Dignificar el ejercicio de la profesión docente
En Santiago de Chile, la Unesco presentó ante líderes mundiales una advertencia que trasciende las estadísticas: la humanidad se acerca al año 2030 con un déficit proyectado de 44 millones de maestros, mientras la tasa de abandono de la profesión docente se ha duplicado en apenas siete años. Detrás de los números hay salarios insuficientes, violencia deliberada contra educadores y un planeta cuyo clima interrumpe cada vez más el aprendizaje. Lo que está en juego no es solo una cifra presupuestaria de 120 mil millones de dólares, sino la pregunta de qué tipo de futuro construye una sociedad que no logra sostener a quienes enseñan.
- El mundo necesitará 44 millones de maestros adicionales para 2030, y la velocidad con que los docentes abandonan la profesión se ha duplicado en siete años, convirtiendo la escasez en una emergencia global sin precedentes.
- Los bajos salarios, el envejecimiento del cuerpo docente y los ataques deliberados contra maestros forman una tormenta perfecta que expulsa a los educadores de las aulas en todas las regiones del planeta.
- El cambio climático agrava la crisis de manera silenciosa: desastres naturales e interrupciones escolares ya le cuestan a los estudiantes un promedio de 1.5 años de escolaridad, independientemente de cuántos profesores haya disponibles.
- Cubrir el déficit exigiría una inversión de 120 mil millones de dólares solo en salarios, en un momento en que los presupuestos públicos compiten con conflictos armados, crisis económicas y emergencias climáticas.
- La Unesco y el presidente chileno Gabriel Boric coinciden en que la solución va más allá del financiamiento: la sociedad debe revalorizar profundamente la profesión docente para que enseñar vuelva a ser una vocación sostenible y respetada.
En Santiago de Chile, la Unesco presentó esta semana un diagnóstico alarmante: el mundo enfrenta una escasez de maestros sin precedentes que se agrava cada año. Audrey Azoulay, directora de la organización, reveló durante una Cumbre Mundial Docente que en los últimos siete años la cantidad de docentes que abandonan la profesión se ha duplicado, y que para 2030 faltarán 44 millones de maestros en educación primaria y secundaria. Cubrir ese déficit requeriría invertir 120 mil millones de dólares solo en salarios.
Tres factores explican la deserción masiva. El primero es económico: los salarios son insuficientes para sostener una carrera profesional digna. El segundo es demográfico: el cuerpo docente envejece mientras el número de estudiantes crece exponencialmente. El tercero es la violencia. Azoulay fue directa: en muchas partes del mundo hay ataques deliberados contra maestros, quienes encarnan los valores de la sociedad y por eso se convierten en blanco.
Gabriel Boric, presidente de Chile, subrayó en la inauguración que no basta con resolver la escasez técnicamente. Hay que transformar cómo la sociedad valora la profesión docente, reconocer públicamente que enseñar es trabajo esencial y que la educación no es un gasto sino una inversión en el futuro.
Azoulay también advirtió que el cambio climático amplifica la crisis: los desastres naturales interrumpen la escolaridad y le cuestan a los estudiantes un promedio de 1.5 años de aprendizaje. Sin mecanismos innovadores de financiamiento y sin voluntad política de priorizar la educación incluso en tiempos difíciles, la brecha solo se ampliará, y el costo para 2030 no será únicamente económico, sino profundamente humano.
En Santiago de Chile, la Unesco presentó esta semana un diagnóstico que suena como advertencia de catástrofe: el mundo enfrenta una escasez de maestros sin precedentes, y la situación se agrava cada año. Audrey Azoulay, directora de la organización internacional, expuso los números durante una Cumbre Mundial Docente: en los últimos siete años, la cantidad de docentes que abandonan la profesión se ha duplicado. No es un fenómeno aislado ni regional. Afecta a todas partes del planeta simultáneamente.
