La diplomacia parecía avanzar, pero la guerra mantenía su crudeza intacta
Ataque masivo ruso con 22 misiles y 460 drones causa muertes en Kiev e interrumpe servicios de calefacción y agua en la capital ucraniana. Plan de paz estadounidense percibido como capitulación en Ucrania; Trump presiona para aceptación antes del 27 de noviembre bajo amenaza de cortar suministro de armas.
- Ataque ruso con 22 misiles y más de 460 drones causa 6 muertes en Kiev y 13 heridos
- Plan de paz estadounidense reducido de 28 a 19 puntos; Trump presiona aceptación antes del 27 de noviembre
- Rusia ataca infraestructura energética; interrumpe calefacción y agua en capital ucraniana
- Ataques ucranianos causan 3 muertes en Taganrog y Neklinovski; Rusia intercepta casi 250 drones
Rusia lanza más de 460 proyectiles contra Ucrania matando a seis personas en Kiev, mientras se discute un plan de paz que ha reducido sus puntos de 28 a 19, generando tensiones diplomáticas.
La madrugada del martes en Kiev comenzó como tantas otras en los últimos años: con las sirenas antiaéreas rompiendo el silencio poco después de la una de la mañana. Los vecinos de la capital ucraniana iniciaron su ya familiar peregrinaje hacia las estaciones de metro y los refugios mientras el cielo se iluminaba con explosiones. Cuando amaneció, los números eran brutales: al menos seis personas muertas, trece heridas, y equipos de emergencia aún trabajando entre los escombros.
Rusia había lanzado una ofensiva masiva: veintidós misiles de diversos tipos, incluyendo armas aerobalísticas, más de cuatrocientos sesenta drones, la mayoría de ellos modelos Shahed fabricados en colaboración ruso-iraní. Cuatro de esos drones cruzaron el espacio aéreo de Moldavia y Rumanía antes de continuar hacia sus objetivos. El ataque fue sistemático y devastador. En Bila Tserkva, cuatro casas quedaron completamente destruidas. En la capital, los edificios residenciales sufrieron daños graves. El suministro de calefacción y agua se interrumpió en varios distritos. Con los cortes de electricidad ya vigentes, una ciudad de casi cuatro millones de habitantes enfrentaba el invierno sin servicios básicos.
El Ministerio de Energía ucraniano confirmó lo que ya era evidente: Rusia estaba atacando deliberadamente la infraestructura energética del país. Estos no eran ataques aislados. Día tras día, oleadas de proyectiles golpeaban las instalaciones de cada región, con el objetivo explícito de desmantelar los nodos provinciales y sumir a Ucrania en la oscuridad y el frío. El bombardeo de esta madrugada alcanzó también las regiones de Dnipropetrovsk, Járkov, Chernígov y Cherkasy. En la ciudad sureña de Odesa, los rusos apuntaron a las instalaciones portuarias y de suministro de alimentos. Seis personas resultaron heridas allí, dos de ellas menores.
Pero mientras los misiles caían, en las salas de negociación ocurría algo igualmente significativo. El presidente Zelenski había recibido un plan de paz estadounidense que había sido reducido de veintiocho puntos a diecinueve. Las cuestiones más delicadas—las concesiones territoriales, las futuras relaciones con la OTAN, la reducción del tamaño del Ejército ucraniano—habían sido aplazadas. Serían Zelenski y Trump quienes las abordarían personalmente, posiblemente en Washington, aunque aún no hay fecha confirmada. En Kiev, el plan fue percibido como una capitulación.
La presión estadounidense era inmediata y explícita. La Casa Blanca había dado un ultimátum: aceptar las propuestas antes del veintisiete de noviembre o enfrentar las consecuencias. De lo contrario, cesaría el suministro de armas pagadas por los aliados de la OTAN y se pararía el intercambio de inteligencia. Trump estaba presionando al país invadido. Zelenski, en respuesta, hizo un llamamiento a no detener la asistencia, una apelación velada a su socio estadounidense. "Debemos ser conscientes de que Rusia no reducirá la presión sobre Ucrania", había advertido el mandatario ucraniano el lunes. "En estos días y semanas debemos estar muy atentos a las alertas aéreas".
La respuesta rusa a las negociaciones fue lanzar más de cuatrocientos sesenta proyectiles. La diplomacia parecía avanzar en las salas de conferencias de Ginebra, pero la guerra mantenía su crudeza intacta en las calles de Kiev. Los ataques ucranianos también continuaban. En territorio ruso, al menos tres personas murieron y ocho resultaron heridas en un ataque ucraniano contra los distritos de Taganrog y Neklinovski, en el sur de Rostov. En Krasnodar, seis habitantes resultaron heridos y al menos veinte viviendas en cinco municipios sufrieron daños. El Ministerio de Defensa ruso confirmó haber interceptado casi doscientos cincuenta drones ucranianos durante los ataques nocturnos, una de las cifras más altas desde el inicio del conflicto en febrero de dos mil veintidós.
La semana anterior, un misil ruso había descabezado un inmueble de gran altura en la ciudad occidental de Ternópil, matando a treinta y dos personas, incluidos seis niños. Ahora, mientras se negociaba un plan de paz que reducía los puntos de discusión, la guerra seguía cobrando vidas. Los teléfonos de los ciudadanos ucranianos recibían mensajes de advertencia sobre la llegada de proyectiles y el despegue de bombarderos. Las alarmas antiaéreas que sonaban en tiempos de la Segunda Guerra Mundial se combinaban con notificaciones en redes sociales. Era una noche más de vigilia impuesta por el Kremlin, mientras en Washington se discutía qué concesiones estaría dispuesta a hacer Ucrania.
Citas Notables
Debemos ser conscientes de que Rusia no reducirá la presión sobre Ucrania, y en estos días y semanas debemos estar muy atentos a las alertas aéreas— Presidente Zelenski
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Rusia intensifica los bombardeos precisamente cuando hay negociaciones de paz en marcha?
Porque los bombardeos son parte de la negociación. Cada misil es un argumento. Rusia está demostrando que puede seguir infligiendo dolor mientras se habla, presionando a Ucrania a aceptar términos menos favorables.
¿Y qué significa que el plan haya pasado de veintiocho puntos a diecinueve?
Significa que los temas más difíciles—territorio, OTAN, el tamaño del ejército—se han apartado de la mesa. Se supone que Zelenski y Trump los resolverán después. Pero eso deja a Ucrania negociando sin sus cartas más fuertes.
¿Cuál es la amenaza real que Trump está haciendo?
Cortar las armas y la inteligencia. Para un país en guerra, eso no es una amenaza abstracta. Es decir: acepta esto o pierdes la capacidad de defenderte.
¿Cómo vive la gente común esto? ¿Saben que se está negociando?
Lo saben. Reciben mensajes de alerta sobre drones mientras leen sobre planes de paz. Ven que sus ciudades se quedan sin calefacción y agua mientras los diplomáticos hablan. La contradicción es imposible de ignorar.
¿Hay alguna señal de que esto termine pronto?
No. Los bombardeos siguen siendo masivos. Los ataques ucranianos también. La diplomacia avanza en papeles, pero en las calles la guerra mantiene su ritmo. Nadie está ganando, pero nadie se está rindiendo.