La mitad de los casos se puede prevenir con medidas que son gratis y duran toda la vida
Una de cada tres o cuatro personas desarrollará cáncer, pero el aumento se debe a mayor expectativa de vida, no a nuevas causas en jóvenes. Argentina carece de registros apropiados de cáncer y políticas sanitarias continuas, limitando la prevención y asignación eficiente de recursos.
- Una de cada tres o cuatro personas desarrollará cáncer, comparado con una de cada ocho en 1950
- Argentina estima 130.000 nuevos casos anuales y entre 65.000 y 75.000 muertes, pero carece de registros apropiados
- Matías Chacón es el primer oncólogo argentino en presidir el Comité de Asuntos Internacionales de ASCO
- Ocho millones de personas por año podrían no desarrollar cáncer si se implementaran medidas de prevención primaria
Matías Chacón, nombrado presidente del Comité de Asuntos Internacionales de ASCO, afirma que la mitad de los casos de cáncer se pueden prevenir con medidas simples. Señala deficiencias en registros y acceso en Argentina.
Matías Chacón acaba de asumir la presidencia del Comité de Asuntos Internacionales de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, ASCO, convirtiéndose en el primer oncólogo argentino en alcanzar ese nivel de liderazgo en la organización de referencia mundial. A los 57 años, jefe del Departamento de Oncología Clínica del Instituto Alexander Fleming, Chacón lleva décadas enfrentando una realidad que lo obsesiona: el cáncer mata a diez millones de personas por año en el mundo, pero la mitad de esos casos podría prevenirse con medidas tan simples que resulta casi incomprensible que no se implementen masivamente.
La incidencia del cáncer ha crecido de manera dramática en las últimas décadas, pero no por las razones que la gente suele imaginar. En 1950, una de cada ocho personas desarrollaba cáncer. Hoy, es una de cada tres o cuatro. La diferencia no radica en nuevas amenazas o cambios ambientales repentinos, sino en algo más fundamental: vivimos más. Hace setenta años, la expectativa de vida rondaba los 50 años. Ahora alcanza los 80. El agua potable, los antibióticos, los medicamentos para la presión arterial y los avances en cardiología han permitido que las personas lleguen a edades en las que el cáncer emerge como enfermedad dominante. Antes, la gente moría de infecciones, de diarrea. Ahora muere de cáncer. En pediatría, los números se mantienen estables desde hace tres décadas. El fenómeno es, fundamentalmente, una enfermedad de adultos y adultos mayores.
En Argentina, el panorama es particularmente preocupante porque el país carece de registros apropiados. Se estiman unos 130.000 nuevos casos anuales y entre 65.000 y 75.000 muertes, pero son apenas estimaciones de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. Algunas provincias tienen registros, y existen leyes desde 1960, pero lamentablemente no se cumplen. Sin un censo correcto, es imposible destinar recursos de manera eficiente o diseñar políticas de prevención reales. Chacón fue presidente de la Sociedad Argentina de Oncología Clínica entre 2018 y 2019, y trabajó con el Instituto Nacional del Cáncer para establecer puentes sólidos y lanzar planes que nunca se ejecutaron. Pasaron gobiernos, pasaron años, pasaron sociedades científicas, pero las cosas no se cumplieron. Estados Unidos tiene registros que abarcan el 100 por ciento de los casos, organizados por barrio, por región, caso por caso. Argentina, siendo un país con vasta territorialidad y distribución poblacional compleja, no ha logrado establecer la continuidad política necesaria para que el registro del cáncer sea prioritario.
Pero aquí está lo que más frustra a Chacón: la mitad de los casos se puede prevenir. No con medicamentos costosos ni tecnologías sofisticadas, sino con medidas sencillas y baratas. No fumar. Evitar el exceso de peso. Combatir el sedentarismo. Limitar el alcohol. Vacunarse contra el virus del papiloma humano, que causa cáncer de cuello uterino, uno de los tipos más frecuentes en países con recursos económicos y educativos bajos. Educación sobre exposición solar. Todo esto es prevención primaria. Es gratis. Dura toda la vida. A nivel mundial, si se implementaran estas medidas de manera sistemática, ocho millones de personas por año no desarrollarían cáncer. Ocho millones.
