Un sistema solar imposible desafía las teorías sobre formación planetaria

Un mundo sólido situado donde, según la teoría, no debería existir
El planeta rocoso exterior de LHS 1903 desafía la comprensión establecida sobre la formación planetaria.

En torno a una pequeña estrella enana roja llamada LHS 1903, un equipo de más de 150 astrónomos de 17 países ha encontrado algo que la ciencia no esperaba: un planeta rocoso situado más allá de dos gigantes gaseosos, en el lugar exacto donde la teoría dice que no debería existir. Este hallazgo, publicado en la revista Science, no es solo una anomalía estadística entre miles de sistemas conocidos, sino una invitación a reconsiderar los principios que han guiado nuestra comprensión del nacimiento de los mundos. Como tantas veces en la historia del conocimiento, la naturaleza ha resultado ser más inventiva que los modelos que intentan describirla.

  • Por primera vez entre más de 6.000 exoplanetas catalogados, se ha confirmado un sistema donde un planeta rocoso orbita más allá de dos gigantes gaseosos, invirtiendo el orden que la física consideraba inevitable.
  • La arquitectura de LHS 1903 no es una variación menor: contradice frontalmente el principio de que el calor estelar impide la condensación de cuerpos sólidos en órbitas exteriores, sacudiendo décadas de modelos teóricos.
  • Los investigadores proponen una explicación sin precedentes: el planeta exterior rocoso habría nacido en una segunda fase, millones de años después que los otros tres, cuando el gas primordial ya se había disipado y solo quedaba material sólido.
  • El planeta en cuestión tiene 1,7 veces el radio terrestre y una temperatura de unos 60 grados centígrados, lo que lo descarta como candidato habitable, pero lo convierte en el objeto más desconcertante del sistema.
  • El descubrimiento, posible gracias a la combinación de TESS, Cheops y telescopios en Canarias, México y Hawái, llega justo cuando la ESA debate si prolongar la misión Cheops tres años más.

Un consorcio de más de 150 astrónomos de 17 países ha identificado un sistema planetario que contradice los fundamentos de la teoría de formación estelar. Publicado esta semana en Science, el hallazgo gira en torno a la enana roja LHS 1903 y sus cuatro planetas, cuya disposición no tiene equivalente entre los miles de sistemas conocidos.

La regla que este sistema rompe es sencilla pero sólida: los planetas rocosos se forman cerca de su estrella, donde el calor impide la condensación de gas; los gigantes gaseosos ocupan las órbitas exteriores. LHS 1903 comienza con un mundo rocoso interior, continúa con dos mini-Neptunos y termina con otro planeta rocoso en una órbita alejada, exactamente donde la teoría lo prohíbe. Entre los sistemas que orbitan enanas rojas, conocidos por su homogeneidad, esta mezcla alternada de cuerpos sólidos y gaseosos resulta especialmente desconcertante.

La explicación propuesta es tan perturbadora como el propio hallazgo: el planeta exterior no se habría formado junto a los demás, sino en una segunda fase, millones de años más tarde, cuando el gas primordial ya se había dispersado y solo quedaban residuos sólidos. De confirmarse, sería el primer caso documentado de una doble génesis planetaria en un mismo sistema estelar.

Ese mundo rocoso exterior mide 1,7 veces el radio de la Tierra y tiene una densidad comparable, pero completa su órbita en apenas 29 días y alcanza unos 60 grados centígrados en superficie, lo que dificulta la presencia de agua líquida estable. No es un candidato para la vida, pero sí una pieza que obliga a reescribir los modelos vigentes y que, de paso, amplía el horizonte de posibles mundos habitables en el universo.

Los tres primeros planetas fueron detectados por el satélite TESS de la NASA y confirmados desde observatorios en Canarias, México y Hawái. El cuarto, el que altera todo el esquema, fue identificado por el telescopio europeo Cheops, cuya continuidad operativa debate ahora la Agencia Espacial Europea.

Un equipo de más de 150 astrónomos procedentes de 17 países ha identificado un sistema planetario que desafía todo lo que la ciencia creía saber sobre cómo nacen y se organizan los mundos alrededor de otras estrellas. El descubrimiento, dado a conocer esta semana en la revista Science, gira en torno a la estrella enana roja LHS 1903 y sus cuatro planetas, cuya disposición contradice frontalmente los modelos teóricos que han guiado la astronomía durante décadas.