La proyección es inquietante. Para 2030, faltarán 44 millones de maestros en educación primaria y secundaria. Esa cifra no es abstracta: representa aulas sin profesor, estudiantes sin instrucción, sistemas educativos colapsados. Cubrir ese déficit requeriría invertir 120 mil millones de dólares solo en salarios. Azoulay, quien fue ministra de Cultura de Francia antes de dirigir la Unesco, enfatizó que la acción debe ser rápida y coordinada entre gobiernos, porque ninguna región está exenta del problema.
Tres factores principales explican por qué los maestros se van. El primero es económico: los salarios son bajos, insuficientes para sostener una carrera profesional digna. El segundo es demográfico: el cuerpo docente envejece mientras crece exponencialmente el número de estudiantes que necesitan educación. El tercero es la violencia. Azoulay fue explícita al respecto: en muchas partes del mundo hay ataques deliberados contra maestros. Los docentes están en primera línea contra la violencia y el terrorismo, encarnan los valores de la sociedad, y por eso son blanco. Esa realidad no aparece en los reportes de recursos humanos, pero define quién decide quedarse y quién se va.
Gabriel Boric, presidente de Chile, intervino en la inauguración de la cumbre con un mensaje que apunta al corazón del asunto. No basta con resolver la escasez técnicamente, dijo. Hay que transformar cómo la sociedad valora la profesión docente. Dignificar su ejercicio. Eso significa algo más profundo que aumentar salarios, aunque los salarios importan. Significa reconocer públicamente que enseñar es trabajo esencial, que los maestros merecen respeto y seguridad, que la educación no es un gasto sino una inversión en el futuro.
Azoulay también señaló un problema que amplifica la crisis: el cambio climático. Los desastres climáticos, las sequías, las inundaciones, interrumpen la educación. Según la Unesco, el cambio climático causa que los estudiantes pierdan 1.5 años de escolaridad en promedio. Es decir, la escasez de maestros no es el único obstáculo. Hay fuerzas ambientales que erosionan el aprendizaje independientemente de cuántos profesores haya disponibles.
La solución que Azoulay propone requiere innovación en financiamiento. Los gobiernos enfrentan presiones presupuestarias crecientes: conflictos armados, crisis económicas, desastres naturales. Todo eso compite por recursos públicos que deberían ir a educación. Sin mecanismos nuevos de financiación, sin voluntad política de priorizar la educación incluso en tiempos difíciles, la brecha solo se ampliará. Para 2030, cuando falten esos 44 millones de maestros, habrá millones de niños y adolescentes sin acceso a educación de calidad. El costo no será solo económico. Será social, político, humano.
Citações Notáveis
La tasa de docentes que abandonan la enseñanza se ha duplicado en los últimos siete años— Audrey Azoulay, directora de la Unesco
Tenemos que transformar la valorización que como sociedad le damos a la profesión; dignificar su ejercicio— Gabriel Boric, presidente de Chile
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué la Unesco habla de crisis ahora? ¿Qué cambió en los últimos años?
La tasa de abandono se duplicó en siete años. Eso es el cambio. No es que de repente falten maestros; es que cada vez menos personas quieren serlo, y los que están se van más rápido.
¿Y eso es solo por dinero?
No solo. Los salarios bajos son parte, pero hay violencia. En algunas regiones, los maestros son atacados deliberadamente. Eso no aparece en las estadísticas de empleo, pero define quién se queda.
¿Cuál es el impacto real en los estudiantes?
Millones sin profesor. Aulas cerradas. Y encima, el cambio climático interrumpe la educación constantemente. Un estudiante puede perder 1.5 años de escolaridad solo por desastres climáticos.
¿Qué propone la Unesco?
Dinero nuevo, principalmente. Necesitan 120 mil millones de dólares solo para salarios. Pero Boric dijo algo más importante: hay que cambiar cómo la sociedad valora a los maestros. No es solo un problema de presupuesto.
¿Es posible resolver esto?
Si hay voluntad política y financiamiento innovador, sí. Pero los gobiernos están apretados por conflictos y crisis. La educación compite con todo lo demás por recursos. Eso es lo difícil.