Trump declara guerra comercial global con arancel universal del 10% y castigos de hasta 46% a socios

Estados Unidos ha sido saqueado durante 50 años, pero eso se acabó
Trump justifica los aranceles más altos en un siglo como respuesta a décadas de lo que describe como explotación comercial.

En los jardines de la Casa Blanca, Donald Trump firmó un decreto que impone los aranceles más altos en un siglo sobre las importaciones de casi 200 países, invocando una emergencia nacional para eludir al Congreso. Lo que el presidente llama 'Día de la Liberación' económica, los mercados y los economistas lo leen como el umbral de una guerra comercial global sin precedentes desde la Gran Depresión. La humanidad vuelve a enfrentarse a la vieja tensión entre el repliegue nacional y la interdependencia que sostiene el mundo moderno.

  • Trump impone aranceles mínimos del 10% universales y castigos mayores a socios clave —China al 54%, Vietnam al 46%, la UE al 20%— en la mayor escalada proteccionista desde 1930.
  • Los mercados reaccionaron con pánico inmediato: los futuros del S&P 500 se desplomaron un 3,5%, evaporando 2,5 billones de dólares en valor, más del doble del déficit que Trump busca corregir.
  • China, Canadá y la Unión Europea preparan represalias, mientras el secretario del Tesoro advierte que cualquier contramedida provocará una nueva escalada arancelaria desde Washington.
  • Economistas de todo el mundo alertan de un riesgo real de recesión global, comparando la medida con la Ley Smoot-Hawley de 1930, que agravó la Gran Depresión.

Un miércoles de primavera nublada, Donald Trump se plantó ante un cartel con las tasas arancelarias de casi 200 países y firmó el decreto proteccionista más ambicioso de Estados Unidos en un siglo. Lo llamó 'Día de la Liberación' y lo presentó como una declaración de independencia económica, afirmando en un discurso de 48 minutos que el país había sido 'saqueado y robado' durante décadas. El arancel universal mínimo del 10% se aplicará a todas las importaciones, con gravámenes superiores para los socios más relevantes: China enfrentará un total del 54%, Vietnam el 46%, la Unión Europea el 20% y Japón el 24%.

Para justificar las medidas sin pasar por el Congreso, Trump declaró que el déficit comercial de 1,2 billones de dólares en 2024 constituía una emergencia nacional. La metodología de la Casa Blanca, cuestionada por economistas, asume que cada déficit bilateral refleja la suma de prácticas comerciales desleales del país en cuestión. Canadá y México quedaron fuera de los nuevos aranceles recíprocos, aunque siguen sujetos a las restricciones previas vinculadas al fentanilo y la migración. Trump también anunció un arancel del 25% sobre vehículos fabricados en el extranjero y eliminó las exenciones para paquetes chinos menores a 800 dólares.

La respuesta global fue inmediata. China advirtió que el proteccionismo no conduce a ninguna parte; Canadá prometió contramedidas; y la Unión Europea estudia represalias que podrían afectar al sector de servicios, donde Estados Unidos mantiene superávit. Los mercados cerraron en pánico: los futuros del S&P 500 perdieron un 3,5% de su valor, mientras el oro y los bonos del Tesoro subían como refugio ante la incertidumbre. El secretario del Tesoro advirtió que cualquier represalia provocará una nueva escalada.

Los aranceles entrarán en vigor en dos fases —el 10% general este sábado y los recíprocos el 9 de abril— y los economistas ya trazan paralelos con la Ley Smoot-Hawley de 1930, que profundizó la Gran Depresión. Lo que Trump ve como el inicio de una edad de oro, el mundo lo observa como el borde de un precipicio comercial cuyas consecuencias aún están por escribirse.

El miércoles por la tarde, en los jardines de la Casa Blanca bajo un cielo nublado de primavera, Donald Trump anunció los aranceles más altos que Estados Unidos ha impuesto en un siglo. De pie frente a un cartel que mostraba las tasas arancelarias de casi 200 países, el presidente firmó un decreto que establece un arancel universal mínimo del 10% a todas las importaciones, con castigos significativamente mayores para los principales socios comerciales estadounidenses. La Unión Europea enfrentará un gravamen del 20%, China del 34%, Vietnam del 46%, Japón del 24%, Taiwán del 32%, India del 26%, Corea del Sur del 25%, Tailandia del 36%, Suiza del 31% e Indonesia del 32%. Brasil y Reino Unido recibirán el arancel mínimo del 10%.

Trump denominó el evento "Día de la Liberación" y lo presentó como una declaración de independencia económica. En un discurso de 48 minutos cargado de resentimiento, afirmó que Estados Unidos había sido "saqueado, expoliado, violado y robado" durante más de 50 años. Justificó las medidas argumentando, sin fundamento según economistas, que los aranceles estadounidenses representaban apenas la mitad de las cargas que otros países imponían a los productos estadounidenses. La Casa Blanca describió la metodología como basada en la idea de que el déficit comercial con cada país reflejaba la suma de todas sus prácticas comerciales desleales. Trump declaró que el déficit comercial de 1,2 billones de dólares en 2024 constituía una emergencia nacional, lo que le permitía eludir la aprobación del Congreso para implementar estas medidas.

