Vilaplana declara ante la jueza: las claves del testimonio que puede cambiar la investigación de la DANA

La DANA del 29 de octubre de 2024 causó la muerte de 237 personas en la provincia de Valencia debido a lluvias torrenciales e inundaciones.
La única persona que estuvo junto a Mazón en las horas clave tendrá que decir la verdad
Maribel Vilaplana fue testigo directo de la actuación del presidente durante la DANA mientras 237 personas morían.

Mientras Valencia se ahogaba el 29 de octubre de 2024 y 237 personas perdían la vida, la periodista Maribel Vilaplana compartía mesa con el president Carlos Mazón. Ahora, la justicia la convoca como testigo clave porque estuvo donde nadie más estuvo: junto al líder político en el momento en que todo se derrumbaba. Su declaración ante la jueza de Catarroja el 3 de noviembre no es solo un trámite procesal; es el encuentro entre la memoria de una testigo y la necesidad colectiva de saber qué hizo el poder cuando más se le necesitaba.

  • La jueza de Catarroja ha identificado a Vilaplana como la única persona capaz de revelar el comportamiento real de Mazón durante las horas más letales de la DANA.
  • El foco judicial se concentra en las llamadas que Mazón realizó a la funcionaria investigada Salomé Pradas y en el estado emocional del president mientras el agua arrasaba pueblos enteros.
  • Un simple ticket de parking podría convertirse en la pieza que desmonte las versiones públicas que Mazón ha ofrecido sobre cómo vivió ese día.
  • Los familiares de las 237 víctimas mantienen una presión constante sobre el president, quien en el funeral de Estado pareció rozar la dimisión durante apenas 45 minutos antes de retractarse.
  • El testimonio del 3 de noviembre se perfila como el posible punto de inflexión de una investigación que lleva más de un año cerrando el cerco sobre la actuación del gobierno valenciano.

El 3 de noviembre, la periodista Maribel Vilaplana comparecerá ante la jueza de Catarroja para declarar sobre algo que, en apariencia, podría parecer trivial: un almuerzo. Pero ese almuerzo tuvo lugar el 29 de octubre de 2024, mientras las calles de Valencia se inundaban y la DANA se cobraba 237 vidas. Vilaplana estaba junto a Carlos Mazón, president de la Generalitat Valenciana, durante las horas en que todo se desmoronaba.

La jueza la ha citado porque su posición es irrepetible: no es una experta ni una funcionaria, sino simplemente alguien que estuvo allí. Vio al presidente actuar, hablar y comportarse en tiempo real. Lo que ningún documento ni registro telefónico puede ofrecer —la observación directa de un líder político en el momento de la catástrofe— Vilaplana lo tiene.

Las preguntas que la jueza quiere responder son concretas: cuántas veces llamó Mazón a Salomé Pradas, funcionaria también investigada, qué decía en esas conversaciones y qué actitud mostraba. A eso se suma un ticket de parking que podría contradecir las versiones que el president ha dado públicamente sobre cómo transcurrió ese día.

La investigación ha ido estrechando su cerco de forma gradual. Los familiares de las víctimas no han cesado en su exigencia de dimisión. En el funeral de Estado, Mazón pareció abrirse brevemente a esa posibilidad, pero el gesto duró apenas 45 minutos antes de disolverse. Lo que Vilaplana diga bajo juramento podría ser el momento que la investigación ha estado esperando, o podría no serlo. En cualquier caso, será la primera vez que alguien que realmente sabe lo que ocurrió en esa comida tenga que contarlo ante la justicia.

El 3 de noviembre, una periodista se sentará frente a una jueza en Catarroja para responder preguntas sobre un almuerzo. No es un almuerzo cualquiera. Mientras las calles de Valencia se inundaban el 29 de octubre de 2024 y los muertos se acumulaban, Maribel Vilaplana estaba comiendo con Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana. Ahora, más de un año después de una tragedia que se cobró 237 vidas, esa comida se ha convertido en el centro de una investigación judicial que podría reconfigurar todo lo que se sabe sobre cómo se respondió a la DANA.