Hasta ahora, tanto la teoría como la observación de miles de sistemas exoplanetarios confirmaban un patrón invariable: los mundos rocosos orbitan cerca de su estrella, mientras que los gigantes gaseosos ocupan regiones más alejadas. La razón es física y directa: el calor intenso de la estrella impide que los gases se condensen en las zonas interiores durante la formación del sistema. Pero LHS 1903 rompe esta regla de manera radical. Su arquitectura planetaria comienza con un mundo rocoso en la órbita más próxima, seguido por dos gigantes gaseosos de tamaño similar al de Neptuno. Y luego, más allá de estos dos colosos, aparece otro planeta rocoso. Un cuerpo sólido situado exactamente donde, según toda la teoría conocida, no debería existir.

Entre los más de 6.000 exoplanetas descubiertos y casi 4.500 sistemas catalogados, jamás se había observado una configuración semejante. Los sistemas que orbitan alrededor de enanas rojas —estrellas más pequeñas y frías que nuestro Sol— suelen presentar disposiciones homogéneas, con planetas de tamaño parecido alineados como vainas de guisantes. Este, en cambio, mezcla cuerpos rocosos y gaseosos en un orden que no tiene precedentes, como si en la misma vaina convivieran guisantes y lentejas alternados de manera imposible.

La explicación que proponen los investigadores es aún más perturbadora que la propia disposición observada. Según sus cálculos, el planeta rocoso exterior no se formó al mismo tiempo que los otros tres, sino millones de años después. En una primera fase, cuando el disco de gas y polvo que rodeaba la estrella aún contenía abundante material gaseoso, habrían nacido los tres planetas interiores. Los dos centrales, al crecer, capturaron grandes envolturas de gas y se transformaron en mini-Neptunos. Pero cuando ese gas primordial ya se había disipado, el material sólido que quedaba habría originado un cuarto planeta rocoso en una órbita más externa. De confirmarse, sería el primer ejemplo claro de una doble génesis planetaria en un mismo entorno estelar.

El planeta más intrigante, ese mundo rocoso exterior, posee un radio 1,7 veces mayor que el de la Tierra y una densidad similar, lo que indica que es un cuerpo genuinamente sólido. Sin embargo, no parece un candidato prometedor para la vida. Completa una órbita alrededor de su estrella en apenas 29 días y su temperatura superficial ronda los 60 grados centígrados, probablemente demasiado elevada para mantener agua líquida estable en su superficie.

Pero más allá de la cuestión de si podría albergar vida, el descubrimiento obliga a repensar los modelos actuales de formación planetaria. Si los sistemas pueden organizarse de formas tan distintas a las predichas, las posibilidades de encontrar mundos potencialmente habitables podrían ser mayores de lo que se había calculado. El hallazgo ha sido posible gracias a una combinación de telescopios espaciales y terrestres. Los tres primeros planetas fueron detectados por el satélite TESS de la NASA y confirmados mediante observaciones desde Canarias, México y Hawái. El cuarto planeta, el que altera completamente el esquema, fue identificado por el telescopio espacial europeo Cheops. El descubrimiento llega en un momento crucial, cuando la Agencia Espacial Europea debate prolongar la vida operativa de Cheops tres años más.

Un mundo sólido situado donde, según la teoría, no debería existir
— Descripción del hallazgo en el estudio
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué es tan importante que encontremos un sistema así? ¿No es solo un caso raro?

Model

Porque durante décadas hemos construido toda nuestra comprensión de cómo nacen los planetas sobre la base de patrones que parecían universales. Si ese patrón no es universal, entonces nuestros modelos están incompletos. Y eso significa que hay más formas de hacer un sistema planetario de las que creíamos.

Inventor

Pero ese planeta rocoso exterior, ¿no está demasiado caliente para ser interesante?

Model

Sí, ese en particular no es habitable. Pero el punto es que si los sistemas pueden formarse de maneras tan distintas, entonces los mundos habitables podrían estar en lugares donde nunca pensamos buscar.

Inventor

¿Cómo es posible que un planeta se forme millones de años después que los otros?

Model

Cuando el gas primordial se disipa, la mayoría de la gente asume que la formación planetaria termina. Pero aquí parece que quedó suficiente material sólido para que se coagulara en un planeta nuevo, mucho más tarde.

Inventor

¿Y cómo saben que eso es lo que pasó?

Model

No lo saben con certeza. Es la mejor explicación que tienen para lo que ven: un planeta rocoso en una órbita donde debería haber solo gas, o nada. Pero necesitarán más observaciones para confirmar la historia completa.

Inventor

¿Qué viene ahora?

Model

Más telescopios observando este sistema, intentando entender si otros sistemas rojos tienen arquitecturas similares. Y, en paralelo, revisión de los modelos teóricos. La ciencia acaba de recibir una lección de humildad.

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