Las tropas permanecerán hasta que se cumpla íntegramente el acuerdo
En el delicado equilibrio entre la guerra y la negociación, Donald Trump amenazó con una ofensiva sin precedentes si se rompe la tregua de dos semanas acordada con Irán, mientras una delegación iraní viajaba a Islamabad para explorar una salida diplomática basada en diez puntos. La historia de Oriente Próximo vuelve a demostrar que los acuerdos frágiles coexisten con la violencia activa: Hezbolá lanzó nuevos ataques contra Israel incluso mientras los diplomáticos tomaban asiento en la mesa. La paz, cuando llega, lo hace siempre en condicional.
- Trump advierte desde Truth Social que si la tregua fracasa vendrá 'la batalla más grande, mejor y más fuerte que nunca', manteniendo tropas desplegadas alrededor de Irán como presión constante.
- Irán presenta una propuesta de diez puntos que exige la reapertura del estrecho de Ormuz, la retirada de fuerzas estadounidenses y el levantamiento de todas las sanciones, condiciones que chocan con las posiciones no reveladas de Washington.
- Hezbolá rompe el espíritu de la tregua lanzando nuevos ataques contra Israel y acusándolo de violar el acuerdo, mientras Israel responde con la mayor oleada de ataques sobre Líbano de toda la guerra.
- La disputa sobre si Líbano está incluido o no en la tregua permanece sin resolver, creando un vacío legal que alimenta el ciclo de represalias y amenaza con colapsar lo acordado.
- La diplomacia avanza en Islamabad con dos semanas de plazo, pero el lenguaje bélico de Trump y los ataques continuos sobre el terreno revelan que la guerra y la negociación transcurren en paralelo, sin garantías de que una detenga a la otra.
La madrugada del jueves llegó cargada de tensión desde Washington. Donald Trump publicó en Truth Social una advertencia inequívoca: las fuerzas militares estadounidenses permanecerían desplegadas alrededor de Irán hasta que se cumpliera íntegramente la tregua acordada días antes. Si el pacto se rompía, prometió una ofensiva 'más grande, mejor y más fuerte que nunca', aunque calificó ese escenario de 'muy improbable'. El tono oscilaba entre la confianza diplomática y la amenaza de escalada.
Mientras Trump escribía, una delegación iraní se preparaba para volar a Islamabad. El embajador iraní en Pakistán confirmó el viaje, reconociendo el escepticismo interno pero subrayando que la delegación seguía adelante, invitada por el primer ministro Shehbaz Sharif. Irán llegaba con una propuesta de diez puntos: reapertura del estrecho de Ormuz, retirada de fuerzas de combate estadounidenses, levantamiento de sanciones y una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU. Trump, por su parte, insinuó que Estados Unidos tenía sus propios puntos aceptables, pero no los reveló.
La tregua, sin embargo, ya mostraba grietas. Hezbolá anunció nuevos ataques contra Israel, acusando a los israelíes de haber violado el acuerdo. La cuestión de si Líbano estaba incluido en la tregua seguía sin resolverse: Estados Unidos e Israel sostenían que no; Irán amenazaba con volver a la ofensiva si los ataques sobre territorio libanés continuaban. Israel, mientras tanto, había lanzado el miércoles su mayor oleada de ataques sobre Líbano desde el inicio de la guerra.
Dos semanas para negociar. Dos semanas mientras Hezbolá atacaba, Israel respondía e Irán amenazaba. Trump insistía en que no habría armas nucleares iraníes y que el estrecho de Ormuz permanecería abierto, pero describía a sus fuerzas como 'preparándose para su próxima conquista'. Era lenguaje de guerra, no de paz, incluso mientras los diplomáticos tomaban asiento en Islamabad.
La madrugada del jueves trajo consigo una cascada de mensajes desde Washington que volvió a tensar la cuerda diplomática en Oriente Próximo. Donald Trump, a través de su red social Truth Social, dejó clara su posición: las fuerzas militares estadounidenses permanecerían desplegadas alrededor de Irán hasta que se cumpliera íntegramente el acuerdo de tregua alcanzado días antes. No era una promesa tranquilizadora. Era una advertencia envuelta en lenguaje de confrontación: si el pacto se rompía, dijo, vendría "la batalla, más grande, mejor y más fuerte que nunca", aunque añadió que consideraba ese escenario "muy improbable". El tono presidencial oscilaba entre la confianza en el acuerdo y la amenaza implícita de una escalada sin precedentes.