La jueza de Catarroja ha identificado a Vilaplana como la persona con más información sobre la actuación de Mazón durante las horas críticas de la catástrofe. No porque sea una experta en emergencias o una funcionaria de alto rango, sino simplemente porque estuvo allí. Fue testigo de lo que el presidente hizo, dijo, y cómo se comportó mientras el agua arrasaba pueblos enteros. Es el tipo de testimonio que no se puede replicar, que no se puede obtener de documentos o registros telefónicos: la observación directa de una persona que vio al líder político en cuestión cara a cara durante el momento en que todo se desmoronaba.

Lo que la jueza quiere saber es específico y revelador. ¿Cuántas veces llamó Mazón a Salomé Pradas, la funcionaria investigada en la causa, durante ese día? ¿Qué dijo en esas conversaciones? ¿Mostró preocupación, indiferencia, pánico? Vilaplana, como la única persona que estuvo junto a él, es la única que puede responder qué contexto rodeaba esas llamadas, qué estado emocional tenía el presidente, qué prioridades parecía tener en esos momentos cruciales. También está en juego un ticket de parking, un documento aparentemente menor que podría desmontar varias de las versiones que Mazón ha ofrecido públicamente sobre cómo pasó ese día.

La investigación ha ido cerrando el cerco alrededor de Mazón de manera progresiva. Los familiares de las víctimas no han dejado de pedirle que renuncie, que abandone el cargo que dejó sin supervisión directa el 29 de octubre. Incluso en el funeral de Estado en honor a los muertos, Mazón pareció abrir la puerta a una posible dimisión, un momento que duró apenas 45 minutos antes de que dijera que no tomaría ninguna decisión política. Fue un espejismo que se desvaneció tan rápido como apareció.

Pero el testimonio de Vilaplana el 3 de noviembre tiene el potencial de cambiar la trayectoria de todo esto. No porque sea una prueba forense o un documento irrefutable, sino porque es la voz de alguien que estuvo en la habitación, que vio al presidente en las horas en que la provincia se ahogaba. Lo que diga, cómo responda a las preguntas de la jueza, podría ser el punto de inflexión que la investigación ha estado esperando. O podría no serlo. Pero en cualquier caso, será el momento en que la única persona que realmente sabe qué pasó en esa comida tendrá que decir la verdad bajo juramento.

Es la persona que tiene más información sobre la posible implicación del Mazón en la DANA
— Auto de la jueza de Catarroja sobre Maribel Vilaplana
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué una comida durante una emergencia se convierte en el centro de una investigación judicial?

Model

Porque no era una comida cualquiera. Mientras 237 personas morían en las calles, el presidente estaba en un restaurante. Lo que importa no es que comiera, sino qué hacía, qué sabía, a quién llamaba, y cómo actuaba mientras todo se derrumbaba.

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Pero Vilaplana es periodista, no una funcionaria. ¿Qué información podría tener que no esté ya en los registros telefónicos?

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El contexto humano. Los registros muestran que Mazón llamó a alguien, pero no muestran su tono de voz, su expresión, si parecía asustado o despreocupado. Vilaplana vio eso. Vio cómo reaccionaba en tiempo real.

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¿Y el ticket del parking? ¿Qué importancia tiene un recibo?

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Mazón ha dado varias versiones de dónde estaba y cuándo. Un ticket de parking es una prueba física de su ubicación en un momento específico. Si contradice lo que ha dicho, eso es un problema para él.

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Los familiares piden su dimisión desde hace más de un año. ¿Cree que este testimonio será lo que finalmente lo consiga?

Model

No lo sé. Pero es el primer momento en que alguien que estuvo realmente con él va a tener que decir bajo juramento exactamente qué vio y qué oyó. Eso es diferente a todo lo que ha pasado hasta ahora.

Inventor

¿Qué pasa si Vilaplana dice que Mazón parecía completamente en control, que estaba coordinando bien la respuesta?

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Entonces la investigación toma un giro diferente. Pero la jueza no la habría citado como testigo clave si creyera que eso era lo que iba a escuchar.

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