Tribunal ordena posesionar a Ismael Peña como rector de la Universidad Nacional

La disputa afecta directamente a la comunidad académica de la Universidad Nacional, dividida entre quienes apoyan a Peña y quienes respaldan a Mora, generando incertidumbre institucional y movilizaciones estudiantiles.
Peña regresa al cargo tras casi dos años de disputa que dejó a la universidad fracturada
Un tribunal de Bogotá ordenó su posesión en 48 horas, revirtiendo el nombramiento interino de Andrés Mora.

Después de casi dos años de litigio que fracturó una de las instituciones académicas más importantes de Colombia, un tribunal de Bogotá ordenó esta semana la posesión de Ismael Peña como rector de la Universidad Nacional, revirtiendo el nombramiento interino de Andrés Mora. La disputa, que involucró al Gobierno de Petro, al Consejo Superior Universitario y a sucesivas instancias judiciales, refleja cómo las tensiones entre legitimidad política y legalidad formal pueden dejar a una comunidad entera suspendida en la incertidumbre. El regreso de Peña no cierra la herida: los estudiantes ya marchan, y la universidad deberá gobernar bajo el peso de una división que ningún fallo judicial puede resolver por sí solo.

  • El Tribunal Superior de Bogotá ordenó posesionar a Peña en 48 horas, contradiciendo la interpretación del Consejo Superior y revirtiendo el nombramiento de Mora que apenas tenía tres meses.
  • La crisis acumula casi dos años de choques entre el Gobierno de Petro, que cuestionó la elección original, y los tribunales que han validado sucesivamente la designación de Peña desde marzo de 2024.
  • Dos sentencias del Consejo de Estado a finales de 2025 parecían cerrar el caso, pero abrieron un nuevo frente: si la anulación de Múnera restituía automáticamente a Peña o exigía una nueva elección.
  • Los magistrados resolvieron que interpretar la aclaración competencial del Consejo de Estado como una prohibición de posesionar a Peña era una conclusión que no se sostenía en el texto de los fallos.
  • El regreso de Peña enciende de inmediato la protesta estudiantil: los alumnos lo acusan de neoliberal y privatizador, y ya han convocado marchas contra su posesión, anticipando meses de movilización.

Ismael Peña regresa a la Rectoría de la Universidad Nacional después de casi dos años de batallas legales que dejaron a la institución fracturada. El martes, el Tribunal Superior de Bogotá ordenó su posesión en un plazo de 48 horas, revirtiendo el nombramiento de Andrés Mora como rector encargado. Los magistrados consideraron que el Consejo Superior había hecho una lectura equivocada de los fallos del Consejo de Estado, los cuales ya habían validado la designación original de Peña en marzo de 2024.

El conflicto nació cuando el Gobierno de Gustavo Petro cuestionó la legitimidad de Peña semanas después de su elección. La entonces ministra de Educación, Aurora Vergara, se negó a firmar el acta de designación. Peña se posesionó ante una notaría, pero en junio el Consejo Superior revirtió su decisión y eligió a Leopoldo Múnera, quien había ganado una consulta no vinculante entre profesores y estudiantes. Durante 18 meses, Múnera ejerció como rector mientras la disputa continuaba en los tribunales.

El Consejo de Estado intervino con dos sentencias a finales de 2025: en septiembre declaró legal el nombramiento original de Peña; en noviembre anuló la designación de Múnera. Sin embargo, el Consejo Superior interpretó que esa anulación no restituía automáticamente a Peña y nombró a Mora, vicerrector bajo Múnera, como encargado. El abogado de Peña argumentó que esa decisión constituía una usurpación de funciones y un desacato judicial. Un juzgado falló a favor de Mora en enero, pero el Tribunal Superior resolvió esta semana en sentido contrario.

La sentencia concluye que la mención del Consejo de Estado sobre su falta de competencia para restablecer derechos no implica que la designación de Peña hubiera perdido vigencia. Con ello, Peña recupera el cargo, pero su retorno no apacigua a la comunidad universitaria. Los estudiantes, que habían suspendido un paro cuando Mora fue nombrado, acusan a Peña de promover la privatización y ya han convocado marchas de protesta. La Universidad Nacional enfrenta así un nuevo ciclo de movilización bajo un liderazgo que una parte significativa de su comunidad rechaza.

Ismael Peña regresa a la Rectoría de la Universidad Nacional de Colombia después de casi dos años de batallas legales que han dejado a la institución fracturada y sus estudiantes en las calles. Un tribunal de Bogotá ordenó el martes que Peña sea posesionado en el cargo en un plazo de 48 horas, revirtiendo una decisión del Consejo Superior Universitario que había nombrado a Andrés Mora como rector encargado hace apenas tres meses. La sentencia del Tribunal Superior considera que el Consejo Superior hizo una lectura equivocada de fallos del Consejo de Estado que ya habían validado la designación original de Peña en marzo de 2024.

La disputa comenzó cuando el Gobierno de Gustavo Petro cuestionó la legitimidad de Peña apenas semanas después de su elección. La entonces ministra de Educación, Aurora Vergara, se negó a firmar el acta de designación, argumentando problemas en el proceso. Peña se posesionó de todas formas ante una notaría, pero en junio el balance de poder en el Consejo Superior cambió. Los consejeros revirtieron su decisión y eligieron a Leopoldo Múnera, quien había ganado una consulta no vinculante entre profesores y estudiantes. Durante 18 meses, Múnera ejerció como rector mientras la batalla legal continuaba en los tribunales.

