Putin nunca habría hecho esto durante mi administración, ¡de ninguna manera!
En febrero de 2022, mientras más de cien mil soldados rusos se concentraban en las fronteras de Ucrania, Donald Trump reclamó desde la distancia que semejante crisis jamás habría florecido bajo su mandato, invocando una relación personal con Vladimir Putin como escudo diplomático. Su argumento, sin embargo, chocó con el testimonio de su propia asesora de Rusia, Fiona Hill, quien sostuvo que fue precisamente la política exterior de Trump la que alentó al Kremlin a actuar. La historia rara vez se deja contener por lo que pudo haber sido, y la pregunta de quién falló y cuándo comenzó mucho antes de que los tanques se movieran.
- Rusia reconoció dos enclaves separatistas prorrusos en el este de Ucrania y autorizó el envío de tropas, encendiendo la mecha de una escalada que el mundo temía desde semanas atrás.
- Trump irrumpió en el debate con una declaración que mezclaba nostalgia de poder y crítica feroz: Biden era débil, las sanciones eran inútiles, y él —con su vínculo personal con Putin— lo habría impedido todo.
- Biden respondió con un paquete de sanciones económicas diseñado para aislar a Rusia del financiamiento occidental y presionar a sus élites, pero Trump señaló la paradoja: el alza del petróleo estaba enriqueciendo al Kremlin en lugar de debilitarlo.
- Fiona Hill, exasesora de Trump para Rusia, contradijo públicamente la narrativa del expresidente al afirmar que su política exterior había envalentonado a Putin, no lo había contenido.
- Con más de cien mil soldados en posición y la diplomacia en retirada, Ucrania se encontraba ante su momento más vulnerable en años, sin certeza de si las sanciones bastarían para frenar una invasión total.
A mediados de febrero de 2022, con Rusia acumulando más de cien mil soldados en las fronteras ucranianas, Donald Trump salió a defender su legado diplomático. En un comunicado del 22 de febrero, el expresidente aseguró que bajo su administración la crisis nunca habría ocurrido, apoyándose en lo que describía como una relación personal y privilegiada con Vladimir Putin. "Conozco muy bien a Vladimir Putin, y él nunca habría hecho durante la administración de Trump lo que está haciendo ahora", escribió.
El detonante inmediato había sido el reconocimiento por parte de Putin de dos enclaves separatistas prorrusos en el este de Ucrania como estados independientes, un movimiento que el senado ruso respaldó como paso previo para desplegar tropas en la zona. La reacción internacional fue inmediata: Biden impuso sanciones económicas contra los enclaves el lunes y anunció el martes un paquete más amplio para cortar a Rusia del financiamiento occidental y golpear a sus élites financieras.
Trump calificó esa respuesta de "débil" y señaló una contradicción que consideraba fatal: mientras Occidente intentaba asfixiar económicamente a Rusia, la volatilidad energética generada por la crisis estaba enriqueciendo al Kremlin a través del alza del petróleo y el gas. "Putin no solo está obteniendo lo que siempre quiso, sino que se está haciendo cada vez más rico", argumentó.
Sin embargo, la versión de Trump sobre su capacidad disuasoria encontró un obstáculo incómodo: Fiona Hill, quien había sido su propia asesora para Rusia en la Casa Blanca, declaró a CNN que la política exterior del expresidente había sido precisamente lo que envalentonó a Putin para actuar. Su testimonio ponía en entredicho la idea de que la cercanía entre Trump y el líder ruso hubiera funcionado como freno, sugiriendo que Moscú pudo haberla interpretado como permisividad.
Con enclaves ya reconocidos, tropas en movimiento y advertencias de una invasión total, Ucrania atravesaba su momento más peligroso en años. Las sanciones de Biden buscaban disuadir una escalada mayor, pero el debate sobre quién falló y cuándo apenas comenzaba.
A mediados de febrero de 2022, mientras Rusia concentraba más de cien mil soldados en las fronteras de Ucrania, Donald Trump salió a defender su legado diplomático. El expresidente estadounidense afirmó que bajo su administración, la crisis ucraniana simplemente no habría sucedido. "Si se maneja adecuadamente, no había absolutamente ninguna razón para que la situación que está ocurriendo actualmente en Ucrania hubiera ocurrido", escribió en un comunicado el martes 22 de febrero.
