Venezuela restringe vuelos internacionales en Maiquetía hasta el 2 de julio

Miles de personas afectadas por terremotos en el centro-norte de Venezuela requieren asistencia humanitaria y operaciones de búsqueda y rescate.
Caracas mantiene el control total sobre quién entra y quién sale
Venezuela requiere autorización previa para todos los vuelos internacionales en su principal aeropuerto hasta el 2 de julio.

En el umbral entre la catástrofe y la recuperación, Venezuela ha convertido su principal aeropuerto internacional en un espacio de acceso controlado: ningún vuelo entra ni sale sin la bendición explícita de Caracas. La medida, vigente hasta el 2 de julio, nació de los terremotos que el 24 de junio sacudieron el centro-norte del país y obligaron a redirigir la aviación comercial hacia Valencia, mientras Maiquetía se reserva para el tráfico que salva vidas. Es el gesto de un Estado que, ante la fractura del territorio, cierra el cielo para intentar ordenar el caos.

  • Los terremotos del 24 de junio dejaron el centro-norte de Venezuela en crisis, forzando el cierre de operaciones comerciales en el aeropuerto más importante del país.
  • Maiquetía opera ahora bajo un régimen de permiso previo obligatorio —PPR— que otorga a Caracas control absoluto sobre cada vuelo internacional hasta el 2 de julio.
  • Las aerolíneas comerciales fueron desviadas al Aeropuerto Arturo Michelena de Valencia, improvisado como nueva puerta de entrada internacional para miles de pasajeros.
  • Aviones humanitarios aterrizan en Maiquetía con equipos de rescate, hospitales móviles, médicos y suministros esenciales para las comunidades devastadas.
  • Las autoridades no han explicado qué criterios usarán para aprobar o rechazar vuelos, dejando a aerolíneas y viajeros en una incertidumbre que se extiende más allá de las fechas anunciadas.

El lunes, la autoridad aeronáutica venezolana emitió un NOTAM que transformó el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía en un espacio de acceso restringido: desde el 29 de junio y hasta el 2 de julio, ningún vuelo internacional puede despegar o aterrizar sin una autorización previa —un PPR— expedida directamente por Caracas. No es un cierre total, pero es algo cercano a eso para la aviación comercial.

Todo comenzó una semana antes. El 24 de junio, una serie de terremotos sacudieron el centro-norte del país con fuerza suficiente para suspender las operaciones internacionales en Maiquetía. Desde entonces, las aerolíneas comerciales fueron redirigidas al Aeropuerto Arturo Michelena de Valencia, en el estado Carabobo, que asumió el rol de principal terminal internacional del país de manera improvisada.

Mientras tanto, Maiquetía no quedó vacío: se convirtió en el punto de entrada para la ayuda humanitaria. Desde el viernes, aviones especiales han llegado cargados con equipos de búsqueda y rescate, hospitales móviles, médicos, medicamentos, alimentos y plantas potabilizadoras de agua. Miles de personas afectadas por los terremotos dependen de ese puente aéreo para sobrevivir.

Lo que nadie ha explicado es cómo se decidirá qué vuelos merecen autorización y cuáles no. Las autoridades venezolanas no han hecho públicos los criterios del PPR, dejando sin respuesta preguntas fundamentales: ¿podrán volver los vuelos comerciales antes del 2 de julio? ¿Qué hace que un vuelo sea aprobado? Por ahora, el cielo venezolano permanece bajo control total de Caracas, y la incertidumbre vuela junto con cada avión que pide permiso para entrar.

El lunes pasado, la autoridad aeronáutica venezolana tomó una decisión que redefiniría cómo entran y salen los aviones internacionales del país durante los próximos días. El Instituto Nacional de Aeronáutica Civil emitió un aviso técnico —un NOTAM en la jerga de la aviación— que transforma el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, la principal terminal aérea de Venezuela, en un espacio donde nada vuela sin permiso explícito de las autoridades.

