Venezuela eleva a 2.295 los fallecidos por doble terremoto; 26 españoles entre las víctimas

Al menos 2.295 personas fallecidas, 11.267 heridas, 150 españoles desaparecidos, miles de familias desplazadas a albergues temporales, y menores expuestos a riesgos de violencia sexual en condiciones de hacinamiento.
Anoche por fin llovió. Esa agüita se la pudo tomar alguien atrapado
Una coordinadora de rescate busca milagros en la naturaleza mientras el tiempo se agota en La Guaira.

El Gobierno de Venezuela eleva el saldo de víctimas a 2.295 fallecidos y 11.267 heridos, con 6.461 personas rescatadas y 189 edificios totalmente colapsados. Tres mil rescatistas internacionales de diez países trabajan en operaciones de búsqueda; un operativo especial intenta salvar a Hernán Gil, atrapado bajo escombros desde hace siete días.

  • 2.295 fallecidos, 11.267 heridos, 26 españoles muertos
  • 3.000 rescatistas de diez países; 12 personas rescatadas con vida en seis días
  • 189 edificios totalmente colapsados en La Guaira; Hernán Gil atrapado siete días bajo escombros
  • 150 españoles desaparecidos; 680.000 niños necesitan asistencia humanitaria según Unicef

Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 han dejado 2.295 muertos en Venezuela, con 26 españoles fallecidos. Miles de rescatistas internacionales trabajan contrarreloj mientras se intensifican operaciones para salvar supervivientes.

Una semana después de que dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieran Venezuela el 24 de junio, el país sigue contabilizando sus muertos mientras miles de rescatistas internacionales trabajan contra el reloj en lo que podría ser sus últimas horas de búsqueda efectiva. El Gobierno ha confirmado 2.295 fallecidos y 11.267 heridos, cifras que incluyen al menos 26 ciudadanos españoles entre las víctimas. La vicepresidenta Delcy Rodríguez decretó siete días de luto nacional, aunque la tragedia ya ha dejado cicatrices que irán mucho más allá de una semana.

En La Guaira, el estado costero más devastado, 189 edificios han colapsado completamente y otros 666 sufrieron daños significativos. Tres mil rescatistas de diez países —portugueses, chilenos, estadounidenses, españoles, neerlandeses y otros— se despliegan en operaciones coordinadas por las Naciones Unidas. Hasta el momento han sacado con vida a 12 personas de entre los escombros, mientras que 6.461 más fueron rescatadas en los primeros momentos de la emergencia. Pero conforme pasan los días, las ventanas de oportunidad se cierran. Los expertos saben que después de cinco a diez días, las posibilidades de encontrar supervivientes disminuyen drásticamente, especialmente en un clima donde las temperaturas alcanzan 34 grados centígrados con 80 por ciento de humedad.

El caso más visible de esta carrera contra el tiempo es el de Hernán Gil, un vigilante de estacionamiento en Catia La Mar que se refugió bajo su escritorio cuando el edificio se derrumbó. Siete días después, sigue atrapado en la garita del sótano, bloqueado por escombros y un techo inestable que amenaza tanto su vida como la de sus rescatadores. Un centenar de personas de múltiples nacionalidades trabaja en turnos intensos para sacarlo, manteniéndolo hidratado y en comunicación constante. El operativo es tan delicado que cada movimiento debe calcularse con precisión extrema. "Estamos muy cerca, pero necesitamos máxima seguridad", explicó uno de los 64 rescatistas portugueses involucrados. Mientras tanto, un niño de tres años fue rescatado tras casi seis días atrapado, ofreciendo un rayo de esperanza en medio de la devastación.

La respuesta internacional ha sido masiva. España envió un equipo de siete bomberos que trabajó sin parar durante tres días consecutivos, aunque sin lograr encontrar supervivientes con vida. La reina Letizia despidió personalmente en el aeropuerto de Madrid a un equipo de 64 cooperantes españoles que partieron para instalar un hospital de campaña capaz de atender 100 pacientes diarios, con capacidad quirúrgica, psicológica y obstétrica. El Gobierno español también comprometió 300.000 euros adicionales para material de refugio. Estados Unidos, bajo el liderazgo del Departamento de Estado, movilizó ayuda "masiva e inmediata" coordinada con organizaciones no gubernamentales. Pero incluso con este despliegue sin precedentes, la magnitud de la necesidad es abrumadora.

