Golpearemos donde sea necesario, desde la frontera hasta Vladivostok
Funcionarios ucranianos declaran que no necesitan permiso para atacar objetivos rusos y pueden alcanzar desde la frontera hasta Vladivostok. Analistas militares rusos confirman que Ucrania posee capacidad de fabricar misiles de largo alcance y drones con alcance de hasta 1,500 kilómetros.
- Ucrania posee misiles Grom con alcance de 500 kilómetros y capacidad de modificarlos a 1,000-5,500 kilómetros
- Dron ucraniano ACEO ONE tiene alcance de 1,500 kilómetros
- Rusia bombardeó Jersón 57 veces en un día; Ucrania disparó 50 proyectiles de 155 milímetros contra Donetsk
- Washington permite a Ucrania decidir cómo emplear sus armas bajo condición de respetar leyes de guerra
Autoridades ucranianas advierten que atacarán objetivos en territorio ruso sin restricciones, mientras analistas militares rusos reconocen las capacidades de Ucrania y urgen reforzar defensas antiaéreas en la retaguardia profunda.
A los diez meses de guerra, Ucrania está dejando clara una posición que cambia el cálculo estratégico del conflicto: no pedirá permiso para atacar dentro de territorio ruso. Oleksiy Danilov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa ucraniano, lo expresó sin ambigüedad en una entrevista televisiva a mediados de diciembre de 2022. "Golpearemos donde sea necesario", dijo, trazando una línea imaginaria que se extiende desde la frontera compartida hasta Vladivostok, a miles de kilómetros al este. La declaración no era retórica vacía. Washington, según reportes de prensa estadounidense, había dado luz verde a Kiev para que decidiera por sí misma cómo emplear sus armas, con la única condición de respetar las leyes de la guerra y las convenciones de Ginebra.
Esta amenaza tenía sustancia militar real. Mijaíl Jodariónok, analista militar ruso, realizó un análisis detallado de lo que Ucrania podía hacer y llegó a conclusiones que sus propias autoridades no podían ignorar. El complejo militar industrial ucraniano, señaló, disponía de todas las capacidades necesarias para desarrollar misiles y drones de largo alcance. Ucrania contaba con empresas en Pavlodar y Járkov capaces de fabricar los misiles Grom, con un alcance de hasta 500 kilómetros. Pero lo más preocupante para Moscú era que estas mismas empresas podrían modificar esos proyectiles para convertirlos en armas de alcance medio, capaces de viajar entre 1,000 y 5,500 kilómetros. Además estaban los misiles de crucero soviéticos X-55 y X-55SM, que Ucrania ya había demostrado que podía utilizar desde plataformas aéreas.
La amenaza de los drones era igualmente real. En una exposición de defensa celebrada en Kiev en 2021, Ucrania había presentado el dron multifuncional de asalto ACEO ONE, con un alcance de 1,500 kilómetros. No era un proyecto teórico. Era tecnología que ya existía, que ya había sido mostrada públicamente, que ya estaba siendo refinada. Los ataques con drones contra aeródromos rusos ubicados a cientos de kilómetros de la frontera ucraniana no eran incidentes aislados sino pruebas de concepto de una capacidad que Ucrania estaba desarrollando sistemáticamente.
Ante esta realidad, Jodariónok hizo recomendaciones específicas para que Rusia protegiera sus instalaciones militares más críticas. Cada aeródromo de la aviación estratégica rusa necesitaba un regimiento de misiles antiaéreos S-400 con al menos dos divisiones, además de baterías Pantsir-S o Tor-M2 y artillería antiaérea de bajo calibre para interceptar drones pequeños. Lo crucial, enfatizó, era que los sistemas de radar cubrieran todas las altitudes, especialmente las bajas y extremadamente bajas, para activar las defensas a tiempo. También recomendó dispersar los bombarderos estratégicos en diferentes aeródromos para que un ataque exitoso no causara daños catastróficos en una sola ubicación.
Mientras estas amenazas se cernían sobre la retaguardia rusa, el frente de batalla permanecía relativamente estable pero sangrante. Ambos bandos continuaban acusándose mutuamente de atacar objetivos civiles. Yaroslav Yanushévych, jefe de la Administración Militar de Jersón, la región parcialmente recuperada por Ucrania, reportó que los rusos habían bombardeado el territorio 57 veces en un solo día. Los ataques se dirigieron contra infraestructura, edificios de apartamentos y asentamientos civiles, dejando al menos una persona herida. Desde el lado ruso, las autoridades prorrusas que controlaban Donetsk denunciaron que el ejército ucraniano había disparado 50 proyectiles de artillería de 155 milímetros contra varias localidades y cinco misiles Grad contra la capital regional.
La situación en Donetsk reflejaba la tensión cotidiana de vivir bajo fuego. Denís Pushílin, el líder interino proruso de la región, insistió en que los empleados trabajaran a distancia y pidió a la población que mantuviera las puertas de los edificios abiertas para poder refugiarse rápidamente en caso de ataque. Era una medida de supervivencia elemental en una ciudad donde los bombardeos se habían convertido en parte de la rutina. Jodariónok, en su análisis, reconoció que aunque era poco probable que los ataques profundos anunciados por Kiev se volvieran masivos, si los drones, misiles de crucero o balísticos lograban penetrar las defensas antiaéreas rusas, el daño psicológico sería "más que considerable". La guerra había entrado en una nueva fase donde la amenaza de alcance profundo estaba redefiniendo cómo ambos bandos pensaban sobre la defensa de su territorio.
Citas Notables
No pediremos permiso a nadie a la hora de defender los intereses de Ucrania— Oleksiy Danilov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de Ucrania
Si los drones, misiles de crucero o balísticos del enemigo no son interceptados, el daño moral de este tipo de ataques será más que considerable— Mijaíl Jodariónok, analista militar ruso
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Ucrania anuncia públicamente que atacará territorio ruso? ¿No es mejor mantenerlo en secreto?
Porque la amenaza misma es parte de la estrategia. Si Rusia sabe que puede ser golpeada en la retaguardia profunda, tiene que gastar recursos en defensa que de otro modo usaría en el frente. Es psicología militar.
Pero Jodariónok, un analista ruso, está describiendo exactamente qué defensa necesita Rusia. ¿No está ayudando a Ucrania?
Está siendo honesto sobre lo que ya es obvio. Los ataques con drones ya han ocurrido. Los misiles ya existen. Lo que hace es reconocer que Rusia tiene un problema real que no puede ignorar.
¿Cuál es el riesgo de que Ucrania realmente logre fabricar misiles de 5,500 kilómetros?
Que Moscú dejaría de ser un lugar seguro. Toda la geografía de la guerra cambiaría. Ya no sería solo sobre el frente de batalla.
¿Y si Rusia logra reforzar todas esas defensas que Jodariónok recomienda?
Entonces Ucrania tendría que ser más inteligente, más rápida, encontrar nuevas formas. Pero el costo para Rusia de defender todo su territorio profundo es enorme.
¿Por qué importa que una persona resultara herida en Jersón cuando hablamos de misiles de largo alcance?
Porque eso es la guerra real. Mientras los estrategas hablan de alcance y defensa, la gente en Jersón se pregunta si mañana seguirá viva.