Thomas Erikson: «Hay que atreverse a dejar de fingir para parecer mejores»

Hay que atreverse a dejar de fingir para parecer mejores
Erikson aboga por recuperar la autenticidad y la honestidad como valores fundamentales en una sociedad saturada de falsedad.

Todos mentimos ocasionalmente para protegernos o proteger a otros, pero las redes sociales amplifican esta conducta de manera preocupante. La mentira más común es responder 'estoy bien' cuando no lo estamos; las personas mienten para parecer mejores y evitar confrontar lo difícil.

  • Thomas Erikson cumple 60 años el 19 de septiembre
  • Su nuevo libro se titula «Rodeados de mentirosos» (Planeta)
  • La mentira más común en el planeta es responder «estoy bien» cuando no lo estamos
  • Las redes sociales amplifican la mentira de manera preocupante según el experto
  • La confianza se erosiona incluso con mentiras aparentemente triviales

El experto en comportamiento Thomas Erikson explora en su libro 'Rodeados de mentirosos' las causas psicológicas de la mentira y su impacto en relaciones personales y profesionales, abogando por mayor autenticidad y honestidad.

Thomas Erikson cumplirá 60 años el próximo 19 de septiembre, y después de dedicar toda una vida a estudiar cómo se comportan las personas, sigue sorprendido—aunque no gratamente—por lo que ve cada día en las redes sociales. El experto en lenguaje corporal y análisis de patrones de comportamiento acaba de publicar «Rodeados de mentirosos» (Planeta), un libro que bucea en las raíces psicológicas de por qué mentimos y cómo esa conducta retuerce nuestras relaciones personales y profesionales en un mundo saturado de oscurantismo digital, noticias falsas y sesgos mediáticos.

La pregunta parece simple: ¿es fácil detectar a alguien que miente? Erikson responde con una verdad incómoda. No, no lo es. Todos mentimos en algún momento. Él mismo lo hace. Recurre a menudo a una frase del psicólogo canadiense Jordan Peterson que resume bien la paradoja: «Es imposible no mentir, así que lo que intento es decir toda la verdad que pueda soportar». Mentimos para protegernos del dolor, para evitar consecuencias desagradables, a veces para proteger a otros. Pero hay algo más profundo: nos gusta creer en la bondad de las personas, y esa creencia nos hace vulnerables. Pensamos que alguien que parece honesto o decente no va a engañarnos, así que bajamos la guardia.

Las mentiras están en todas partes, pero en las redes sociales crecen como hongos. Erikson es cauteloso con todo lo que ve en Instagram y TikTok: asume que es mentira primero, y luego verifica hasta qué punto puede serlo. En su libro anterior, «Rodeados de narcisistas», ya señalaba que las redes sociales son el patio de recreo perfecto para los narcisistas. Pueden jugar cualquier papel, fingir ser lo que quieran, criticar e humillar sin rendir cuentas a nadie. Muchos de ellos están triunfando en esas plataformas.

La mentira más común del planeta es simple: «Estoy bien». Cuando alguien pregunta cómo estás, la mayoría responde eso aunque no sea verdad. Es una mentira habitual que permite evitar enfrentarse a lo difícil. Pero también mentimos para lograr algo, para parecer mejores que nuestros competidores, para vender una versión mejorada de nosotros mismos. Algunos mienten porque simplemente les encanta manipular, porque les parece divertido mostrar una persona que no son. Erikson lo ve como algo triste. Cree que hay que atreverse a ser más honrado, más sincero. Hay que atreverse a dejar de fingir para parecer mejor. Eso es especialmente visible en temas candentes como la religión, la inmigración o las cuestiones de género, donde muchas personas no se atreven a decir lo que realmente piensan. Eso también es mentir. La peor mentira es la que sabes que estás diciendo, la que te hace pretender ser algo que no eres.

La edad juega un papel. Cuanto mayores somos, menos asustados estamos y menos mentimos. Hay una expresión que lo captura bien: a los 20 años te preocupa mucho lo que otros piensen de ti; a los 40, empiezas a darte cuenta de que no te importa tanto; a los 60, descubres que nadie pensaba nada de ti porque cada uno está ocupado con sus propias preocupaciones. Cuando envejeces, entiendes que no es tan horrible que otros no estén de acuerdo contigo, que no es tan peligroso tener una opinión. Erikson dice que se ha vuelto más valiente. Sin ser un héroe, intenta ser lo más honesto posible porque sabe que no tiene que hablar con quien no desea y que las consecuencias de dar su opinión no son tan malas.

