Gaza no volvería a ser como se conocía
Un mes después del 7 de octubre, el conflicto entre Israel y Hamás ha dejado al descubierto la fragilidad de la vida civil en tiempos de guerra: más de 11.400 muertos en ambos lados, 242 rehenes, y 1,5 millones de desplazados en Gaza enfrentan una crisis humanitaria que amenaza con superar en magnitud al propio conflicto armado. Lo que comenzó como el ataque más letal en la historia de Israel ha desencadenado una respuesta militar que remodela el enclave palestino mientras el mundo observa, negocia y teme una escalada regional. En el centro de todo, son los civiles —los que no pueden huir, los que sobreviven con dos piezas de pan al día— quienes cargan el peso más silencioso de esta historia.
- El ataque del 7 de octubre rompió décadas de confianza en la inteligencia israelí, matando a 1.400 personas y tomando 242 rehenes en el asalto más mortífero desde la fundación del Estado.
- La respuesta israelí ha sido implacable: bombardeos continuos y una ofensiva terrestre desde el 20 de octubre han dejado más de 10.000 muertos y 25.000 heridos en Gaza según cifras palestinas.
- Cerca de 400.000 personas permanecen atrapadas en el norte de Gaza —heridos, enfermos, vulnerables— incapaces de evacuar mientras el conflicto arrecia a su alrededor.
- La crisis humanitaria escala sin freno: alimentos básicos se agotan en días, solo una de tres líneas de agua desde Israel sigue operativa, y muchos dependen de aguas salobres o salinas para sobrevivir.
- Actores regionales como Hezbolá, Irán y milicias yemeníes elevan el riesgo de una guerra más amplia, mientras la diplomacia estadounidense intenta contener el fuego sin apagar el apoyo a Israel.
Un mes ha pasado desde que Hamás atacó Israel el 7 de octubre, en lo que resultó ser el golpe más mortífero en la historia del país desde su fundación. Cerca de 1.400 personas murieron ese día, más de 5.000 resultaron heridas y 242 fueron tomadas como rehenes. El ataque expuso fisuras profundas en un sistema de inteligencia que se creía casi infalible.
La respuesta israelí fue inmediata y contundente. Netanyahu prometió que Gaza no volvería a ser lo que era, y desde entonces los bombardeos no han cesado. El 20 de octubre las fuerzas terrestres cruzaron la frontera con el objetivo declarado de erradicar a Hamás. Un mes después, el Ministerio de Sanidad palestino contabiliza 10.022 muertos, más de 25.000 heridos y alrededor de 1,5 millones de desplazados.
La evacuación hacia el sur del enclave ha sido caótica y parcial. Hamás, parapetado en túneles y edificios civiles, ha disuadido a muchos de partir. Unas 400.000 personas permanecen atrapadas en el norte —entre ellas enfermos y heridos que no tienen adónde ir— mientras Israel describe la situación como una Gaza dividida en dos zonas.
El conflicto ha atraído a múltiples actores: Hezbolá dispara desde el Líbano, Irán y milicias yemeníes participan de distintas formas, y el secretario de Estado Blinken recorre la región intentando evitar una escalada mayor mientras sostiene el apoyo estadounidense a Israel.
La crisis humanitaria es ya devastadora. La ONU advirtió que el arroz, el aceite y las legumbres se agotarán en días. El ciudadano promedio en Gaza sobrevive con dos piezas de pan árabe elaborado con harina de reservas de Naciones Unidas. Y el agua escasea aún más: de tres líneas de suministro desde Israel, solo una funciona, y muchos dependen de aguas subterráneas salobres. Un mes después del 7 de octubre, más de 11.400 personas han muerto en ambos lados, y millones enfrentan una catástrofe sin precedentes.
Un mes ha transcurrido desde que Hamás lanzó sus ataques contra Israel el 7 de octubre, un martes que marcaría un antes y un después en la historia del país. Lo que sucedió ese día no fue solo un ataque terrorista más: fue el más mortífero que Israel ha experimentado desde su fundación en 1948, un golpe que expuso vulnerabilidades en los sistemas de inteligencia que durante décadas habían sido considerados prácticamente infalibles. Alrededor de 1.400 personas murieron en esos ataques, más de 5.000 resultaron heridas y al menos 242 fueron capturadas como rehenes por células de la milicia palestina.
La respuesta no se hizo esperar. El primer ministro Benjamín Netanyahu prometió una reacción sin piedad, advirtiendo que Gaza nunca volvería a ser lo que era. Desde entonces, el ejército israelí ha mantenido un bombardeo continuo sobre el enclave palestino. El 20 de octubre, las fuerzas terrestres cruzaron la frontera, iniciando una ofensiva destinada a eliminar completamente la presencia de Hamás. Un mes después, los números revelan la magnitud del conflicto: 10.022 personas han muerto en Gaza según el Ministerio de Sanidad palestino, más de 25.000 han resultado heridas, y aproximadamente 1,5 millones han sido desplazadas de sus hogares.