Canadá y México recibieron un trato diferenciado, manteniéndose sujetos a la declaración de emergencia nacional relacionada con el fentanilo y la migración, por lo que no enfrentan los nuevos aranceles recíprocos. Para China, sin embargo, el arancel del 34% se suma al 20% ya existente por la excusa del fentanilo, elevando el total al 54%, además de los aranceles sectoriales previos. Trump también anunció un arancel del 25% sobre todos los vehículos fabricados en el extranjero y eliminó las exenciones arancelarias sobre importaciones chinas menores a 800 dólares, utilizadas por plataformas como Temu y Shein.

Los aranceles entrarán en vigor en dos fases: la tarifa general del 10% el próximo sábado, y los aranceles "recíprocos" a partir del 9 de abril. Trump ha mencionado semiconductores, productos farmacéuticos, alimentos, cobre y madera como posibles objetivos de futuros gravámenes. También autorizó al secretario de Estado Marco Rubio a imponer aranceles del 25% a países que compren petróleo a Venezuela, lo que representa un riesgo particular para España.

Los gobiernos de todo el mundo han comenzado a preparar represalias. China emitió un comunicado afirmando que el proteccionismo no lleva a ninguna parte y que las guerras comerciales carecen de ganadores. El primer ministro canadiense Mark Carney prometió contramedidas, mientras que la Unión Europea estudia represalias que podrían incluir el sector de servicios, donde Estados Unidos mantiene un superávit comercial. Australia, a pesar de recibir el arancel mínimo del 10%, indicó que no planea represalias inmediatas.

Los mercados reaccionaron con pánico. Con los mercados cerrados, los futuros del índice Standard & Poor's 500 se desplomaron un 3,5%, equivalente a una pérdida de valor de 2,5 billones de dólares, más del doble del déficit comercial que Trump intenta reducir. El precio del petróleo cayó significativamente por temores a una desaceleración económica global. El oro y los bonos del Tesoro, considerados valores refugio, experimentaron aumentos. El secretario del Tesoro Scott Bessent advirtió que si los países responden con represalias, Washington elevará sus aranceles por encima de los niveles anunciados.

Esta medida representa el nivel más alto de proteccionismo estadounidense desde la Ley Arancelaria Smoot-Hawley de 1930, que desencadenó una guerra comercial global y profundizó la Gran Depresión. Los economistas advierten que los aranceles de Trump podrían desatar una guerra comercial que meta a Estados Unidos y a varios de sus socios comerciales en recesión. Trump, por su parte, cree que la medida permitirá a Estados Unidos inaugurar una edad de oro de prosperidad. Lo que suceda en los próximos meses determinará si esta apuesta proteccionista revitaliza la economía estadounidense o desata el caos económico global que muchos temen.

Nuestro país ha sido saqueado, expoliado, violado y robado
— Donald Trump, presidente de Estados Unidos
China cree que el proteccionismo no lleva a ninguna parte, y que las guerras comerciales y arancelarias no tienen ganadores
— Gobierno chino, comunicado oficial
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué Trump insiste en llamar "recíprocos" a estos aranceles si los economistas dicen que no lo son?

Model

Porque la palabra "recíproco" suena justo, suena a que ambos lados están en igualdad de condiciones. Pero lo que Trump hace es asumir que todo déficit comercial es culpa de prácticas desleales del otro país. Eso no es cómo funciona el comercio real.

Inventor

¿Y cómo justifica eludir al Congreso para implementar esto?

Model

Declara que el déficit comercial de 1,2 billones de dólares es una emergencia nacional. Eso le da poderes especiales para actuar sin pasar por los legisladores. Es una maniobra legal, pero es también una forma de concentrar poder.

Inventor

¿Qué pasa con los aliados tradicionales de Estados Unidos?

Model

Se llevan golpes duros. La Unión Europea, que siempre fue considerada amiga, recibe un 20%. Trump incluso dijo que los europeos lo "estafan". Es un manotazo en la mesa geopolítica.

Inventor

¿Por qué los mercados cayeron tanto si Trump dice que esto hará rico a Estados Unidos?

Model

Porque los inversores ven lo que los economistas ven: una guerra comercial sin ganadores. Pierden 2,5 billones de dólares en valor de mercado, más del doble de lo que Trump intenta recuperar con los aranceles.

Inventor

¿Qué hacen ahora los otros países?

Model

Preparan represalias. China dice que no hay ganadores. Canadá promete contramedidas. La Unión Europea estudia golpear donde duele a Estados Unidos: en los servicios, donde ellos tienen ventaja. Es el inicio de algo que nadie puede controlar del todo.

Inventor

¿Esto se parece a algo que haya pasado antes?

Model

Exactamente a 1930, a la Ley Smoot-Hawley. Eso desencadenó una guerra comercial global y profundizó la Gran Depresión. Los economistas llevan décadas diciéndole al mundo que eso no funciona. Trump está apostando a que esta vez será diferente.

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