano. JP Morgan documentó en un reporte titulado "Sentiment blues" un deterioro significativo de los indicadores de confianza en abril. El Banco Central había comprado más de 6.000 millones de dólares en el mercado cambiario en lo que iba del año, y las reservas brutas subieron 4.300 millones solo en abril. Sin embargo, las ventas en supermercados estaban 12% por debajo de los niveles de noviembre de 2023.
Barclays fue particularmente directo al señalar que la recuperación del consumo existía, pero estaba concentrada en bienes durables y en los segmentos de ingresos más altos. Las importaciones de autos se disparaban mientras el consumo masivo permanecía debilitado. UBS advirtió que energía, minería y agricultura mostraban dinamismo, pero la industria y el empleo formal continuaban rezagados por el impacto del tipo de cambio fuerte y la apertura comercial.
Lo que más preocupaba a los analistas era una pregunta política de fondo. Milei había ganado un capital inicial por haber bajado la inflación desde casi 300% a 30%, pero ese capital tenía fecha de vencimiento. El índice de confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella cayó 12,1% en abril, tocando el nivel más bajo desde que Milei asumió. En el Gran Buenos Aires, el indicador se ubicó en apenas 33%. A esto se sumaban denuncias de corrupción que involucraban al jefe de Gabinete, agregando otra capa de desgaste.
Aun así, los bancos mantenían un escenario base positivo: JP Morgan esperaba una recuperación en el segundo trimestre impulsada por la cosecha agrícola, y Morgan Stanley estimaba que los rendimientos de los bonos podrían acercarse a 9%. Pero incluso dentro de ese optimismo, la advertencia era clara: las elecciones presidenciales de 2027 están en el horizonte, y la brecha entre la estabilidad financiera y la estabilidad política se está ampliando.
La semana pasada, cuando Fitch anunció que elevaba la calificación de la deuda argentina de CCC+ a B-, los analistas de Wall Street vieron algo más que un triunfo técnico. Vieron una puerta que podría abrirse más. En los reportes que los principales bancos enviaron a sus clientes en los días siguientes, una idea comenzó a tomar forma: otras agencias calificadoras probablemente seguirían el mismo camino durante 2026, impulsadas por la acumulación de reservas y la estabilidad financiera que el gobierno de Javier Milei había logrado construir.
Pero debajo de ese optimismo financiero, algo más inquietante estaba tomando forma. Los mismos bancos que veían oportunidades en los bonos argentinos también estaban notando grietas en otro lado: la confianza de la población se estaba desmoronando. Morgan Stanley señaló que la Argentina podría acceder a nuevas fuentes de financiamiento en 2026, pero JP Morgan, en un reporte titulado "Sentiment blues", documentaba un deterioro significativo de los indicadores de confianza en abril. El Banco Central había comprado más de 6.000 millones de dólares en el mercado cambiario en lo que iba del año, y las reservas brutas subieron 4.300 millones en abril solo. Había espacio para acumular 7.000 millones más. Sin embargo, las ventas en supermercados estaban 12% por debajo de los niveles de noviembre de 2023.
Esta brecha entre lo que estaba sucediendo en los mercados financieros y lo que estaba sucediendo en las vidas cotidianas de los argentinos era el verdadero tema que preocupaba a Wall Street. Barclays fue particularmente directo al respecto. El banco británico observó que la recuperación del consumo existía, pero estaba concentrada en bienes durables y en los segmentos de ingresos más altos. Mientras que las importaciones de autos y bienes durables se disparaban —alcanzando 6.000 millones de dólares en solo un año, comparado con 7.000 millones durante los cuatro años de Alberto Fernández—, el consumo masivo permanecía debilitado. UBS advirtió que la recuperación económica seguía siendo desigual: energía, minería y agricultura mostraban dinamismo, pero la industria y el empleo formal continuaban rezagados por el impacto del tipo de cambio fuerte y la apertura comercial.
