Estamos muy cerca, pero hay uno o dos problemas espinosos muy duros
En la residencia de Mar-a-Lago, Donald Trump y Volodímir Zelenski se reunieron para hablar de una paz que lleva años costando vidas y territorios. Ambos líderes salieron con palabras de esperanza, pero los desacuerdos sobre garantías de seguridad, líneas del frente y el destino del Donbás siguen siendo el nudo que la diplomacia aún no ha logrado desatar. La historia de Ucrania se encuentra en ese espacio tenso entre el optimismo declarado y la realidad negociada, mientras el mundo espera que las palabras se conviertan en acuerdos concretos.
- Trump y Zelenski proclaman estar 'muy cerca' de un acuerdo, pero admiten que uno o dos asuntos fundamentales permanecen sin resolver.
- El Kremlin exige la retirada ucraniana del Donbás y rechaza cualquier alto el fuego temporal, elevando la presión sobre las negociaciones.
- Ucrania pide garantías de seguridad por cincuenta años, mientras Estados Unidos solo ofrece comprometerse durante quince, dejando una brecha significativa.
- Grupos de trabajo de ambos países comenzarán a negociar en enero los puntos más espinosos: el alto el fuego, las garantías de la OTAN y el futuro de los territorios ocupados.
- Europa se suma al proceso con líderes de Francia, Alemania, Reino Unido y otros países participando en una llamada conjunta, aunque España quedó notablemente ausente.
El domingo, Donald Trump y Volodímir Zelenski se reunieron en Mar-a-Lago para hablar de paz en Ucrania. Ambos salieron con declaraciones optimistas: Trump dijo que estaban avanzando muy bien y que solo quedaban uno o dos problemas difíciles por resolver; Zelenski subrayó que las garantías de seguridad eran el corazón de cualquier acuerdo duradero. Sin embargo, bajo ese optimismo, los desacuerdos fundamentales seguían intactos.
El punto más sensible para Kiev era la duración de las garantías de seguridad estadounidenses. Según Zelenski, Washington se habría comprometido a quince años, pero Ucrania pedía cincuenta. Trump, por su parte, dijo que lo acordado estaba solo al noventa y cinco por ciento, y trasladó parte de la responsabilidad a Europa para que asumiera su propia defensa. Mientras tanto, el Kremlin exigía que Ucrania retirara sus tropas del Donbás y rechazaba cualquier cese del fuego temporal, buscando una solución definitiva. Rusia ya controla aproximadamente una quinta parte del territorio ucraniano.
Zelenski abrió la puerta a algo que meses atrás parecía impensable: una reunión directa entre Rusia y Ucrania para fijar las condiciones de paz. También reveló que, de llegarse a un acuerdo, Ucrania podría celebrar simultáneamente elecciones y un referéndum, respondiendo así a una exigencia reiterada de Putin, aunque actualmente prohibida bajo la ley marcial.
Trump anunció que grupos de trabajo de ambos países, con figuras como Steve Witkoff, Jared Kushner, Marco Rubio y el general Dan Caine por parte estadounidense, comenzarían a negociar en enero sobre los asuntos pendientes: el alto el fuego, las garantías de la OTAN, el futuro de las regiones ocupadas y la gestión de la central nuclear de Zaporiyia. Durante la reunión, Trump y Zelenski también se comunicaron con líderes europeos, entre ellos los presidentes de Francia, Finlandia y Polonia, aunque el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no participó en la llamada.
Lo que quedó claro es que el momentum existe, pero los acuerdos concretos aún no. Las próximas semanas, y especialmente enero, serán decisivas para saber si esta diplomacia de optimismo declarado puede convertirse en una paz real.
En Mar-a-Lago, Donald Trump y Volodímir Zelenski se sentaron el domingo para hablar de paz en Ucrania, y ambos salieron de la reunión diciendo lo que querían escuchar sus respectivos públicos: que estaban muy cerca de un acuerdo. Trump, en rueda de prensa, fue directo. "Pienso que estamos avanzando muy bien. Estamos muy cerca. Hay uno o dos problemas espinosos, muy duros, pero creo que vamos muy bien", dijo. Zelenski, por su parte, enfatizó que las garantías de seguridad para su país eran el corazón de cualquier paz duradera. Pero debajo de esas declaraciones optimistas, los desacuerdos fundamentales seguían intactos.
El punto que más ocupaba a Zelenski era la seguridad futura de Ucrania. Según sus declaraciones a medios ucranianos, Estados Unidos se habría comprometido a ofrecer garantías durante quince años. Pero Kiev quería más: pidió que esas garantías se extendieran a cincuenta años. Trump, sin embargo, inmediatamente desacreditó incluso lo que Zelenski presentaba como un logro, diciendo que las medidas discutidas estaban "sólo acordadas en un 95%". El presidente estadounidense también trasladó parte de la responsabilidad a Europa, asegurando que el continente se encargaría de su propia seguridad, aunque Estados Unidos ayudaría "al 100%".
Mientras tanto, el Kremlin hacía sus propias exigencias públicas. Moscú insistía en que Ucrania debería retirar sus tropas de las partes del Donbás que aún controla. Rusia ya domina aproximadamente una quinta parte del territorio ucraniano, incluyendo Crimea, que anexionó en 2014, alrededor del noventa por ciento del Donbás, el setenta y cinco por ciento de las regiones de Zaporiyia y Jersón, y partes de otras regiones orientales. El Kremlin confirmó que rechazaba cualquier cese del fuego temporal, buscando en cambio una solución definitiva. Se esperaba que Trump y Putin hablaran "muy pronto".
