No, yo no habría querido eso, un segundo ataque
En las aguas del Caribe, donde el humo de un misil se disipó para revelar dos supervivientes aferrados a los restos de una embarcación, se abre ahora una pregunta que trasciende la táctica militar: ¿hasta dónde puede llegar el Estado en nombre de la seguridad? El Congreso de Estados Unidos investiga si el secretario de Defensa Pete Hegseth ordenó rematar a esos dos hombres en septiembre, en el marco de una campaña de 21 ataques aéreos que ha dejado 83 muertos sin proceso judicial. Al mismo tiempo, la administración Trump negocia con Maduro y anuncia una inminente intervención terrestre en Venezuela, tejiendo en un solo momento la lógica de la guerra, la diplomacia y la impunidad.
- The Washington Post reveló que Hegseth ordenó 'mátenlos a todos' tras descubrir dos supervivientes en el agua, desencadenando una crisis política bipartidista que amenaza con exponer los límites legales y morales de la campaña antinarcóticos.
- El Pentágono no ha podido presentar documentación que justifique ninguno de los 21 ataques aéreos realizados, mientras 83 muertes extrajudiciales quedan sin respaldo legal ni rendición de cuentas.
- Trump, interrogado en el Air Force One, dijo creerle a Hegseth y mostró 'muy poca' preocupación por la forma en que se han conducido los ataques, blindando políticamente al secretario mientras el Congreso exige respuestas.
- En paralelo, Trump confirmó una llamada con Maduro en la que Venezuela pidió amnistía para su cúpula, mientras el presidente advierte que el uso de la fuerza terrestre comenzará 'muy pronto'.
- Los demócratas intentan frenar la escalada con resoluciones de Poderes de Guerra, pero enfrentan una aritmética legislativa adversa y un error táctico de redacción que podría restarles votos republicanos clave.
Un misil impactó una embarcación cerca de Trinidad en septiembre, y cuando el humo se disipó, las cámaras del dron revelaron algo que nadie esperaba: dos hombres vivos entre los restos. Según The Washington Post, el secretario de Defensa Pete Hegseth emitió entonces una orden concisa —'mátenlos a todos'— y el comandante de Operaciones Especiales la ejecutó. Ese episodio, parte de una campaña de 21 ataques aéreos en el Caribe y el Pacífico Oriental con 83 muertos reportados, se ha convertido en el centro de una investigación bipartidista en el Congreso.
El senador republicano Roger Wicker y el demócrata Jack Reed anunciaron conjuntamente que el comité de Servicios Armados del Senado investigará los hechos. Hegseth negó las acusaciones sin ofrecer pruebas, y el Pentágono tampoco ha podido documentar las justificaciones de ninguno de los 21 ataques. Trump, consultado durante su regreso en el Air Force One, dijo creerle a su secretario y mostró 'muy poca' preocupación por la conducción de la campaña, argumentando que cada embarcación es responsable de 25.000 muertes estadounidenses.
Mientras la investigación avanza, Trump confirmó una llamada telefónica con Nicolás Maduro en la que se exploró un posible encuentro y Venezuela solicitó amnistía para Maduro, sus asesores y sus familias. Trump, según reportes, advirtió que si Maduro no se marchaba voluntariamente, Estados Unidos consideraría el uso de la fuerza. El jueves ya había anunciado una intervención terrestre 'muy pronta' contra grupos narcoterroristas venezolanos, respaldada por el despliegue de un portaaviones y bombarderos en la región.
En el Congreso, los demócratas buscan imponer límites mediante resoluciones de Poderes de Guerra, pero una primera votación en el Senado fracasó 49-51. Una nueva resolución, registrada con redacción centrada en los cárteles en lugar de Venezuela, se votará a mediados de diciembre, aunque ese cambio podría debilitar la resistencia republicana que necesitan para prosperar. Varios senadores también exigen la publicación del supuesto informe del Departamento de Justicia que otorgaría amparo legal a los ataques, un documento cuya existencia aún no ha sido confirmada oficialmente.
Un misil atravesó el cielo sobre Trinidad y golpeó el barco con violencia, encendiendo un fuego que se extendió de proa a popa. Los comandantes observaron a través de las cámaras de un dron cómo las llamas devoraban la embarcación durante varios minutos. Cuando el humo se disipó, descubrieron algo inesperado: dos hombres se aferraban a los restos humeantes en el agua. Lo que sucedió después es ahora el centro de una investigación bipartidista en el Congreso estadounidense.
Según reportó The Washington Post el viernes pasado, el secretario de Defensa Pete Hegseth había ordenado un segundo ataque para cumplir con sus instrucciones iniciales. Esa orden, según dos personas familiarizadas con los hechos, fue simple y brutal: "Mátenlos a todos". El comandante de Operaciones Especiales que supervisaba el ataque del 2 de septiembre —la primera acción de la administración Trump contra presuntos narcotraficantes del hemisferio occidental— ejecutó esa orden. Los dos supervivientes quedaron destrozados en el agua. Este incidente forma parte de una campaña más amplia: 21 ataques aéreos en el Caribe y el Pacífico Oriental que han dejado 83 muertes reportadas, todas ellas extrajudiciales según los registros.