Lo que realmente preocupaba a los analistas era una pregunta política más profunda. Milei había ganado un "premio político" inicial por haber bajado la inflación desde casi 300% a 30%. Pero ese premio tenía una fecha de vencimiento. Barclays señaló que una vez que la desaceleración de precios comenzara a naturalizarse, el consumo y los ingresos volverían a ser más relevantes para el votante promedio. El índice de confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella cayó 12,1% en abril y tocó el nivel más bajo desde que Milei asumió. En el Gran Buenos Aires, donde vive la mayor concentración de votantes, el indicador se ubicó en apenas 33%, mientras que en el interior llegaba a 44,4%. La inflación mensual, además, había acumulado diez meses consecutivos de aceleración, pasando de 1,5% a mediados de 2025 a 3,4% en marzo de 2026.
A esto se sumaban denuncias de corrupción que tenían en el centro al jefe de Gabinete Manuel Adorni, lo que agregaba otra capa de desgaste político. Barclays fue explícito en su advertencia: "La mezcla de consolidación fiscal, apertura comercial y moneda fuerte puede derivar en un crecimiento débil de salarios reales y empleo formal, una amenaza para la popularidad de Milei". El crédito al sector privado representaba menos del 10% del PBI, el menor nivel entre los países relevados por el Banco Internacional de Pagos, en un contexto de morosidad elevada y préstamos incobrables de hogares en máximos.
Aun así, los bancos mantenían un escenario base positivo. JP Morgan esperaba una recuperación de la actividad durante el segundo trimestre impulsada por la cosecha agrícola, una nueva desaceleración de la inflación y una mejora gradual del crédito. Morgan Stanley estimaba que los rendimientos de los bonos argentinos podrían acercarse a 9% desde los niveles actuales cercanos a 9,7%, y que el spread podría comprimirse hacia 400 puntos si continuaba la mejora de reservas. Pero incluso dentro de ese optimismo, los analistas estaban claramente atentos a un riesgo que no podía ignorarse: las elecciones presidenciales de 2027 estaban en el horizonte, y la brecha entre la estabilidad financiera y la estabilidad política se estaba ampliando.
Citações Notáveis
La mezcla de consolidación fiscal, apertura comercial y moneda fuerte puede derivar en un crecimiento débil de salarios reales y empleo formal, una amenaza para la popularidad de Milei— Barclays
La población premió a la administración Milei por bajar la inflación desde niveles cercanos al 300% al 30%, pero una vez que la desaceleración de precios empieza a naturalizarse, el consumo y los ingresos vuelven a ser más relevantes para el votante promedio— Barclays
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Wall Street sigue apostando a la deuda argentina si la confianza en Milei está cayendo tan rápido?
Porque son dos mercados diferentes. Los bonos argentinos se recuperan porque el gobierno está acumulando reservas y controlando el déficit fiscal. Eso es real. Pero la población está viendo que sus salarios no acompañan, que el consumo masivo está débil, que hay corrupción. Son dos historias que aún no chocan, pero probablemente lo harán.
¿Qué significa que la inflación aceleró diez meses seguidos?
Significa que el logro inicial de Milei —bajar la inflación de 300% a 30%— está perdiendo brillo. La gente ya no ve eso como un milagro. Ahora ve que los precios siguen subiendo, que sus ingresos no crecen al mismo ritmo, que el empleo formal está débil. El "premio político" que Milei tenía está erosionándose.
¿Por qué la recuperación es tan desigual?
Porque el tipo de cambio fuerte y la apertura comercial benefician a sectores específicos: agro, minería, energía. Pero perjudican a la industria local y al empleo formal. Los que pueden comprar autos importados están bien. Los que dependen del consumo masivo, no. En el Gran Buenos Aires, donde vive la mayoría, la confianza cayó a 33%.
¿Qué pasa si Milei pierde apoyo antes de 2027?
Eso es lo que Wall Street está vigilando. No es que crean que volverá el populismo macroeconómico. Es que una crisis política podría interrumpir la estabilidad que permitió que los bonos se recuperen. Las reservas, el control fiscal, todo eso depende de que el gobierno mantenga el rumbo.
¿Entonces los bancos están apostando a que Milei aguante hasta 2027?
Están apostando a que aguante. Pero también están documentando muy cuidadosamente por qué podría no aguantar. Es una apuesta con los ojos abiertos.