Zelenski, por su parte, abrió la puerta a algo que hace meses parecía impensable: una reunión de alto nivel entre Rusia y Ucrania para fijar las condiciones de un acuerdo de paz. Dijo que era "posible" que esto sucediera pronto. También reveló que si se llegaba a un acuerdo, Ucrania podría realizar simultáneamente elecciones y un referéndum sobre el documento. Esto era significativo porque Putin ha pedido insistentemente que Ucrania celebre elecciones, algo que actualmente es inconstitucional mientras el país está bajo ley marcial. El Gobierno ucraniano ya había comenzado preparativos, con un grupo de trabajo de múltiples partidos reuniéndose para discutir los obstáculos legales, de seguridad y organizativos.
Trump anunció que tanto Rusia como Ucrania habían aceptado negociar a través de grupos de trabajo compuestos por sus principales colaboradores. Por parte de Estados Unidos, participarían el enviado Steve Witkoff, el yerno del presidente Jared Kushner, el secretario de Estado Marco Rubio, y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto. Estos equipos comenzarían a trabajar en enero sobre los "asuntos espinosos" que Trump había mencionado: el alto el fuego, las garantías de seguridad para Kiev por parte de la OTAN y Europa, el futuro de las regiones orientales ocupadas, y la gestión de la central nuclear de Zaporiyia.
Pero los puntos clave seguían sin resolver. Ni Trump ni Zelenski aclararon si estaban de acuerdo en crear una zona de libre comercio en el Donbás o simplemente una zona desmilitarizada. Tampoco dijeron dónde comenzaría esa zona: en la línea actual del frente o en otro lugar. Kiev había propuesto dos opciones: congelar la línea actual o establecer una zona desmilitarizada en partes de Donetsk que Ucrania aún controla pero que Rusia reclama. Trump afirmó que encontrarían "formas de evitar la oposición de Putin" sobre un alto el fuego, y según él, el líder ruso estaba dispuesto a ayudar en la reconstrucción de Ucrania después de la guerra.
Durante la reunión, Trump y Zelenski se comunicaron con líderes europeos para discutir los avances. Participaron los presidentes de Francia, Finlandia y Polonia; los primeros ministros de Italia, Reino Unido y Noruega; el canciller alemán; el secretario general de la OTAN; y la presidenta de la Comisión Europea. Ursula von der Leyen dijo después que "hubo buenos avances" y que Europa estaba lista para seguir trabajando. Para ella, "las garantías de seguridad férreas desde el primer día" eran primordiales. Notablemente, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no participó en la llamada.
Lo que quedó claro es que aunque Trump y Zelenski querían proyectar momentum, los desacuerdos fundamentales permanecían. Las próximas semanas serían cruciales. Los grupos de trabajo negociarían en enero, y si todo iba según lo planeado, habría una reunión en ese mes entre líderes europeos, Trump y Zelenski para resolver lo que esta reunión no pudo.
Citações Notáveis
Pienso que estamos avanzando muy bien. Estamos muy cerca. Hay uno o dos problemas espinosos, muy duros, pero creo que vamos muy bien.— Donald Trump
Las garantías de seguridad para Ucrania son un hito clave para lograr una paz duradera.— Volodímir Zelenski
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Trump desacreditó inmediatamente lo que Zelenski presentaba como un logro sobre las garantías de seguridad?
Porque Trump estaba siendo preciso, o al menos así lo veía. Zelenski salió diciendo que tenían un acuerdo de quince años. Trump corrigió: estaba "sólo acordado en un 95%". Es una forma de decir que nada está verdaderamente cerrado hasta que esté cerrado.
¿Qué significa que Rusia exija que Ucrania retire sus tropas del Donbás?
Significa que Moscú no está pidiendo una tregua en el terreno actual. Está pidiendo que Ucrania abandone territorio que aún controla. Es una exigencia, no una negociación. Rusia ya tiene el noventa por ciento del Donbás; quiere el resto.
¿Por qué es importante que Zelenski haya abierto la puerta a una reunión con Rusia?
Porque hace meses eso era impensable. Ahora dice que es "posible". Eso es un cambio de postura significativo, aunque sea pequeño. Sugiere que Zelenski cree que hay algo con lo que negociar.
¿Qué pasa con las elecciones que Zelenski mencionó?
Ucrania no puede legalmente celebrar elecciones mientras está en guerra. Pero si hay paz, Zelenski dice que podrían hacer elecciones y un referéndum sobre el acuerdo al mismo tiempo. Es una forma de resolver un problema que Putin ha estado presionando.
¿Por qué la ausencia de España en la llamada con líderes europeos importa?
Probablemente no importa mucho en términos prácticos. Pero es un símbolo. Cuando todos los demás están en la llamada y tú no estás, la gente se da cuenta. Dice algo sobre dónde está España en esta conversación.
¿Cuál es el verdadero obstáculo aquí?
El territorio. Dónde comienza la zona desmilitarizada, cuánto controla Rusia, cuánto controla Ucrania. Todo lo demás fluye de eso. Y nadie ha resuelto eso todavía.