La evacuación ordenada por Israel hacia el sur del enclave ha sido parcial y caótica. Mientras miles huyeron, otros no pudieron o no quisieron abandonar sus casas. Hamás, que mantiene una extensa red de túneles subterráneos y ha instalado bases en templos, escuelas y hospitales, también ha disuadido a civiles de partir. El portavoz militar israelí Daniel Hagari describió la situación como una división: una Gaza al norte y otra al sur, una estrategia que según las autoridades israelíes busca sacar a los terroristas de los santuarios humanitarios. Sin embargo, aproximadamente 400.000 personas permanecen atrapadas en el norte, incluida la ciudad capital de la franja, entre ellas heridos, enfermos y personas vulnerables que simplemente no pueden escapar.
El conflicto ha atraído a actores regionales e internacionales, elevando el riesgo de una escalada global. Hezbolá, la milicia libanesa financiada por Irán, ha comenzado a disparar misiles contra el norte de Israel. Estados Unidos, Irán, Siria, Egipto, Jordania y milicias yemeníes han participado de diversas formas. El secretario de Estado estadounidense Antony Blinken ha estado viajando constantemente por Medio Oriente y Asia, intentando contener las respuestas de los países vecinos mientras mantiene el apoyo a Israel. En una reciente visita a Turquía, aseguró que su gobierno está en diálogo permanente con Israel sobre medidas para reducir las pérdidas civiles.
La crisis humanitaria que se desarrolla en Gaza es cada vez más crítica. La ONU advirtió el lunes que los alimentos esenciales como arroz, aceite vegetal y legumbres se agotarán en entre uno y tres días. Los suministros que han logrado entrar desde Egipto son mínimos comparados con las necesidades: principalmente alimentos enlatados y barritas de dátiles distribuidos en el sur, mientras que la harina se reserva para las panaderías. Thomas White, director de la agencia de la ONU para refugiados palestinos en la franja, informó que el ciudadano promedio en Gaza sobrevive actualmente con dos piezas de pan árabe elaborado con harina almacenada por Naciones Unidas. Pero el agua es ahora la preocupación principal.
De las tres líneas de suministro de agua desde Israel, solo una está operativa. Lynn Hastings, coordinadora humanitaria de la ONU para los territorios palestinos, señaló que muchas personas dependen de aguas subterráneas salobres o salinas, si es que tienen acceso a ellas. La negativa inicial de Israel a permitir ayuda humanitaria cedió gradualmente con el paso de los días, pero también influyó la renuencia de Egipto a recibir una ola masiva de palestinos en el Sinaí, temiendo que los Hermanos Musulmanes, sus opositores políticos, se vieran fortalecidos. Un mes después del 7 de octubre, el conflicto ha dejado más de 11.400 muertos combinados, decenas de miles de heridos, cientos de rehenes y millones de personas enfrentando una catástrofe humanitaria sin precedentes.
Citações Notáveis
Hoy hay una Gaza al norte y otra Gaza al sur— Daniel Hagari, portavoz militar de Israel
Vemos el precio que pagan los civiles inocentes en Gaza; estamos en contacto con Israel. Hemos hablado de pasos para reducir las pérdidas civiles— Antony Blinken, secretario de Estado estadounidense
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Israel tardó tanto en permitir ayuda humanitaria si la crisis era evidente desde el principio?
No fue solo decisión de Israel. Egipto también se negó inicialmente a recibir refugiados palestinos porque temía que eso fortaleciera a sus enemigos políticos internos. Fue un bloqueo de dos lados.
¿Cómo es posible que 400.000 personas sigan atrapadas en el norte si Israel abrió corredores de evacuación?
Algunos no pueden moverse: están heridos, enfermos o demasiado débiles. Otros no quieren abandonar a sus familias. Y Hamás, que controla el territorio, también ha desalentado las evacuaciones. Es una trampa sin salida fácil.
¿Qué significa que "Gaza no volvería a ser como se conocía"?
Netanyahu hablaba de una transformación total. Pero después de un mes de bombardeos continuos, la pregunta real es qué quedará de Gaza cuando termine todo esto.
¿Por qué Antony Blinken viaja tanto si Estados Unidos ya apoya a Israel?
Porque necesita convencer a los países árabes vecinos de que no escalen el conflicto, mientras mantiene la confianza de Israel. Es un acto de equilibrio muy delicado.
¿Cuál es la amenaza real de Hezbolá?
Que si Hezbolá entra en guerra abierta, Israel tendría que pelear en dos frentes simultáneamente. Eso cambiaría todo el cálculo del conflicto.