Regresa a la máxima cita después de ocho años de ausencia
Ocho años después de su última aparición en un Mundial, Colombia regresa al escenario más grande del fútbol en el estadio Azteca de Ciudad de México, enfrentando a Uzbekistán en un partido que podría definir el rumbo del Grupo K. Con Luis Díaz como estandarte de una generación que carga el peso de la ausencia y la esperanza de una nación, la selección cafetera busca no solo tres puntos, sino la reafirmación de su lugar en la historia del fútbol mundial. El fútbol, como siempre, convoca a los pueblos a mirarse en el espejo de sus propias aspiraciones.
- Colombia llega al Azteca con ocho años de hambre mundialista y la presión de una nación que agotó entradas en sus Fan Fest antes de que sonara el pitazo inicial.
- Uzbekistán, dirigido por el legendario Fabio Cannavaro, arrastra dos derrotas consecutivas pero advierte que no tiene nada que perder, lo que lo convierte en un rival impredecible.
- Una sorpresa en la alineación colombiana pone a Gustavo Puerta, de 22 años, en el mediocampo en lugar del habitual Richard Ríos, añadiendo incertidumbre a la propuesta táctica de Néstor Lorenzo.
- El empate entre Portugal y Congo abre la puerta para que Colombia lidere el Grupo K con una victoria, convirtiendo este debut en una oportunidad estratégica de primer orden.
- Luis Javier Suárez, goleador del Sporting de Portugal con apenas 12 partidos internacionales, debuta en un Mundial como delantero centro, apostando todo a la fe depositada en él por el cuerpo técnico.
Colombia llegó al estadio Azteca de Ciudad de México para disputar su primer partido del Mundial 2026, poniendo fin a ocho años de ausencia en la máxima cita del fútbol. Los jugadores descendieron del autobús encabezados por Néstor Lorenzo, con James Rodríguez, Davinson Sánchez y Luis Díaz entre los más reconocibles. El ambiente en el coloso capitalino, con capacidad para más de 80 mil espectadores, reflejaba la expectativa acumulada de toda una nación.
La alineación presentó una sorpresa: Gustavo Puerta, volante de 22 años del Racing de Santander, ocupó el lugar de Richard Ríos en el mediocampo. Como delantero centro debutó Luis Javier Suárez, goleador del Sporting de Portugal, quien con apenas 12 partidos internacionales pisaba por primera vez un Mundial a sus 28 años. Luis Díaz, valorado en más de 100 millones de euros y uno de los mejores asistidores del torneo, era la gran esperanza ofensiva.
Enfrente, Uzbekistán llegaba golpeado: dos derrotas ante Canadá y Países Bajos, esta última sellada por un polémico penal en el minuto 90 en Nueva York. Su técnico, Fabio Cannavaro —campeón mundial con Italia en 2006 y ganador del Balón de Oro— intentaba insuflar vida a un equipo que, según sus propias palabras, no tenía nada que perder.
El contexto del grupo favorecía a Colombia. Portugal y la República Democrática del Congo habían empatado 1-1 en Houston, dejando abierta la puerta para que la selección cafetera se instalara como líder con una victoria. Era la séptima participación colombiana en un Mundial, y la mejor memoria seguía siendo Brasil 2014, cuando llegaron a cuartos de final. Desde la eliminación en Rusia 2018 y la ausencia en Qatar 2022, este regreso cargaba el peso de una deuda pendiente con la historia.
Mientras tanto, en Bogotá los Fan Fest del parque El Tunal y Fontanar del Río habían agotado sus entradas. En Quibdó, Jhon Arias había gestionado personalmente la transmisión del partido en su barrio para que nadie se quedara sin verlo. El Azteca, escenario de las consagraciones de Pelé y Maradona, estaba listo para recibir a una Colombia que buscaba escribir su propio capítulo en ese templo del fútbol.
Colombia llegó al estadio Azteca de Ciudad de México en la mañana del miércoles para disputar su primer partido del Mundial 2026, ocho años después de su última aparición en la máxima cita del fútbol. Los jugadores descendieron del autobús vestidos de traje oscuro y camiseta blanca, encabezados por el cuerpo técnico dirigido por Néstor Lorenzo. Entre ellos estaban James Rodríguez, Davinson Sánchez y Luis Díaz, la gran estrella de esta selección que llega como uno de los mejores jugadores del mundo tras su paso por el Bayern Múnich. El ambiente en el estadio, con capacidad para más de 80 mil espectadores, reflejaba la expectativa de una nación que había estado ausente de los Mundiales desde Rusia 2018.
La alineación confirmada por la Federación Colombiana de Fútbol presentaba una sorpresa en el mediocampo: Gustavo Puerta, volante de 22 años del Racing de Santander, ocuparía el lugar de Richard Ríos. El equipo se completaba con Camilo Vargas en portería, Daniel Muñoz en lateral derecho, Davinson Sánchez y Jhon Lucumí en defensa central, Johan Mojica en lateral izquierdo, Jefferson Lerma como mediapunta, Jhon Arias en la banda derecha, James Rodríguez en el interior izquierdo, Luis Díaz en extremo izquierdo y Luis Javier Suárez, goleador del Sporting de Portugal, como delantero centro. Suárez, de 28 años, debutaba en una Copa del Mundo tras acumular apenas 12 partidos con la selección.
