Los tiempos de espera más altos de la historia
Ante el Congreso de Estados Unidos, la administradora interina de la TSA advirtió que la confluencia de un cierre parcial del gobierno, la deserción masiva de agentes de seguridad y los plazos inamovibles del Mundial 2026 ha creado una crisis sin salida fácil. Más de 480 agentes han abandonado sus puestos en cinco semanas, y el ciclo de capacitación de cuatro a seis meses hace imposible cubrir esas vacantes antes del 11 de junio. Lo que está en juego no es solo la comodidad de los viajeros, sino la integridad del sistema de seguridad que recibirá a más de un millón de aficionados internacionales en un país cuya infraestructura aeroportuaria ya muestra fracturas profundas.
- Los aeropuertos estadounidenses ya registran los tiempos de espera más altos de su historia, y el Mundial aún no ha comenzado.
- En algunos terminales, más del 40 por ciento de los agentes de seguridad han desaparecido de sus puestos desde que inició el cierre parcial del gobierno.
- Cualquier recluta contratado hoy estaría apenas en sus primeras semanas de entrenamiento cuando millones de aficionados comiencen a llegar en junio.
- El bloqueo político entre demócratas y la administración Trump —enraizado en muertes ocurridas durante redadas migratorias en Minnesota— mantiene paralizada la solución más obvia: reabrir el gobierno y financiar la agencia.
- La administradora interina McNeill compareció ante el Congreso sin ofrecer soluciones, solo la advertencia de una tormenta que el sistema actual no está preparado para resistir.
Ha Nguyen McNeill, administradora interina de la TSA, se presentó ante el Congreso con un diagnóstico sombrío: incluso si el cierre parcial del gobierno terminara de inmediato, la agencia no tendría agentes suficientemente entrenados para absorber la oleada de viajeros del Mundial 2026. Llamó a la situación una "tormenta perfecta", y los datos le dan la razón.
Desde que comenzó el cierre hace más de cinco semanas, más de 480 agentes han abandonado sus puestos. El problema no es solo numérico: capacitar a un nuevo agente toma entre cuatro y seis meses, lo que hace imposible tener reemplazos listos para el 11 de junio. En algunos aeropuertos, la ausencia de personal ha superado el 40 por ciento, y los tiempos de espera han alcanzado niveles históricos.
El torneo amplifica todo. La FIFA proyecta entre 6 y 6.5 millones de asistentes a los estadios, con Estados Unidos albergando cerca del 75 por ciento de los partidos. Más de 1.24 millones de aficionados internacionales se sumarán a los millones de estadounidenses que viajarán internamente, todos pasando por los mismos aeropuertos ya al límite.
Detrás de la crisis hay un conflicto político sin resolver: los demócratas se niegan a aprobar fondos para el Departamento de Seguridad Nacional mientras la administración Trump no modifique los procedimientos de sus redadas migratorias, una postura adoptada tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses durante operativos en Minnesota en enero. Mientras Washington negocia, los aeropuertos se preparan para recibir al mundo en el momento más vulnerable de su historia reciente.
Ha Nguyen McNeill, administradora interina de la Agencia de Seguridad del Transporte, se presentó ante el Congreso con un mensaje inquietante: incluso si el caos actual en los aeropuertos estadounidenses terminara mañana, la agencia no tendría suficientes agentes entrenados para manejar la avalancha de viajeros que llegará en junio cuando comience el Mundial de Fútbol. Llamó a la situación una "tormenta perfecta", y los números justifican la alarma.
Desde que comenzó el cierre parcial del gobierno hace más de cinco semanas, más de 480 agentes de seguridad aeroportuaria han abandonado sus puestos en la TSA. El problema no es simplemente reemplazarlos: la capacitación de nuevos agentes requiere entre cuatro y seis meses. Eso significa que cualquier recluta contratado ahora estaría apenas en las primeras semanas de entrenamiento cuando el torneo abra sus puertas el 11 de junio. McNeill fue clara en su testimonio: probablemente no habrían completado sus cursos preparatorios para entonces.
