Trump advierte intervención en Irán si mata manifestantes; protestas llegan a quinto día

Al menos siete personas murieron en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad iraníes durante cinco días de protestas por la crisis económica.
Si Irán mata manifestantes, Estados Unidos acudirá en su rescate
Trump advierte sobre posible intervención militar mientras consejeros iraníes advierten sobre consecuencias regionales.

En las ciudades del oeste y suroeste de Irán, cinco días de protestas por el colapso económico han cobrado al menos siete vidas, convirtiendo el descontento popular en una crisis de alcance nacional. Lo que comenzó como la furia de comerciantes ante la caída del rial se ha transformado en un cuestionamiento abierto del orden político iraní, el más amplio desde el levantamiento de 2022. Desde Washington, Trump ha lanzado una advertencia de posible intervención, mientras Teherán responde con la amenaza de consecuencias regionales, dejando a los manifestantes atrapados entre dos fuerzas que los invocan sin escucharlos.

  • Al menos siete personas han muerto en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en ciudades como Lordegan, Azna y Kouhdasht, con versiones contradictorias sobre quiénes son las víctimas.
  • Las protestas, desencadenadas por el colapso de la moneda iraní, se han extendido de los mercados de Teherán a universidades y provincias, con consignas que exigen el fin del gobierno del líder supremo.
  • El gobierno iraní declaró un festivo nacional que muchos interpretaron como una maniobra para vaciar las calles, mientras el fiscal general advirtió que la inestabilidad enfrentará una respuesta contundente.
  • Trump publicó en Truth Social que Estados Unidos intervendrá si Irán mata manifestantes, sin precisar qué acciones tomaría, en un contexto donde su gobierno ya atacó instalaciones nucleares iraníes en junio.
  • El consejero de Jamenei, Ali Larijani, respondió que la interferencia estadounidense desestabilizaría toda la región, elevando la tensión a una dimensión geopolítica que trasciende las calles iraníes.

En las calles de Lordegan, Azna y Kouhdasht, los automóviles ardían mientras manifestantes y fuerzas de seguridad se enfrentaban durante cinco días consecutivos. Al menos siete personas murieron en los choques, según la agencia Fars y el grupo de derechos humanos Hengaw, aunque las versiones sobre la identidad de las víctimas divergen: los medios estatales atribuyen una muerte a un miembro de la Guardia Revolucionaria, mientras los manifestantes afirman que era uno de los suyos, abatido por las propias fuerzas de seguridad.

Las protestas comenzaron el domingo en Teherán, cuando comerciantes salieron a las calles furiosos por la nueva caída del rial frente al dólar. Para el martes, estudiantes universitarios se habían sumado al movimiento, que se extendió a varias ciudades con consignas contra los líderes religiosos y demandas explícitas del fin del gobierno del líder supremo. Algunos manifestantes llegaron a reclamar la restauración de la monarquía. Es la movilización más amplia desde el levantamiento de 2022 provocado por la muerte de Mahsa Amini, aunque aún no ha alcanzado esa magnitud.

El miércoles, las autoridades declararon un festivo nacional, cerrando escuelas y universidades con el argumento oficial de ahorrar energía ante el frío extremo. Muchos iraníes lo leyeron como un intento de contener las protestas antes de que ganaran más fuerza. El presidente Pezeshkian prometió escuchar las demandas legítimas, pero el fiscal general advirtió que cualquier intento de crear inestabilidad enfrentaría una respuesta contundente.

Desde Washington, Trump intervino el viernes a través de Truth Social, advirtiendo que Estados Unidos acudiría en rescate de los manifestantes si Irán los mataba, y afirmando que el país estaba listo para actuar. No precisó qué medidas tomaría, pero el mensaje resonó con fuerza en un contexto donde su gobierno ya había atacado instalaciones nucleares iraníes en junio. La respuesta de Teherán fue inmediata: el consejero principal de Jamenei, Ali Larijani, advirtió que la interferencia estadounidense desestabilizaría toda la región y destruiría los intereses de Washington en ella. Mientras los dos gobiernos se lanzan advertencias, los iraníes siguen en las calles, enfrentando a las fuerzas de seguridad con la misma rabia que detonó todo: una moneda que no deja de caer y un sistema político que no deja de ignorarlos.

En las calles de ciudades iraníes como Lordegan y Azna, los automóviles ardían mientras manifestantes y fuerzas de seguridad se enfrentaban. Los videos que circulaban en redes sociales capturaban la intensidad de los choques, que ya llevaban cinco días sin tregua. Al menos siete personas habían muerto en estos enfrentamientos, según informaron tanto la agencia semioficial Fars como el grupo de derechos humanos Hengaw.

Las protestas comenzaron el domingo anterior en Teherán, cuando comerciantes salieron a las calles furiosos por otra caída dramática del valor de la moneda iraní frente al dólar en el mercado libre. Para el martes, estudiantes universitarios se habían sumado al movimiento, extendiendo las manifestaciones a varias ciudades del país. Los manifestantes gritaban consignas contra los líderes religiosos, y muchos pedían explícitamente el fin del gobierno del líder supremo. Otros iban más lejos, reclamando la restauración de la monarquía. Estas protestas representaban la movilización más amplia desde el levantamiento de 2022, cuando la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial desató una ola de indignación nacional, aunque por ahora no habían alcanzado esa misma magnitud.

