Vecinos del Portillo denuncian incumplimiento de medidas antipolvo en las obras

Exposición de residentes y menores a partículas de sílice cristalina cancerígena durante las obras del Portillo.
El polvo, para los vecinos. Siempre para los vecinos.
La frustración de los residentes ante un patrón que se repite: las molestias de las obras terminan siempre en los hogares cercanos.

En el barrio del Portillo de Zaragoza, la remodelación urbana ha abierto una brecha entre lo prometido y lo ejecutado: los vecinos respiran un aire cargado de polvo y, posiblemente, de sílice cristalina cancerígena, mientras los protocolos de seguridad acordados permanecen sobre el papel. La asociación vecinal Joaquín Costa, encabezada por Juan Fustero, recuerda a las instituciones que proteger a quienes habitan una ciudad no es un gesto extraordinario, sino la obligación más elemental de quienes transforman su espacio común.

  • Un día de viento fuerte convirtió las obras del Portillo en una fuente de partículas que invadió las viviendas colindantes, elevando la alarma vecinal a un punto de quiebre.
  • La preocupación va más allá del polvo visible: la demolición de hormigón y baldosas libera sílice cristalina cancerígena que puede estar flotando en el aire que respiran residentes y menores cerca de CaixaForum.
  • Los protocolos de contención —agua, mantas protectoras, sistemas de barrera— están escritos en el proyecto original, pero la asociación vecinal denuncia que ninguno se aplica de forma real.
  • Tras las reclamaciones del martes, la respuesta de los responsables de obra fue instalar una manguera insuficiente, mientras la escultura de Andrés Galeano acumula óxido y cascotes sin la cobertura protectora que el proyecto también contempla.
  • Los vecinos no exigen medidas nuevas: exigen que se cumpla lo que ya fue prometido, y advierten que el silencio institucional ante este incumplimiento tiene un coste humano concreto.

Las obras de remodelación del Portillo han generado algo que los vecinos no estaban dispuestos a aceptar en silencio: una nube persistente de polvo que penetra en las viviendas ignorando los protocolos de protección previstos en el propio proyecto. Juan Fustero, presidente de la asociación vecinal Joaquín Costa, ha denunciado lo que describe como un incumplimiento sistemático de las medidas acordadas.

El martes pasado, un día de fuerte viento agravó la situación hasta el límite. Las partículas se desplazaron directamente hacia las casas del barrio, repitiendo, según Fustero, lo que ya sufrieron durante las obras del cuartel de Mayandía. El anexo de demoliciones del proyecto contempla el uso de agua, mantas protectoras y sistemas de contención, pero ninguno de estos mecanismos se estaba aplicando. La respuesta de los responsables ante las reclamaciones fue instalar una manguera que los vecinos consideran claramente insuficiente.

Más allá de la molestia cotidiana, la asociación alerta sobre un riesgo sanitario serio: la demolición de hormigón y otros materiales libera sílice cristalina, una sustancia cancerígena. La proximidad de CaixaForum y otros equipamientos frecuentados por familias y menores hace que Fustero reclame un refuerzo urgente de los controles ambientales durante toda la duración de los trabajos.

La denuncia vecinal incluye también el deterioro de la escultura de Andrés Galeano, frente a la avenida de Clavé. El proyecto contempla medidas específicas para su preservación, pero la obra ya muestra partes oxidadas y cascotes caídos sobre ella, sin cobertura protectora alguna. Lo que los vecinos piden es, en esencia, que se cumpla lo que ya fue prometido: vigilancia real de las medidas de seguridad y protección ambiental que el propio proyecto establece.

Las obras de remodelación del Portillo han traído consigo algo que los vecinos de la zona no estaban dispuestos a tolerar en silencio: una nube constante de polvo que se cuela en las viviendas colindantes, ignorando las medidas de protección que supuestamente debían estar en marcha. Desde la asociación vecinal Joaquín Costa, su presidente Juan Fustero ha levantado la voz para denunciar lo que considera un incumplimiento sistemático de los protocolos establecidos en el proyecto original.