La revelación desencadenó una reacción inmediata en Capitol Hill. El senador republicano Roger Wicker y el demócrata Jack Reed emitieron un comunicado conjunto anunciando que el comité de Servicios Armados del Senado investigaría los ataques. "El comité ha remitido sus preguntas al Departamento y llevaremos a cabo una supervisión rigurosa para determinar los hechos relacionados con las circunstancias", escribieron. Hegseth rechazó las acusaciones, pero no proporcionó pruebas que las desacreditaran. El Pentágono, hasta el momento, ha sido incapaz de aportar documentación que respalde las alegaciones que justificaron estos 21 ataques.
El domingo, mientras viajaba en el Air Force One de regreso a Washington desde Florida, Trump fue cuestionado sobre el asunto. "No sé nada al respecto. Él dijo que no dijo eso. Y yo le creo", respondió el presidente. Cuando se le preguntó si estaría de acuerdo con una orden de rematar supervivientes, Trump esquivó la pregunta: "Dijo que no lo hizo, así que no tengo que tomar esa decisión". Luego añadió: "No, yo no habría querido eso, un segundo ataque. Pero Pete dijo que eso no ocurrió". Sin embargo, cuando se le preguntó cuánta preocupación le generaba la forma en que se han llevado a cabo estos ataques, Trump fue directo: "Muy poco". Justificó la campaña argumentando que cada embarcación es responsable de la muerte de 25.000 estadounidenses, y elogió los resultados: "Están haciendo un trabajo increíble".
Mientras esta investigación avanza, ha salido a la luz otro desarrollo significativo. The New York Times reportó que Trump habló por teléfono con Nicolás Maduro la semana pasada. Trump confirmó el contacto el domingo, aunque fue parco en detalles. "No diría que fue bien ni mal. Fue una llamada telefónica", dijo. El Wall Street Journal proporcionó más contexto: en la conversación se abordó la posibilidad de un encuentro cara a cara, y Venezuela solicitó una amnistía para Maduro, sus principales asesores y sus familias, muchos de los cuales enfrentan sanciones financieras y acusaciones penales estadounidenses. Trump, según el reporte, le advirtió a Maduro que si no se marchaba voluntariamente, Estados Unidos consideraría otras opciones, incluido el uso de la fuerza.
Esta negociación ocurre en un contexto de escalada militar sin precedentes. Trump anunció el jueves una "pronta" intervención terrestre contra presuntos grupos narcoterroristas venezolanos. "Por tierra es más fácil, y eso comenzará muy pronto", declaró durante una conversación de Acción de Gracias con mandos del Ejército. Estados Unidos ha enviado un portaaviones a aguas cercanas a Venezuela, bombarderos de la Fuerza Aérea a la región, y ha preparado planes de acción encubiertos. Trump también ha amenazado sistemáticamente con el uso de la fuerza.
En el Congreso, los demócratas intentan frenar una posible intervención. Hace semanas, el Senado votó una resolución de Poderes de Guerra que buscaba exigir autorización legislativa para cualquier ataque a Venezuela, pero fue rechazada 49-51. Ahora, con la reapertura de la Cámara de Representantes, se ha registrado una nueva resolución para votarse a mediados de diciembre. Esta vez, sin embargo, la redacción se enfoca en los cárteles en lugar de Venezuela explícitamente, lo que podría resultar un error táctico: los republicanos expresan mucha menos resistencia a los asesinatos extrajudiciales de presuntos narcoterroristas que a una operación para derrocar a Maduro. Mientras tanto, varios senadores demócratas piden que se publique el supuesto informe del Departamento de Justicia que supuestamente proporciona amparo legal a los ataques en el Caribe y el Pacífico.
Notable Quotes
El comité ha remitido sus preguntas al Departamento y llevaremos a cabo una supervisión rigurosa para determinar los hechos relacionados con las circunstancias— Senadores Roger Wicker y Jack Reed
Cada embarcación es responsable de la muerte de 25.000 estadounidenses, así que están haciendo un trabajo increíble— Donald Trump
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué esta orden específica de Hegseth desencadenó una investigación cuando ya había 83 muertes en 21 ataques?
Porque la diferencia entre bombardear un barco y rematar a supervivientes es la diferencia entre una operación militar y una ejecución. Los números grandes se normalizan. Un acto específico de crueldad documentada es lo que obliga a los legisladores a actuar.
Trump dice que no sabía nada. ¿Es creíble?
Trump está en una posición incómoda. No puede defender la orden sin parecer brutal, pero tampoco puede distanciarse completamente sin socavar a su secretario de Defensa. Así que elige no saber. Es una forma de tener ambas cosas.
¿Qué significa que Trump esté hablando con Maduro mientras amenaza con invasión?
Significa que la administración está explorando todas las opciones simultáneamente. La amnistía es el plan A. La fuerza es el plan B. Pero ambos planes existen en paralelo, lo que mantiene a Maduro en una posición de incertidumbre total.
¿Por qué los republicanos no se oponen a estos ataques como lo hacen los demócratas?
Porque están enmarcados como una guerra contra el narcotráfico, no contra Venezuela. Es una distinción táctica pero real. Atacar a un país es una cosa. Atacar a narcotraficantes es otra. Uno requiere autorización del Congreso. El otro, aparentemente, no.
¿Qué sucede si Trump ordena la intervención terrestre?
Entonces el Congreso tendrá que votar. Y esta vez, la redacción de la resolución será crucial. Si dice "cárteles", los republicanos probablemente no la apoyen. Si dice "Venezuela", entonces sí. Es un juego de palabras con consecuencias reales.