Para quienes sobrevivieron, la realidad es igualmente cruda. Nataly Salas, residente de un complejo de viviendas estatales desde hace 12 años, no ha podido regresar a su departamento en el piso 12 desde los terremotos, a pesar de que ingenieros certificaron que las columnas no sufrieron daños. Ella y otros residentes duermen en la calle por miedo. Miles de familias fueron trasladadas a albergues temporales donde hombres, mujeres, niños y niñas comparten espacios sin servicios sanitarios separados. La ONG Plan International alertó que esta situación intensifica los riesgos de violencia y abuso sexual, especialmente para las niñas. Una madre en un albergue relató que se turna para dormir con otra mujer, ambas compartiendo dos colchonetas, porque teme quedarse dormida y que se lleven a su hija. Unicef estima que 680.000 niños necesitan asistencia humanitaria en el país.

La oposición venezolana, agrupada en la Plataforma Unitaria Democrática, ha señalado que la tragedia expone "graves debilidades" del Estado para responder a emergencias de esta magnitud, consecuencia de años de deterioro institucional. Mientras tanto, el Gobierno anunció la destitución de cuatro agentes de la policía científica sorprendidos saqueando entre los escombros durante las labores de rescate, un acto que el ministro del Interior Diosdado Cabello calificó de "inmoral" y que prometió perseguir con "cero tolerancia".

En las zonas más afectadas, el silencio se ha vuelto sagrado. Los llamados a guardar quietud se extienden por La Guaira por si algún sonido delata vida bajo las ruinas. Diana Patricia Corrales, coordinadora de un equipo de 63 rescatistas colombianos, se aferra a una antena Starlink para mantener comunicación con su país desde una costa sin electricidad ni señal celular. "Anoche por fin llovió. Esa agüita se la pudo tomar alguien que esté atrapado y puede darnos un poquito más de margen", dijo por teléfono, buscando milagros incluso en la naturaleza. Pero conforme avanza la semana, médicos, rescatistas y militares advierten que las posibilidades de encontrar más supervivientes disminuyen cada hora.

Ha sido un trabajo intenso, hemos estado trabajando prácticamente tres días consecutivos sin parar
— Eugenio Mantero, secretario de Bomberos para el Mundo de España
Estamos muy cerca, pero necesitamos máxima seguridad. Tenemos que acercarnos más para que sea seguro sacarlo sin comprometerlo a él ni a nosotros
— Rescatista portugués en operativo de Hernán Gil
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué un vigilante de estacionamiento se convierte en el centro de una operación internacional de rescate?

Model

Porque representa algo que todos necesitamos creer en este momento: que la vida es rescatable, que el esfuerzo coordinado de cien personas de diez países puede sacar a alguien de entre los escombros. Hernán Gil es el hilo de esperanza cuando todo lo demás se ha derrumbado.

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¿Qué significa que después de siete días las posibilidades de encontrar supervivientes "disminuyan drásticamente"?

Model

Significa que el cuerpo humano tiene límites biológicos. Sin agua, sin aire fresco, sin espacio para moverse, la mayoría de las personas no sobrevive más de cinco a diez días. Después de eso, los rescatistas buscan cuerpos, no vidas. Es una transición brutal que todos en La Guaira sienten acercarse.

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¿Por qué el clima de La Guaira es tan importante en esta historia?

Model

Porque 34 grados con 80 por ciento de humedad no solo hace insoportable el trabajo de rescate. Acelera la deshidratación de quien está atrapado, complica la descomposición, hace que cada hora cuente más. La naturaleza no está de nuestro lado aquí.

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¿Qué revela el hecho de que cuatro policías fueran detenidos saqueando durante el rescate?

Model

Que incluso en la catástrofe, hay quienes ven oportunidad de robo. Pero también que el Gobierno está dispuesto a castigar públicamente esos actos. Es un recordatorio de que la moral se prueba en los momentos más difíciles.

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¿Cómo vive una madre en un albergue temporal cuando tiene miedo de quedarse dormida?

Model

Con un terror constante que no tiene nombre. Comparte un colchón con otra mujer, se turnan para vigilar a los niños porque no hay espacios seguros. Eso no es refugio, es supervivencia en condiciones de máxima vulnerabilidad.

Inventor

¿Qué significa que España envíe un hospital de campaña?

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Que reconoce que el sistema de salud venezolano está colapsado. No es solo rescate de escombros; es atención quirúrgica, psicológica, obstétrica. Es decir: vamos a estar aquí mientras el país se reconstruye, no solo en los primeros días.

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