Estudio revela cómo el cambio climático agravó el impacto del huracán Harvey en comunidades latinas

El huracán Harvey dejó más de 90 muertos, 30.000 evacuados y miles de casas destrozadas, con comunidades hispanas de bajos ingresos sufriendo desproporcionadamente sin recuperación completa cinco años después.
El cambio climático es real. Lo vamos a seguir sufriendo.
Alain Cisneros advierte sobre la realidad del cambio climático y sus consecuencias para comunidades vulnerables.

Entre el 30% y 50% de las propiedades inundadas no se hubieran afectado sin cambio climático, según análisis de Nature Communications que cruza datos de calentamiento global. Los barrios hispanos del noreste y este de Houston, principalmente de origen mexicano y centroamericano, sufrieron la peor parte del desastre por vivir en viviendas precarias en zonas de drenaje.

  • Entre 30% y 50% de propiedades inundadas no se hubieran afectado sin cambio climático
  • Huracán Harvey dejó más de 90 muertos y 30.000 evacuados en Houston
  • Comunidades hispanas del noreste y este de Houston sufrieron desproporcionadamente
  • Cinco años después, muchas familias aún no se han recuperado

Un estudio pionero demuestra que el cambio climático intensificó las inundaciones del huracán Harvey en Houston, afectando desproporcionadamente a comunidades hispanas de bajos ingresos que vivían en zonas de riesgo no identificadas por las autoridades.

Cuando el huracán Harvey finalmente dejó de descargar lluvia sobre Houston en la madrugada del 29 de agosto de 2017, Alain Cisneros supo exactamente dónde lo necesitaban. El agua había llegado a apenas dos centímetros y medio de su casa. Este líder comunitario de origen mexicano se dirigió al albergue temporal de George Brown, donde diez mil personas desplazadas buscaban refugio, y colgó un cartel que decía lo que sabía que sus vecinos necesitaban escuchar: "Nosotros hablamos español. ¿Tienes preguntas?". Lo que encontró fueron familias latinas aterradas que habían huido de apartamentos precarios en el noreste y este de la ciudad, con el agua hasta las rodillas.

Cinco años después, un estudio publicado en Nature Communications ha puesto números a lo que Cisneros vio con sus propios ojos: las comunidades hispanas de bajos ingresos en Houston sufrieron desproporcionadamente el impacto del huracán Harvey. El análisis, dirigido por Kevin Smiley, profesor de sociología de la Universidad de Louisiana, cruza datos sobre cómo el calentamiento global intensificó las inundaciones récord en diferentes sectores de la ciudad. La conclusión es contundente: entre el 30 y el 50 por ciento de las propiedades que se inundaron no hubieran sufrido daños sin el cambio climático. El aire más cálido retiene más humedad, explica Smiley, y eso se tradujo en entre veinte y veinticinco centímetros adicionales de agua en las zonas afectadas.

Pero el estudio revela algo más inquietante aún. Los efectos del cambio climático se concentraron particularmente en barrios latinos de bajos ingresos que quedaban fuera de las zonas de riesgo identificadas oficialmente por la Agencia Federal de Gestión de Emergencias. Esto significa que sus residentes no recibieron advertencias previas que les hubieran permitido comprar seguros de inundación o prepararse de otra manera. La geografía de Houston explica parte de esto: la ciudad es plana como el papel, cruzada por múltiples bayous pantanosos que drenan hacia el sur y el este. Precisamente en esas direcciones, donde el agua naturalmente se acumula, es donde vive la mayor concentración de población hispana, principalmente de origen mexicano y centroamericano. Y es allí donde los apartamentos más baratos, los únicos que pueden permitirse las familias inmigrantes, se alinean junto a los canales de drenaje.