La distribución de muertes reflejaba la geografía del descontento. Dos personas murieron en Lordegan, en el suroeste. Tres más en Azna, en la provincia de Lorestan. Una adicional en Kouhdasht, también en el oeste. Hengaw identificó a dos de los fallecidos en Lordegan como Ahmad Jalil y Sajjad Valamanesh, describiéndolos como manifestantes. Los medios estatales, por su parte, reportaron que un miembro de la Guardia Revolucionaria murió en Kouhdasht el miércoles por la noche, aunque los manifestantes cuestionaban esta versión, afirmando que el hombre era uno de ellos y que fue disparado por las fuerzas de seguridad. Trece agentes de policía y miembros de la milicia Basij resultaron heridos por lanzamiento de piedras en la zona, según los reportes oficiales.

El miércoles, las autoridades iraníes declararon un día festivo nacional, cerrando escuelas, universidades e instituciones públicas. Oficialmente, la medida buscaba ahorrar energía debido al frío extremo. Pero muchos iraníes la interpretaron como un intento deliberado de contener las protestas, de vaciar las calles antes de que el movimiento ganara más fuerza.

Desde Washington, el presidente Donald Trump intervino en la crisis el viernes a través de Truth Social. Escribió que si Irán disparaba y mataba violentamente a manifestantes pacíficos, como era su costumbre, Estados Unidos acudiría en su rescate. Afirmó que el país estaba listo y preparado para actuar. No especificó qué acciones tomaría la Casa Blanca, pero el mensaje era claro: una advertencia de posible intervención militar. En junio, su gobierno ya había lanzado ataques contra tres instalaciones nucleares iraníes.

La respuesta desde Teherán fue inmediata. Ali Larijani, uno de los consejeros principales del ayatolá Alí Jamenei, advirtió que Trump debería ser cuidadoso. Señaló que la interferencia estadounidense en asuntos internos iraníes significaría desestabilizar toda la región y destruir los intereses estadounidenses en ella. Era una amenaza velada de consecuencias regionales amplias si Washington decidía intervenir.

Dentro de Irán, el presidente Masoud Pezeshkian declaró que su gobierno escucharía las demandas legítimas de los manifestantes. Pero el fiscal general Mohammad Movahedi-Azad ofreció un mensaje diferente, advirtiendo que cualquier intento de crear inestabilidad enfrentaría una respuesta contundente. Las autoridades reforzaron la seguridad en las zonas de Teherán donde las manifestaciones habían comenzado, preparándose para lo que podría venir.

La crisis económica que había detonado todo esto seguía sin resolverse. La moneda iraní continuaba colapsando, y con ella, el poder adquisitivo de millones de personas. Las protestas reflejaban no solo la rabia por la inflación y la pobreza, sino también un cuestionamiento más profundo del sistema político mismo. Mientras Trump amenazaba desde el norte, y los consejeros de Jamenei advertían sobre las consecuencias de la interferencia extranjera, los iraníes seguían en las calles, enfrentándose a fuerzas de seguridad en ciudades de todo el país.

Si Irán les dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, Estados Unidos acudirá en su rescate. Estamos listos y preparados para actuar.
— Donald Trump, presidente de Estados Unidos
La interferencia estadounidense en este asunto interno significaría desestabilizar la región entera y destruir intereses estadounidenses.
— Ali Larijani, consejero del líder supremo Alí Jamenei
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué Trump decide intervenir ahora, en este momento específico?

Model

No está claro si realmente intervendrá o si es principalmente una advertencia política. Pero el contexto importa: tiene una relación confrontacional con Irán desde hace años, y las protestas internas representan una oportunidad para presionar al gobierno.

Inventor

¿Qué tan serias son estas protestas comparadas con las de 2022?

Model

Son las más amplias desde entonces, pero aún no han alcanzado esa magnitud. Comenzaron por dinero, por la moneda que se desmorona, pero rápidamente se convirtieron en algo más político. Ahora la gente pide el fin del gobierno.

Inventor

¿Por qué el gobierno cerró todo el país el miércoles?

Model

Dijeron que era por ahorrar energía en el frío. Pero nadie lo cree. Fue un intento de romper el momentum, de evitar que más gente se uniera a las calles. Es una táctica de contención.

Inventor

¿Qué significa realmente la advertencia de Larijani sobre desestabilizar la región?

Model

Es una amenaza de que si Estados Unidos interviene militarmente, Irán podría responder de formas que afecten a todo el Medio Oriente. Grupos aliados, ataques a intereses estadounidenses, escalada regional. Es decir: no lo hagas, o todos pagamos el precio.

Inventor

¿Quién está en las calles? ¿Solo comerciantes enojados?

Model

Comenzó con comerciantes, sí. Pero para el martes ya estaban los estudiantes universitarios. Ahora es un movimiento más amplio, con gente de diferentes sectores pidiendo cambios políticos, no solo económicos.

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