UDI logra invicto de 16 resoluciones aprobadas en estrategia de confrontación política

Pelear con el diccionario del futuro
La respuesta de Gonzalo Winter a la resolución de la UDI que buscaba eliminar el lenguaje inclusivo en educación.

Las resoluciones no son vinculantes ni tienen efectos administrativos, pero permiten a la UDI obtener triunfos simbólicos que arrinconan a sus adversarios políticos. Los proyectos abordan temas como lenguaje inclusivo en educación, respaldo a Carabineros en 2019, críticas al gobierno Boric y gobernanza del INDH.

  • 16 resoluciones aprobadas por la UDI en tres meses de legislatura
  • Las resoluciones no son vinculantes ni tienen efectos administrativos
  • La resolución sobre lenguaje inclusivo aprobada con 85 votos a favor, 53 en contra
  • Primer pronunciamiento aprobado el 8 de abril respaldando a Carabineros en 2019

La bancada de la UDI ha aprobado 16 proyectos de resolución en tres meses de legislatura, ganando votaciones simbólicas que buscan confrontar a la izquierda e imponer su agenda política en la Cámara de Diputados.

En los primeros tres meses de la legislatura 2026, la bancada de la Unión Demócrata Independiente ha acumulado una racha sin precedentes: dieciséis proyectos de resolución aprobados consecutivamente en la Cámara de Diputados. Ninguno de estos textos tiene fuerza de ley. Ninguno genera obligaciones administrativas. Y sin embargo, han comenzado a irritar profundamente a los legisladores de izquierda, transformando lo que parecía ser un mecanismo parlamentario menor en un nuevo campo de batalla política.

Las resoluciones de la Cámara funcionan según reglas simples. Entre uno y diez diputados pueden presentar un escrito pidiendo que la corporación se pronuncie sobre temas de interés general, nacional o internacional. El reglamento es permisivo. El propósito es declarativo. Pero la UDI ha descubierto que estas votaciones simbólicas pueden servir como herramientas de confrontación: cada aprobación es un triunfo que sienta un precedente, que arrincona a los adversarios, que impone una narrativa dentro del hemiciclo. Durante el gobierno de Gabriel Boric, la oposición apenas prestaba atención a estas iniciativas. El ejecutivo nunca intentó ganar una sola votación. Pero algo ha cambiado. Ahora molestan.

La primera victoria llegó el 8 de abril, menos de un mes después de iniciada la legislatura. La UDI logró aprobar un pronunciamiento que respaldaba el accionar de Carabineros durante las protestas violentas de 2019 y condenaba lo que llamó la conducta irresponsable de diputados de izquierda que, según el texto, promovieron falsas acusaciones contra la institución. Una semana después, el 15 de abril, vino la segunda: una resolución que condenaba lo que la UDI caracterizó como un intento de golpe de Estado blando avalado por sectores y partidos de izquierda en octubre de 2019. El patrón estaba claro. No eran pronunciamientos neutrales. Eran acusaciones envueltas en lenguaje parlamentario.

A lo largo de mayo y junio, la estrategia se diversificó. El 5 de mayo aprobaron una resolución pidiendo mecanismos de indemnización para víctimas del terrorismo en la Macrozona Sur, criticando implícitamente la gestión anterior. Al día siguiente, el 6 de mayo, ganaron otra votación que cuestionaba la política de género del gobierno Boric, afirmando que sus compromisos se redujeron a meras declaraciones. El 12 de mayo, con 100 votos a favor, lograron un pronunciamiento que reafirmaba la postura del Presidente Kast respecto a la detención de Nicolás Maduro. Otra resolución atacó la gobernanza del Instituto Nacional de Derechos Humanos, acusándolo de estar capturado por ideologías de extrema izquierda.

El 2 de junio fue particularmente productivo. La UDI propinó lo que podría llamarse un triple golpe. Primero, una resolución pidiendo resguardos contra políticas públicas populistas, mencionando específicamente el fallido programa Gas a Precio Justo del ex ministro Giorgio Jackson. Luego, una iniciativa que alcanzó 117 votos pidiendo una política de emergencia contra la deserción escolar, criticando el Plan de Reactivación Educativa del gobierno anterior. Finalmente, con 113 respaldos, otra resolución sobre el Programa de Mejoramiento de Gestión. Al día siguiente vino otra, respaldando un informe del Consejo Fiscal Autónomo sobre incumplimiento de metas de balance estructural. El 9 de junio, la UDI logró una más, pidiendo la revocación de pensiones de gracia otorgadas durante el período que llamó octubrismo a personas con antecedentes penales.

Pero fue el debate sobre lenguaje inclusivo en establecimientos educacionales el que más chispas generó. El diputado Sergio Bobadilla defendió vehementemente la resolución que buscaba eliminarlo. Gonzalo Winter, del Frente Amplio, respondió acusando a la UDI de pelear contra el diccionario del futuro. La votación fue 85 a favor, 53 en contra, una abstención. No era una ley. No cambiaría nada en las escuelas. Pero el mensaje estaba claro: la izquierda había perdido, nuevamente.

Lo que comenzó como un mecanismo parlamentario menor se ha convertido en algo más. Las resoluciones no vinculantes han permitido a la UDI acumular victorias simbólicas que van construyendo un relato, que van demostrando capacidad de voto, que van arrinconando a sus adversarios políticos. La izquierda, que ignoraba estas votaciones cuando gobernaba, ahora las ve como lo que son: un nuevo espacio donde se disputa el control de la narrativa política dentro de la Cámara. Dieciséis resoluciones en tres meses. Ninguna con poder de ley. Todas con poder político.

Pelear con el diccionario del futuro
— Gonzalo Winter, Frente Amplio, respondiendo a la resolución sobre lenguaje inclusivo
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué una resolución que no cambia nada en la realidad molesta tanto a la izquierda?

Model

Porque no se trata de cambiar leyes. Se trata de quién controla el relato. Cada votación que pierden es un precedente que la UDI puede usar después, una demostración de que tienen los números, una forma de decir: esto es lo que piensa la Cámara.

Inventor

Pero el gobierno Boric nunca intentó ganar estas votaciones. ¿Qué cambió?

Model

Cambió que hay un nuevo gobierno de derecha. La izquierda ahora está en minoría y ve que cada resolución es un golpe simbólico que se acumula. Antes podían ignorarlas porque gobernaban. Ahora no pueden.

Inventor

¿Hay algo en común entre todas estas resoluciones?

Model

Sí. Todas atacan al gobierno anterior o a la izquierda. Carabineros en 2019, el golpe blando, Gas a Precio Justo, el INDH capturado por la extrema izquierda. Son acusaciones envueltas en lenguaje parlamentario.

Inventor

¿Y el lenguaje inclusivo? Eso parece diferente.

Model

Es diferente porque es cultural, no administrativo. Pero funciona igual: es una forma de decir que la UDI controla la agenda, incluso en temas que no tienen poder ejecutivo. Es confrontación pura.

Inventor

¿Esto va a escalar?

Model

Probablemente. La izquierda ahora está atenta. Cada resolución que pierdan va a doler más. Y la UDI ha descubierto que puede ganar sin gobernar.

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