Cisneros no necesita datos para entender por qué sus vecinos fueron los más golpeados. Houston enfrenta una crisis de vivienda impulsada por el crecimiento de la población inmigrante, dice. Lo más económico que pueden encontrar para rentar está en condiciones deplorables, vulnerable a cualquier evento climático que genere devastación. El huracán Harvey dejó más de noventa muertos, treinta mil evacuados y miles de casas destrozadas. Pero cinco años después, muchas familias aún no se han recuperado. Siguen viviendo en las mismas condiciones pésimas de antes, agravadas ahora por la pandemia. Los apartamentos permanecen destruidos. Algunas familias han tomado medidas por su cuenta, elevando los pisos de sus casas para dificultar que el agua entre en futuras inundaciones. Pero las autoridades locales no están haciendo mucho para evitar que una tragedia como la de Harvey se repita.

La Oficina General de Tierras del Estado de Texas no aprobó fondos para que el condado Harris, donde se encuentra Houston, realizara trabajos de infraestructura críticos: ampliar los bayous, expandir los canales, o comprar propiedades para reubicar vecindarios en zonas que no sean de inundación. Smiley, el autor principal del estudio, plantea una pregunta que va más allá de los números: ¿están desastres como Harvey exacerbando las enormes disparidades raciales en riqueza que ya existen en Estados Unidos? No tiene datos para afirmarlo, pero como investigador interesado en la justicia climática, espera que los responsables de políticas públicas y otros investigadores estén considerando cómo la planificación urbana puede amplificar la desigualdad después de un desastre.

Cisneros lamenta que las autoridades de Texas, controladas por republicanos, no crean en el cambio climático y por lo tanto no tomen medidas para mitigarlo. La mayoría de la población tampoco se lo toma en serio. En Estados Unidos, dice, todo es noticia durante tres minutos y luego se olvida: las inundaciones del norte, las sequías en las lagunas fronterizas con México. Pero advierte algo que los responsables de políticas deberían escuchar: el cambio climático es real, seguirá causando sufrimiento, y terminará generando más migración del sur al norte. Y no se puede protestar contra la migración si no se ataca el cambio climático en su raíz.

La ciudad de Houston tiene una crisis de vivienda con el crecimiento de la población inmigrante. Lo más económico que pueden encontrar para rentar está en condiciones deplorables.
— Alain Cisneros, líder comunitario
Los desafíos climáticos ya están afectando a las poblaciones más vulnerables de manera desproporcionada.
— Kevin Smiley, autor principal del estudio
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué el estudio tardó cinco años en publicarse después del huracán?

Model

El estudio no tardó en publicarse por retraso, sino que los investigadores necesitaban tiempo para recopilar datos climáticos, mapear las inundaciones en diferentes sectores y cruzar esa información con datos demográficos. Es trabajo de análisis complejo.

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¿Qué hubiera pasado si las autoridades hubieran advertido a estas comunidades con anticipación?

Model

Según el estudio, muchas familias hubieran podido comprar seguros de inundación o implementar estrategias de mitigación. Pero también hubiera sido una admisión de que sabían que esas zonas eran peligrosas y las dejaron vivir allí de todas formas.

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¿Es posible que Houston repita una tragedia como Harvey?

Model

No solo es posible, es probable. Las autoridades no han invertido en infraestructura para ampliar los canales o los bayous. Las familias siguen viviendo en los mismos apartamentos precarios en las mismas zonas de riesgo. Sin cambios estructurales, el próximo evento climático extremo causará daño similar.

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¿Qué diferencia hay entre estar en una zona de riesgo identificada y no estarlo?

Model

Toda la diferencia. Si FEMA te identifica como zona de riesgo, tienes acceso a información, programas de seguros subsidiados, y las autoridades tienen obligaciones de mitigación. Si no estás identificado, eres invisible ante el sistema, aunque vivas junto a un canal que se desborda.

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¿Cree Cisneros que el cambio climático es el problema principal aquí?

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No. Para él, el cambio climático es el acelerador de un problema más profundo: la desigualdad económica que obliga a familias inmigrantes a vivir en viviendas precarias en lugares donde nadie más quiere vivir. El cambio climático simplemente expone esa vulnerabilidad.

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