La magnitud del evento amplifica la crisis. La FIFA calcula que entre 6 y 6.5 millones de personas asistirán a los estadios durante el torneo, que se jugará hasta el 19 de julio. Estados Unidos albergará aproximadamente el 75 por ciento de los partidos, lo que significa que el sector turístico espera que más de 1.24 millones de aficionados internacionales viajen al país, sin contar a los residentes estadounidenses que también se desplazarán internamente para ver los juegos. Todos ellos pasarán por los mismos aeropuertos que ya están bajo presión extrema.
La crisis de personal es más grave de lo que sugieren los números brutos. En algunos aeropuertos, la ausencia de agentes ha superado el 40 por ciento desde que comenzó el cierre, según McNeill. Los tiempos de espera han alcanzado máximos históricos. La administradora interina describió la situación como "los tiempos de espera más altos de la historia", una frase que subraya cuán lejos ha llegado el deterioro en las operaciones de seguridad.
La raíz del problema es política. El cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional, del cual depende la TSA, comenzó por un desacuerdo sobre financiación. Los demócratas se han negado a aprobar fondos adicionales sin cambios en los procedimientos operativos de las redadas migratorias de la administración Trump, una posición que tomaron después de que dos ciudadanos estadounidenses murieran por disparos de agentes federales durante operativos contra inmigrantes en Minnesota en enero.
Mientras los políticos negocian en Washington, los aeropuertos estadounidenses se preparan para una tormenta que probablemente no podrán contener. El Mundial 2026, coorganizado también por México y Canadá, llegará en un momento en que la infraestructura de seguridad del país estará en su punto más débil en años. McNeill no ofreció soluciones en su comparecencia, solo advertencias. La pregunta ahora es si el gobierno puede resolver el cierre y entrenar suficientes agentes antes de que millones de aficionados comiencen a llegar a los aeropuertos estadounidenses.
Citações Notáveis
Incluso si el caos actual terminara ahora, los nuevos agentes de seguridad no estarían listos antes del inicio del Mundial— Ha Nguyen McNeill, administradora interina de la TSA
La situación es una tormenta perfecta— Ha Nguyen McNeill
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué la TSA no puede simplemente acelerar el entrenamiento de nuevos agentes si sabe que el Mundial está llegando?
Porque el entrenamiento de seguridad aeroportuaria no es algo que se pueda comprimir. Requiere entre cuatro y seis meses por razones de seguridad real. No puedes apresurar a alguien a través de protocolos de detección de amenazas sin que pierda efectividad.
Entonces, ¿cuál es el verdadero problema aquí? ¿Es el cierre del gobierno o la falta de previsión?
Es ambos. El cierre es inmediato y ha causado que 480 agentes se vayan. Pero la falta de previsión es que nadie en la TSA anticipó que necesitarían más personal para un evento de esta escala, o si lo hicieron, no actuaron a tiempo.
¿Qué pasa si simplemente no hay suficientes agentes en junio? ¿Cierran los aeropuertos?
No cierran, pero los tiempos de espera se vuelven insoportables. Ya están en máximos históricos ahora, con solo una fracción de los viajeros que llegarán durante el Mundial. Imagina eso multiplicado por millones.
¿Hay algo que la administración pueda hacer en los próximos meses?
Podrían resolver el cierre del gobierno inmediatamente, lo que permitiría que la TSA comience a reclutar y entrenar. Pero incluso entonces, el tiempo es demasiado ajustado. Es una carrera que probablemente ya perdieron.
¿Y si contratan agentes temporales o traen personal de otros países?
Los agentes temporales aún necesitarían entrenamiento. Y traer personal extranjero para seguridad aeroportuaria estadounidense tiene implicaciones de seguridad nacional que van más allá de lo práctico. No es una solución viable.