Trump lleva al Senado republicano al límite con fondos controvertidos y venganzas políticas

A la gente le preocupa pagar la hipoteca, no un fondo de 1.800 millones
Lo que Cassidy escribió después de perder sus primarias, expresando lo que muchos senadores republicanos piensan pero no se atreven a decir.

Los 53 senadores republicanos expresan descontento unificado con las decisiones de Trump, incluyendo su fondo controvertido y apoyo a candidatos que podrían debilitar al partido. Trump prioriza proyectos personales como un salón de baile y represalias contra senadores disidentes, mientras ignora temas económicos que afectan a los votantes estadounidenses.

  • Fondo de 1.800 millones de dólares para "antiinstrumentalización" creado por Trump
  • 53 senadores republicanos expresan descontento unificado
  • Elecciones de mitad de mandato a seis meses de distancia
  • Trump respalda a Ken Paxton sobre John Cornyn en Texas
  • Bill Cassidy derrotado en primarias de Luisiana tras financiamiento de aliados de Trump

La relación entre Trump y los senadores republicanos alcanza su punto más bajo tras una revuelta contra un fondo de US$ 1.800 millones para "antiinstrumentalización", revelando divisiones profundas sobre prioridades del partido a seis meses de las elecciones de mitad de mandato.

La relación entre Donald Trump y los senadores republicanos ha llegado a su punto de quiebre más profundo. El catalizador fue un fondo de 1.800 millones de dólares que Trump creó bajo el nombre de "antiinstrumentalización", una iniciativa que encendió una revuelta silenciosa pero coordinada dentro de la cámara alta. Los 53 senadores republicanos, según personas familiarizadas con las conversaciones privadas, están furiosos. No es una molestia pasajera. Es un descontento unificado que ha llevado a asesores de alto nivel a admitir, en términos crudos, que el presidente está haciendo "tan difícil como humanamente posible" gobernar.

La crisis no surgió de la nada. Durante meses, los republicanos han observado cómo Trump ha desviado su atención de los temas que podrían ayudarles a mantener el control del Senado en las elecciones de mitad de mandato, ahora a solo seis meses de distancia. En cambio, el presidente ha invertido energía política en proyectos personales y en lo que los legisladores ven como una campaña de represalias contra sus propios aliados. La semana pasada, celebró públicamente la derrota del senador Bill Cassidy en las primarias republicanas de Luisiana, una derrota que sus propios aliados habían financiado como castigo por el voto de Cassidy a favor del juicio político cinco años atrás. Luego rechazó al senador John Cornyn de Texas, un figura popular dentro del liderazgo republicano, para respaldar en su lugar a Ken Paxton, un candidato que los propios senadores advirtieron que podría costar a los republicanos la victoria en ese estado.

Pero lo que realmente rompió la paciencia fue el dinero. La Casa Blanca presionó a los senadores para que autorizaran mil millones de dólares adicionales destinados a un nuevo salón de baile de Trump y a gastos del Servicio Secreto. Cuando la parlamentaria del Senado dictaminó que estos fondos no podían incluirse en el paquete legislativo más amplio, Trump pidió públicamente su despido. Los senadores lo vieron como un paso inapropiado e imprudente. Un asesor describió la situación con una metáfora clásica: "Esto es como decir 'Nerón tocaba la lira mientras Roma ardía'". Los temas en los que Trump se está enfocando, explicó, no benefician a los estadounidenses. El tiempo se acaba para cambiar el rumbo.

El fondo de 1.800 millones de dólares fue el punto de quiebre. Los conservadores lo criticaron duramente. Hubo una reunión tensa a puerta cerrada con el secretario de Justicia interino Todd Blanche. En las horas posteriores, los senadores republicanos intentaron dejar claro, tanto en público como en privado, que hay poco apoyo para esta iniciativa y que la insistencia de Trump en impulsarla podría poner en peligro toda la agenda del partido. "A menos que haya una especie de momento de revelación en la Casa Blanca, no sé cómo cambiará la situación", dijo una persona familiarizada con la dinámica interna. "El espíritu rebelde ha aumentado considerablemente esta semana".

La Casa Blanca intentó minimizar el conflicto. Trump defendió el fondo el viernes por la mañana, presentándolo como un sacrificio personal para ayudar a otros que alegan haber sufrido un trato injusto. La portavoz Olivia Wales negó que hubiera tensión alguna entre la Casa Blanca y los legisladores republicanos. La Casa Blanca incluso distribuyó declaraciones de siete senadores republicanos atestiguando la unidad del partido, aunque ninguno mencionó el fondo controvertido ni el salón de baile. El senador Tommy Tuberville de Alabama escribió que los republicanos del Senado deben trabajar "en perfecta sintonía" con Trump, describiendo al presidente como el "entrenador principal".

