Trump presiona a Irán con amenazas militares mientras mantiene negociaciones y ambigüedad sobre Ormuz

La ambigüedad es la presión misma
Trump mantiene deliberadamente borrosos sus planes militares para obligar a Irán a prepararse para múltiples escenarios simultáneamente.

Casa Blanca afirma haber división interna en régimen iraní con figuras como Qalibaf y Araqchi enviando mensajes privados de apertura a negociaciones. Trump advierte bombardeo total de infraestructura energética iraní si no hay acuerdo rápido sobre Ormuz, aunque no especifica estrategia militar concreta.

  • Casa Blanca presionó a Israel para retirar a Qalibaf y Araqchi de listas de objetivos
  • Trump amenaza bombardeo de infraestructura energética iraní si no hay acuerdo rápido sobre Ormuz
  • Uranio enriquecido está en laboratorios subterráneos bombardeados en junio, con acceso casi imposible
  • Petróleo Brent subió 2% el lunes a 108 dólares por barril

Trump mantiene presión sobre Irán con amenazas de destruir infraestructura energética si no hay avances en negociaciones, mientras mantiene ambigüedad sobre intervención militar y control del Estrecho de Ormuz.

La Casa Blanca juega un juego de dos manos con Irán: en una sostiene conversaciones de paz que describe como prometedoras, en la otra blandea la amenaza de destruir toda la infraestructura energética del país si las negociaciones no avanzan rápidamente hacia la apertura del Estrecho de Ormuz. Es una estrategia de presión máxima envuelta en optimismo diplomático, aunque nadie sabe muy bien cuál es el verdadero plan si las conversaciones fracasan.

La administración Trump señala que hay divisiones internas en el régimen iraní, y que figuras como Mohammad Qalibaf, presidente del parlamento y excomandante de la Guardia Revolucionaria, así como el ministro de Asuntos Exteriores Abás Araqchi, estarían enviando mensajes privados de apertura a Washington. El hecho de que Estados Unidos haya presionado a Israel para retirar a ambos de sus listas de objetivos sugiere que la Casa Blanca los considera interlocutores potenciales en una negociación. Sin embargo, la pregunta fundamental permanece sin respuesta: ¿realmente estos funcionarios tienen capacidad de influencia sobre la línea dura de la Guardia Revolucionaria que controla militarmente el país, o simplemente están transmitiendo lo que terceros países como Pakistán, Egipto o Turquía quieren que Washington escuche mientras Teherán gana tiempo para prepararse ante un posible ataque terrestre?

La confusión se profundiza cuando se examina el historial reciente. Araqchi participó en negociaciones en Ginebra a finales de febrero, tras las cuales el gobierno de Omán declaró que había razones para ser más optimista que nunca sobre un acuerdo inminente. Horas después, Israel y Estados Unidos bombardeaban Teherán. Ahora se habla de una propuesta de quince puntos que Trump asegura está prácticamente aceptada, aunque los medios indican lo contrario. El secretario de Estado Marco Rubio insiste en la necesidad de destruir la aviación iraní —cuya capacidad operativa siempre ha sido marginal— pero evita mencionar explícitamente la eliminación completa del programa nuclear, que Trump, JD Vance y Pete Hegseth consideran la máxima prioridad.

Si la diplomacia falla, la opción militar sigue sobre la mesa, aunque sus contornos permanecen deliberadamente borrosos. Se especula con la ocupación de la isla de Jark para controlar el petróleo iraní, con despliegues anfibios en puntos clave de la costa del Golfo, o con una operación de precisión para capturar el uranio enriquecido que Teherán aún posee. El problema es que los objetivos no están unificados, o al menos no se quiere hacerlos públicos. Según la Agencia Internacional de Energía Atómica, el uranio enriquecido se encuentra en laboratorios subterráneos que fueron bombardeados en junio pasado, pero los daños hacen casi imposible el acceso. Trump afirmó entonces que esos laboratorios quedaron "borrados del mapa", así que es difícil saber qué podría encontrarse en ellos ahora. Una operación de este tipo requeriría probablemente más de los 5.000 o 6.000 soldados que se rumorea que están disponibles, especialmente si el objetivo es controlar múltiples puntos estratégicos simultáneamente.

Lo que parece claro es que en el peor escenario —aquel en el que no existe un interlocutor iraní realmente capaz de negociar e implementar acuerdos— Estados Unidos tendría que luchar por abrir el Estrecho de Ormuz sin la ayuda de sus socios europeos ni de Israel, quien ya ha declarado que no puede enviar tropas porque está demasiado lejos. Toda la carga recaería sobre el ejército estadounidense. Trump, por ahora, prefiere mantener sus cartas ocultas. En redes sociales se mostró optimista sobre las negociaciones pero advirtió que si no conducen rápidamente a la apertura del estrecho, bombardeará toda la infraestructura energética iraní, incluyendo instalaciones civiles, algo que constituiría un crimen de guerra según el derecho internacional. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se limitó a recordar que existen planes disponibles para que el presidente elija, sin confirmar que la decisión ya esté tomada.

Los mercados observan con cautela. Los futuros del Brent subieron alrededor del 2% el lunes, rozando los 108 dólares por barril, mientras que el petróleo en venta directa se mantiene por encima de los 110 dólares. Esos precios evocan los primeros meses de la guerra de Ucrania, cuando la incertidumbre energética global desencadenó una estanflación que se extendió por todo Occidente. La pregunta ahora es si la ambigüedad deliberada de Trump es una táctica negociadora o simplemente refleja que ni siquiera la administración estadounidense ha decidido qué hacer si Irán no cede.

Hay planificaciones disponibles para que el presidente pueda elegir, sin que eso implique que dicha decisión ya esté tomada
— Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca
Si no hay acuerdo rápido sobre la apertura del Estrecho de Ormuz, bombardeará toda la infraestructura energética de Irán, incluida la civil
— Donald Trump, en redes sociales
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué Trump mantiene esta ambigüedad sobre sus planes militares si el objetivo es presionar a Irán?

Model

Porque la ambigüedad es la presión. Si Irán no sabe si vendrá una operación de precisión, una invasión terrestre o bombardeos masivos, tiene que prepararse para todo. Eso es más caro y más agotador que enfrentar un plan conocido.

Inventor

Pero entonces, ¿realmente cree que Qalibaf y Araqchi pueden negociar un acuerdo?

Model

Esa es la pregunta que nadie puede responder. Si tienen poder real, podrían. Si no lo tienen, toda esta diplomacia es teatro mientras Teherán se prepara para lo peor.

Inventor

¿Qué pasó en Ginebra? Parecía que había esperanza.

Model

Exacto. Omán salió diciendo que estaban más cerca que nunca. Luego bombardearon Teherán. Eso te dice todo lo que necesitas saber sobre cuán frágil es cualquier acuerdo en este momento.

Inventor

¿Puede Estados Unidos hacer esto solo, sin Europa ni Israel?

Model

Técnicamente sí, pero sería costoso y arriesgado. Y los mercados ya están nerviosos. Si el petróleo sigue subiendo, la economía occidental sufre.

Inventor

¿Entonces Trump está apostando a que Irán cede antes de que tenga que actuar?

Model

Parece que sí. Pero si Irán llama su bluff, o si no hay realmente una facción interna dispuesta a negociar, entonces Trump tendrá que elegir entre retroceder o hacer algo que podría ser muy costoso.

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