El Consejo de Estado resolvió la disputa en dos sentencias a finales de 2025. En septiembre declaró que el nombramiento de Peña había sido legal a pesar de que la ministra no firmara. En noviembre anuló la designación de Múnera. Pero lo que parecía ser un cierre resultó ser apenas el comienzo de un nuevo capítulo. Peña anunció inmediatamente que los fallos lo reconocían como rector y que comenzaría a despachar en tres días hábiles. Múnera respondió que la anulación de su elección no significaba automáticamente que Peña recuperara el cargo. El Consejo Superior se alineó con esta interpretación y nombró a Mora, vicerrector bajo Múnera, como encargado de la rectoría.

La incertidumbre jurídica persistió. El viceministro de Educación Superior votó a favor de Mora pero anunció que solicitaría una aclaración al Consejo de Estado sobre cómo interpretar sus propias sentencias. El tribunal rechazó esa petición hace semanas. Los defensores de Mora argumentaban que una sentencia de nulidad electoral solo declara si una elección fue legal o no; no ordena la restitución automática de un cargo anterior. David Ernesto Llinás, profesor de Historia Constitucional en la Universidad Nacional, explicaba que el Consejo Superior no tenía otra opción que elegir un nuevo rector, porque ninguna autoridad administrativa puede restablecer derechos por sí sola. Mora era necesario, decían, para evitar que la universidad quedara sin liderazgo.

Desde el lado de Peña, su abogado Humberto Vergara Portela contraargumentaba que la anulación de Múnera devolvía las cosas a su estado anterior de manera automática. Peña ya tenía un nombramiento válido desde marzo de 2024, sostenía. Múnera nunca fue rector en realidad; sus actos estaban amparados por presunción de legalidad pero eran demandables. Para Vergara Portela, el Consejo Superior había cometido una usurpación de funciones y un desacato judicial al nombrar a Mora. No podía haber un encargado cuando ya existía un titular. Un juzgado le dio la razón a Mora en enero, pero el Tribunal Superior de Bogotá ha interpretado lo opuesto esta semana.

Los magistrados consideraron que una mención del Consejo de Estado sobre su falta de competencia para restablecer derechos no significa que la designación de Peña perdiera vigencia. La sentencia señala que interpretar esa aclaración competencial como una prohibición de posesionar a Peña es una conclusión que no se desprende del texto de los fallos. Con esta decisión, Peña vuelve al cargo después de casi dos años de disputa. Pero su regreso genera una tensión inmediata en la comunidad académica.

Los estudiantes acusan a Peña de ser neoliberal y de promover la privatización de la universidad. Múnera, por el contrario, es visto como defensor histórico de la educación pública. En noviembre, cuando Mora fue nombrado, los estudiantes suspendieron un paro porque consideraban que su presencia blindaba el proyecto de universidad por el que habían luchado. Ahora, con Peña de regreso, ya han convocado marchas de protesta. La Universidad Nacional, una de las principales instituciones académicas del país, enfrenta meses de movilización estudiantil mientras intenta funcionar bajo un liderazgo que una parte significativa de su comunidad rechaza.

El Consejo Superior hizo una lectura inadecuada de los fallos del Consejo de Estado que reconocían la validez de la designación de Peña
— Tribunal Superior de Bogotá
El proyecto de universidad por el que hemos luchado se ve blindado con la posesión de Mora, que es un defensor histórico de la educación pública
— David Sánchez, estudiante de Derecho, en noviembre de 2025
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Cómo es posible que después de dos años de batallas legales, un tribunal simplemente ordene que Peña regrese en 48 horas?

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Porque los magistrados concluyeron que el Consejo Superior malinterpretó los fallos del Consejo de Estado. Esos fallos validaban el nombramiento de Peña desde marzo de 2024. Cuando anularon a Múnera, el Consejo Superior pensó que eso no significaba que Peña debía volver. El tribunal dijo que sí.

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Pero ¿no tiene sentido que si anulan a Múnera, alguien más sea elegido en su lugar?

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Ese era exactamente el argumento de los defensores de Mora. Decían que una sentencia de nulidad electoral solo declara si algo fue legal o no. No ordena restituir a la persona anterior. Pero el tribunal interpretó que Peña nunca dejó de ser rector legalmente.

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¿Y qué pasa con los estudiantes que apoyan a Mora?

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Están en las calles. Ven a Peña como alguien que quiere privatizar la universidad. Múnera era su defensor. Ahora que Peña regresa, ya han convocado marchas. La universidad está dividida.

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¿Cuál es el verdadero problema aquí? ¿Es jurídico o político?

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Es ambos. Jurídicamente, hay una genuina ambigüedad sobre cómo interpretar los fallos. Pero políticamente, el Gobierno de Petro nunca quiso a Peña desde el principio. Eso es lo que desencadenó todo esto hace dos años.

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¿Puede haber más recursos legales?

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Probablemente. Pero el tribunal fue bastante claro en su interpretación. Lo que viene ahora es la batalla en las calles, no en los juzgados.

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