Trump basaba su argumento en una relación personal que decía tener con Vladimir Putin. "Conozco muy bien a Vladimir Putin, y él nunca habría hecho durante la administración de Trump lo que está haciendo ahora, ¡de ninguna manera!", enfatizó. La declaración llegaba días después de que Putin reconociera como estados independientes dos enclaves separatistas prorrusos en el este de Ucrania, un movimiento que el senado ruso había autorizado como paso previo para enviar tropas a esas regiones. La medida desencadenó una fuerte reacción internacional y puso en marcha una escalada que muchos temían terminaría en invasión total.
Joe Biden respondió con contundencia. Después de haber impuesto sanciones económicas el lunes contra los dos enclaves, el presidente estadounidense anunció el martes un paquete más amplio diseñado para cortar a Rusia del financiamiento occidental y golpear tanto a las élites rusas como a las instituciones financieras del país. Pero Trump criticó esta respuesta como "débil". Según el expresidente, las medidas no guardaban proporción con las acciones rusas y, peor aún, estaban teniendo el efecto contrario al deseado.
"Ahora ha comenzado, los precios del petróleo están subiendo cada vez más, y Putin no solo está obteniendo lo que siempre quiso, sino que, debido al aumento del petróleo y el gas, se está haciendo cada vez más rico", argumentó Trump. Su crítica apuntaba a una paradoja que veía en la estrategia de Biden: mientras Occidente intentaba debilitar económicamente a Rusia mediante sanciones, la volatilidad del mercado energético global estaba enriqueciendo al Kremlin.
La afirmación de Trump sobre su capacidad para haber prevenido el conflicto no pasó sin cuestionamiento. Fiona Hill, quien había sido asesora de Rusia en la Casa Blanca durante la administración Trump, declaró a CNN el domingo anterior que la política exterior del expresidente había envalentonado precisamente a Putin para llevar a cabo estas acciones. Su testimonio sugería que la narrativa de Trump sobre su relación especial con el líder ruso podría haber sido interpretada por Moscú como una señal de debilidad o permisividad estadounidense.
Lo que quedaba claro era que la crisis había comenzado. Con más de cien mil soldados rusos posicionados en distintos puntos de las fronteras ucranianas, con enclaves ya reconocidos como independientes, y con advertencias de una invasión total planificada, Ucrania enfrentaba su momento más peligroso en años. Las sanciones de Biden buscaban disuadir una escalada mayor, pero Trump veía en ellas un fracaso de liderazgo. Lo que sucedería en los días y semanas siguientes determinaría si la crisis podría contenerse o si la región entraría en un conflicto abierto.
Citas Notables
Si se maneja adecuadamente, no había absolutamente ninguna razón para que la situación que está ocurriendo actualmente en Ucrania hubiera ocurrido— Donald Trump
La política exterior de Trump había envalentonado a Putin para estas acciones— Fiona Hill, exasesora de Rusia de la Casa Blanca
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Trump creía que su relación personal con Putin habría evitado todo esto?
Porque durante su presidencia no hubo una invasión rusa de este tipo. Trump interpretaba eso como evidencia de que Putin lo respetaba o lo temía lo suficiente como para no actuar. Era una lectura de la política internacional basada en relaciones personales entre líderes.
Pero ¿hay algo en el registro que sugiera que Trump realmente frenó a Putin?
No exactamente. Hill, su propia asesora de Rusia, dijo lo opuesto: que la política de Trump había envalentonado a Putin. Así que lo que Trump veía como éxito diplomático, otros lo veían como permisividad.
¿Y por qué criticó las sanciones de Biden si eran lo que muchos pedían?
Porque Trump veía un problema económico inmediato. Las sanciones estaban haciendo subir los precios del petróleo y el gas, y eso enriquecía a Putin en lugar de debilitarlo. Era una crítica táctica, no ideológica.
¿Tenía razón en eso?
Parcialmente. Los precios de la energía sí subieron. Pero el argumento ignora que las sanciones tienen efectos a largo plazo que no son visibles en días. Biden estaba jugando un juego diferente al que Trump describía.
¿Qué estaba en juego realmente para Estados Unidos en ese momento?
La credibilidad de sus alianzas en Europa, la arquitectura de seguridad internacional que había construido después de la Guerra Fría, y la pregunta fundamental de si Estados Unidos seguía siendo una potencia confiable. Trump creía que su relación personal con Putin era la respuesta. Biden creía que las instituciones y las sanciones lo eran.