Mientras Trump escribía desde Washington, una delegación iraní se preparaba para viajar a Islamabad. Esa noche llegarían a la capital pakistaní para iniciar negociaciones serias sobre la base de una propuesta de diez puntos que Irán había presentado como hoja de ruta para terminar la guerra. El embajador iraní en Pakistán, Reza Amiri Moghadam, confirmó el viaje en un mensaje en X, reconociendo que existía escepticismo en la opinión pública iraní pero que la delegación seguía adelante, invitada por el primer ministro Shehbaz Sharif. Era un gesto de continuidad diplomática en medio de la incertidumbre.
Lo que Irán pedía en esa propuesta de diez puntos era sustancial: la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses desplegadas en la región, el levantamiento de todas las sanciones contra el país y que todo quedara recogido en una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU. Trump, por su parte, había dejado entrever que Estados Unidos tenía su propio conjunto de puntos aceptables que discutiría "a puerta cerrada" durante las negociaciones previstas para las dos próximas semanas. No especificó cuáles eran esos puntos ni cómo se alineaban con las demandas iraníes.
Pero la tregua de dos semanas acordada el martes estaba ya agrietada. Hezbolá, la milicia chií libanesa aliada con Irán, anunció en la madrugada haber lanzado nuevos ataques contra Israel, acusando a los israelíes de haber violado el acuerdo. La cuestión de si Líbano estaba incluido o no en la tregua seguía siendo un punto de fricción sin resolver. Estados Unidos e Israel sostenían que no lo estaba; de hecho, Israel había lanzado el miércoles la mayor oleada de ataques contra Líbano de toda la guerra. Irán, por su parte, amenazaba con volver a la ofensiva si los ataques contra el territorio libanés persistían. Era un círculo vicioso de acusaciones y represalias que amenazaba con desmoronar los frágiles acuerdos alcanzados.
En Madrid, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, se preparaba para comparecer en el Congreso ese mismo jueves para explicar la posición de España ante la guerra. Mientras tanto, en Washington, Trump insistía en que no habría armas nucleares en Irán y que el estrecho de Ormuz permanecería abierto y seguro. Las Fuerzas Armadas estadounidenses, escribió, se encontraban "preparándose y descansando" a la espera de "su próxima conquista". Era lenguaje de guerra, no de paz, incluso mientras se negociaba.
Lo que quedaba claro era que la tregua era frágil, condicionada y provisional. Dos semanas para negociar un fin al conflicto. Dos semanas para que Irán y Estados Unidos encontraran un terreno común entre los diez puntos iraníes y los puntos estadounidenses aún no revelados. Dos semanas mientras Hezbolá seguía lanzando ataques, Israel respondía, e Irán amenazaba con volver a la ofensiva. La diplomacia avanzaba en Islamabad, pero la guerra seguía en las calles y los cielos de Oriente Próximo.
Citações Notáveis
Comenzará la batalla, más grande, mejor y más fuerte que nunca, si el pacto no se respeta— Donald Trump
La delegación iraní, invitada por el primer ministro Shehbaz Sharif, llega esta noche a Islamabad para mantener conversaciones serias basadas en los 10 puntos propuestos por Irán— Reza Amiri Moghadam, embajador iraní en Pakistán
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Trump insiste en mantener tropas desplegadas si supuestamente hay un acuerdo?
Porque no confía en que se cumpla. Dice que las tropas permanecerán hasta que el acuerdo se respete "íntegramente". Es una forma de decir: estoy aquí vigilando, y si se rompe, estoy listo para atacar.
¿Y qué pasa con Hezbolá lanzando ataques si hay tregua?
Eso es lo que la quiebra. Hezbolá dice que Israel violó primero, Israel dice que Líbano nunca estuvo incluido en la tregua. Nadie se pone de acuerdo sobre qué se negoció realmente.
¿Qué quiere Irán con esos diez puntos?
Lo básico: que se levanten las sanciones, que se vayan las tropas estadounidenses, que abran el estrecho de Ormuz. Quieren que todo sea oficial, vinculante, en la ONU. No quieren sorpresas después.
¿Y Trump qué quiere?
No lo ha dicho. Tiene sus propios puntos que discutirá "a puerta cerrada". Es una forma de mantener el control, de no revelar sus cartas antes de tiempo.
¿Crees que esto llega a buen puerto?
Dos semanas es poco tiempo para resolver esto. Y mientras negocian en Islamabad, Hezbolá sigue atacando. Es difícil hacer paz cuando la guerra no se detiene en el terreno.