El martes pasado, la situación alcanzó un punto crítico. Un día de fuerte viento convirtió el cantero de obras en una máquina de dispersión de partículas que se desplazó directamente hacia las casas del barrio. Fustero lo describe con una comparación que duele: es exactamente lo que ya sufrieron con las obras del cuartel de Mayandía. El polvo, dice, siempre termina en los mismos lugares: en los hogares de quienes viven alrededor.

Lo que preocupa especialmente a la asociación vecinal no es solo la molestia del polvo ordinario. En el anexo de demoliciones del proyecto consta que debería haber medidas específicas para contener estas partículas: uso de agua, mantas protectoras, sistemas de contención diversos. Fustero asegura que ninguno de estos mecanismos se está aplicando realmente. Tras presentar varias reclamaciones el martes, la respuesta de los responsables de las obras fue instalar lo que él describe como una manguera enana, como si eso fuera suficiente para resolver un problema que afecta a decenas de familias.

Pero hay algo más grave debajo de esta queja sobre el polvo visible. Durante la demolición de hormigón, baldosas y otros materiales de construcción, se libera sílice cristalina, un material que es cancerígeno. No es una preocupación teórica. Es una sustancia que puede estar flotando en el aire que respiran los residentes, especialmente los menores. Y aquí es donde la ubicación de las obras cobra una importancia adicional: CaixaForum y otros equipamientos frecuentados por familias están muy cerca. Fustero reclama que se extremen las medidas preventivas precisamente por esto, que se refuercen los protocolos de control ambiental mientras duren los trabajos.

La asociación también ha puesto su atención en otro elemento que debería estar protegido: la escultura de Andrés Galeano que se alza frente a la avenida de Clavé. El proyecto incluye un anexo específico con medidas para preservar esta obra artística durante la ejecución de los trabajos. Sin embargo, Fustero señala que la escultura no está cubierta y que ya muestra signos de daño: partes oxidadas y cascotes que han caído sobre ella. Lo que era un patrimonio del barrio está siendo deteriorado mientras se supone que debería estar protegido.

Lo que los vecinos reclaman ahora es simple pero fundamental: vigilancia real del cumplimiento de las medidas de seguridad y protección ambiental que ya están contempladas en el proyecto. No piden nada nuevo, nada extraordinario. Piden que se haga lo que ya se prometió hacer. Mientras tanto, el polvo sigue llegando a las viviendas, la sílice cristalina sigue en el aire, y la escultura sigue sin protección.

Incumple algunas de las medidas de protección previstas en el proyecto
— Juan Fustero, presidente de la asociación vecinal Joaquín Costa
Es lo mismo que sufrimos con el cuartel de Mayandía. Todo el polvo, para los vecinos
— Juan Fustero
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué esta queja sobre polvo en el Portillo es diferente a cualquier otra molestia de obras?

Model

Porque no es solo polvo. Es sílice cristalina, que es cancerígena. Y no es un riesgo abstracto: hay menores viviendo y estudiando a metros de distancia, en lugares como CaixaForum.

Inventor

Pero el proyecto original contemplaba medidas para evitar esto, ¿verdad?

Model

Exacto. Estaban previstas en el anexo de demoliciones: agua, mantas protectoras, sistemas de contención. La asociación vecinal dice que simplemente no se están aplicando.

Inventor

¿Cuál fue la respuesta cuando presentaron las reclamaciones?

Model

Instalaron lo que Fustero llama una manguera enana. Como si eso fuera suficiente para contener partículas cancerígenas que se dispersan con el viento hacia las casas.

Inventor

¿Esto ya había pasado antes en la zona?

Model

Sí, con las obras del cuartel de Mayandía. Los vecinos dicen que es el mismo patrón: las molestias siempre terminan en los hogares de quienes viven alrededor, nunca en otro lado.

Inventor

¿Hay algo más que esté siendo dañado además de la salud?

Model

La escultura de Andrés Galeano. Debería estar protegida según el proyecto, pero no está cubierta y ya tiene daños: oxidación y cascotes encima. Es como si nada de lo que prometieron se estuviera cumpliendo.

Inventor

¿Qué quieren exactamente los vecinos?

Model

Que se haga lo que ya se comprometió a hacer. Vigilancia real de las medidas de seguridad que ya están en el proyecto. No piden nada nuevo, solo que se cumpla lo prometido.

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