La verdad tiene beneficios que la mentira nunca puede ofrecer. Cuando mientes, ganas a corto plazo. Cuando dices la verdad, lo que ganas a largo plazo es confianza. Y eso es valioso. Aunque una mentira parezca trivial—una pequeña mentira piadosa—el problema es que la otra persona dejará de confiar en ti. Sabrá que eres capaz de mentirle en su cara. Las mentiras aparentemente tontas que decimos todos los días—«No vi tu llamada», «Llegué tarde porque me perdí», «Había un atasco brutal»—erosionan la confianza porque el trasfondo es distinto: no te importé lo suficiente, no escuchaste, te distraíste, no recordaste. Todo eso mina la relación. Si no confías en el otro, la sociedad se rompe.

Para detectar mentiras, Erikson propone una estrategia que va contra la intuición. Olvida el truco del «poli bueno» versus el «poli malo» que ves en las películas de crimen. En la vida real, eso no funciona. Lo que funciona es abordar a la otra persona sin retarla, sin confrontarla. En lugar de preguntar directamente, cuéntale de forma amigable lo que has escuchado o visto sobre un tema. Si le dices a alguien «He oído que a un gato se puede entrenar igual que a un perro», te dará su opinión sin sentirse cuestionado o atacado. Se trata de ser amable para entrar en un intercambio sincero sin que la otra persona se sienta confrontada. Ser amable con los demás es la mejor manera de conseguir la verdad.

Es imposible no mentir, así que lo que intento es decir toda la verdad que pueda soportar
— Jordan Peterson, psicólogo canadiense, citado por Erikson
Si es capaz de mentirme abiertamente en tonterías, cómo puedo saber que esa persona será honesta cuando realmente hablemos de algo importante
— Thomas Erikson
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Inventor

¿Por qué crees que las redes sociales han amplificado tanto la mentira? ¿Qué tienen de especial?

Model

Las redes sociales ofrecen anonimato y ausencia de consecuencias. Puedes ser quien quieras, criticar sin rendir cuentas, humillar sin tener que mirar a los ojos. Es el recreo perfecto para los narcisistas. Eso no existía antes.

Inventor

Mencionas que la mentira más común es decir «estoy bien» cuando no lo estamos. ¿Eso es realmente una mentira o es solo cortesía social?

Model

Es una mentira porque evita la verdad. Y esa evasión tiene un costo. Cuando no dices cómo estás realmente, la otra persona no puede ayudarte. Además, te acostumbras a no enfrentar lo difícil.

Inventor

Hablas de que la confianza se erosiona incluso con mentiras pequeñas. ¿No crees que eso es demasiado severo?

Model

No. Una mentira pequeña le dice a la otra persona: «Soy capaz de mentirte en tu cara». Entonces, ¿cómo puede saber que seré honesto cuando hablemos de algo importante? Las mentiras tontas son las que más daño hacen porque son las más frecuentes.

Inventor

¿Y si la verdad es dolorosa? ¿Hay casos donde mentir es mejor?

Model

Mentir tiene ganancias a corto plazo. Pero a largo plazo, la verdad construye algo que la mentira nunca puede: confianza. Y sin confianza, la relación está rota. A veces la verdad duele, pero es honesta.

Inventor

Tu método para detectar mentiras suena contraintuitivo. ¿Por qué funciona ser amable?

Model

Porque cuando confrontas a alguien, se pone a la defensiva. Pero si le planteas algo controvertido de forma amigable, sin desafiarlo, te dará su opinión verdadera. La amabilidad abre puertas que la confrontación cierra.

Inventor

¿Crees que la gente puede cambiar? ¿Pueden dejar de mentir?

Model

Sí, pero requiere valentía. Especialmente cuando envejeces, te das cuenta de que las consecuencias de ser honesto no son tan terribles como creías. A los 60, entiendes que nadie estaba tan pendiente de ti como pensabas. Eso libera.

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