La restricción entró en vigor el 29 de junio a las 5:38 de la tarde, hora UTC, y permanecerá vigente hasta el 2 de julio a las 11:59 de la noche. No se trata de un cierre total. El aeropuerto sigue funcionando, pero ahora cada vuelo internacional que quiera despegar o aterrizar necesita una autorización previa —lo que en aviación se conoce como PPR— expedida directamente por Caracas. Sin esa aprobación, ningún avión comercial puede moverse.

Esta medida llega en medio de una crisis que comenzó hace una semana. El 24 de junio, una serie de terremotos sacudieron el centro-norte de Venezuela con suficiente fuerza como para obligar a cerrar las operaciones comerciales internacionales en Maiquetía. Desde entonces, las aerolíneas han estado desviando sus vuelos hacia el Aeropuerto Internacional Arturo Michelena en Valencia, en el estado Carabobo, que se ha convertido en la puerta principal para los viajeros internacionales. Pero mientras la aviación comercial se reencamina, Maiquetía ha permanecido abierto para un tipo muy diferente de tráfico aéreo: el humanitario.

Desde el viernes, aviones especiales han estado llegando a Maiquetía cargados con lo que una ciudad destrozada necesita para sobrevivir. Equipos de búsqueda y rescate. Hospitales móviles. Médicos. Medicamentos. Alimentos. Plantas potabilizadoras de agua. Refugios temporales. Miles de personas en el centro-norte del país quedaron afectadas por los terremotos, y estos vuelos especiales —coordinados directamente con las autoridades aeronáuticas venezolanas— representan la línea de vida para las operaciones de emergencia.

Lo que permanece sin respuesta es cómo exactamente funcionará esta nueva restricción. Las autoridades venezolanas no han explicado públicamente cuáles son los criterios que usarán para decidir qué vuelos internacionales merecen autorización y cuáles no. ¿Será solo para operaciones humanitarias? ¿Podrán regresar los vuelos comerciales? ¿Qué hace que un vuelo sea aprobado? Esas preguntas quedan flotando en el aire mientras el país intenta estabilizarse. La medida permanecerá en efecto hasta el 2 de julio, a menos que las autoridades decidan cambiarla con otro aviso. Por ahora, Caracas mantiene el control total sobre quién entra y quién sale del cielo venezolano.

Las autoridades venezolanas no han explicado públicamente los criterios para autorizar los vuelos internacionales durante la vigencia de esta restricción
— Reporte del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué Venezuela necesitaba emitir esta restricción justo ahora, cuando ya estaban desviando vuelos a Valencia?

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Porque Maiquetía sigue siendo el aeropuerto más importante del país, y mientras llegan misiones humanitarias constantemente, necesitaban una forma de controlar exactamente qué entra y qué sale. Sin el NOTAM, cualquier aerolínea podría intentar regresar.

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Pero eso suena como si estuvieran cerrando el aeropuerto de todas formas, solo que de una manera más complicada.

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No exactamente. El cierre sería decir "no vuela nada". Esto dice "vuela lo que nosotros aprobemos". Es diferente en la práctica, aunque en realidad funciona casi igual.

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¿Y quién decide qué se aprueba? ¿Hay reglas claras?

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Eso es lo preocupante. Las autoridades no han publicado los criterios. Así que las aerolíneas, los pasajeros, todos están en la incertidumbre.

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¿Cuánto tiempo durará esto?

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Hasta el 2 de julio, a menos que lo extiendan. Pero con miles de personas aún necesitando ayuda después de los terremotos, es difícil saber si esa fecha se mantendrá.

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¿Significa que Valencia se convierte en el nuevo hub?

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Por ahora, sí. Pero Maiquetía seguirá siendo el corazón del sistema aéreo venezolano. Esto es temporal, aunque en Venezuela lo temporal a veces dura más de lo esperado.

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