El acceso es otro capítulo abierto. La industria farmacéutica se pregunta por qué desarrollar terapias innovadoras si nadie podrá pagarlas. Chacón responde que el acceso no comienza con el medicamento de alto costo. Comienza con acceso a la información sobre cáncer, a educación sobre factores de riesgo para todo el personal sanitario, no solo oncólogos. Luego viene acceso a metodología diagnóstica: no se puede tratar un cáncer de mama sin poder diagnosticarlo. Y después, acceso a la terapéutica. Pero aquí está lo importante: en 2026, el principal pilar del tratamiento del cáncer sigue siendo la cirugía. Hay enfermedades que se tratan con medicamentos específicos, como linfomas y leucemias, pero los cánceres más prevalentes—colon, próstata, pulmón—requieren cirugía como tratamiento curativo. El problema es que muchos pacientes llegan tarde. Para eso se necesita educación. El sistema debería tener las colas de espera como métrica, para ir mejorándolas. El alto costo no es el principal obstáculo. El obstáculo es el buen tratamiento: diagnóstico oportuno, cirugía, consulta con el cirujano.
Chacón cree que la ANMAT, el ente regulatorio superior en Argentina, debería autorizar medicamentos en simultáneo con las decisiones de cobertura, como ocurre en países centrales. Si un fármaco está aprobado para una enfermedad, el médico tiene la obligación de informarle al paciente que eso está disponible, más allá de quién pagará. Después vienen los problemas de auditorías, obras sociales, PAMI, prepagas. Pero si el ente dice que sí, debe haber coherencia. Lo que falta es continuidad de políticas sanitarias independientes de los gobiernos de turno. Argentina no tiene planes de largo plazo. Sin datos reales, es imposible diseñar políticas apropiadas.
Dar malas noticias a los pacientes ha variado mucho con los años. Cuando Chacón comenzó su carrera, a fines de los sesenta, el paciente a veces no quería saber. Ahora la transmisión de la verdad diagnóstica tiene otro valor. Hay gente que puede recibir la información de manera sencilla y otra a la que le cuesta. Es un desafío tremendo. Se habla con cautela, con verdad diagnóstica y verdad pronóstica. Pero es complejo porque hoy, pacientes con metástasis tienen potencial de cura. Esa verdad diagnóstica es relativa. Con las nuevas terapias, se puede tener certeza diagnóstica pero no saber qué pasará mañana. No se puede decir a los pacientes que no hay cura si no se sabe qué ocurrirá. Sin crear falsas expectativas, la esperanza es una vía real porque existe una incertidumbre cierta.
Citas Notables
Vivimos más años. Más vivimos, más riesgo hay. El cáncer ha aumentado su incidencia porque la expectativa de vida pasó de 50 a 80 años.— Matías Chacón
Argentina no tiene planes de largo plazo. Para diseñar políticas apropiadas tenés que tener datos reales.— Matías Chacón
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué el cáncer ha crecido tanto si las causas ambientales no han cambiado tanto en los últimos 70 años?
Porque vivimos más años. Es tan simple y tan brutal como eso. En 1950 la gente moría a los 50. Ahora a los 80. El cáncer es una enfermedad del tiempo. Más tiempo de vida, más oportunidades para que las células muten.
Pero entonces, ¿por qué hay más cánceres de colon y mama en gente joven? Eso sí cambió.
Eso es un capítulo abierto. La ciencia no lo explica todavía. Hay especulaciones, hipótesis. Quizás agroquímicos, quizás estilos de vida. Pero en pediatría los números son estables desde hace 30 años. No sabemos por qué algunos cánceres bajan la edad de presentación.
Si la mitad se puede prevenir, ¿por qué Argentina no tiene campañas masivas?
Porque no hay continuidad política. Las leyes existen desde 1960. Pero pasan gobiernos, pasan años, y nadie las ejecuta. Se necesita que la prevención sea prioritaria más allá de quién gobierne. Eso no existe acá.
¿Y los medicamentos caros? ¿Son realmente el obstáculo principal?
No. El obstáculo principal es llegar a tiempo. Es tener diagnóstico, cirugía, consulta con el cirujano. La mayoría de los cánceres más frecuentes se tratan con cirugía, no con drogas de alto costo. El problema es la espera, la falta de acceso a lo básico.
¿Cómo se vive siendo oncólogo en un país sin registros, sin políticas claras?
Es frustrante. Trabajé años para establecer planes que nunca se ejecutaron. Pero sigo. Voy a Misiones cada mes, formo oncólogos, intento cambiar lo que puedo. La competencia, el desafío, eso me mantiene en movimiento.
¿Qué le dice a un paciente cuando le toca dar una mala noticia?
Que la verdad diagnóstica hoy es relativa. Que hay incertidumbre. Que con las nuevas terapias, cosas que parecían imposibles ahora tienen potencial de cura. La esperanza no es falsa si existe esa incertidumbre cierta.