Trasplante de células madre logra 15 años sin recaídas en enfermedad neurológica incurable

Ambos pacientes experimentaron complicaciones: uno desarrolló inmunodeficiencia crónica y la otra un cáncer de vejiga; sin embargo, ambos lograron recuperación parcial de función neurológica y mejor calidad de vida.
Reemplazar el sistema inmunológico podría ofrecer control duradero
Los investigadores ven en estos resultados una prueba de que la reconstrucción completa del sistema inmunológico podría acercarse a una cura.

En Milán, dos personas llevan más de quince años libres de una enfermedad que, según toda lógica médica, debería haberlas dejado ciegas y paralizadas. Investigadores del Instituto San Raffaele documentaron el seguimiento más prolongado conocido de pacientes con neuromielitis óptica tratados mediante trasplante alogénico de células madre, un procedimiento que destruye y reconstruye el sistema inmunológico desde sus cimientos. Este hallazgo no es solo un dato clínico: es una pregunta filosófica sobre los límites entre controlar una enfermedad y erradicarla, y sobre el precio que el cuerpo humano puede estar dispuesto a pagar por esa diferencia.

  • La neuromielitis óptica no tiene cura conocida y obliga a quienes la padecen a vivir bajo la amenaza permanente de nuevos episodios que acumulan daño neurológico irreversible.
  • El trasplante de células madre propone una solución radical: eliminar casi por completo el sistema inmunológico enfermo y reemplazarlo con uno nuevo, libre de los anticuerpos que destruyen el tejido nervioso.
  • Quince y dieciséis años después del procedimiento, ambos pacientes permanecen sin recaídas y sin medicación inmunosupresora, con los anticuerpos patológicos desaparecidos de forma permanente.
  • Sin embargo, el camino no fue sin costo: uno desarrolló inmunodeficiencia crónica y la otra un cáncer de vejiga, recordando que reiniciar el sistema inmunológico conlleva riesgos reales y duraderos.
  • Los investigadores advierten que este tratamiento debe reservarse para casos muy seleccionados y que se necesitan estudios más amplios antes de que pueda considerarse una opción generalizada.

En un laboratorio de Milán, dos pacientes llevan más de quince años sin síntomas de una enfermedad que debería haberlos dejado ciegos y paralizados. La neuromielitis óptica es una afección autoinmune rara en la que el sistema inmunológico produce anticuerpos —llamados AQP4-IgG— que atacan células esenciales del cerebro y la médula espinal. Los tratamientos disponibles pueden reducir las recaídas, pero son costosos, requieren administración indefinida y no eliminan la enfermedad de raíz.

Los investigadores del Instituto IRCCS San Raffaele probaron algo distinto: destruir casi por completo el sistema inmunológico y reconstruirlo desde cero. Ambos pacientes recibieron quimioterapia para eliminar las células inmunitarias defectuosas y luego recibieron células madre de un donante compatible, que regeneraron un sistema inmunológico nuevo, uno que ya no producía los anticuerpos dañinos.

Lo que vino después sorprendió incluso a los médicos. Quince y dieciséis años más tarde, ambos pacientes permanecían sin recaídas y sin medicación continua. El paciente varón recuperó parte de su función neurológica y formó una familia. La paciente mujer recuperó parcialmente la movilidad de sus brazos. Los anticuerpos patológicos desaparecieron de manera permanente.

Pero el procedimiento tiene un precio. Uno de los pacientes desarrolló inmunodeficiencia crónica que requiere infusiones periódicas; la otra fue diagnosticada con cáncer de vejiga, tratado quirúrgicamente. Los investigadores no pudieron establecer una relación causal directa, pero reconocen que el riesgo es real.

Los médicos son claros: este no es un tratamiento para todos. Lo ven como una prueba de concepto —que reemplazar completamente el sistema inmunológico puede ofrecer un control duradero en casos cuidadosamente seleccionados— y advierten que debe reservarse para pacientes jóvenes con enfermedad muy agresiva o resistente. Con solo dos casos documentados pero con más de quince años de seguimiento, este trabajo representa una de las evidencias más sólidas disponibles para este tipo de intervención, y abre una pregunta que la medicina aún no sabe responder del todo: ¿cuándo termina el tratamiento y empieza la cura?

En un laboratorio de Milán, Italia, dos pacientes llevan más de quince años sin síntomas de una enfermedad que debería haberlos dejado ciegos y paralizados. La neuromielitis óptica es una afección autoinmune rara y devastadora en la que el cuerpo ataca sus propias células nerviosas, provocando inflamación en el nervio óptico y la médula espinal. Hasta hace poco, los médicos solo podían frenar el avance, nunca detenerlo completamente. Estos dos casos, documentados por investigadores del Instituto Científico IRCCS San Raffaele y publicados en la revista Blood, sugieren que algo más radical podría ser posible.

La enfermedad funciona de una manera particular y cruel. El sistema inmunológico de quienes la padecen produce anticuerpos llamados AQP4-IgG que atacan los astrocitos, células esenciales para que el cerebro y la médula espinal funcionen. Los medicamentos disponibles hoy pueden reducir las recaídas, pero son costosos, requieren administración indefinida y no eliminan la enfermedad de raíz. Muchos pacientes siguen experimentando nuevos episodios inflamatorios año tras año, acumulando discapacidad.