Pero dentro del círculo cercano a Trump, sus aliados insistían en que el presidente permanecía imperturbable. Señalaban sus recientes victorias en las primarias republicanas como prueba de que mantenía el control sobre el partido en general. "Donald Trump controla todo el proceso de primarias, ¿y los senadores creen que eso no significa nada?", preguntó una persona cercana a la Casa Blanca. "La oposición del Senado a esto no va a durar". Cuando se le preguntó directamente si estaba perdiendo el control del Senado, Trump respondió simplemente: "Realmente no lo sé. Solo hago lo correcto".

Lo que preocupa a los republicanos es lo que podría venir después. Trump ya registra mínimos históricos en las encuestas sin señales de recuperación inminente. Se ha negado a dejar de lado temas como el salón de baile para enfocarse en el costo de vida, un problema que está dañando a los candidatos republicanos. Al respaldar esfuerzos para expulsar a senadores en ejercicio por resentimientos de larga data, ha creado lo que los legisladores llaman "agentes libres" dentro del grupo republicano: senadores que se retiran y que de repente están más dispuestos a expresar su oposición abiertamente. Cassidy, después de perder sus primarias, rápidamente se opuso a la financiación del salón de baile y votó a favor de una medida para obligar a Estados Unidos a retirarse de la guerra en Irán. Su publicación en redes sociales expresaba lo que muchos otros senadores republicanos pensaban pero no se atrevían a decir: "A la gente le preocupa pagar la hipoteca o el alquiler, comprar alimentos y pagar la gasolina, no crear un fondo de 1.800 millones de dólares para que el presidente y sus aliados paguen a quien quieran sin precedentes legales ni rendición de cuentas".

La atmósfera en el Capitolio se ha enrarecido. El vicepresidente J.D. Vance defendió el intento de Trump de destituir a Cornyn, argumentando que se trataba de instalar legisladores que "luchen por el bien" del pueblo, legisladores que no puedan ser comprados por grupos de presión empresariales o Wall Street. El comentario se difundió rápidamente entre los senadores republicanos consternados, quienes incluso días después seguían ofendidos. Un asesor republicano de alto nivel se quejó: "Referirse al senador Cornyn, que es un líder dentro de nuestro grupo parlamentario, de esa manera es vergonzoso. A menos que haya un cambio de patrón o de comportamiento por parte de la Casa Blanca, la situación no va a mejorar". Se espera que Trump y sus colaboradores trabajen finalmente con el líder de la mayoría del Senado, John Thune, para encontrar una solución, aunque no está claro cómo lo harán. Lo que sí está claro es que si las perspectivas electorales republicanas se deterioran aún más en los próximos meses, más senadores podrían romper filas públicamente, acelerando lo que muchos ven como el colapso inevitable de la unidad partidaria antes de noviembre.

El presidente lo está haciendo tan difícil como humanamente posible. Los 53 senadores republicanos no están contentos en este momento.
— Alto asesor republicano del Senado
A la gente le preocupa pagar la hipoteca o el alquiler, comprar alimentos y pagar la gasolina, no crear un fondo de 1.800 millones de dólares para que el presidente y sus aliados paguen a quien quieran sin precedentes legales ni rendición de cuentas.
— Senador Bill Cassidy en redes sociales
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué un fondo de 1.800 millones de dólares para "antiinstrumentalización" causó tanta reacción? ¿Qué es exactamente ese fondo?

Model

Es dinero que Trump quiere usar para ayudar a personas que dice han sido tratadas injustamente. Pero los senadores lo ven como un vehículo para que Trump y sus aliados paguen a quien quieran sin supervisión legal ni rendición de cuentas. Es dinero que podría usarse para represalias.

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¿Y por qué los senadores republicanos están tan furiosos ahora, en este momento específico?

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Porque Trump está priorizando sus proyectos personales y sus venganzas políticas cuando deberían estar enfocados en ganar las elecciones de mitad de mandato. Los votantes se preocupan por pagar la hipoteca y la gasolina. Trump está hablando de un salón de baile.

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¿Cassidy es un ejemplo de esa venganza?

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Exactamente. Cassidy votó a favor del juicio político de Trump hace cinco años. Trump y sus aliados financiaron a su oponente en las primarias. Cassidy perdió. Ahora que está fuera, se siente libre de decir lo que muchos otros senadores piensan pero no pueden decir en voz alta.

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¿Qué pasa con Cornyn? ¿Por qué Trump lo rechaza?

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Cornyn es un senador popular, un líder dentro del grupo republicano. Pero Trump quiere a alguien más leal. El vicepresidente Vance lo describió como un esfuerzo por instalar legisladores que no puedan ser comprados. Los senadores lo vieron como un insulto directo a uno de sus propios líderes.

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¿Cree Trump que está perdiendo el control?

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No. Dice que solo está haciendo lo correcto. Sus aliados señalan que controla las primarias, que ha ganado recientemente. Pero los senadores ven algo diferente: un presidente que está debilitando al partido justo cuando más lo necesitan.

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¿Qué sucede si los republicanos pierden las elecciones de mitad de mandato?

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Entonces todo se desmorona. Más senadores se sentirán libres de romper filas públicamente. La unidad que Trump ha mantenido mediante el miedo y la lealtad a las primarias desaparece. Y Trump tendrá que gobernar sin una mayoría.

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