Uzbequistán llegaba al Azteca bajo la dirección de Fabio Cannavaro, el legendario defensor italiano que ganó el Balón de Oro en 2010 y fue campeón mundial con Italia en Alemania 2006. Sin embargo, el equipo asiático llegaba en mala racha: había perdido sus dos partidos previos contra Canadá y Países Bajos, en este último caso con un polémico penal en contra en el minuto 90 que selló la derrota en Nueva York. A pesar de esto, el extremo Abbosbek Fayzullaev había dejado claro que su equipo no tenía nada que perder y buscaría sorprender en esta Copa del Mundo.
El contexto del Grupo K favorecía a Colombia. Portugal y República Democrática del Congo habían empatado 1-1 en Houston, un resultado que abría las puertas para que la selección colombiana se colocara como líder si lograba la victoria. Un triunfo esta noche significaría tres puntos cruciales antes de enfrentar a Congo en la segunda fecha. Colombia llegaba con confianza tras ganar sus dos partidos amistosos previos: había vencido a Costa Rica en Bogotá y a Jordania en San Diego, aunque en marzo había sufrido dos derrotas contra Croacia y Francia.
Esta era la séptima participación de Colombia en un Mundial de mayores. La mejor actuación había sido hace 12 años en Brasil 2014, cuando llegó a los cuartos de final y terminó quinto en la tabla de posiciones, cayendo 2-1 ante la selección local. Desde entonces, la selección había participado en Rusia 2018, pero se había perdido Qatar 2022 tras un proceso fallido que pasó por Queiroz y Reinaldo Rueda. Con este partido, Colombia disputaría su juego número 23 en la historia de los Mundiales, con un balance de nueve victorias, tres empates y diez derrotas. Una victoria emparejaría el número de triunfos con el de derrotas.
Luis Díaz era la gran esperanza ofensiva. El extremo izquierdo de 29 años, valorado en 101.1 millones de euros, llegaba como uno de los mejores asistidores del torneo con 19 asistencias, solo por debajo de Bruno Fernandes del Manchester United. Su compañero Yerry Mina, central de 31 años del Cagliari, era el otro jugador que repetía Mundial tras haber sido goleador de Colombia en Rusia 2018 con tres tantos. Daniel Muñoz, lateral derecho del Crystal Palace, era otra pieza clave cuyo desempeño en el torneo podría definir su futuro en los grandes equipos europeos que lo tenían en el radar.
En Bogotá, los dos Fan Fest dispuestos por la Federación Colombiana habían agotado sus entradas para seguir el partido en directo. El parque El Tunal y Fontanar del Río vibraban con la emoción de la afición. En Quibdó, capital del Chocó, la gente podría disfrutar del encuentro gracias a que Jhon Arias, el mediocampista que lucía el número 10, había gestionado la transmisión en el barrio Samper para que quienes no tenían posibilidad de verlo pudieran hacerlo. El estadio Azteca, escenario histórico que había albergado dos finales de Copa del Mundo donde Pelé y Maradona se consagraron, estaba listo para recibir el debut de una selección que buscaba regresar a la gloria después de años de ausencia.
Citas Notables
Simplemente tenemos que jugar, porque no tenemos nada que perder— Abbosbek Fayzullaev, extremo de Uzbekistán
Hay que hacer las cosas sin desesperarse, con tranquilidad que el gol va a llegar ante Uzbekistán— Steven Arce, comentarista de AS
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué es tan importante este partido para Colombia más allá de los tres puntos?
Porque Colombia lleva ocho años fuera de los Mundiales. Eso es casi una generación de futbolistas que no había jugado en la máxima cita. Regresar aquí, en el Azteca, es más que un partido: es la reafirmación de que la selección sigue siendo relevante.
¿Qué tan sorprendente es que Gustavo Puerta sea titular?
Puerta tiene 22 años y apenas seis partidos con la selección. Que Lorenzo lo prefiera sobre Richard Ríos, un jugador más experimentado, dice que el técnico cree en la juventud y la energía. Es una apuesta.
Luis Díaz parece ser el jugador que puede cambiar el partido.
Es más que eso. Díaz es el puente entre lo que Colombia fue y lo que quiere ser. Viene del Bayern, es uno de los mejores asistidores del torneo. Si él no brilla, es difícil que Colombia gane.
¿Qué tan débil es Uzbekistán realmente?
Llegó con dos derrotas, pero Cannavaro es un técnico de pedigree. No es un equipo débil, es un equipo sin experiencia en Mundiales. Eso puede ser peligroso porque no tienen nada que perder.
El empate entre Portugal y Congo abre oportunidades.
Exacto. Si Colombia gana hoy, es líder del grupo. Eso cambia todo psicológicamente. Un empate o una derrota, y el grupo se complica rápidamente.
¿Qué significa para Colombia estar en el Azteca?
Es un estadio que ha visto coronarse a los mejores. Pelé y Maradona ganaron Mundiales aquí. Para una selección que regresa después de tanto tiempo, jugar en un lugar así es un recordatorio de lo que se puede lograr.