Los investigadores italianos probaron algo distinto: destruir casi completamente el sistema inmunológico del paciente y reconstruirlo desde cero. Antes del trasplante, ambos pacientes recibieron quimioterapia con fludarabina y treosulfán para eliminar las células inmunitarias defectuosas que fabricaban los anticuerpos dañinos. Luego, células madre de un donante compatible fueron infundidas en sus cuerpos. Esas células madre regeneraron un sistema inmunológico completamente nuevo, uno que ya no producía los anticuerpos que causaban la enfermedad.

Lo que sucedió después sorprendió incluso a los médicos. Quince y dieciséis años después del trasplante, ambos pacientes permanecían sin recaídas y sin necesidad de medicación inmunosupresora continua. El paciente varón recuperó parte de su función neurológica, volvió a una vida normal y posteriormente formó una familia. La paciente mujer dejó de necesitar medicamentos y recuperó parcialmente la movilidad de sus brazos. Ambos experimentaron una mejora sustancial en su calidad de vida, y los anticuerpos patológicos desaparecieron de manera permanente.

Pero el procedimiento no es simple ni seguro. Durante varias semanas después del trasplante, el cuerpo permanece prácticamente sin defensas inmunológicas. Uno de los pacientes desarrolló inmunodeficiencia crónica que requirió infusiones periódicas de inmunoglobulinas. La otra paciente fue diagnosticada con cáncer de vejiga, que fue tratado quirúrgicamente. Los investigadores aclaran que no pudieron establecer una relación causal directa entre estas complicaciones y el trasplante, pero el riesgo existe y es real.

Los médicos enfatizan que este no es un tratamiento para todos. Hasta ahora, ninguna terapia aprobada ha logrado eliminar completamente los anticuerpos responsables de la neuromielitis óptica y mantener a los pacientes libres de medicación durante tanto tiempo. Los investigadores ven estos resultados como una prueba de concepto: que reemplazar completamente el sistema inmunológico podría ofrecer un control duradero e incluso acercarse a una cura en casos cuidadosamente seleccionados. Sin embargo, advierten que el procedimiento debería reservarse para pacientes jóvenes con enfermedad muy agresiva, resistente a los tratamientos convencionales, o con múltiples enfermedades autoinmunes, hasta que estudios más amplios confirmen su seguridad y eficacia.

Este trabajo refleja una tendencia creciente en medicina: desarrollar tratamientos que reinicien el sistema inmunológico mediante células madre, tanto de donantes como del propio paciente. Estas estrategias ya se investigan para diversas enfermedades autoinmunes y hematológicas, con el objetivo de corregir el origen del problema inmunológico en lugar de solo controlar sus síntomas. Aunque el estudio involucra solo a dos pacientes, el seguimiento de más de quince años lo convierte en una de las evidencias más sólidas disponibles para este tipo de intervención. Lo que suceda en los próximos años determinará si este enfoque puede expandirse más allá de estos dos casos extraordinarios.

Tras más de 15 años de seguimiento, ambos pacientes permanecieron libres de recaídas sin inmunosupresión continua, lo que se acompañó de una mejor calidad de vida y la desaparición permanente de los anticuerpos causantes de la enfermedad
— Autores del estudio del Instituto Científico IRCCS San Raffaele
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué esta enfermedad es tan difícil de tratar con los medicamentos que ya existen?

Model

Porque el problema no es solo frenar la inflamación. El cuerpo sigue produciendo los anticuerpos dañinos. Los medicamentos actuales son como poner un freno en un coche que sigue acelerando. Eventualmente, el freno se desgasta.

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Y el trasplante de células madre... ¿qué hace diferente?

Model

Reemplaza el conductor. Destruye el sistema inmunológico defectuoso y lo reconstruye desde cero con células de un donante sano. Es mucho más radical, pero también mucho más arriesgado.

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¿Cuál es el riesgo más grande?

Model

Durante semanas, el paciente prácticamente no tiene defensas. Uno de estos dos pacientes desarrolló inmunodeficiencia crónica. La otra tuvo cáncer de vejiga. No sabemos si el trasplante las causó, pero el riesgo existe.

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Entonces, ¿por qué estos dos pacientes tuvieron tanto éxito?

Model

Eso es lo que los médicos no pueden explicar completamente. Quizás fueron seleccionados bien, quizás tuvieron suerte. Lo que sí saben es que quince años sin recaídas es algo que ningún otro tratamiento ha logrado.

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¿Esto significa que la enfermedad fue curada?

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Los investigadores son cuidadosos con esa palabra. Dicen que podría acercarse a una cura en casos seleccionados. Pero con solo dos pacientes y complicaciones reales, no es seguro generalizar.

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¿Qué viene ahora?

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Estudios más grandes. Necesitan confirmar que el procedimiento es seguro y efectivo en más pacientes antes de ofrecerlo ampliamente. Por ahora, solo pacientes jóvenes con enfermedad muy agresiva deberían considerarlo.

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